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jueves, 26 de marzo de 2026

Juan Lario Sánchez: un aviador español en la Segunda Guerra Mundial

 

Juan Lario Sánchez

Juan Lario como piloto de Grumman Delfín en el Grupo 28. GCE

La vida de Juan Lario Sánchez (Madrid, 1918 – Alcalá de Henares, 2000) es un ejemplo singular de cómo los grandes conflictos del siglo XX se entrelazaron con las trayectorias individuales. De joven piloto republicano en la Guerra Civil Española pasó a convertirse en un experimentado aviador de la Fuerza Aérea Soviética durante la Segunda Guerra Mundial, combatiendo en los cielos de Moscú, Stalingrado y Berlín. Su historia es, ante todo, la de un hombre que nunca dejó de luchar contra el fascismo, ni en España ni en Europa.

Cuando estalló la Guerra Civil Española en 1936, Juan Lario tenía apenas dieciocho años. Trabajaba como delineante y vivía con su familia en Madrid. Como muchos jóvenes de su generación, se alistó en defensa de la República. Tras servir brevemente en infantería, en 1937 fue seleccionado para formar parte del Cuerpo de Aviación Republicano, que se estaba reorganizando con ayuda técnica soviética. Ese mismo año fue enviado a Kirovabad, en Azerbaiyán, junto con otros noventa jóvenes españoles para recibir instrucción como pilotos.


Allí aprendió a volar en cazas Polikarpov I-15 y I-16, conocidos como “Chatos” y “Moscas”. Regresó a España a comienzos de 1938 y fue asignado al 4.º Escuadrón de Caza, operando en los frentes de Aragón y Levante. En combate demostró valor y destreza, logrando varios derribos confirmados. Pero el final de la guerra llegó pronto: con la derrota republicana en 1939, Lario cruzó los Pirineos y acabó internado en campos de refugiados franceses. Poco después, gracias a la mediación soviética, fue trasladado a la URSS junto a otros pilotos exiliados.

El estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939 cambió su destino. Al principio, los exiliados españoles vivían dispersos en la Unión Soviética, trabajando o estudiando. Juan Lario cursó estudios técnicos y ejerció de instructor de vuelo. Sin embargo, la invasión alemana de la URSS en junio de 1941 (Operación Barbarroja) transformó radicalmente la situación. Ante el peligro inminente, muchos españoles ofrecieron sus servicios al Ejército Rojo. Lario fue uno de los primeros en presentarse voluntario.

Tras un curso intensivo en la escuela de aviación de Bykovo, cerca de Moscú, fue asignado a una unidad de cazas equipada con Yak-1 y Yak-9, modernos monoplazas soviéticos. Desde 1941 hasta 1945, participó en 886 misiones de combate, una cifra extraordinaria incluso para los pilotos veteranos del frente oriental. Según sus propios informes y los archivos soviéticos, tomó parte en 97 combates aéreos y derribó 35 aviones enemigos, 27 en solitario y 8 compartidos, lo que lo convierte en el aviador español con mayor número de victorias de toda la Segunda Guerra Mundial.

En el otoño de 1941, cuando las tropas alemanas avanzaban hacia Moscú, Lario integró una escuadrilla de defensa aérea que patrullaba los alrededores de la capital. Las condiciones eran extremas: temperaturas bajo cero, campos congelados y enfrentamientos diarios con los cazas y bombarderos de la Luftwaffe. En esos meses, su unidad derribó varios Messerschmitt Bf 109 y Junkers Ju 88, contribuyendo a detener la ofensiva enemiga.

En 1942 fue trasladado al frente del Cáucaso, donde los alemanes intentaban tomar los pozos petrolíferos de Bakú. Desde los aeródromos de Maikop y Krasnodar participó en intensos combates sobre el mar Negro y las montañas del Cáucaso. Allí destacó su habilidad para realizar vuelos de escolta y ataques a baja cota contra columnas blindadas. Durante una de esas misiones sufrió un fallo de motor y se vio obligado a realizar un aterrizaje forzoso en una zona nevada infestada de minas, de la que salió milagrosamente ileso.


Lario junto a otros pilotos rusos que volaban Spitfire MK-IX.

Entre 1943 y 1944, Lario combatió en algunos de los escenarios más decisivos de la guerra: Stalingrado, Kursk y Ucrania. Su unidad fue integrada en la aviación de la Guardia Soviética, una distinción reservada a las formaciones de élite. Volando cazas Yak-9 y La-5, participó en ofensivas de apoyo al avance del Ejército Rojo y en misiones de interdicción aérea sobre el Dniéper. Durante la gran Batalla de Kursk, en el verano de 1943, su escuadrón fue responsable de neutralizar varios aviones de bombardeo alemanes que amenazaban las posiciones soviéticas. Aquella campaña consolidó su reputación de piloto agresivo, disciplinado y extremadamente preciso.

En 1944, el frente soviético avanzaba hacia Europa Central. Lario continuó volando en operaciones sobre Polonia, Bielorrusia y Alemania oriental. Su experiencia y veteranía lo llevaron a ocupar responsabilidades de jefe de escuadrilla. Participó en la ofensiva de Vístula-Óder y en la Batalla de Berlín de 1945, en la que las fuerzas aéreas soviéticas lograron una abrumadora superioridad. En sus memorias recordó el contraste entre el entusiasmo por la victoria y el peso moral de la destrucción: “Berlín ardía bajo nuestros ojos. Era el fin del nazismo, pero también el fin de una época”, escribió.

Por su actuación en combate, Lario recibió condecoraciones soviéticas, entre ellas la Orden de la Estrella Roja y la Medalla al Valor Militar. Pese a ello, siempre conservó una profunda modestia, afirmando que había luchado “por los mismos ideales que en España: libertad y justicia”.

Tras la victoria, permaneció en la URSS, donde contrajo matrimonio con María Lavrentieva, con quien tuvo dos hijas. Se licenció en Ciencias Políticas y Económicas por la Universidad de Moscú y trabajó como traductor técnico. En 1957, tras dos décadas de exilio, consiguió regresar a España, donde reanudó su vida civil en la fábrica de camiones Pegaso (ENASA). En reconocimiento a su trayectoria, fue nombrado coronel honorario del Ejército del Aire.

Años después publicó el libro Habla un aviador de la República (1973), un testimonio vivo de sus experiencias de guerra y de su paso por el exilio soviético. En él reivindicaba la memoria de los aviadores republicanos y el esfuerzo de los españoles que, lejos de su tierra, continuaron luchando contra el fascismo.


Juan Lario Sánchez murió en 2000, a los 82 años. Su biografía resume la epopeya de una generación que, tras perder una guerra civil, encontró en otra guerra mundial una nueva forma de seguir defendiendo sus ideales. Fue uno de los últimos testigos de aquel grupo de pilotos españoles que combatieron bajo bandera extranjera, pero con el mismo espíritu de 1936. En los cielos de Moscú, Stalingrado y Berlín, Lario no solo pilotó un caza soviético: pilotó también su destino, fiel a la idea de una libertad por la que nunca dejó de volar.

martes, 26 de agosto de 2025

Cazacarros Ferdinand en Kursk


Ferdinand en Kursk


Panzerjäger Tiger (P) Ferdinand

Al comienzo de la ofensiva, las Panzertruppen en el Frente Oriental estaban organizadas tal y  como se muestra en la Orden de Batalla del 7 de julio de 1943. El Heeresgruppe Mitte, en el lado norte del saliente de Kursk, tenía 89 Ferdinand en el schwere Panzer-Jäger-Abteilung 656.

La producción del diseño Porsche VK 4501 se había ordenado antes de los ensayos como protección contra algún fallo del diseño Henschel. Como 90 vehículos ya estaban disponibles cuando se anunció el resultado de las pruebas, se decidió utilizar el chasis como base de un carro autopropulsado que utilizara el cañón L / 71 de 8,8 cm. Este equipo fue designado como Panzerjäger Tiger (P) Ferdinand Sd Kfz 184; posteriormente fue nombrado 8.8 cm 43/2 L / 71 Ausf pz Jag Tiger (P) Elefant früber Ferdinand. El nombre original "Ferdinand" fue adoptado en honor del diseñador, Dr. Ferdinand Porsche.

jueves, 11 de julio de 2024

El Me-109F de la Luftwaffe contra el Yak-1 del Ejército Rojo

 

El Me-109F de la Luftwaffe contra el Yak-1 del Ejército Rojo

 Messerschmitt Bf 109 F-2 del Hauptmann Hans von Hahn, Stab I./JG 3, Lutsk/URSS 6 de julio 1943

Cuando Alemania invadió la Unión Soviética durante la Operación Barbarroja, la Luftwaffe abrió el camino con aproximadamente 440 Me-109 de todos los modelos.

En el verano de 1942, el venerable Messerschmitt 109E, probado con éxito en innumerables batallas, fue reemplazado por el mejorado Me-109F en las unidades de caza de la Luftwaffe de primera línea. El modelo "F" fue la progresión natural en lo que sería un intento continuo de la Luftwaffe por actualizar el Me-109 y de esta manera mantenerse por delante de los nuevos cazas aliados. El Me-109F nunca fue la versión más numerosa de este avión ni fue la más fuertemente armada. Pero una vez que se abordaron los primeros problemas de puesta a punto, el resultado dio lugar a que el Me-109 F fuera uno de los cazas más efectivos en combate.

miércoles, 1 de febrero de 2023

Cañón ZiS-3 de 76.2 mm.

 

Cañón ZiS-3 de 76.2 mm.


El ZiS-3 (en ruso: 76-мм дивизионная пушка образца 1942 года (ЗиС-3)) fue una pieza de artillería de campaña divisional de 76,2 mm utilizada por el Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial. Muchos expertos en artillería clasificaron este cañón entre las mejores piezas de artillería de la Segunda Guerra Mundial, junto con el cañón alemán de 88 mm y el obús británico de 25 libras.

ZiS es el acrónimo de "Zavod imeni Stalina" (en ruso: Завод имени Сталина, Zavod imeni Stalina, o "fábrica en nombre de Stalin"), el nombre oficial de la Fábrica de Artillería No. 92 de Gorki, que comenzó la producción de este cañón. Los soldados alemanes le dieron el apodo de "Ratsch-Bumm", de hecho, siempre oía el impacto primero, llamado onomatopéyicamente "Ratsch", antes de que se escuchara el chasquido del disparo: el "Boom".

El diseño del ZiS-3 comenzó a finales de 1940, en la Fábrica de Artillería 92, bajo la dirección de Vasily Grabin, diseñador jefe de los cañones soviéticos de calibre medio.

martes, 16 de junio de 2020

Batalla de Smolensk. 2ª Parte


Batalla de Smolensk


Controlando el pánico soviético

Los planes alemanes se retrasaron ligeramente cuando el 6 de julio, Timoshenko lanzó un ataque decidido contra el 3º Grupo Panzer  desde el área de Vitebsk hacia Lepel, utilizando los cuerpos mecanizados V y VII. Sin embargo, el ataque soviético mal coordinado se inició prácticamente sin reconocimiento y se encontró con posiciones antitanques alemanas preparadas. Durante la dura batalla de tres días, los dos cuerpos mecanizados del Ejército Rojo fueron atacados en gran parte por una combinación de efectivos ataques aéreos de la Luftwaffe y el fuego directo de artillería antitanque. Contraatacando a las tambaleantes formaciones soviéticas el 9 de julio, las divisiones 7ª y 18ª Panzer de Hoth abrieron una brecha entre los ejércitos soviéticos 20º y 21º capturando Vitebsk.


Soldados soviéticos apoyados con tanques T-26

Timoshenko, que carecía de reservas listas para cerrar la brecha entre los dos ejércitos, se vio obligado a comprometer a las unidades más cercanas al 19º Ejército, sin que tuvieran la oportunidad de reorganizarse después de un movimiento difícil desde Ucrania. El 10 de julio, el teniente general Ivan Konev, comandante del 19º Ejército, contraatacó con las dos divisiones disponibles, la 220ª de Infantería Motorizada y la 162ª  de infantería. La 220ª, a pesar de estar compuesta en gran parte por reclutas apenas entrenados, se tuvo un buen comportamiento e incluso luchó hasta el lado este de Vitebsk. Sin embargo, sufrió prohibitivas pérdidas en su primer día de combate, con la muerte de uno de sus comandantes de regimiento.


jueves, 11 de junio de 2020

Batalla de Smolensk. 1ª parte


Batalla de Smolensk. 1ª Parte

En Smolensk durante el verano de 1941, el Ejército Rojo intentó enlentecer el monstruoso avance de la Wehrmacht.



Después de aplastar a los ejércitos soviéticos de primera línea en brutales batallas de cerco durante las tres primeras semanas en la frontera, la apisonadora del Grupo de Ejércitos Centro alemán continuó avanzando más profundamente en territorio soviético. Estas acciones se engloban dentro de los primeros días de la Operación Barbarroja, la invasión de la Unión Soviética, que comenzó en junio 22 de 1941.

Las dos puntas de lanza acorazadas del Grupo de Ejércitos Centro, que actuaron de forma conjunta, eran el 2º Grupo Panzer bajo el mando del General Heinz Guderian y el 3º Grupo Panzer comandado por el extremadamente capaz general de tanques Hermann Hoth. Su ofensiva coordinada iniciada el 10 de julio de 1941 desencadenó la denominada Batalla de Smolensk, una sangrienta lucha alrededor de la antigua ciudad rusa que duraría dos largos meses.


viernes, 5 de junio de 2020

Vasily Gavrilovich Grabin



Vasily Gavrilovich Grabin fue uno de los ingenieros de artillería soviéticos más reconocidos de la Segunda Guerra Mundial. Nació el 9 de enero de 1900, 18 de diciembre de 1899 en el antiguo calendario, en la región de Kuban. En 1923, se graduó de la escuela de mando de artillería pesada de campaña de Petrogrado sirviendo en Carelia hasta 1926. Ese mismo año entró como estudiante de la facultad de ingeniería mecánica de la Academia Técnica Militar del Ejército Rojo.

En noviembre de 1932, Grabin fue nombrado subjefe de la Oficina Principal de Diseño Nº 38, que desarrolló sistemas de artillería de cañón normal. En 1933, la oficina fue disuelta debido al interés de Tukhachevsky por las armas sin retroceso. Grabin no quería participar en proyectos que pensaba que no tenían futuro, por lo que en 1933 fue reasignado a la fábrica de artillería "Novoye Sormovo" Nº92 en Gorki, hoy en día Nizhni Nóvgorod.


viernes, 29 de mayo de 2020

Batalla de Krasny-Bor. Video

Krasny-Bor Video

La batalla de Krasny-Bor tuvo lugar el 10 de febrero de 1943 en las cercanías de Leningrado. Fue el enfrentamiento más sangriento en el que intervino la 250ª División de Voluntarios Españoles de la Wehrmacht, más conocida como la División Azul, y en la que 5.900 soldados españoles equipados con armamento ligero hicieron frente a 44.000 soldados soviéticos del Ejército Rojo, repartidos en cuatro divisiones, y apoyados por gran cantidad de artillería y tanques.​ Se produjeron más de 4000 muertos, heridos y desaparecidos entre los voluntarios españoles de la División Azul.

Video de explicativo de la Batalla de Krasny-Bor




jueves, 14 de mayo de 2020

Historial operativo del caza soviético MiG-3


Historial operativo del caza soviético MiG-3



Los MiG-3 fueron entregados a regimientos de caza soviéticos de primera línea a partir de la primavera de 1941 y desde un primer momento mostraron diferencias para los pilotos acostumbrados al bajo rendimiento y docilidad de los biplanos Polikarpov I-152 e I-153 y del monoplano Polikarpov I-16. Incluso después de las extensas modificaciones hechas al MiG-3 en comparación con el MiG-1 el nuevo caza todavía era un avión de pilotaje complicado y exigente. Añadiendo más problemas, muchos regimientos de caza no fueron diligentes en el entrenamiento de sus pilotos con el MiG-3, pues en el aire se comportaba de manera muy diferente a los cazas más antiguos. Además, el rápido ritmo de entregas agravó la situación ya que muchas unidades tenían en el momento de la Operación Barbarroja más MiGs que pilotos entrenados para su uso. El 1 de junio de 1941, se habian entregado 1.029 MIG-3, pero sólo existían 494 pilotos con el adecuado entrenamiento y esta circunstancia se hizo notar por ejemplo cuando con los pilotos entrenados del 4º Regimiento de Caza pudieron reclamar tres aviones alemanes de reconocimiento a gran altitud derribados antes de que estallara la guerra en junio de 1941 en contraste con los aviadores no entrenados del 31º Regimiento de Caza. Sin embargo, combates a gran altitud de este tipo iban a resultar poco comunes en el Frente Oriental, donde la mayoría de los enfrentamientos aire-aire se iban alibrar a altitudes muy por debajo de los 5.000 metros (16.000 pies).  Esta altura, el MiG-3 fue superado por el Bf 109 en todos los aspectos, pero también por otros cazas soviéticos modernos como el Yakovlev Yak-1. Además, la escasez de aviones de ataque a tierra en 1941 también llevó al MiG-3 a desempeñar ese papel, función para la que era totalmente inadecuado.


martes, 21 de mayo de 2019

Cronología de la División Azul



Cronología de la División Azul


 Soldados de la División Azul recibiendo felicitaciones de un alto mando alemán

1941

22 de junio.- Las tropas del Tercer Reich inician la "Operación Barbarroja", la invasión de la Unión Soviética

23 de junio.- Se reúne el Consejo de Ministros español para examinar la nueva fase de la guerra.

24 de junio.- Se produce una manifestación en el centro de Madrid contra la URSS.

27 de junio.- En la Jefaturas Provinciales de Milicias y en los cuarteles de toda España se abren banderines de enganches.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Prisioneros de guerra en el Frente Oriental II

Prisioneros de guerra en el Frente Oriental II


Alemanes en la URSS



Miles de prisioneros alemanes desfilando en Moscú.

De igual manera, caer como cautivo en el frente oriental resultó ser altamente peligroso para los soldados alemanes. Aquí también, no se tuvieron en cuenta consideraciones jurídicas sobre el tratamiento a los prisioneros. A pesar de que la URSS no había firmado la Convención de Ginebra, sí debía observar y cumplir la Orden de la Haya y la 2ª Convención de Ginebra sobre la protección de los heridos. Con el comienzo de la Operación Barbarossa y el Ejército Rojo retirándose el número de ejecuciones de prisioneros de guerra alemanes no fue alto, pero hay que señalar de forma evidente que durante el avance inicial de la Wehrmacht en 1941 y 1942, el número de soldados alemanes que cayeron en manos soviéticas fue relativamente bajo. Hasta la batalla de Stalingrado, finalizada en enero de 1943, el número de prisioneros de guerra alemanes no excedió la cifra de 100.000. Tras Stalingrado, 93.000 prisioneros se sumaron a esa cantidad, de los cuales apenas 6.000 pudieron sobrevivir a su cautiverio. La tasa de mortalidad entre los prisioneros de guerra alemanes en esos momentos se elevó al 90 por ciento, cifra que nunca se alcanzó en los campos de internamiento permanentes. Pero a diferencia de sus homólogos soviéticos en 1941-1942, los prisioneros alemanes no fueron sometidos a una política de exterminio sistemático. Sí que fueron víctimas del estado de desorganización generalizada del sistema de campo de prisioneros de guerra soviéticos (GUPVI), de las condiciones caóticas de un país devastado por la guerra y de los actos individuales de represalia. Además, tras meses de lucha contra el enemigo y también contra las bajísimas temperaturas del invierno ruso, muchos soldados alemanes pasaron al cautiverio en un lamentable estado físico, por lo menos un tercio de ellos necesitaban atención médica, que los rusos generalmente no proporcionaron. Tras la derrota en Kursk en el verano de 1943, el ejército alemán comenzó su retirada final de Rusia.

El creciente número de prisioneros de guerra sobrepasó completamente las capacidades soviéticas. Se triplicó el número de campos base en la Unión Soviética pasando de  52 a 156 en 1944, sin embargo, las carencias fluían en todos los aspectos, especialmente en el suministro de alimentos, la ropa de invierno y los suministros médicos. Al final de la guerra, en mayo de 1945, los eventuales campos soviéticos de prisioneros fueron literalmente inundados por otro millón y medio de soldados alemanes que no pudieron rendirse a las fuerzas britanicas o norteamericanas. Una vez en los campos en la Unión Soviética, se pusieron a trabajar para reconstruir el país desgarrado por la guerra. De hecho, el primer plan económico quinquenal de la URSS después de la contienda dependía en gran medida del trabajo de los prisioneros de guerra. Por muchos años y bajo condiciones muchas veces terribles, los prisioneros alemanes y austríacos construyeron centrales eléctricas, vías de tren, el metro de Moscú, las industrias de defensa en los Montes Urales, minas de oro en Siberia oriental, etc. Incluso el programa de la bomba atómica rusa le debe mucho a la mano de obra y experiencia técnica de los prisioneros de guerra.

Teniendo en cuenta su sufrimiento, los prisioneros alemanes demostraron poca reacción positiva a los esfuerzos de la propaganda soviética para pasarse de bando. Intentos de organizar una oposición al régimen de Hitler en gran medida fueron desestimados, a pesar de pequeños grupos como el Comité Nacional por una Alemania Libre que sirvió como germen del  personal administrativo impuesto por la Unión Soviética utilizó en la zona de Alemania ocupada después de la guerra. La mayoría de los presos, sin embargo, experimentaron la influencia política soviética como opresiva. Más infames fueron las jerarquías establecidas en los campos por los comités antifascistas Antifa, prisioneros de guerra alemanes, principalmente comunistas, que habían sido elegidos por las autoridades soviéticas para controlar a sus compañeros. Generalmente, estos seleccionados presos ocupaban privilegiadas posiciones en los campos y se podían identificar fácilmente entre sus desnutridos camaradas por su aspecto sano y bien alimentado.



Soldados alemanes hacia el cautiverio

Las condiciones de vida en cautiverio soviético no mejoraron después de la guerra. El hambre constante, la mano de obra esclavizada y la falta de atención médica condujeron a los presos a desarrollar estrategias específicas de supervivencia. Los presos alemanes adoptaron un modo andar lentamente diseñado para conservar la energía corporal que pronto hizo de los prisioneros una masa de encorvadas figuras arrastrándose. El "invierno del hambre" de 1946-1947, seguido de malas cosechas, fue otra pesada carga que cayó sobre los prisioneros. Las autoridades soviéticas tuvieron que declarar el estado de emergencia para todo el sistema campo GUPVI para intentar aliviar la decreciente de mano de obra y la tasa de mortalidad creciente pero dada la importancia del trabajo realizado por los presos, las repatriaciones comenzaron a producirse tan solo de forma gradual. A mediados de 1947, cuando comenzaron las primeras repatriaciones masivas de presos austríacos y húngaros, aún había un millón de prisioneros de guerra alemanes en la Unión Soviética cuya repatriación no comenzó hasta un año después. Antes de 1950, su número descendió lentamente hasta los 30.000 prisioneros.


La historia de los últimos 30.000 prisioneros alemanes constituye el último capítulo de la triste historia de internamiento de prisioneros de guerra en el frente oriental. Despojados de su estatus como prisioneros de guerra y en cambio considerados como criminales de guerra convictos, estos internados se convirtieron en un grupo de presión utilizado por los soviéticos en la guerra fría, particularmente con referencia a la recién creada República Federal de Alemania. Sin duda, una parte significativa de estos ex soldados alemanes habían cometido crímenes de guerra, sin embargo muchos otros recibieron sus condenas, 25 años de trabajos forzados, por delitos menores o simplemente por mala suerte. Durante otros cinco años mas, los prisioneros alemanes trabajaron en la Unión Soviética hasta que las autoridades del país finalmente concedieron la repatrición en 1955-1956 a cambio del establecimiento de relaciones diplomáticas con la República Federal. El último prisionero de guerra alemán no volviór a casa hasta 1956, más de 10 años después del final de la guerra.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Prisioneros de guerra en el Frente Oriental I

Prisioneros de guerra en el Frente Oriental.

Soviéticos en Alemania.



Improvisado campo de prisioneros soviéticos 


La guerra entre la Alemania nazi y la URSS (1941-45) fue de lejos la más atroz y brutal de todas las acaecidas durante el siglo XX. Alentada por un antagonismo ideológico irreconciliable, la enorme crueldad en el frente se trasladó sin paliativos al tratamiento que ambos bandos otorgaron a los prisioneros de guerra. De los 5,7 millones de soldados soviéticos capturados, alrededor de 3,3 millones murieron en los campos alemanes; una bárbara proporción de mortalidad del 57%. Comparando esta cifra con el ratio de mortalidad entre prisioneros de guerra británicos y americanos que se sitúa entre un 3,5 % y un 5,1% aún ofrece una visión más dramática. Por el otro bando, un tercio de los 3 millones de soldados alemanes y austriacos que pasaron al cautiverio también perecieron. A los aliados de Alemania, la situación no les fue en absoluto diferente, 2 millones de soldados principalmente rumanos, húngaros checoslovacos e italianos fueron hechos prisioneros sufriendo un ratio de mortalidad similar a sus compañeros germanos. En los campos de prisioneros soviéticos y alemanes, las condiciones de vida de aquellos que fueron obligados a años de duro trabajo fueron casi insoportables. Frente a esta perspectiva, muchos soldados de ambos bandos decidieron luchar hasta el final, en lugar de renunciar al combate, intensificando y prolongando de esta manera la que ya era una guerra salvaje.

A primeras horas del 22 de junio de 1941, las fuerzas armadas de Alemania y sus aliados invadieron la Unión Soviética. Tomado por sorpresa, el Ejército Rojo solo ofreció esporádica resistencia en las fases iniciales de la campaña. Así, solo durante la primera semana de julio, el ejército alemán cercó y capturó cerca de 320.000 soldados soviéticos en Minsk y Biasystok. Con el avance posterior hacia el este, continuó la captura de gran número de tropas enemigas, sobre todo en las bolsas de Smolensk, Kiev y Bryansk. Cuando en diciembre d e1941, la Wehrmacht detuvo su avance ante las afueras de Moscú, aproximadamente 3,2 millones de soldados soviéticos habian pasado a la cautividad; en febrero de 1942 dos millones  de ellos habian perecido. Esta masiva mortalidad fue premeditada. Antes del ataque alemán, en marzo de 1941, Hitler relevó a sus tropas de la lealtad al tradicional código de honor militar: "Los comunistas, del primero al último, no son camaradas. Esta va a ser una guerra de exterminio". Y a pesar de ocasionales críticas, la Wehrmacht generalmente acató con estas premisas genocidas.

Debido a esta circunstancia, muchos soldados soviéticos fueron asesinados inmediatamente después de su captura, ya que si se cumplían las ordenes, los comisarios políticos debían ser fusilados en el acto y otros, especialmente los soldados judíos, debían ser entregados a los escuadrones de ejecución de las SS. Desnutridos y susceptibles de ser fusilados si eran físicamente incapaces de continuar, decenas de miles de soldados capturados perecieron durante las interminables marchas desde el frente a los campos de prisioneros en Polonia y Alemania. Cuando al fin pudieron llegar a su lugar de destino, se encontraron en la mayoría de los casos en que los campos están prácticamente desprovistos de cualquier edificación salvo un campo estéril rodeado de alambradas. En muchísimos casos para dormir, los prisioneros debieron cavar hoyos en la tierra. Sin instalaciones sanitarias, estos "campamentos" pronto se convirtieron en caldo de cultivo para el tifus y la disentería. La llegada del invierno acentuó aún más las deplorables condiciones de los prisioneros en sus refugios improvisados. La causa más común de muerte entre los prisioneros de guerra en aquel momento, sin embargo, no fue la congelación sino el hambre. Para mantener el suministro de alimentos a sus propias tropas y a la población civil alemana, los dirigentes del Tercer Reich decidieron inducir una eliminación "natural" de los prisioneros rusos, considerados como "infrahumanos" y bocas inútiles de alimentar. Incluso algunos prisioneros de guerra soviéticos se convirtieron en las primeras víctimas de las cámaras de gas instaladas en campos de concentración, incluido Auschwitz. De forma notoria, el tratamiento hacia los prisioneros de guerra soviéticos en 1941 – 1942 estaba acorde con la línea argumental diseñada por los nazis  de una guerra de conquista y exterminio con matices racistas en la que no existían reglas, ni legales ni éticas.



A principios de 1942, aumentó la presión por parte de las autoridades para hacer uso de los prisioneros de guerra como mano de obra en sectores industriales y agrícolas. En un principio y pensando en victorias rápidas y contundentes, la dirección de guerra alemana había planeado inicialmente desmovilizar a gran parte de la Wehrmacht con el fin de crear un fuerza de mano de obra encaminada a la industria bélica. Sin embargo cuando el avance se estancó, la desmovilización se convirtió en imposible. Por el contrario y con fines de suplir esa carencia, un primer contingente de 400.000 presos soviéticos fueron obligados a trabajar en áreas tales como la construcción de carreteras y la minería. Para cumplir con el trabajo físico se requería una fuerza de trabajo saludable, y esta circunstancia llevó a una gradual mejora de las condiciones de vida de los presos. En la primavera de 1942, la tasa de mortalidad en los campos de prisioneros de guerra comenzó a caer, si bien, esta situación no fue en su totalidad debida a la repentina benevolencia alemana: en esos momentos, muchos prisioneros ya habían muerto por lo que la asignación de alimentos llegó a ser suficiente para los supervivientes. De todas formas, no fue hasta julio de 1944 cuando el suministro de alimentos para los presos soviéticos alcanzó un nivel comparable al de los otros prisioneros de guerra cautivos en territorio nazi; británicos y norteamericanos.


Además de trabajo, para los presos soviéticos ingresar en las filas del ejército alemán fue otra forma de sobrevivir. En 1942, la SS y la Wehrmacht comenzaron a reclutar voluntarios entre los prisioneros de guerra. Apelando al sentimiento anticomunista y a la voluntad de sobrevivir entre los prisioneros, estos esfuerzos tuvieron éxito. Decenas de miles de antiguos soldados soviéticos sirvieron en batallones especiales bajo el mando de oficiales alemanes, así como dentro del ejército del Teniente General Andrei Vlasov, un ex comandante del Ejército Rojo que cambió de bando, y en batallones de trabajo alemanes. El número total de expresos soviéticos que formaron parte de las fuerzas armadas alemanas es desconocido, pero algunas estimaciones van desde los 250.000 hombres hasta aproximadamente 1 millón. Los restantes prisioneros de guerra formaron parte del gigantesco contingente de mano de obra forzada, diríase esclavizada, que sostuvo el sector industrial del Tercer Reich en los últimos años de la guerra. Sus condiciones de vida seguían siendo muy duras, por lo que 1,3 millones de prisioneros perecieron en cautiverio alemán entre 1942 y 1945. Paradójicamente y a pesar de la victoria aliada, las penurias de muchos presos soviéticos no acabaron con el fin de la guerra. De aproximadamente 1,8 millones de presos finalmente repatriados a la URSS, 150.000 fueron condenados a seis años de trabajos forzados por "ayudar al enemigo", y casi todos los demás experimentaron la hostilidad engendrada por la infame Orden 270 emitida por el líder soviético Josef Stalin, que señalaba a todos los soldados del Ejército Rojo capturados por el enemigo como "traidores a la patria".

Continúa en Prisioneros de guerra en el frente oriental II

lunes, 12 de junio de 2017

Puente aéreo sobre Demyansk III

Puente aéreo sobre Demyansk


Escudo conmemorativo de la batalla sobre la bolsa de Demyansk. Se observa de forma clara la importancia del suministro aéreo.


A principios de marzo de 1942, las baterías de artillería llegaron a estar al 30% de su carga básica normal. Curiosamente, la división de las SS "Totenkopf" fue la responsable de consumir cerca del 50% de la munición de artillería utilizada por todo el II Cuerpo de Ejército durante el puente aéreo. Los aviones de transporte de Morzik también llevaron  a la bolsa reemplazos y equipamiento. Las divisiones de infantería Nº 123 y Nº 290 fueron particularmente castigadas, pero la industria alemana no podía proporcionar armas suficientes para equipar estas unidades, por lo que fue utilizado de forma general el armamento enemigo capturado. La Luftwaffe suministró al II Cuerpo 147 ametralladoras DP soviéticas así como 10 cañones antitanque de 45 mm para suplir las carencias en armamento ya que los defensores podían utilizar munición capturada al enemigo.

La unidad de transporte aéreo de Morzik también tuvo que suministrar por aire la cercada guarnición alemana en Kholm. Aunque las necesidades de abastecimiento del Kampfgruppe Scherer fueron mucho menores que las del II Cuerpo en Demyansk, su corta pista de aterrizaje de 500m estuvo bajo el fuego de artillería enemigo desde casi el principio del asedio. Uno de los últimos Ju-52 en despegar antes de cerrarse el cerco, avión repleto de soldados heridos, recibió un disparo directo de la artillería enemiga. Presionado por el personal del OKL en Berlín, Morzik realizó un intento desesperado de aterrizar siete Ju-52 del 9º KGrzbV en Kholm el 25 de febrero, teniendo éxito en la entrega de municiones necesarias pero perdiendo en contra cuatro aviones en la operación. La líneas de suministro a Kholm estuvieron bajo peligro de forma mucho más acentuada que en Demyansk y por ello se perdieron 27 Ju-52 antes que la guarnición fuese relevada en mayo de 1942. Por esta razón principal, Morzik recurrió al uso de paracaídas y de planeadores para suministrar aéreamente la guarnición cercada.

Cuando en mayo de 1942 las comunicaciones con Kholm y Demyansk se abrieron, la Luftflotte I había realizado 14.455 operaciones aéreas sobre ambas bolsas proporcionando un total de 24.303 toneladas de suministros y equipamiento, así como la cifra de 15.446 soldados de reemplazo desembarcados en los viajes de ida y 22.093 heridos evacuados en los trayectos de regreso. Sin embargo, el costo en perdidas fue muy alto; 125 aviones destruidos (106 Ju-52, 17 He-111s y dos Ju-86) en el puente aéreo, otros 140 fueron dañados gravemente y murieron 387 integrantes de las tripulaciones. Esta tasa de pérdidas equivalió a casi la mitad de los aviones de transporte construidos en Alemania durante 1942. 


Ju-52 ambulancia

Además, a menudo se olvida que el puente aéreo de Demyansk no cesó cuando las operaciones alemanas restablecieron las líneas de comunicación terrestres. A mediados de mayo de 1942, dos terceras partes de los requisitos mínimos de suministro diarios del II Cuerpo todavía fueron suministrados por Luftflotte I ya que sólo de 50 a 100 toneladas diarias iban llegando a Demyansk por el corredor terrestre de Ramushevo. El único respiro para los alemanes fue que el tiempo primaveral permitió a la Luftwaffe entregar más suministros con menos aviones y así Morzik envió todos los aviones disponibles salvo tres grupos que ya habian sido reintegrados a sus unidades de origen.

Con destino Demyansk se produjeron 18.639 vuelos de transporte después de estar abierto el pasillo de Ramushevo, situación bastante desconocida igual que  tampoco es corriente saber que el abastecimiento por vía aérea de Demyansk estaba todavía en curso cuando seis meses más tarde comenzó el puente aéreo de Stalingrado. Fue la incapacidad de la Luftwaffe de llevar a cabo dos operaciones de transporte aéreo al mismo tiempo la causa por la que Hitler llegó a reconsiderar su decisión de mantener el saliente de Demyansk. Aunque el puente aéreo salvó el II Cuerpo de Ejército y la guarnición de Kholm, posteriormente el propio Morzik observó la operación  como un fracaso ya que el "momentáneo éxito" alentó a Hitler aferrarse a posiciones fijas sin posibilidad alguna de retiradas tácticas.

El transporte aéreo de Demyansk – Kholm también tuvo dos principales consecuencias operacionales en la Luftwaffe. En primer lugar, la transferencia de tripulaciones aún en formación desde las escuelas de vuelo en Alemania alteró gravemente el programa de entrenamiento de la Luftwaffe. En segundo lugar, el consumo de 42.155 toneladas de combustible de aviación, aproximadamente un tercio de la producción del Tercer Reich de combustible de aviación para un mes, fue una gasto exorbitante de combustible que la Luftwaffe lamentaría más adelante.

jueves, 8 de junio de 2017

Puente aéreo sobre Demyansk II

Puente aéreo sobre Demyansk

Junkers Ju-52 del puente aéreo sobre Demyansk


Sin embargo, las instalaciones en tierra de Demyansk eran primitivas y en un principio el ejército era renuente a suministrar tropas para la descarga porque necesitaban a cada hombre en el frente por lo que los suministros no llegaba a destino de forma adecuada. No obstante, estos problemas se resolvieron gradualmente y el puente aéreo logró el suficiente suministro de alimentos, combustible, munición y repuestos necesario para mantener el II Cuerpo en acción. A finales de febrero de 1942, Morzik recibió otros cinco grupos de transporte y a principios de marzo recibió tres más procedentes de las escuelas de vuelo en Alemania, disponiendo en total de más de la mitad de la flota de aviones de transporte de Alemania sobre todo Ju-52. La Luftwaffe también envió aviones Ju-86 y algunos Fw-200 Cóndor para participar en el puente aéreo.

No pasó mucho tiempo antes de que la VVS percibiese la magnitud e importancia del puente aéreo realizando un esfuerzo concertado con el fin de interferir y disminuir el tráfico aéreo. En pocos días, solitarios cazas soviéticos comenzaron a atacar transportes Ju-52 con destino a Demyansk derribando a mas de una docena a finales de febrero, así mismo, bombarderos soviéticos también comenzaron a atacar regularmente las dos pistas de aterrizaje de Demyansk, causando interrupciones en el suministro y más pérdidas de aviones. La Luftflotte I disponía de muy pocos cazas Bf-109 para garantizar la superioridad aérea sobre Demyansk, este hecho no fue impedimento para que los combates aéreos entre cazas sobre la bolsa fueran aumentando en marzo. Los alemanes reclamaron 162 aviones soviéticos derribados sobre esta zona en marzo, pero a cambio perdieron 52 aviones de transportes Ju-52. El fuego antiaéreo soviético también fue convirtiéndose en un problema considerable a lo largo de la ruta de aproximación a Demyansk, causando bajas entre los aviones que volaban a baja altura. La llegada del deshielo a finales de marzo también ocasionó problemas en las pistas de aterrizaje de Demyansk al convertirse en verdaderos lodazales.

De forma tardía, la Stavka reconoció la importancia de interceptar el puente aéreo de Demyansk y a principios de abril transfirió el 6º Grupo Aéreo de Choque (UAG o udarnaya aviatsionnaya gruppa) con seis regimientos de caza aumentado la potencia aérea del Frente Noroccidental. La llegada del 6º UAG permitió a la VVS disputar a los alemanes de forma seria el espacio aéreo sobre Demyansk causando grandes daños en el puente aéreo de la Luftwaffe. La fuerza aérea germana también transfirió mas cazas a la Luftflotte I, hecho que permitió la continuación del transporte aéreo, aunque con un significativo desgaste.



Morzik decidió que era el momento de cambiar de táctica, y así ordenó a sus formaciones de transporte que operan en grupos más grandes, a veces con cazas de escolta y a una altura entre 1850 m. y 2500 m. intentando de esta manera estar por encima de la cota del fuego antiaéreo. Debido el cambio de táctica y una mayor protección por parte de los cazas, la Luftflotte I logró mantener las pérdidas de Ju-52s en cifras asumibles así según sus registros se perdieron tan sólo ocho aviones en abril, pero en cambio se reclamaron el derribo de más de 260 aviones soviéticos. En el otro bando, las fuerzas aéreas soviéticas asociadas al Frente Noroccidental no pudieron llevar a cabo ni solo ataque sobre las bases de Morzik en Pskov u Ostrov, circunstancia que podría haber interrumpido seriamente el puente aéreo.


El puente aéreo proporcionó los suministros necesarios para mantener el II Cuerpo de Ejército en un estado óptimo de combate. La provisión de alimentos poco a poco fue aumentando hasta llegar a disponer de una reserva de cuatro a cinco días, pero su distribución a las tropas de primera línea distaba mucho de ser satisfactoria. El heno y avena para los caballos fue un tema completamente distinto, muchos caballos sufrieron desnutrición y por ello se produjeron muertes por inanición. No fue hasta el 4 de marzo que la Luftwaffe fue capaz de alcanzar el requisito de 300 toneladas diarias. Incluso al final, los aviadores de Morzik fueron capaces de superar la cuota diaria y suministrar 544 toneladas en un solo día siendo ésta, la mayor cantidad de suministros entregados. Sin embargo, la mayor demanda se produjo en referencia a la munición de la artillería, llegando a ser de 80 a 100 toneladas, por día. Una batería de piezas de 150 mm. podía disparar una tonelada de munición en menos de dos minutos. 

Continúa en Puente aéreo sobre Demyansk III

lunes, 29 de mayo de 2017

Puente aéreo sobre Demyansk I

Puente aéreo sobre Demyansk



Mapa de operaciones sobre la bolsa de Demyansk y Cholm

Debido al empuje propiciado por la contraofensiva llevada a cabo por el Ejército Rojo a finales de 1941 y sobre todo a principios de 1942 se produjo en el frente norte, concretamente en el área de Demyansk el cerco de aproximadamente 100.000 soldados alemanes, pertenecientes en su mayoría al II Cuerpo de Ejército. La batalla por la denominada Bolsa de Demyansk duró desde el 8 de febrero al 21 de abril de 1942, fecha en la que las tropas alemanas por fin abrieron el cerco. Durante todo ese tiempo la única forma de recibir suministros de todo tipo, desde víveres, munición equipamiento así como reemplazar las bajas fue por medio aéreo, es decir, por medio del denominado puente  aéreo de Demyansk.

Antes incluso que el Frente Noroccidental lograra completar el cerco completo de la bolsa de Demyansk, ya comenzaba a presentarse la dificultad cada vez día  más complicada para suministrar seis divisiones del 16º Ejército con sus 96.000 soldados y 20.000 caballos a través de una única carretera de tierra que partía de la estación ferroviaria término de Staraya Russa. El Grupo de Ejércitos Norte ya había solicitado anteriormente misiones de reabastecimiento aéreo a la Luftflotte I y dos grupos de transporte concretamente el I./KGzbV 172 y el KGzbV 9 fueron complementando la inadecuada red logística con envíos regulares al 16º Ejercito mediante el uso del campo de aterrizaje nevado de Demyansk. Sin embargo, estos dos grupos aéreos apenas disponían de 30 Ju-52 operativos a principios de enero de 1942 y por ello su capacidad de suministro total en el mejor de los casos era de tan sólo 60 toneladas por día.



Oberst Fritz Moritz

Cuando se cerró la bolsa de Demyansk y el II Cuerpo de Ejército informó a la Luftwaffe que necesitaba un mínimo de 300 toneladas de suministros aéreos diarios incluyendo 54 toneladas de alimentos y 21 toneladas de combustible, estaba claro que la Luftflotte necesitaría ayuda significativa para lograr llevar a cabo esta misión. Inicialmente, el puente aéreo estuvo desorganizado, suministrando sólo 16 toneladas el 9 de febrero y 27 toneladas al día siguiente. El 18 de febrero, el Oberst Fritz Morzik, Lufttransportführer de la Luftwaffe (jefe de transporte aéreo), llegó a la base aérea al sur de Pskov para tomar personalmente el control de la que sería la primera operación de transporte aéreo más importante en la historia militar. Morzik comenzó a trabajar prácticamente desde la nada absoluta, contando con una plantilla de tan sólo nueve hombres y un único teléfono de campaña, sin embargo, inmediatamente pidió a la Luftwaffe la transferencia de cinco grupos de transporte más a su mando. Estos aviones empezaron a llegar desde Vítebsk y Orsha, proporcionando a Morzik en un principio de 60 a 70 aviones operativos a la espera de la llegada de otro contingente que se hallaba en camino. A partir de ese momento Morzik comenzó a establecer rudimentarias rutinas de control de tráfico aéreo en Demyansk.

Las condiciones climáticas bajo cero supusieron un serio hándicap y así las ratios de aviones operativos bajaron hasta el 30% ya que el mantenimiento de los motores era imposible  en las pistas de aterrizaje donde las temperaturas llegaban a los 40°C bajo cero. Neumáticos resquebrajados y conductos de aceite y gasolina solidificados hubieron hecho fracasar el puente aéreo si la Luftwaffe no hubiese introducido el "método de arranque en frío" para aumentar la viscosidad del aceite de motor. Los equipos bajo el mando de Morzik se convirtieron en los amos de la improvisación buscando entre las piedras a todo técnico especializado así como repuestos y camiones de calentamiento  por todo el Tercer Reich.



Junkers Ju-52, principal avión de transporte dela Luftwaffe

Al principio, el componente aéreo del Frente Noroccidental ignoró en cierta medida el puente logístico manteniendo sus limitadas unidades enfocadas en proporcionar apoyo aéreo terrestre, sobre todo al 3º Ejército de Choque. Morzik tenía sus grupos de transporte volando principalmente desde Pskov y Ostrov hasta Demyansk, recorriendo una distancia de 250 a 260 km y unos 90 minutos de tiempo de vuelo. Indicó a los pilotos de los aviones de transporte que volaran nivel de las copas de los árboles en grupos de dos a tres aparatos. Ya que cada Ju-52 transportaba cerca de 2 toneladas de suministros y relativamente pronto Morzik dispuso de más de 200 transportes involucrados en el transporte aéreo, fue capaz de satisfacer los requisitos logísticos del II Cuerpo de Ejército únicamente. 

Continúa en Puente aéreo sobre Demyansk II

jueves, 4 de mayo de 2017

Tanques BT en la Gran Guerra Patriótica, 1941-45. II

Tanques BT en la Gran Guerra Patriótica, 1941-45. II

Proviene de Tanques BT en la Gran Guerra Patriótica, 1941-45. I


Destino muy comun entre los tanques BT

La invasión alemana del 22 de junio de 1941 colocó a las fuerzas  armadas soviéticas ante una prueba severa y enseguida se clarificó la falta de preparación del nuevo cuerpo mecanizado. Las purgas políticas de la década de 1930 paralizaron la correcta evolución de los cuadros de oficiales y, los procesos de entrenamiento estándares de las tripulaciones y tropas de las unidades acorazadas soviéticas eran inferiores en comparación con los de sus rivales alemanes. Las batallas iniciales en el Báltico, Bielorrusia y Ucrania fueron grotescamente desproporcionadas a favor de los alemanes. Este hecho fue muy paradójico teniendo en cuenta la enorme ventaja cuantitativa por parte de los soviéticos. La fuerza acorazada germana en ese momento ascendía a 5162 tanques de los cuales 3412 tomaron parte en la fase de apertura de la Operación Barbarossa. En comparación, el conjunto de blindados soviéticos llegaba hasta las 22702 unidades, un numero cuatro veces mayor. De la fuerza alemana atacante, 1415 unidades pertenecían a los modelos PzKpfw III y PzKpfw IV, que eran técnicamente superiores al carro BT-7. Sin embargo, entraron en acción 1810 tanques ligeros en cierto modo equivalentes o inferiores al carro BT-7. El PzKpfw 38(t) era técnicamente el más similar al BT-7. Sin embargo, no fue ni el equilibrio cuantitativo ni técnico el factor importante en 1941, sino más bien la enorme disparidad en el entrenamiento de las unidades y la aplicación de las tácticas de combate. Las divisiones acorazadas soviéticas fueron barridas por divisiones panzer mucho más pequeñas pero mucho más experimentadas. El Ejército Rojo perdió la asombrosa cifra de 11703 tanques en las primeras tres semanas de lucha; en contrapartida las pérdidas alemanas durante el mismo período fueron de menos de 500 panzers.

Algunos ejemplos concretos proporcionan una verdadera imagen del desastre. La 12ª División Acorazada integrada dentro del 12º Cuerpo Mecanizado inició  la campaña en el Báltico con 236 tanques BT quedando solo 9 carros útiles el 7 de julio de 1941, tan solo tras dos semanas de lucha. De las pérdidas, 133 fueron por acciones de combate y el resto por averías mecánicas o accidentes. El 7º Cuerpo Mecanizado desplegado en el área de Smolensk tenía 229 tanques BT al comienzo de la campaña, esta cifra se redujo a 171 en las primeras dos semanas de combates. Durante las batallas posteriores, del 6 al 19 de julio, 143 carros BT fueron destruidos, 22 sufrieron daños, y sólo 6 permanecían en servicio activo al finalizar los combates. El Frente Occidental, que contaba con 656 tanques BT al inicio de la invasión, disponía el 1 de octubre  de solamente 101  y el 28 del mismo mes octubre  esa cifra se había reducido a sólo 43 carros. La 24ª División de Tanques comenzó la guerra con 141 carros BT y el 1 de agosto tan tenía sólo 34 en servicio tras cinco semanas de combates en el frente de Leningrado. El mismo Distrito Militar de Leningrado comenzó las hostilidades con 863 tanques BT disponiendo el 27 de septiembre de 58 carros operacionales más 7 unidades en proceso de reparación.



Como consecuencia lógica de las pérdidas catastróficas de 1941, durante 1942 hubo una presencia menor de tanques BT en las unidades acorazadas soviéticas. Durante los combates alrededor de Kharkov el 9 de mayo de 1942, el 22º Cuerpo de Tanques disponía 25 tanques BT de sus 105 tanques totales; las unidades blindadas colindantes no tenían ningún carro BT. El 1 de julio de 1942, en el Frente Sur 29 de los 214 tanques disponibles eran del tipo BT y de estos 18 fueron enterrados y utilizados cono fortines. En el Frente Suroeste en ese momento, no había ninguno. En el Frente de Briansk en junio y julio de 1942, tan solo 2 BT-5 y 7 BT-7 estaban encuadrados en las dos brigadas de tanques del frente; quedando esa cifra reducida a una única unidad el 12 de julio de 1942. Durante las batallas de Stalingrado en el otoño e invierno de 1942-43, apenas existían carros BT en servicio en las unidades blindadas soviéticas. De los 73 tanques en uso en el Frente de Stalingrado el 1 de octubre de 1942, ninguno era del tipo BT. De los 225 tanques del Grupo del Mar Negro en el Frente Cáucaso a finales de enero de 1943, sólo dos eran tanques BT-7. El último uso conocido de los carros BT en el teatro europeo fue en la aislada región de Leningrado donde algunas escasas unidades seguían en servicio en 1944. Tras la guerra, en junio 1945, sólo existían 299 BT de todos los modelos en los territorios europeos de la URSS, y de ellos 43 estaban en servicio y el resto en las plantas de reparación.


El último reservorio de tanques BT fue en el Lejano Oriente. En marzo de 1944, la 203ª Brigada de Tanques  probó una versión mejorada del BT-7, aplicando paneles acorazados supletorios. Hay pocos detalles sobre el resultado de esta mejoría. Tres batallones de carros BT-7 fueron desplegados con el 6º Ejército del Tanques de la Guardias durante los ataques hacia Bolshoy Khingan en la breve guerra contra Japón en agosto de 1945. A finales de septiembre de 1945, todavía quedaban 190 BT-5 y 1030 BT-7 en servicio en el Lejano Oriente, de los cuales 898 eran operacionales y el resto en reparación. Todos estos tanques fueron retirados definitivamente en 1946.

martes, 2 de mayo de 2017

Tanques BT en la Gran Guerra Patriótica, 1941-45. I

Tanques BT en la Gran Guerra Patriótica, 1941-45. I


Tanque BT-7, el mas común y perfeccionado de la serie

A principios de la década de 1930, la Unión Soviética adquirió de los Estados Unidos dos carros de combate Christie con el motivo de realizar investigaciones técnicas, todo ello con vistas a poder fabricar y equipar las fuerzas acorazadas del ejército Rojo con un carro de combate basado en ese diseño. De forma rápida, los ingenieros observaron las revolucionarias características que se podían aplicar en el diseño de un carro ligero, equipado con un armamento más que adecuado para la época y con una prestación referente a la velocidad muy considerable. Nació así el carro BT, de las palabras Bistrochodny Tank o carro veloz. El BT, tuvo su bautismo de fuego en la guerra civil española, para combatir en Manchuria contra los japoneses, y posteriormente actuar en Polonia y Finlandia, antes de ser empleado en suelo patrio contra los alemanes tras la invasión de la URSS en junio de 1941.

La inesperada derrota de Francia en junio de 1940 produjo una imprevista conmoción al mando del Ejército Rojo que llevo a cabo una revisión considerable en la estructura de su fuerza acorazada. Treinta nuevos cuerpos mecanizados fueron creados, cada uno con dos divisiones acorazadas y una división motorizada. A pesar del enorme parque blindado del Ejército Soviético, esta colosal estructura hubiese requerido más de 30.000 tanques para estar en plenitud, por lo que muchas de las nuevas divisiones acorazadas se encontraban a medio formar. Los tanques BT fueron principalmente destinados al uso en formaciones de maniobra, por lo que en 1941, 6100 de las 7483 unidades en servicio se hallaban integradas en los nuevos cuerpos mecanizados. Algunos tanques aun seguían integrados dentro de los regimientos acorazados agregados a las divisiones de caballería, y el resto en escuelas de entrenamiento o en instalaciones  de reparación.



Tanque BT-2, el primer modelo.

El estado técnico del conjunto de tanques BT variaba enormemente. Los modelos BT-2 y BT-5 requerían una revisión de mantenimiento a primer nivel cada 150 horas de funcionamiento del motor y posteriormente un proceso más a fondo cada 450 horas. Los requisitos para la primera revisión de mantenimiento para el tanque  BT-7 eran de 200 horas y para la revisión en profundidad se alargaba hasta las 6000 horas. De los 22702 tanques disponibles en 1941 en el Ejército Rojo, un total de 4.877 necesitaban una revisión a fondo, más o menos una cuarta parte de la fuerza acorazada. Sobre el papel, el conjunto de tanques BT estaba en bastante buen estado, aunque en la práctica los registros ocultaban generalizados problemas mecánicos, especialmente en los modelos más antiguos, concretamente los tanques BT-2 y BT-5. Una evaluación de los 3063 carros BT presentes en los distritos militares occidentales en junio de 1941 encontró que 9 eran nuevos y en perfecto estado, 2.604 necesitaban reparaciones menores a nivel de la propia unidad, 307 precisaban revisión a primer nivel y 143 debían completar una reconstrucción en profundidad. Los números más dudosos se focalizaban sobre los tanques que requieran reparaciones menores ya que estas cifras ocultaban una imperante escasez de piezas de repuesto, debido a lo que eufemísticamente fue etiquetada como "sin actividad característica en 1939-1940", una forma de obviar las guerras de Polonia y Finlandia. Los dos conflictos, aunque dieron como resultado una perdidas relativamente de poca importancia, si agotaron en gran parte el modesto remanente de piezas de repuesto. Así, se vio que entre aquellos tanques que requerían reparaciones menores aproximadamente una cuarta parte de estos tanques eran inoperables debido a la falta de piezas de repuesto. Las cifras también ocultaron la gran cantidad de tanques que se iban acercando al final de la vida útil del motor, por ello, las averías mecánicas serían la fuente más frecuente de pérdidas en los combates de 1941.



Tanque BT-5

A 22 de junio de 1941 esta era la distribución de tanques BT por Cuerpos, Distritos militares y Tipos.


Cuerpo
Distrito
BT-2
BT-5
BT-7
Total
Leningrado
0
169
383
552
10º
Leningrado
157
142
62
361
Báltico
0
0
410
410
12º
Báltico
0
0
239
239
Occidental
41
125
25
416
11º
Occidental
2
44
0
46
13º
Occidental
2
0
13
15
14º
Occidental
2
4
0
6
17º
Occidental
0
0
24
24
20º
Occidental
0
0
13
13
Odessa
0
0
354
354
18º
Odessa
17
14
75
106
Moscú
39
0
190
229
Kiev
0
0
297
297
Kiev
17
0
260
277
Kiev
24
61
90
175
15º
Kiev
0
0
471
471
16º
Kiev
0
42
126
168
22º
Kiev
5
0
173
178
24º
Kiev
0
0
5
5
25º
Kharkov
0
0
0
0
27º
Asia Central
0
23
0
23
28º
Cáucaso
4
14
0
18
Baikal
11
161
502
674
29º
Baikal
0
161
478
639
30º
Lejano Oriente
2
29
367
398
Total

323
989
4782
6094