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jueves, 16 de junio de 2016

El bombardeo de Londres del 7 de septiembre de 1940.II

El bombardeo de Londres del 7 de septiembre de 1940.II




Los registros de ataques del 7 de septiembre indican que el primer contacto con el grupo aéreo enemigo se produjo a las 15:54 h. seguido en apenas minutos por incontables puntos que representaban centenares de aviones. Göring virtualmente había enviado la totalidad de muchas de sus Geschwader, así dirigió los bombarderos de las KG 1, KG 2, KG 3, KG 26 Y KG 76, junto con los cazas pesados Bf 110 de la ZG 2 y los cazas monomotores Bf 109 de JG 2, JG 3, JG 51, JG 52, JG 54, I./JG 77 y I./ Y II./ LG 2. Esta colosal flota aérea estaba compuesta por 965 aviones, volando entre los 4268 m. y los 7010 m de altitud sobre un frente de 32.2 Km. Dowding y Park coincidieron en pensar que solo Londres podría ser el objetivo de esta vasta enorme armada y por ello a las 16:17 h. se ordeno el despegue de 11 escuadrones de caza, elevándose el número de unidades a 21 a las 16:30h. Todos los aviones disponibles estaban volando hacia la capital sin pensar en dejar una unidad de protección de los aeródromos.  Los cazas de la RAF se vieron sobrepasados numéricamente por sus homólogos de la Luftwaffe, así y todo se batieron con ferocidad. Los bombarderos alemanes atacaron los muelles de la capital pero sus bombas cayeron sobre una amplia zona, dese Kensington en el oeste  hasta el East End donde se concentró el ataque, produciendo grandes daños sobre densas manzanas de hogares de trabajadores así como sobre los muelles, plantas de gas y estaciones eléctricas que también sufrieron bombardeadas. Acto seguido, los bombarderos alemanes giraron y regresaron a sus bases a las 17:45 h., eso sí con grandes huecos en sus cerradas formaciones. 

Una vez desparecieron los aviones enemigos de los cielos de Londres, comenzó la lucha de los bomberos con el fuego con gran determinación. Se tuvo que apagar los incendios presentes en  casas, en las calles e incluso en el mismo río Támesis donde ardían grandes superficies de líquidos inflamables al mismo tiempo que se producían explosiones en almacenes de pintura, aceite y por supuesto explosivos y municiones que ocasionaban mas y mas incendios Pero no solo eran los materiales obviamente peligrosos los que explosionaban, además la conflagración amenazada con convertirse en autosuficiente y retroalimentarse tal y como el fuego aspiraba el  oxígeno desde las calles circundantes. Se elevaron en el aire espirales de pavesas ardiendo, produciéndose nuevos incendios allí donde caían. El cuerpo de bomberos de Londres clasificaba los incendios según el número de autobombas necesarias para sofocarlos, así un " gran incendio" necesitaba 30 bombas, sin embargo, en el día 7 de septiembre de 1940 los bomberos londinenses actuaron en nueve incendios considerados como "conflagraciones" donde eran necesario el concurso de más de 100 autobombas. El más grande de todos se produjo  en los muelles de Surrey, donde el fuego era de tal magnitud que se necesitaron 300 bombas para sofocarlo.



A las 20:10 h., la siguiente próxima ola de bombarderos alemanes 318 comenzó a verter toneladas de bombas incendiarias. 306 civiles murieron en el bombardeo, y 1337 personas más resultaron gravemente heridas en la City, junto con 142 fallecidos más en los suburbios. Una enorme chimenea de humo se cernía sobre la capital, mientras los incendios seguían ardiendo.


El 7 de septiembre se perdieron 15 Spitfires y cuatro pilotos y 17 Hurricanes y siete pilotos por parte del Mando de Caza mientras que se derribaron 38 aviones de la Luftwaffe, incluyendo 14 Bf 109. El balance de pérdidas  realmente no difería en gran medida con el de días anteriores, aunque esta situación fue cambiando conforme fue avanzando la campaña, y así los ataques sobre Londres pronto se convirtieron en mucho más costosos para los atacantes que para los defensores. El Blitz sobre la capital británica siguió incluso después de dar como finalizada la Batalla de Inglaterra ya que los bombarderos continuaron durante 76 noches consecutivas con una solo única excepción, el 2 de noviembre, por impedimentos meteorológicos la Luftwaffe no bombardeó Londres. 



Obviando la destrucción material y las pérdidas humanas, el cambio de objetivos dio un inestimable respiro al Mando de Caza ya que tanto aeródromos como las estaciones de radar apenas si sufrieron ataques con esta decisión. Los pilotos tuvieron tiempo extra de descanso incluso los nuevos pilotos disponían de tiempo extra para tareas de entrenamiento y familiarización con los aviones, un lujo impensable anteriormente.  Fue en el cambio de prioridades cuando Dowding fue relevado del mando comentando " la cercanía de Londres a los aeródromos alemanes les hará perder la guerra"  e incluso Churchill puso de moda una exagerada cita " Londres es como un enorme animal prehistórico, capaz de soportar  terrible lesiones, destrozados y sangrando por numerosas heridas y aún así preservar su vida y movimiento".

martes, 14 de junio de 2016

El bombardeo de Londres del 7 de septiembre de 1940.I

El bombardeo de Londres del 7 de septiembre de 1940.


Formacion de Heinkel He-111 hacia Inglaterra

Probablemente el 7 de septiembre de 1940 fue una fecha clave en el devenir de la Batalla de Inglaterra. Ese día se cambiaron las prioridades de ataque de la Luftwaffe. Tanto los aeródromos del Mando de Caza como las fábricas de producción aeronáutica dejaron de ser los objetivos primarios. Este cambio de orientación fue impulsado por Göring y apoyado por Kesserling ya que consideraron que la campaña contra los aeródromos había dado sus frutos y pensaban que el Mando de Caza estaba finiquitado. El mariscal Hugo Sperrle se manifestó en contra de este cambio de órdenes a favor del bombardeo de las ciudades britanicas pues creía que aun quedaban por lo menos 1000 cazas británicos en servicio y abogaba por seguir atacando los aeródromos sobre todo los del Grupo Nº 11.

Pero sería un error ver solo la selección de Londres como objetivo, como un cambio fundamental en la dirección de la Luftwaffe. El fin primordial seguía siendo la destrucción del Mando de Caza y los ataques contra Londres simplemente representarían una variación en la forma de conseguir ese objetivo. Al atacar la capital británica, el Mando de Caza utilizaría sus aviones en defensa, dando de esta manera una oportunidad a los cazas de la Luftwaffe para destruirlos. Fue, en palabras de un oficial alemán, refiriéndose a Londres como el: "único objetivo que el Mando de Caza daría todo para defenderlo"un ejemplo válido de ste razonamiento. Al menos, esta era la teoría de Göring, sin embargo tampoco hay que olvidarse que el 25 de agosto de 1940, Berlín fue bombardeada por aviones de la RAF. Por esta razón, no se puede descartar un componente de venganza en el ataque a Londres y otras ciudades britanicas. Y Londres, por supuesto era un objetivo crucial. Era la ciudad más grande de Europa y la capital de una nación enemiga, casi la única nación enemiga en ese momento. Representaba el principal centro económico de Gran Bretaña, un importante puerto y foco industrial, la sede del gobierno y la casa del rey. Un objetivo de importancia sin precedentes, por lo que no es de extrañar que se convirtiera en un blanco tentador.

De la misma forma que Göring reconsideró y varió su estrategia, el Mariscal del Aire Dowding, jefe del Mando de Caza, en el mismo momento y también es posible que por casualidad replanteó su táctica reestructurando sus fuerzas, concretamente reclasificando sus escuadrones. De esta forma, los escuadrones del Grupo Nº 11 de primera línea se categorizaron como Escuadrones Clase A así como los escuadrones de los Grupos Nº 10 y Nº 12 que en una eventualidad pudiesen ser requeridos para reforzar el Grupo Nº 11.  Los Escuadrones Clase B, si bien estaban a plena capacidad en referencia a pilotos y aparatos y por lo tanto listos para entrar en acción, se hallaban mermados en su rendimiento de combate pues o bien estaba faltos de experiencia o bien sufrían fatiga de combate. Por último, los Escuadrones Clase C eran aquellos que habian sufrido grandes pérdidas y estaban retirados de la acción para reequiparse y recuperar fuerzas y moral.



Experimentados pilotos supervivientes de estas unidades se enviarían, en cuanto estuvieron  listos para la acción, como reemplazo de los pilotos caídos en combate o heridos en las unidades categorizadas como Clase A. Esta manera de actuar cortaría la filiación entre el propio piloto individual y su unidad original, práctica que estaba en contraposición con la tradición militar británica, pero se aseguraba que los escuadrones siempre dispondrían de un núcleo de pilotos de combate veteranos y experimentados. Mientras tanto, Keith Park, comandante del Grupo Nº 11, instruyó a sus controladores y pilotos para que de ahí en adelante obedeciesen ordenes del Grupo, sin realizar ninguna interpretación personal de dichas ordenes. Este mandato se emitió para que los pilotos de caza no atacasen desde posiciones inferiores a las ocupadas por sus enemigos, sin embargo esta práctica causó retrasos en la llegada al combate e incluso significaba que los cazas de la RAF libraron batallas aéreas con los cazas de la Luftwaffe que actuaban como escoltas  en lugar atacar a los propios bombarderos, que volaban a menudo a niveles más bajos.


Tal vez como medida de confusión hacia el comandante en jefe del Mando de caza, la Luftwaffe comenzó su ataque del 7 de septiembre de la misma manera que había comenzado muchos de los últimos días, con aisladas incursiones de aviones de reconocimiento, pero tras ello, las pantallas del radar seguía apareciendo claras, sin aviones enemigos y con las cuadriculas de los mapas de control vacías. La  larga espera parecía funesta. El Ministerio del Aire ya había emitido una la "Alerta de Invasión Nº12 que significaba ataque inminente sin previamente haber emitido  La Alertas Nº 2 y 3 que indicaban ataques probables entre dos y tres días, respectivamente.

Continúa en El bombardeo de Londres del 7 de septiembre de 1940.II