Junkers Ju-87 en la Guerra Civil
y su servicio en la Legión Cóndor.
Ju 87 A y ju 87 B, las dos variantes del bombardero en picado utilizadas en al GCE
El 17 de julio de 1936, la
República de España estalló en guerra civil. Las Fuerzas Armadas republicanas
españolas se enfrentaban contra las tropas nacionalistas, un grupo de rebeldes
liderado por el general Francisco Franco. Días después del inicio de las
hostilidades, Hitler prometió apoyo de Alemania a sus compañeros fascistas en
la península ibérica. Colectivamente, tanto las unidades terrestres como las de
aviación enviadas en auxilio de Franco fueron conocidas como la Legión Cóndor.
Dentro de los aviones enviados se hallaban los mejores y más modernos de la
Luftwaffe entre los que se incluían el Junkers Ju 52, el Heinkel He 111 y el Messerschmidt Bf 109. En el caso del Junkers Ju 87 la oportunidad de probar su
comportamiento en combate vino perfecta.
En la noche del 1 de agosto de
1936, un solo Ju 87A-0 (V4 prototipo) fue secretamente embarcado en el buque de
pasajeros alemán Usaramo que rápidamente zarpó del puerto de Hamburgo. Para
facilitar el secretismo de su envío, a este Ju 87A le fue asignado como número
de serie el 29-1 y destinado al VJ/88, el experimental Staffel de la Legión
Cóndor. Tras dejar Alemania, el Usaramo y su carga llegaron a Cádiz el 6 de
agosto. En consonancia con el secreto de su despliegue e historial, muy poco se
conoce hoy en día de la hoja de servicio del Stuka 29-1 en la guerra civil. Como
ejemplo de esta circunstancia, expedientes alemanes revelan que el 29-1 fue
pilotado por el oficial de vuelo Hermann Beuer participando en acción aérea en
la batalla de Bilbao librada en junio de 1937. El avión regresó sin hacer ruido
a Alemania. Más allá de esta muestra puntual, la mayor parte de la historia del
Stuka 29-1 en la Légion Cóndor sigue siendo un misterio.
En enero de 1938, tres Ju 87A-1s
llegaron a Vitoria. Estos tres A-1 provenían
de un Staffel basado en Barth. Siguiendo la correlación en la forma de
designación de su predecesor, el A-0, a
este trío de aviones A-1 les fueron asignados los números de serie, 29-2, 29-3
y 29-4 y fueron pilotados, respectivamente, por los oficiales alemanes Ernst
Bartels y Gerhard Weyert y Hermann Haas. Los tres aviones se incorporaron al
ala del caza de la Legión Cóndor. Al mes siguiente, el grupo de Ju 87A-1 se
trasladó a un aeródromo situado en la población de Calamocha, al sur de Zaragoza. "Y desde allí," según el historiador
John Weal, "los Ju 87s comenzaron a
poner en práctica operacional lo que hasta ahora sólo había sido teoría".
Por ejemplo, los pilotos de Stuka descubrieron rápidamente que el revestido
tren de aterrizaje carenado de los A-1
no acoplaba correctamente con la tierra suave y arenosa del aeródromo de
Calamocha.
Una kette de Ju 87A en formación perfecta. El Ju 87A sirvió
durante un tiempo limitado en la Legión Cóndor, la unidad aérea expedicionaria
de la Luftwaffe enviada para apoyar a las fuerzas nacionalistas durante la
Guerra Civil Española. Obsérvese el tren de aterrizaje con carenados muy
voluminosos. Estos carenados se redujeron en las variantes posteriores del
Stuka y, en algunos casos, se eliminaron por completo.
En consecuencia, se eliminaron
las cubiertas de la ruedas. También, se demostró que la bomba de 500 kg
destinada en un primer momento para equipar al Ju 87 A solo podía utilizarse si
el asiento del artillero trasero estaba vacío. Posteriormente y por esta causa,
la carga de la bomba se redujo a 250 kg. En marzo de 1938, el trío de Stukas
29-2, 29-3 y 29-4 llevó a cabo ataques de bombardeos en picado contra las
fuerzas republicanas en retirada a través de Aragón. Sin embargo, estas
primeras misiones de bombardeo – llevadas a cabo por pilotos novatos, operando
con aviones todavía en desarrollo y usando tácticas experimentales – no siempre
fueron exitosas. "En estos primeros
días", dijo Weal, "los
errores casi siempre superaban a los impactos directos por un margen
substancial, pero sin embargo los pilotos aprendían su oficio. Y tal como
nuevas tripulaciones procedentes de Alemania iban substituyendo a las
tripulaciones originales en base a un turno rotatorio, un flujo constante de
pilotos retornaban al Reich con una fuente inestimable de experiencia
práctica".
Trasladados hacia posiciones más
avanzadas, más concretamente en la base de La Cenia (al sur de la provincia de
Tarragona), los Stukas proporcionaron apoyo aéreo para el ataque de los
rebeldes en el frente de Valencia y la marcha de los nacionalistas hacia el mar
Mediterráneo. En julio de 1938, las fuerzas republicanas lanzaron una
contraofensiva a lo largo del río de Ebro pero ese contraataque republicano al
final apenas consiguió ganancias, y la unidad de Ju 87 consiguió algunos éxitos
impresionantes en las formaciones de tropas enemigas al sur de Mequinenza.
Después de lograr éxitos más espectaculares en el tráfico marítimo enemigo en
Tarragona y otros puertos del Mediterráneo, el grupo de Stukas A-1 regresó a
Alemania en octubre de 1938.
En su lugar llegaron 5 Ju 87B-1,
el último modelo de la serie y la primera variante diseñada para su producción en
masa. Sin embargo, cuando estos B-1 llegaron en España, la Guerra Civil estaba
ya en sus últimos estertores. Además, sus predecesores A-1 habían hecho un
trabajo estelar atacando los republicanos, por lo que quedaban muy pocos
objetivos específicos donde actuar. Sin embargo, estos Ju 87B-1s encontraron
una nueva función acompañando en misiones de bombardeo a su hermano mayor, el
Heinkel He-111. Estos cinco Stukas también entraron en acción durante las
últimas semanas de la campaña de Madrid en 1939, pero fueron devueltos sin
contemplaciones a Alemania antes de la declaración de victoria de los
nacionalistas.
El primer Junkers Ju 87A 'Anton' en el aeródromo de La
Virgen del Camino con el numeral 29-2.
La hoja de servicios del Stuka en
la Guerra Civil proporcionó una experiencia invaluable para sus tripulaciones
aéreas y para los equipos de tierra. Se probaron las capacidades del Stuka bajo
condiciones de combate llevando a cabo in situ numerosas modificaciones en el
avión y en sus tácticas aéreas. Sin embargo, los Stukas de la Legión Cóndor
actuaron realmente sin ninguna oposición seria. La Luftwaffe y su superioridad
aérea sobre los cielos de España y las dificultades mostradas por los
republicanos fueron en el mejor de los casos insuficientes y crearon cierta
sensación de superioridad. Así, mientras que los pilotos de Stuka tenían plena
confianza en su equipamiento, el Ju 87 permanecía en cierto modo como avión no
enfrentado contra aviones enemigos hostiles y contra defensas antiaéreas de
envergadura.














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