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jueves, 3 de diciembre de 2015

Perspectiva táctica de la campaña de Túnez; 2ª Parte

Perspectiva táctica de la campaña de Túnez; 2ª Parte

Otra innovación táctica fue el concepto del “Destructor de Tanques” usado por el ejército americano. Al igual que británicos con los tanques de infantería y los alemanes con el Panzer IV, los americanos con razón vieron que sus tanques más pesados, técnicamente eran tanques medios, tenían un comportamiento apropiado en funciones de apoyo a la infantería. Sin embargo, cuando debían de enfrentarse  en combate tanque contra tanque, introdujeron una nueva clase de vehículo llamado tank destroyer, incluidos en batallones. A principios de 1943 estos especializados batallones todavía estaban  en transición entre tres tipos de vehículos, dos de ellos inadecuados; el camión no acorazado M6 que llevaba un cañón de 37 mm acoplado; el vehículo semioruga ligeramente blindado M3 con el viejo cañón de campaña de 75mm; y el vehículo construido expreso para esta función, el M10, basado en un chasis del Sherman, sin la parte superior de la torreta y armado con el eficaz cañón antitanque de 3 pulgadas, 76 mm. Estos vehículos tenían un aspecto común, su blindaje era relativamente exiguo, porque se suponía que la potencia de fuego podía contrarrestar por si sola  los tanques enemigos.


 M3 GMC, Gun Motor Carriage

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Perspectiva táctica de la campaña de Túnez. 1ª Parte

Perspectiva táctica de la campaña de Túnez




A mitad de febrero de 1943, las tropas del Eje lanzaron una serie de contraataques siendo la primera vez desde la batalla de Alam Halfa que llevaban la iniciativa.  Dirección este oeste, von Arnim empujó a los aliados a través de Faid, Sidi Bou Zid, Sbeitla y Kasserine, mientras Rommel atacaba desde el sureste por El Guettar, Cafsa y Feriana. Tenían la esperanza de alcanzar Tebessa o Le Kef, preferiblemente ambas ciudades. Lograron algunos éxitos iniciales ante tropas estadounidenses novatas, sin embargo, el 22 de febrero fue detenido el avance justo al norte de Kasserine por las defensas aliadas que disfrutaban de superioridad numérica.

Usando la ventaja de las líneas interiores, Rommel se retirò rápidamente de sus posiciones en el  suroeste para ir a enfrentarse a Montgomery una vez más, lanzando un ataque importante en Medenine el 6 de marzo. Pero al igual que en la posición “Snipe” durante la batalla del el Alamein, los cañones antitanque del 8º Ejercito, incluyendo ahora el potente 17-pdr “Pheasant”, se las arreglaron para rechazar el ataque sin la participación de la infantería o de los carros de combate. Era la confirmación de que no solo los antitanques eran el arma realmente decisiva en la guerra del desierto sino además por fin los británicos habían comprendido como usarlos apropiadamente, al menos en su papel defensivo, ya que nunca copiaron la táctica de los alemanes de llevar los cañones antitanque en la vanguardia de cada ataque acorazado.

Tras Mededine, Montgomery continuó su ataque, flanqueando la Línea Mareth el 20 de marzo, asaltando la posición de Wadi Akarit el 6 de abril y llevando la persecución hasta Enfidaville. Mientras tanto, las tropas de Eisenhower presionaron desde el oeste, desde Kasserine a través de Gafsa hacia El Guettar, y desde la estación de Sened hasta Maknassy. En abril, los aliados lanzaron otra nueva ofensiva en el norte hacia Bizerta, con efectos devastadores. Las fuerzas del Eje fueron reducidas poco a poco y arrinconadas en el perímetro alrededor de la propia Túnez, ciudad que de forma progresiva también fue aislada por aire de su base logística en Sicilia. El final de la campaña en el Norte de África llegó el 13 de mayo cuando las tropas del Eje por fin se rindieron.




En términos tácticos, la campaña tunecina representa una sorprendente mezcla de viejas y ultramodernas tácticas. Debido a que el terreno era accidentado y montañoso, donde pocos vehículos motorizados podían aventurarse lejos de los llanos valles, se usó de nuevo el transporte animal, por medio de mulas; hasta incluso las tropas francesas utilizaron alguna unidad de caballería en el campo de batalla. En cambio, al mismo tiempo y en la misma campaña, apareció en combate el temible PzKpfw VI Tiger, concretamente el 28 de noviembre de 1942. Carro pesado sumamente blindado y equipado esencialmente con el mismo cañón antitanque de 8,8 cm que en su versión remolcada ya había demostrado su letal efectividad contra las fuerzas blindadas aliadas. Sin embargo el 28 de noviembre solo cuatro Tigers fueron destinados al combate y su comportamiento no fue particularmente bueno. Posteriormente llegaron solamente otros 22 tanque y esta cantidad fue reducida a ocho en abril de 1943. Eran carros mecánicamente poco fiables y su punto débil eran sus cadenas y su motor que si eran dañados por minas o por fuego artillero, solo podían ser reparados si los alemanes conservaban el campo de batalla por la noche, una situación que hacía mucho tiempo que no solía darse. Los nuevos y pesados cañones antitanque aliados podían dañar al Tiger con disparos laterales o posteriores, circunstancia que se daba a menudo en Túnez, cuando se disparaban desde posiciones enemigas preparadas.





El 14 de febrero de 1943, a los Tigers se les sumo un nuevo acompañante, El lanzacohetes de seis tubos, Nebelwefer, denominado “Screaming Meemie o Moaning Minnie” por los soldados aliados. Hasta 1944 estas dos armas fueron un azote de los ejércitos aliados, pero a principios de 1943 su número y uso no era lo suficientemente elevado para afectar significativamente el resultado de una batalla.

lunes, 29 de diciembre de 2014

La batalla de Medenine; 2ª parte

La batalla de Medenine; 2ª parte



Tanques alemanes destruidos. 

En sus memorias Montgomery comentó que él pensaba que Rommel atacaría de una determinada manera y que planeaba abordar el ataque según su elección. De hecho, fue advertido por intercepciones desde Ultra y por ello sabía exactamente que era el 1ª Ejército italiano quien lanzaría la ofensiva. Por lo tanto, desplazó la 7ª División acorazada y la infantería de la 131ª Brigada desde el sur hacia el área porque se hallaba enfrente de Medenine para soportar el peso máximo del ataque por parte de la 15ª y 21ª División Panzer. También reforzó la totalidad de su frente utilizando eventualmente tres divisiones completas en la línea: 51ª División de infantería, la 7ª División blindada y la 2ª División de Nueva Zelanda. Elementos de la 4ª División India y 201ª brigada acorazada de guardias fueron situados en reserva.

El XXX Cuerpo británico que se enfrentaba a Messe disponía de un verdadero arsenal de armas para el ataque: 350 cañones de 25-pdr y de mediano calibre, 460 cañones anti-tanque y 300 tanques. El 1º Ejército Italiano tenía mucho menos armamento disponible y escasas cantidades de combustible y municiones. Tan sólo era capaz de desplegar 124 cañones de diversos calibres, 96 cañones antitanque y 142 tanques para el ataque. No sólo el asalto se realizó sin ningún tipo de superioridad en cualquier sector, sino que sus oponentes sabían exactamente cuando se produciría y cuál era su finalidad.

Operación Capri comenzó el 6 de marzo a las 06:30 h. cuando la artillería de las tropas del Eje abrió fuego a través de una espesa niebla matutina. Inmediatamente aparecieron problemas cuando los tanques comenzaron a moverse hacia el terreno abierto que conducía a sus objetivos. Las lecciones aprendidas por el 8º Ejército en El Alamein resultaron ser mortales. La artillería británica se mantuvo en silencio hasta que pudiese utilizar sus cañones a quemarropa en andanadas concentradas. Su objetivo era destruir las formaciones enemigas en masa y no dispersarlas con fuego de acoso. Asimismo los cañones antitanques estaban emplazados para destruir a los tanques enemigos, no para apoyar a sus propios tanques, y permitieron que los tanques enemigos acercarse lo suficiente para cada destruir un carro en cada disparo, en lugar de abrir fuego demasiado pronto y causando la dispersión de la fuerza acorazada enemiga. Uno tras otro los tanques alemanes estallaron en llamas o acabaron muy dañados. Las ametralladoras disparando eficazmente sobre líneas fijas trataron de mitigar el apoyo de los granaderos panzer.

Rommel trató de ver la batalla desde las alturas hacia el sur, pero durante mucho tiempo poco pudo ver a través de la niebla. Cuando finalmente despejó pudo observar la futilidad de la agresión. Vio claramente que Montgomery era consciente del ataque y de sus objetivos. El movimiento de la fuerza acorazada británica desde el sur hacia el centro confirmó todos los indicios de haber sido descubierto de antemano. Culpó a sus aliados italianos del fallo en la seguridad, creyendo que algún alto oficial había traicionado la operación. Messe insistió en los ataques en una y otra vez, cada uno sufrió el mismo resultado. Por la tarde Rommel había visto suficiente e informó a Messe de la cancelación del ataque. "Un ataque pinza habría sido mucho más éxito", comentó amargamente. La batalla de Medenine había sido costosa para las fuerzas del eje ya que perdieron alrededor de 50 de sus 142 tanques y 635 bajas. En contraste, la historia oficial británica de la campaña denominada sus bajas como ”insignificantes”.


Cañón antitanque británico en acción.

Montgomery nuevamente pensó que había actuado mejor que Rommel, que  le había vencido pero el zorro del desierto no había participado en la batalla. El mariscal de campo alemán había perdido todo poder e influencia y se había resignado a la inevitabilidad del fracaso final del ataque. También estaba convencido de que una derrota completa en África del Norte era inevitable. Una vez más envió un telegrama a Roma con una petición de retirada desde la línea Mareth hasta una posición más estrecha en Enfidaville donde el AOK 1 y 5 PzAOK podrían ser combinados para crear una fuerte línea defensiva. Cuando Hitler se enteró de la propuesta se volvió furioso y desechó rápidamente la idea, como lo hizo el Commando Supremo en Roma. Rommel ya había enviado derrotistas solicitudes de retirada demasiadas veces y nadie en las altas esferas creía en él. Había perdido completamente su toque mágico. Todo el mundo sabía que ya era hora de relevar a Rommel.


Rommel se enteró de la refutación enojada de Hitler de su propuesta al final de la jornada del mismo ataque de Medenine. De repente se sintió demasiado enfermo para llevarla a cabo. Al día siguiente ordenó que sus generales salieran y esperó a que Arnim fuese a verlo. El 8 de marzo entregó Heeresgruppe Afrika y, a la mañana siguiente muy temprano, el 9 de marzo, condujo hasta Sfax donde subió a bordo de un avión destino Roma. Nunca más volvió a poner un pie en África del Norte.

lunes, 15 de diciembre de 2014

La batalla de Medenine. 1ª parte.

La batalla de Medenine. 1ª parte.



Erwin Rommel y Giovanni Messe, los maximos estrategas de la batalla de Medenine

La batalla de Mededine fue la ultima acción militar en África del Norte en la que participó directamente el mariscal Rommel. Esta batalla tuvo lugar después de los combates en Sidi Bou Zid y Kasserine contra las novatas tropas norteamericanas que salieron derrotadas. Estas pírricas victorias, ya que el avance germano tuvo que ser detenido por problemas logísticos, dieron un pequeño respiro al "Zorro del Desierto" y  a las tropas del Eje en la parte occidental de Túnez, pudiendo de esta manera centrarse en el sur, enfrentándose a los británicos del 8º Ejército que se estaba  reagrupando ante la Linea Mareth,  con vistas a lanzar una ofensiva con la consabida superioridad numérica propia de Montgomery.

Rommel, como experto en sorpresas que era, consideró la idea de lanzar un ataque antes que los británicos estuviesen preparados para iniciar su ofensiva. También era consciente que era su ultima oportunidad de dirigir a sus tropas en África pues se hallaba en una posición muy discutida de cara a las autoridades militares, tanto en Roma en primera instancia como en Berlín.