Mostrando entradas con la etiqueta Países Bajos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Países Bajos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 20 de mayo de 2026

ABDA 1ª parte

 

 El Mando ABDA en la Segunda Guerra Mundial



Cuando el Imperio japonés lanzó su ofensiva por el Pacífico en diciembre de 1941, el equilibrio estratégico de toda Asia cambió de forma fulminante. En cuestión de semanas, las potencias coloniales europeas y las fuerzas estadounidenses vieron amenazadas sus posesiones y rutas marítimas en el Sudeste Asiático. En aquel escenario caótico, surgió un intento desesperado de cooperación militar: el Mando ABDA, una organización conjunta de fuerzas americanas, británicas, neerlandesas y australianas que, por un breve tiempo, trató de frenar el avance japonés hacia el sur. Su existencia fue efímera, apenas dos meses, pero su historia resume las dificultades de coordinación aliada en los primeros momentos de la guerra del Pacífico.

Orígenes y contexto estratégico

El ataque japonés a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941 marcó el inicio de la expansión imperial de Japón en todo el Pacífico. Casi simultáneamente, las fuerzas japonesas atacaron Hong Kong, las Filipinas, Malasia, y las Indias Orientales Neerlandesas. El objetivo de Tokio era asegurar una red de territorios ricos en recursos —especialmente petróleo, caucho y estaño— que permitiera sostener su guerra prolongada contra Occidente. En pocas semanas, las potencias aliadas comprendieron que se enfrentaban a una ofensiva de dimensiones que superaban cualquier previsión previa.

El Sudeste Asiático era un mosaico colonial con intereses divergentes. Los británicos defendían Malasia y Singapur, los neerlandeses intentaban proteger las ricas islas petroleras de Borneo y Sumatra, los estadounidenses resistían en Filipinas y los australianos temían por su seguridad nacional. La situación exigía una coordinación inmediata. De ahí nació la idea de un mando unificado que pudiera coordinar las fuerzas terrestres, navales y aéreas de las cuatro potencias aliadas presentes en la región.

El 1 de enero de 1942, se firmó oficialmente la creación del American-British-Dutch-Australian Command, más conocido por sus siglas ABDA. Su ámbito de operaciones incluía un vasto territorio que abarcaba desde el océano Índico oriental hasta el norte de Australia, pasando por todo el archipiélago indonesio y el mar de Java. El mando supremo recayó en el general británico Sir Archibald Wavell, un veterano de la guerra en el norte de África que contaba con gran prestigio entre los aliados.

Un mando improvisado

La formación del ABDA fue una respuesta de emergencia. En la práctica, las fuerzas aliadas que lo componían estaban dispersas, mal equipadas y con comunicaciones deficientes. Cada nación mantenía su propia cadena de mando y prioridades políticas. Estados Unidos centraba sus esfuerzos en la defensa de Filipinas y en el suministro hacia Australia; Gran Bretaña trataba de sostener Singapur y Birmania; los Países Bajos defendían desesperadamente sus colonias; y Australia carecía de recursos para una ofensiva importante.

La primera conferencia del ABDACOM. Sentados alrededor de la mesa, de izquierda a derecha: los almirantes Layton, Helfrich y Hart; el general ter Poorten; el coronel Kengen (en la cabecera de la mesa); y los generales Wavell, Brett y Brereton.

Wavell estableció su cuartel general en Lembang, cerca de Bandung, en la isla de Java. Desde allí debía coordinar a los distintos componentes del mando: las fuerzas terrestres bajo control británico y neerlandés; la aviación, formada por unidades mixtas pero con escasos medios; y la flota combinada, la ABDAFLOAT, dirigida por el almirante estadounidense Thomas C. Hart. Sin embargo, la realidad pronto demostró que las diferencias culturales, lingüísticas y estratégicas eran enormes. La falta de interoperabilidad entre las marinas, los distintos calibres de artillería, los sistemas de comunicación incompatibles y la escasez de combustible hacían casi imposible una defensa eficaz.

Wavell se enfrentó también a un dilema político: debía rendir cuentas simultáneamente a Londres, Washington, La Haya y Canberra. Cada gobierno le enviaba instrucciones contradictorias, reflejando las distintas prioridades nacionales. Los británicos insistían en concentrar esfuerzos en Singapur, mientras que los neerlandeses exigían defender Java y Sumatra, y los estadounidenses pedían mantener el contacto con Filipinas. En la práctica, el mando ABDA fue un experimento de cooperación multinacional que nació con graves limitaciones.

La ofensiva japonesa en el sudeste asiático

Mientras los aliados trataban de organizar su defensa, el Ejército y la Marina Imperial Japonesa avanzaban con precisión y coordinación. En enero de 1942, las tropas niponas ocuparon Manila y Kuala Lumpur; el 15 de febrero cayó Singapur, considerado hasta entonces una fortaleza inexpugnable del Imperio británico. La noticia sacudió al mundo y demostró que la supremacía japonesa en el sudeste era abrumadora. En el mar, las flotas aliadas sufrían pérdidas constantes a manos de los modernos cruceros y destructores japoneses, apoyados por una aviación naval extremadamente eficaz.

El mando ABDA trató de detener el avance japonés en las Indias Orientales Neerlandesas, sobre todo en el estratégico mar de Java, que constituía el último obstáculo antes de Australia. Las operaciones navales en esa zona fueron intensas entre febrero y marzo de 1942. Las fuerzas aliadas se agruparon bajo el almirante neerlandés Karel Doorman, que asumió el mando directo de la flota combinada. La suya era una fuerza heterogénea: incluía cruceros estadounidenses y británicos, destructores australianos y buques neerlandeses, muchos de ellos obsoletos o carentes de repuestos.

Ataques japoneses a lo largo de la Barrera Malaya, del 23 de diciembre de 1941 al 21 de febrero de 1942.

La batalla del Mar de Java

El episodio más dramático de la historia del ABDA fue la batalla del Mar de Java, librada entre el 27 y el 28 de febrero de 1942. Doorman, consciente de que debía impedir a toda costa el desembarco japonés en Java, reunió su flota y zarpó para interceptar a una fuerza de invasión japonesa mucho más numerosa. La batalla se prolongó durante horas, en medio de la noche tropical, con continuos intercambios de fuego entre los cruceros y destructores de ambos bandos.

La falta de coordinación aliada resultó fatal. Las comunicaciones eran caóticas, los sistemas de radar escasos y la aviación japonesa dominaba los cielos. Uno tras otro, los buques aliados fueron alcanzados. El crucero británico HMS Exeter resultó gravemente dañado; los neerlandeses perdieron el De Ruyter y el Java, y el propio Doorman pereció en el combate. Su última transmisión, “Ik val aan, volg mij!” (“Ataco, seguidme”), se convirtió en un símbolo de la desesperada resistencia aliada.

Al día siguiente, las fuerzas supervivientes intentaron retirarse hacia Australia, pero la persecución japonesa continuó. Los buques estadounidenses USS Houston y HMAS Perth fueron hundidos en el estrecho de la Sonda, el 1 de marzo. En apenas cuarenta y ocho horas, la flota combinada del ABDA había dejado de existir. La derrota selló el destino de las Indias Orientales Neerlandesas y, con ellas, el fin del mando conjunto.

Continúa en ABDA 2ª parte


martes, 28 de mayo de 2019

La conquista del Borneo holandés. 5º Parte

Proviene de La conquista del Borneo holandés 4ª Parte

Conquista final

Tras la retirada de los destructores norteamericanos se produjo el silencio sobre Balikpapan. Los únicos sonidos que denotaban actividad bélica eran los procedentes de los incendios de los depósitos de petróleo situados cerca de los muelles así como los disparos que se produjeron cerca de la antigua fortaleza de Klandasan, cuando fueron fusilados alrededor de 80 prisioneros holandeses. Sakaguchi había alcanzado los objetivos de su misión en Borneo. Realmente había aplastado la mínima fuerza militar holandesa que permanecía en la zona con la intención de detener la conquista japonesa de Balikpapan por lo que a fecha  26 de enero tan solo quedaba Bandjarmasin, situada en el extremo sur de Borneo, como único centro  importante de población de Borneo que todavía no estaba bajo japonés control y más aún siendo la capital administrativa de la isla.



Ocupación final de Balikpapan

El área alrededor Bandjarmasin era estratégicamente importante para los japoneses debido a la presencia de los campos de aviación de Martapura y Kotawaringin, que debían de servir como significativas bases de operaciones aéreas. Desde allí grupos de bombarderos y aviones de reconocimiento  patrullarían y controlarían grandes extensiones de mar, circunstancia necesaria para las futuras   operaciones se llevaron a cabo contra el resto de las Indias Orientales Holandesas. Para este siguiente paso, la táctica japonesa cambió significativamente. En gran parte porque las capacidades navales niponas estaban desviándose hacia las operaciones  en  Java y Sumatra, y porque el destacamento Sakaguchi había perdido la mayor parte de sus naves de transporte por la esplendida actuación de los destructores de la US Navy, por consiguiente no podría realizarse una operación anfibia como las precedentes. Se tendría que recurrir a un movimiento de pinza que dependía principalmente de una aproximación terrestre a través de la punta sur de Borneo.

En lugar de involucrar a la mayor parte de su fuerza, como lo había hecho después de Tarakan, Sakaguchi estableció su forma permanente el cuartel general del 56º Grupo de infantería en Balikpapan y envió un batallón para capturar Bandjarmasin. El 27 de enero, una reforzada compañía de infantería bajo el capitán Yoshibumi Okamoto abandonó Balikpapan a bordo de pequeñas embarcaciones, con la intención de seguir la costa hasta Bandjarmasin.

Cuatro días más adelante, el 3º Batallón del 146º Regimiento bajo el mando del coronel Kyohei Yamamoto, desembarcó en la bahía de Adang, unas 160 km. de Balikpapan. Marcharon hacia el oeste con provisiones para nueve días en bicicletas que resultaron inútiles en los quebrados senderos de la selva por lo que fueron descartadas. El terreno montañoso demostró ser que un obstáculo mucho mayor que las escasas tropas del KNIL con las que s encontraron y de esta manera muchos de los soldados japoneses cayeron enfermos de malaria u otras enfermedades tropicales. Sin embargo, estas vicisitudes no quitan en absoluto ver la aproximación como un triunfo y así los hizo saber el propio Yamamoto elogiando a sus soldados.

Al final de la primera semana de febrero, el contingente de Okamoto desembarcó al sur de Bandjarmasin, y al unirse  a la otra pinza formada por las tropas de Yamamoto las dos puntas cerraron la ciudad. Antes ya habían ocupado dos grandes centros petrolíferos menores que Balikpapan peor mejores que l de Tarakan. El 10 de febrero, fue capturado el campo de aviación en Martapura, y los japoneses marcharon sin oposición hacia Bandjarmasin. La mayoría de la población europea que vivía allí había sido evacuada a Java a principios de mes. Mientras el Coronel Halkema había abandonado la ciudad con sus últimos 75 hombres retirándose hacia el interior de Borneo, donde se le ordenó llevar a cabo la imposible tarea de defender el campo de aviación de Kotawaringin.

Al mismo tiempo, un número de civiles y personal del KNIL separado de sus unidades lograron escapar del sur de Borneo en pequeñas embarcaciones. Algunos de ellos llegaron a Java, donde los residentes seguían negando la posibilidad, en lugar de temerla, de una posible invasión japonesa de la isla más poblada de la colonia.

El Ejército Imperial Japonés, que había derrotado claramente a una superior fuerza británica en Malasia, había asegurado la parte holandesa de Borneo en un corto periodo de tan solo 30 días y sin ninguna batalla significativa terrestre. Con esta última victoria,  de este último – instintivamente no reflejada en los medios de comunicación mundiales de 1942 y pasada por alto en gran parte de los libros de historia – Japón había asegurado el petróleo que alimentaría su máquina de guerra triunfante indefinidamente. Tan solo en el haber de las fuerzas aliadas cabe destacar el éxito logrado durante la batalla naval de Balikpapan



Comandante P H Talbot recibiendo la Cruz Naval de manos del Secretario de Marina Frank Knox

jueves, 23 de mayo de 2019

La conquista del Borneo holandés. 4º Parte

Proviene de La conquista del Borneo holandés 3ª Parte

Conquista de Balikpapan y batalla naval

El 16 de enero, dos holandeses y tres oficiales japoneses partieron de Tarakan a bordo de la motora capturada Parsifal. Cuatro días más tarde, un hidroavión holandés Dornier Do 24 vio el barco en el mar, amerizó y llevó a los pasajeros a bordo. Tras volar a Balikpapan, se presentó la propuesta de Sakaguchi al comandante de la guarnición, teniente coronel van den Hoogenband.

A pesar de la amenaza de que cualquier sabotaje hecho en Balikpapan daría lugar a la ejecución de todas las tropas holandesas capturadas si atacaran a los japoneses, van den Hoogenband rechazó el ultimátum. De hecho, el 18 de enero ya había ordenado la demolición limitada de las instalaciones situadas en la zona del puerto. La destrucción de los pozos y otras instalaciones más al interior no entraba, sin embargo, en esa orden en concreto. Tal vez imaginaba que los japoneses pudieran ser de alguna manera derrotados y por ello aún debían conservarse los yacimientos de petróleo.

Cuando los tres oficiales japoneses regresaron a Tarakan el 23 de enero con la negativa holandesa, Sakaguchi ya había iniciado su Plan B y se hallaba en camino hacia Balikpapan. Como era más que obvio para los holandeses presentes en Balikpapan la llegada de la flota de invasión, Sakaguchi era consciente de la perdida de la sorpresa táctica que el 10 de enero había disfrutado en Tarakan. Sin embargo, surgió una oportunidad de lograr un modesto elemento de sorpresa dentro de la ejecución de la operación, específicamente con la captura del importante campo de aviación de Balikpapan. La forma de conseguir este propósito era utilizar el mismo ataque principal como distracción, desviando la atención de una operación encubierta contra el campo de aviación.

Durante los interrogatorios a las tropas de nativas del KNIL capturadas en Tarakan, se produjeron algunos cambios de bando entre estas filas, parece ser que inducidos por las simpatías hacia los mensajes de propaganda incluidos en el concepto de Esfera de Coprosperidad de la Gran Asia Oriental. Utilizando como guías dos de estos hombres que habían vivido en Balikpapan, Sakaguchi envió con canoas un pequeño contingente de tropas, primero navegando cerca de la muy arbolada línea de costa, para después remontar un río que atravesaba la selva y por ultimo mediante  un  ataque sorpresa capturar el campo de aviación de Balikpapan. Dicho grupo partió el 20 de enero.

Aunque descubiertos en el mar por un avión holandés, los botes eludieron con éxito la detección y se abrieron camino hacia el interior. Mientras tanto, no se produjo como era de esperar ningún elemento de sorpresa en referencia al convoy principal. Detectado el 22 de enero por un avión de reconocimiento holandés cuando entraba en el estrecho de Makassar que separa Borneo de Célebes, fue atacado al día siguiente por nueve bombarderos Martin escoltados por 20 cazas Buffalo. En el ataque resulto hundida una nave de transporte y otra dañada.



Brewster B339C Buffalo del ML-KNIL

Mientras tanto por debajo de la superficie el submarino holandés K XVIII, perteneciente  a la Divisie Onderseeboten III, y que había atacado con éxito la flota de invasión japonesa de Borneo septentrional un mes antes, se hallaba en busca y captura del enemigo. Cuando la flota nipona se acercaba a Balikpapan el 23 de enero, el submarino atacó hundiendo un buque japonés. Inicialmente se creyó que el barco hundido fuera un destructor, pero posteriores comparaciones con los registros japoneses demostraron que el barco perdido era un transporte de tropas.

La flota de invasión llegó a las aguas de Balikpapan ese mismo día más tarde, comenzando el desembarco de las tropas al caer la noche, como era práctica habitual en las operaciones anfibias japonesas. Alrededor de las 21:30 h, la mayoría de la fuerza estaba en tierra, tras superar una ligera oposición. Mientras tanto, van den Hoogenband había ordenado la retirada hacia el interior de sus fuerzas y el abandono de la ciudad de Balikpapan, pero se encontraron en sentido contrario con el contingente nipón que tras realizar el ataque por sorpresa y capturar el aeródromo, se dirigía hacia la ciudad para reunirse con el resto de las tropas japonesas. Atrapados entre dos fuegos, la mayor parte de las tropas holandesas se vieron obligadas a rendirse. Aunque la batalla por la ciudad de Balikpapan continuaría por otros dos días, el aeródromo había sido asegurado, y las operaciones procedían según el plan ideado.

En alta mar, sin embargo, la situación era diferente, el submarino que K XVIII continuó acechando a la flota de invasión japonesa. A medianoche, sus torpedos alcanzaron y hundieron otro de los transportes. En la madrugada del 24 de enero, otro torpedo lanzado desde el sumergible impactó en uno de los tres barcos patrulla japoneses, dañándolo irremediablemente.



Submarino holandés K XVIII

En ese punto, un enojado Almirante Nishimura ordenó a los destructores que escoltaban los transportes, cazar y hundir al escurridizo submarino y acabar con cualquier amenaza. Tal vez la última cosa en la mente del almirante japonés era un ataque superficial contra su flotilla, pero esto es exactamente lo que sucedió.
Nada más tener evidencias de la inminente invasión japonesas sobre Balikpapan, cuatro destructores norteamericanos de la clase Clemson pertenecientes a la 59ª Division de Destructores, junto con los cruceros USS Marblehead y USS Boise, habían sido enviados por el recién formado Mando ABDA, creado el 7 de enero y que conjuntaba las fuerzas armadas americanas-británicas-holandesas-australianas, a interceptar a los japoneses. Los cruceros tuvieron que abandonar la búsqueda, pero los destructores, bajo el mando del comandante Paul Hopkins Talbot, continuaron hacia el norte, hacia Balikpapan.

Los destructores USS John D. Ford, USS Parrott, USS Paul Jones y USS Pope llegaron a la zona de fondeo aproximadamente a las 2:45 h. divisando claramente las siluetas de los barcos enemigos perfectamente perfiladas gracias a los resplandores de los incendios que se estaban produciendo tierra adentro. Con los destructores japoneses enfrascados en la búsqueda del submarino holandés, tan solo quedaban las dos patrulleras restantes de la clase Nº31 para defender a los barcos transportes. Construidas dos décadas antes, en un primer lugar  como destructores, habían sido reconvertidas a lanchas de desembarco de tropas del Ejército Imperial sufriendo la eliminación de la gran mayoría de su armamento, incluido sus tubos lanzatorpedos.

Los cuatro destructores americanos atacaron, navegando directamente hacia el interior de la formación de naves japonesas y disparando durante varias horas, usando tanto sus torpedos como sus cañones de 4 pulgadas (102 mm). Los estadounidenses hundieron uno de los dos barcos patrulleros, junto con cuatro transportes de tropa, dañando dos transportes mas. El número de víctimas pudo haber sido mayor, pero los torpedos Mark 15 demostraron fallos en su aproximación hacia el objetivo pues tendían a navegar a demasiada profundidad. Sin efectivo fuego  de respuesta, los cuatro destructores escaparon de la zona sin apenas daños.




Mapa resumen de la batalla naval de Balikpapan

Para la Marina de los EEUU esta fue la primera gran acción de superficie de la Segunda Guerra Mundial y la primera desde la guerra hispanoamericana casi medio siglo antes. Para la Armada Imperial Japonesa, marcó el punto culminante de 48 horas donde sufrieron las más graves pérdidas hasta la fecha dentro de la campaña del sureste asiático. Sin embargo, si los destructores hubieran llegado ocho horas antes, momentos antes de que las tropas de invasión desembarcaran de los transportes, las consecuencias habrían sido mucho peores para el destacamento Sakaguchi.

Continúa en La conquista del Borneo holandés 5ª Parte

lunes, 20 de mayo de 2019

La conquista del Borneo holandés. 3º Parte

Proviene de La conquista del Borneo holandés 2ª Parte

Toma de Tarakan

Tal y como la flota de invasión llegó a la costa de Tarakan, justo al anochecer del 10 de enero de 1942, los japoneses observaron altas columnas de humo procedentes de los incendios de los pozos petrolíferos. Los holandeses habian incendiado los yacimientos de petróleo en un intento de impedir que cayeran intactos en manos enemigas.



 Navíos japoneses frente a los yacimientos de petroleo en llamas

La invasión siguió adelante esa noche, según la forma prevista, con las tropas de asalto utilizando el resplandor del fuego para guiarse a través del humo y la oscuridad. La primera de las dos oleadas de tropas del Ejército japonés, comandadas por el coronel Kyohei Yamamoto, llegaron a la isla alrededor de la medianoche, aunque no en su lugar previamente asignado, seguidas poco después por la fuerza de desembarco de la Armada.

Tarakan es una isla grande, con una extesion de alrededor de 468 Km. cuadrados, gran parte de ella ocupada por terreno selvatico o marismas. El terreno pantanoso, combinado con el humo y el fuego, y sin dejar de mencionar la oscuridad, lograron un conjunto de factores perfectos para la confusión de los asaltantes. Los japoneses encontraron bolsas de resistencia por parte de las tropas del KNIL, principalmente compuestas por soldados nativos indonesios que lograron montar algún que otro contraataque. Sin embargo, con su superioridad numérica y la superior potencia de fuego  las tropas de Yamamoto fueron capaces de ocupar y mantener en su poder los alrededores de los principales yacimientos petrolíferos al mediodía el 11 de enero. Mientras tanto, el desembarco de los infantes de la 2ª Fuerza Especial de Desembarco Naval también encontró resistencia al atravesar la selva y por ello no ocuparon el aeródromo de Tarakana hasta  la mañana siguiente. Durante su avance hacia el campo de aviación, fueron atacados  por un pequeño número de bombarderos del ML-KNIL procedentes de Samarinda.

Al darse cuenta que su posición era insostenible, y sabiendo que su misión esencialmente había sido sacrificarse retrasando el avance de los japoneses, el teniente coronel de Waal transmitió una oferta de rendición. Yamamoto aceptó y avisó al General Sakaguchi. Sin embargo, debido a la confusión general que entonces prevalecía y la falta de comunicación adecuada, no todas las fuerzas del KNIL fueron conscientes de dicha decisión y de sus consecuencias.


Simon de Waal, ya como General de División.

La segunda oleada, en el flanco izquierdo, protagonizada por el 146º de infantería del Ejército desembarcó en Tarakan a las 15:00 h. de la tarde del 11 de diciembre. Su objetivo era capturar la batería de artillería costera, que seguía en activo pues su dotación no era sabedora de la rendición realizada por Waal. Mientras la infantería japonesa atravesaba la profunda selva para llegar a los cañones que dominaban la entrada al puerto de la ciudad de Tarakan y entregar el mensaje de rendición.

En algún momento el 12 de enero, un aviso, conservado en los registros del ejército de los EEUU, fue transmitido a las naves de la flota de invasión informaba "aunque el enemigo se ha ofrecido a rendirse, se teme que la batería costera situada en el extremo sur de la isla no es consciente de ello y sería peligroso proceder a dirigirse hacia el muelle de Tarakan, por lo tanto mantengan la posición".


Sin prestar atención a la advertencia, dos dragaminas entraron dentro de las aguas del puerto de Tarakan, cayendo dentro del alcance de los cañones costeros que abrieron fuego y hundieron las naves. Se produjo gran regocijo entre los artilleros de la baterías, pero esta acción avergonzó profundamente a de Waal, que ya se había rendido. Acordó con los mandos japoneses obtener la rendición de la batería para evitar más derramamiento de sangre, pero cuando los artilleros se rindieron, los japoneses los ataron y las arrojaron a la bahía. Se estima que 219 hombres murieron ahogados.

El General Shizuo Sakaguchi desembarcó en Tarakan en el mediodía del 12 de enero para supervisar las operaciones y aceptar la rendición formal de de Waal. Permaneció durante 48 horas antes de embarcarse con la mayoría de su destacamento hacia el siguiente objetivo, Balikpapan.

También se reunió con la persona que había sido el responsable local de la compañía Borneo Petroleum. Ambas partes llegaron a aún acuerdo para contratarlo y  supervisar las reparaciones de las instalaciones petrolíferas gravemente dañadas en los actos de sabotaje previos al desembarco nipón ordenados las autoridades coloniales holandesas. Para Sakaguchi, fue una transacción prudente y beneficiosa, porque el equipo de trabajo de Borneo Petroleum conocía los pormenores d la industria petrolera y podía desempeñar su trabajo más rápidamente que los propios ingenieros japoneses.



Barracones del KNIL en Tarakan

La negociación que tuvo proporcionó al general japonés una idea. Si podía convencer a los holandeses la posibilidad de rendir Balikpapan intacto, los japoneses dispondrían de forma inmediata la línea de producción de petróleo sin tener que emplear un largo periodo de tiempo reconstruyendo las instalaciones dañadas. Era una opción complicada d realizar que retrasaba el horario previsto para las operaciones militares pero según el parecer de Sakaguchi valía la pena intentarla.

martes, 23 de octubre de 2018

La conquista del Borneo holandés. 2º Parte


Proviene de La conquista del Borneo holandés. 1º Parte

Planificación

Ante esta situación y la necesidad de tomar todos los pozos petrolíferos presentes en Borneo, los estrategas japoneses planificaron las operaciones. La isla de Tarakan debía ser invadida el 10 de enero de 1942 y posteriormente comenzar el ataque a Balikpapan. Como preparación a los ataques, se realizaron vuelos de reconocimiento y misiones de bombardeo a partir del día 25 de diciembre, día de Navidad.

Liderando el ataque se hallaría el destacamento Sakaguchi, formado a partir del 56º Grupo de Infantería proveniente de la 56ª División del Ejército Imperial Japonés bajo el mando del general de división  Shizuo Sakaguchi. Esta unidad se basaba en el 146º Regimiento de infantería reforzado con artillería, fuerzas acorazadas blindado y unidades de ingenieros de la propia división. Mientras los ataques sobre la parte septentrional de Borneo partieron de la bahía de Cam Ranh, en Vietnam, el destacamento Sakaguchi zarpó desde Davao en las Filipinas, lugar capturado en diciembre y base de operaciones prevista para el asalto del Borneo holandés.



General de división  Shizuo Sakaguchi

También intervino en las operaciones militares del Borneo holandesa el 2ª Fuerza Especial de Desembarco Naval "Kure", un contingente de tamaño  batallón de tropas terrestres pertenecientes a la Armada Imperial Japonesa bajo el mando del comandante Masanari Siga. El término "Kure" en la designación proviene dl nombre de la base origen de la unidad concretamente, la base naval de Kure. Otras unidades de fuerza especiales de desembarco naval fueron identificadas por el nombre de sus bases, así por ejemplo existieron unidades  procedentes de Maizuru, Sasebo y Yokosuka.

Utilizadas de forma más habitual en las Indias Orientales Holandesas que en otros lugares del sudeste asiático, las fuerzas especiales de desembarco naval podían ser consideradas como tropas equivalentes en su función a la de los infantes de marina dl USMC (Marines). Al principio de la guerra, justo en la invasión de las Indias Orientales Holandesas constituían una fuerza de élite, pero tal y como transcurrió el tiempo, sus filas pronto fueron rellenadas por reemplazos provenientes de otras unidades mal entrenadas y mal disciplinadas.

Tácticamente, Borneo presentaba a los estrategas japoneses una situación de terreno significativamente diferente a la que se encontraron en Malasia. Ambas zonas estaban cubiertas casi en su totalidad de densa selva, esencialmente impenetrable y en gran parte deshabitada. Sin embargo, en Malasia los británicos habían construido una red de carreteras y ferrocarril. Si bien el sistema de comunicaciones estaba restringido a un estrecho pasillo, éste conectaba un extremo a otro de la península sin interrupción. En Borneo a diferencia, no existían carreteras que conectaran las principales ciudades. Todo el transporte interurbano se realizaba por vía marítima. Para cualquier ejército invasor, no había ninguna oportunidad de utilizar tanques, vehículos motorizados o incluso el transporte estelar de la campaña malaya; las bicicletas. Cada uno de los objetivos requerirá un asalto anfibio por separado.

Desaprovechando esta circunstancia, las defensas necesarias para impedir los ataques prevenientes del mar podrían considerarse como inadecuadas en el mejor de los casos. Al igual que los británicos en el norte de Borneo, los holandeses habían dejado la parte este de la isla tan sólo ligeramente defendida, dependiendo  de una política de tierra quemada para negar sus recursos petrolíferos a los japoneses.

El Real Ejercito Holandés de las Indias Orientales (Koninklijk Nederlands Indisch Leger, KNIL) mantenía su 6º Batallón de infantería en Balikpapan y su 7º Batallón de infantería en Tarakan. Estas unidades fueron apoyadas cada una por dos baterías de artillería de campaña, mientras los puertos estaban defendidos por baterías de artillería costera, cada una de ellas compuesta por un par de cañones de 120 mm y cuatro cañones de 75 mm. Los comandantes holandeses en las dos localidades eran el Teniente Coronel Cornelius van den Hoogenband en Balikpapan y el Teniente Coronel Simon de Waal en Tarakan.


Tropas del Koninklijk Nederlands Indisch Leger, KNIL

Bandjarmasin, la capital administrativa holandesa de Borneo, situada cerca de la punta sur de la isla y separada casi 340 km de Balikpapan por una costa llena de pantanos era efectivamente indefendible. El Teniente Coronel Henry Halkema estaba al frente d a un contingente de unos 500 soldados sin artillería, y con la difícil tarea de proteger a una ciudad de aproximadamente 70.000 habitantes. Como Tarakan y Balikpapan, Bandjarmasin también era un centro de actividades petroleras, pero de menor importancia que las otras dos.

Proporcionando cobertura aérea, la base de la Aviación Naval de Países Bajos (Luchtvaartdienst Marine, MLD) disponía de hidrocanoas Dornier Do 24, mientras que la Aviación Militar del KNIL (Militaire Luchtvaart van het Koninklijk Nederlands-Indisch Leger, ML-KNIL) estaba equipada con aviones de procedencia norteamericana, como los bombarderos Glenn Martin, y los cazas monoplazas Curtis Hawk y Brewster Buffalo que habian demostrado su ineficacia en Malasia.



 Hidroavión Dornier Do 24 de la Aviación Naval de Países Bajos
(Luchtvaartdienst Marine)
La mayoría bases del ML-KNIL estaban en Java, pero el servicio aéreo había desplegado bombarderos Martin y cazas Buffalo a Balikpapan. Sin embargo, en enero fueron retirados a Samarinda en el noroeste de Borneo o de nuevo a Java y Sumatra. Aparte de los submarinos de la Onderseeboten Divisie III y un pequeño número de buques de apoyo, la Marina de Guerra Real de Países Bajos también se había retirado de la zona oriental de Borneo.

Mientras tanto, bajo el mando del contraalmirante Shoji Nishimura se acercaba la flota de invasión japonesa compuesta por 16 buques de transporte y que transportaba al destacamento Sakaguchi del Ejército Imperial y a la 2ª Fuerza Especial de Desembarco Naval y la escolta formada por el crucero Naka, 11 destructores, tres patrulleras Clase 31 (reconvertidas de destructores clase Momi), dos porta-hidroaviones y un grupo de dragaminas y lanchas patrulleras.

La presencia de porta-hidroaviones era habitual en las flotas de invasión de Ia Armada Imperial Japonesa ya que este tipo de barcos proporcionaba un medio eficaz de observación aérea e incluso de ataque prescindiendo en cierta medida del uso de los más requeridos  portaaviones y a la vez no depender del poder aéreo basado en tierra, que operaba la mayoría de la ocasiones desde bases lejanas.

Continúa en La conquista del Borneo holandés 3º Parte

lunes, 22 de octubre de 2018

La conquista del Borneo holandés. 1º Parte

La conquista de la isla de Borneo



Mapa de la conquista de las Indias Orientales Holandesas

Situación previa 

De la importancia estratégica de Ploesti y más concretamente de su petróleo y la dependencia de Alemania hacia éste, se ha tratado de forma exhaustiva en la historiografía de la Segunda Guerra Mundial. No obstante subrayar el hecho de que Balikpapan, en la costa este de Borneo, se convirtiera en el Ploesti del imperio japonés ha pasado casi desapercibido. Balikpapan fue la piedra angular de la estrategia japonesa en el sudeste asiático y absolutamente imprescindible para el engranaje de la maquinaria de guerra japonesa. En los primeros días de enero de 1942, esa posición clave estaba al alcance de la mano del Ejército nipón.

La conquista japonesa de los protectorados británicos situados al norte de la isla de Borneo se inició y se completó en las últimas dos semanas de diciembre de 1941, pero la conquista del resto de la isla bajo colonización holandesa quedó postergada. Fue sobre todo dentro de ese área, en el lado este de la isla, donde se hallaba la zona de gran producción petroquímica con sus correspondientes refinerías que hicieron de las Indias Orientales Holandesas el cuarto productor de petróleo del mundo.

Los antecedentes de la importancia de esta zona se remontan al siglo XIX y la aplicación de los términos de la Revolución Industrial y al descubrimiento del petróleo como combustible y lubricante para todo tipo de maquinas y motores. Su búsqueda, posesión y comercialización por parte de los países industrializados se convirtió en objetivo primordial. Esta necesidad condujo a finales de siglo XIX, al descubrimiento y puesta en valor del petróleo existente en la isla de Borneo y a su vez, a la creación en 1890 de una compañía petrolera por Jean Baptiste August Kessler y Henri Deterding. Con una licencia oficial emitido por parte del Rey William III de los Países Bajos, esta pequeña compañía situada en una distante costa tropical consiguió obtener un nombre distintivo, concretamente pasó a denominarse; Koninklijke Nederlandsche Petroleum Maatschappij o Real Compañía Petrolera Holandesa. Esta empresa se fusionó en 1907 con la Shell Transport and Trading Company Limited del Reino Unido pasando de esta manera a denominarse  Royal Dutch Shell, y así ser – y seguir siendo, una de las mayores compañías petroleras del mundo.



Titulo de acción de la compañía  Koninklijke Nederlandsche Petroleum Maatschappij

Aunque la Shell se convirtió en la empresa dominante en el Borneo holandés, de la misma forma que los británicos controlaban el norte, cabe señalar que no era la única compañía petrolera presente en la zona. Como una pequeña pero importante matización a la situación de la industria del petróleo en vísperas de la guerra en la isla, cabe mencionar que existían productores independientes, entre los que se incluía la Compañía de Petróleo de Borneo, fundada en 1929 como una empresa de capital mixto, concretamente holandés y japonés. Sin embargo, en 1941, la influencia holandesa en la compañía se encontraba en franca minoría y el mayor peso correspondía a los intereses japoneses representados por la Compañía Japonesa de Petróleo y a la Mitsui Bussan Kaisha, una empresa de transporte naval perteneciente al Mitsui zaibatsu, un conglomerado de empresas de la familia Mitsui.

En 1941, la industria petrolífera presente en la costa este de Borneo holandesa, incluyendo la perforación y refinación del crudo, estaba centrada en dos localidades; la isla de Tarakan, situada en el delta del río Sesajap aproximadamente a 460 Km al sur de Sandakan en el británico Borneo del Norte. Y en segundo lugar en Balikpapan, a casi 750 Km al sur de Tarakan atravesando la línea del Ecuador En ese momento, la ciudad de Balikpapan tenía una población de unos 30.000 habitantes mientras que Tarakan un tercio de esa cantidad.

Continúa en La conquista del Borneo holandés. 2º Parte


lunes, 1 de octubre de 2012

Mensaje en una postal

Mensaje en una postal

Cuando los alemanes atacaron los Países Bajos en mayo de 1940, la familia real holandesa, así como el propio gobierno tuvieron que huir rápidamente a Inglaterra para no caer prisioneros. Como muchos otros países ocupados por el régimen nazi, se creó un gobierno en el exilio.

Los mandatarios del gobierno de ocupación prohibieron estrictamente las fotografías de la familia real holandesa, en especial su reina Guillermina que en seguida se convirtió en figura simbólica de la resistencia. En los edificios públicos, todos los cuadros y fotografías de la reina fueron sustituidos por cuadros y fotografías del “Führer” Adolf Hitler. En las casa privadas, sus propietarios escondieron las fotografías incluso enterradas en el jardín trasero. La familia real para dar ánimos a sus súbditos pensó en una manera ocurrente de enviarles un mensaje de respaldo. Para ello,miles de postales fueron lanzadas por aviones británicos con una señal oculta.