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miércoles, 24 de septiembre de 2025

Operacion "Éxodo"

Operación Éxodo

Prisioneros de guerra aliados liberados caminan junto al Lancaster 'F2-Z' del Escuadrón 635 (Pathfinder) en el aeródromo de Lübeck, Alemania, el 11 de mayo de 1945, para subir a un Lancaster con destino a casa.

En abril y mayo de 1945, el Mando de Bombarderos de la RAF se vio involucrado en una urgente operación humanitaria cuyo cometido era repatriar a miles de prisioneros de guerra aliados recientemente liberados de Europa hasta Gran Bretaña. Dicha operación se desarrolló del 3 de abril al 31 de mayo de 1945 y se le dio un nombre en clave totalmente apropiado, Operación Éxodo.

En abril de 1945, después de que gran parte de Europa hubiera sido liberada por las fuerzas aliadas y los alemanes se hallaran en una desordenada retirada, muchos campos de prisioneros de guerra en la Europa ocupada fueron liberados. En total, más de 354.000 soldados excautivos se encontraban desperdigados en Europa, a cientos de kilómetros de sus hogares, muchos de los cuales sufrían enfermedades, fatiga e inanición. A medida que inundaban los puntos de reunión en toda Europa, estaba claro que se necesitaba urgentemente un método rápido de repatriación.

lunes, 19 de octubre de 2020

Masacre de Gardelegen

 

Masacre de Gardelegen

Tropas norteamericanas encuentran los cadáveres dentro del granero de Gardelegen

En 1945, cuando las tropas aliadas penetraron en la Alemania nazi, las tropas SS comenzaron a evacuar a los prisioneros de los campos de concentración hacia áreas de retaguardia en el interior del Reich mediante las denominadas marchas de la muerte. Era parte de un esfuerzo desesperado en mantener el esfuerzo bélico y evitar que los reclusos cayeran en manos enemigas, donde podrían testificar contra sus perseguidores.

Después de que el Ejército de los Estados Unidos cruzara el río Rin y se adentrara en Alemania, la administración del campamento de las SS en Dora-Mittelbau ordenó la evacuación de los prisioneros del campo principal y varios de sus subcampos satélite los días 3 y 4 de abril. El objetivo era trasladar a los reclusos en tren o a pie a los campos de concentración de Bergen-Belsen, Sachsenhausen o Neuengamme. En cuestión de días, 4.000 internos de Dora-Mittelbau, sus campamentos satélites y el subcampo Neuengamme llegaron a la zona de Gardelegen, a 145 km al oeste de Berlín. Allí tuvieron que bajar de los vagones de carga porque los trenes no podían avanzar más debido a los daños en las líneas ferroviarias producidos por diversos ataques aéreos.

Ampliamente superados en número por los prisioneros, los guardias de las SS comenzaron a reclutar fuerzas auxiliares del departamento local de bomberos, la fuerza aérea, el Volkssturm, las Juventudes Hitlerianas y otras organizaciones con el fin de vigilar a los reclusos. El 13 de abril, menos de un mes del final de la Segunda Guerra Mundial, más de mil prisioneros, muchos de ellos enfermos y demasiado débiles para marchar más lejos, fueron trasladados de la ciudad de Gardelegen a un gran granero situado en la finca Isenschnibbe y obligados a entrar dentro del edificio. Los guardias cerraron las puertas y prendieron fuego a la paja previamente empapada de gasolina.

lunes, 25 de mayo de 2020

La Marcha de la Muerte de Bataan.


La Marcha de la Muerte de Bataan.



Soldado japones vigilando a un grupo de prisioneros

La conocida como Marcha de la Muerte de Bataan fue la brutal marcha de prisioneros de guerra estadounidenses y filipinos durante la Segunda Guerra Mundial que se produjo en Filipinas de forma forzada tras la rendición aliada ante los japoneses. La marcha de 100 kilómetros comenzó el 9 de abril de 1942, con al menos 72,000 prisioneros de guerra desde el extremo sur de la península de Bataan en Filipinas. Algunas fuentes dicen que 75,000 soldados fueron hechos prisioneros después de la rendición en Bataan, desglosados en 12,000 estadounidenses y 63,000 filipinos. Las horribles condiciones y el trato duro de los prisioneros durante la Marcha de la Muerte de Bataan dieron como resultado una cifra aproximada de entre 7.000 a 10.000 muertos.

Rendición en Bataan

Solo unas horas después del ataque japonés a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, los japoneses atacaron las bases aéreas en las Filipinas controladas por los estadounidenses. En un ataque aéreo por sorpresa llevado a cabo alrededor del mediodía del 8 de diciembre, la mayoría de los aviones militares en el archipiélago fueron destruidos.


sábado, 2 de diciembre de 2017

Prisioneros de guerra en el Frente Oriental II

Prisioneros de guerra en el Frente Oriental II


Alemanes en la URSS



Miles de prisioneros alemanes desfilando en Moscú.

De igual manera, caer como cautivo en el frente oriental resultó ser altamente peligroso para los soldados alemanes. Aquí también, no se tuvieron en cuenta consideraciones jurídicas sobre el tratamiento a los prisioneros. A pesar de que la URSS no había firmado la Convención de Ginebra, sí debía observar y cumplir la Orden de la Haya y la 2ª Convención de Ginebra sobre la protección de los heridos. Con el comienzo de la Operación Barbarossa y el Ejército Rojo retirándose el número de ejecuciones de prisioneros de guerra alemanes no fue alto, pero hay que señalar de forma evidente que durante el avance inicial de la Wehrmacht en 1941 y 1942, el número de soldados alemanes que cayeron en manos soviéticas fue relativamente bajo. Hasta la batalla de Stalingrado, finalizada en enero de 1943, el número de prisioneros de guerra alemanes no excedió la cifra de 100.000. Tras Stalingrado, 93.000 prisioneros se sumaron a esa cantidad, de los cuales apenas 6.000 pudieron sobrevivir a su cautiverio. La tasa de mortalidad entre los prisioneros de guerra alemanes en esos momentos se elevó al 90 por ciento, cifra que nunca se alcanzó en los campos de internamiento permanentes. Pero a diferencia de sus homólogos soviéticos en 1941-1942, los prisioneros alemanes no fueron sometidos a una política de exterminio sistemático. Sí que fueron víctimas del estado de desorganización generalizada del sistema de campo de prisioneros de guerra soviéticos (GUPVI), de las condiciones caóticas de un país devastado por la guerra y de los actos individuales de represalia. Además, tras meses de lucha contra el enemigo y también contra las bajísimas temperaturas del invierno ruso, muchos soldados alemanes pasaron al cautiverio en un lamentable estado físico, por lo menos un tercio de ellos necesitaban atención médica, que los rusos generalmente no proporcionaron. Tras la derrota en Kursk en el verano de 1943, el ejército alemán comenzó su retirada final de Rusia.

El creciente número de prisioneros de guerra sobrepasó completamente las capacidades soviéticas. Se triplicó el número de campos base en la Unión Soviética pasando de  52 a 156 en 1944, sin embargo, las carencias fluían en todos los aspectos, especialmente en el suministro de alimentos, la ropa de invierno y los suministros médicos. Al final de la guerra, en mayo de 1945, los eventuales campos soviéticos de prisioneros fueron literalmente inundados por otro millón y medio de soldados alemanes que no pudieron rendirse a las fuerzas britanicas o norteamericanas. Una vez en los campos en la Unión Soviética, se pusieron a trabajar para reconstruir el país desgarrado por la guerra. De hecho, el primer plan económico quinquenal de la URSS después de la contienda dependía en gran medida del trabajo de los prisioneros de guerra. Por muchos años y bajo condiciones muchas veces terribles, los prisioneros alemanes y austríacos construyeron centrales eléctricas, vías de tren, el metro de Moscú, las industrias de defensa en los Montes Urales, minas de oro en Siberia oriental, etc. Incluso el programa de la bomba atómica rusa le debe mucho a la mano de obra y experiencia técnica de los prisioneros de guerra.

Teniendo en cuenta su sufrimiento, los prisioneros alemanes demostraron poca reacción positiva a los esfuerzos de la propaganda soviética para pasarse de bando. Intentos de organizar una oposición al régimen de Hitler en gran medida fueron desestimados, a pesar de pequeños grupos como el Comité Nacional por una Alemania Libre que sirvió como germen del  personal administrativo impuesto por la Unión Soviética utilizó en la zona de Alemania ocupada después de la guerra. La mayoría de los presos, sin embargo, experimentaron la influencia política soviética como opresiva. Más infames fueron las jerarquías establecidas en los campos por los comités antifascistas Antifa, prisioneros de guerra alemanes, principalmente comunistas, que habían sido elegidos por las autoridades soviéticas para controlar a sus compañeros. Generalmente, estos seleccionados presos ocupaban privilegiadas posiciones en los campos y se podían identificar fácilmente entre sus desnutridos camaradas por su aspecto sano y bien alimentado.



Soldados alemanes hacia el cautiverio

Las condiciones de vida en cautiverio soviético no mejoraron después de la guerra. El hambre constante, la mano de obra esclavizada y la falta de atención médica condujeron a los presos a desarrollar estrategias específicas de supervivencia. Los presos alemanes adoptaron un modo andar lentamente diseñado para conservar la energía corporal que pronto hizo de los prisioneros una masa de encorvadas figuras arrastrándose. El "invierno del hambre" de 1946-1947, seguido de malas cosechas, fue otra pesada carga que cayó sobre los prisioneros. Las autoridades soviéticas tuvieron que declarar el estado de emergencia para todo el sistema campo GUPVI para intentar aliviar la decreciente de mano de obra y la tasa de mortalidad creciente pero dada la importancia del trabajo realizado por los presos, las repatriaciones comenzaron a producirse tan solo de forma gradual. A mediados de 1947, cuando comenzaron las primeras repatriaciones masivas de presos austríacos y húngaros, aún había un millón de prisioneros de guerra alemanes en la Unión Soviética cuya repatriación no comenzó hasta un año después. Antes de 1950, su número descendió lentamente hasta los 30.000 prisioneros.


La historia de los últimos 30.000 prisioneros alemanes constituye el último capítulo de la triste historia de internamiento de prisioneros de guerra en el frente oriental. Despojados de su estatus como prisioneros de guerra y en cambio considerados como criminales de guerra convictos, estos internados se convirtieron en un grupo de presión utilizado por los soviéticos en la guerra fría, particularmente con referencia a la recién creada República Federal de Alemania. Sin duda, una parte significativa de estos ex soldados alemanes habían cometido crímenes de guerra, sin embargo muchos otros recibieron sus condenas, 25 años de trabajos forzados, por delitos menores o simplemente por mala suerte. Durante otros cinco años mas, los prisioneros alemanes trabajaron en la Unión Soviética hasta que las autoridades del país finalmente concedieron la repatrición en 1955-1956 a cambio del establecimiento de relaciones diplomáticas con la República Federal. El último prisionero de guerra alemán no volviór a casa hasta 1956, más de 10 años después del final de la guerra.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Prisioneros de guerra en el Frente Oriental I

Prisioneros de guerra en el Frente Oriental.

Soviéticos en Alemania.



Improvisado campo de prisioneros soviéticos 


La guerra entre la Alemania nazi y la URSS (1941-45) fue de lejos la más atroz y brutal de todas las acaecidas durante el siglo XX. Alentada por un antagonismo ideológico irreconciliable, la enorme crueldad en el frente se trasladó sin paliativos al tratamiento que ambos bandos otorgaron a los prisioneros de guerra. De los 5,7 millones de soldados soviéticos capturados, alrededor de 3,3 millones murieron en los campos alemanes; una bárbara proporción de mortalidad del 57%. Comparando esta cifra con el ratio de mortalidad entre prisioneros de guerra británicos y americanos que se sitúa entre un 3,5 % y un 5,1% aún ofrece una visión más dramática. Por el otro bando, un tercio de los 3 millones de soldados alemanes y austriacos que pasaron al cautiverio también perecieron. A los aliados de Alemania, la situación no les fue en absoluto diferente, 2 millones de soldados principalmente rumanos, húngaros checoslovacos e italianos fueron hechos prisioneros sufriendo un ratio de mortalidad similar a sus compañeros germanos. En los campos de prisioneros soviéticos y alemanes, las condiciones de vida de aquellos que fueron obligados a años de duro trabajo fueron casi insoportables. Frente a esta perspectiva, muchos soldados de ambos bandos decidieron luchar hasta el final, en lugar de renunciar al combate, intensificando y prolongando de esta manera la que ya era una guerra salvaje.

A primeras horas del 22 de junio de 1941, las fuerzas armadas de Alemania y sus aliados invadieron la Unión Soviética. Tomado por sorpresa, el Ejército Rojo solo ofreció esporádica resistencia en las fases iniciales de la campaña. Así, solo durante la primera semana de julio, el ejército alemán cercó y capturó cerca de 320.000 soldados soviéticos en Minsk y Biasystok. Con el avance posterior hacia el este, continuó la captura de gran número de tropas enemigas, sobre todo en las bolsas de Smolensk, Kiev y Bryansk. Cuando en diciembre d e1941, la Wehrmacht detuvo su avance ante las afueras de Moscú, aproximadamente 3,2 millones de soldados soviéticos habian pasado a la cautividad; en febrero de 1942 dos millones  de ellos habian perecido. Esta masiva mortalidad fue premeditada. Antes del ataque alemán, en marzo de 1941, Hitler relevó a sus tropas de la lealtad al tradicional código de honor militar: "Los comunistas, del primero al último, no son camaradas. Esta va a ser una guerra de exterminio". Y a pesar de ocasionales críticas, la Wehrmacht generalmente acató con estas premisas genocidas.

Debido a esta circunstancia, muchos soldados soviéticos fueron asesinados inmediatamente después de su captura, ya que si se cumplían las ordenes, los comisarios políticos debían ser fusilados en el acto y otros, especialmente los soldados judíos, debían ser entregados a los escuadrones de ejecución de las SS. Desnutridos y susceptibles de ser fusilados si eran físicamente incapaces de continuar, decenas de miles de soldados capturados perecieron durante las interminables marchas desde el frente a los campos de prisioneros en Polonia y Alemania. Cuando al fin pudieron llegar a su lugar de destino, se encontraron en la mayoría de los casos en que los campos están prácticamente desprovistos de cualquier edificación salvo un campo estéril rodeado de alambradas. En muchísimos casos para dormir, los prisioneros debieron cavar hoyos en la tierra. Sin instalaciones sanitarias, estos "campamentos" pronto se convirtieron en caldo de cultivo para el tifus y la disentería. La llegada del invierno acentuó aún más las deplorables condiciones de los prisioneros en sus refugios improvisados. La causa más común de muerte entre los prisioneros de guerra en aquel momento, sin embargo, no fue la congelación sino el hambre. Para mantener el suministro de alimentos a sus propias tropas y a la población civil alemana, los dirigentes del Tercer Reich decidieron inducir una eliminación "natural" de los prisioneros rusos, considerados como "infrahumanos" y bocas inútiles de alimentar. Incluso algunos prisioneros de guerra soviéticos se convirtieron en las primeras víctimas de las cámaras de gas instaladas en campos de concentración, incluido Auschwitz. De forma notoria, el tratamiento hacia los prisioneros de guerra soviéticos en 1941 – 1942 estaba acorde con la línea argumental diseñada por los nazis  de una guerra de conquista y exterminio con matices racistas en la que no existían reglas, ni legales ni éticas.



A principios de 1942, aumentó la presión por parte de las autoridades para hacer uso de los prisioneros de guerra como mano de obra en sectores industriales y agrícolas. En un principio y pensando en victorias rápidas y contundentes, la dirección de guerra alemana había planeado inicialmente desmovilizar a gran parte de la Wehrmacht con el fin de crear un fuerza de mano de obra encaminada a la industria bélica. Sin embargo cuando el avance se estancó, la desmovilización se convirtió en imposible. Por el contrario y con fines de suplir esa carencia, un primer contingente de 400.000 presos soviéticos fueron obligados a trabajar en áreas tales como la construcción de carreteras y la minería. Para cumplir con el trabajo físico se requería una fuerza de trabajo saludable, y esta circunstancia llevó a una gradual mejora de las condiciones de vida de los presos. En la primavera de 1942, la tasa de mortalidad en los campos de prisioneros de guerra comenzó a caer, si bien, esta situación no fue en su totalidad debida a la repentina benevolencia alemana: en esos momentos, muchos prisioneros ya habían muerto por lo que la asignación de alimentos llegó a ser suficiente para los supervivientes. De todas formas, no fue hasta julio de 1944 cuando el suministro de alimentos para los presos soviéticos alcanzó un nivel comparable al de los otros prisioneros de guerra cautivos en territorio nazi; británicos y norteamericanos.


Además de trabajo, para los presos soviéticos ingresar en las filas del ejército alemán fue otra forma de sobrevivir. En 1942, la SS y la Wehrmacht comenzaron a reclutar voluntarios entre los prisioneros de guerra. Apelando al sentimiento anticomunista y a la voluntad de sobrevivir entre los prisioneros, estos esfuerzos tuvieron éxito. Decenas de miles de antiguos soldados soviéticos sirvieron en batallones especiales bajo el mando de oficiales alemanes, así como dentro del ejército del Teniente General Andrei Vlasov, un ex comandante del Ejército Rojo que cambió de bando, y en batallones de trabajo alemanes. El número total de expresos soviéticos que formaron parte de las fuerzas armadas alemanas es desconocido, pero algunas estimaciones van desde los 250.000 hombres hasta aproximadamente 1 millón. Los restantes prisioneros de guerra formaron parte del gigantesco contingente de mano de obra forzada, diríase esclavizada, que sostuvo el sector industrial del Tercer Reich en los últimos años de la guerra. Sus condiciones de vida seguían siendo muy duras, por lo que 1,3 millones de prisioneros perecieron en cautiverio alemán entre 1942 y 1945. Paradójicamente y a pesar de la victoria aliada, las penurias de muchos presos soviéticos no acabaron con el fin de la guerra. De aproximadamente 1,8 millones de presos finalmente repatriados a la URSS, 150.000 fueron condenados a seis años de trabajos forzados por "ayudar al enemigo", y casi todos los demás experimentaron la hostilidad engendrada por la infame Orden 270 emitida por el líder soviético Josef Stalin, que señalaba a todos los soldados del Ejército Rojo capturados por el enemigo como "traidores a la patria".

Continúa en Prisioneros de guerra en el frente oriental II

martes, 17 de septiembre de 2013

Grupo de ayuda al Ejercito Británico (British Army Aid Group BAAG)

Grupo de ayuda al Ejercito Británico (British Army Aid Group BAAG)



Teniente coronel Ride con colaboradores chinos

El Grupo de Ayuda al Ejercito Británico fue creado en la China no ocupada por los japoneses en 1942. Su misión era prestar ayuda y apoyo a los soldados  aliados que se hallaban prisioneros en los campo japoneses.

Su fundador fue el teniente coronel Linsday Ride (1898-1977), medido y fisiólogo australiano que estuvo al mando del cuerpo de ambulancias de Honk Kong durante las tres semanas que duró las batalla en la antigua ciudad colonial británica. Tras la rendición de la guarnición, Ride fue apresado y conducido al campo de prisioneros de Sham Shui en la continental y vecina ciudad de Kowloon, campo del que se pudo evadir con éxito en enero de 1942. Tras su evasión, llegó algunas semanas más tarde a Kukong, en la China no ocupada, y fue allí donde tuvo la idea de crear una organización dedicada a socorrer a aquellos compañeros suyos que aun seguían en cautiverio en Honk Kong. Pensó que la manera más útil y productiva de seguir alentando el espíritu combativo de sus compañeros era directamente o indirectamente proporcionar suministros sanitarios a los centenares de prisioneros de guerra, para mejorar sus condiciones de vida así como intentar proporcionarles vías  de escape. Los altos oficiales británicos en China apoyaron a Ride y fueron capaces de persuadir a las autoridades chinas en dar la cooperación necesaria. El teniente coronel Ride que pronto fue conocido por sus “socios” chinos como “el sonriente Tigre” obtuvo la confirmación verbal de su organización  a finales de febrero de 1942 y por escrito el 16 de mayo siguiente formalizando el Grupo de Ayuda al Ejercito Británico. El Cuartel General fue establecido en primer lugar en la misión metodista de Kukong, en un barco fluvial que había sido hasta tiempo reciente un burdel. Puestos avanzados de la organización fueron creados en Wuchow y en pueblos cercanos a Kowloon así como se fundó una subunidad del Grupo en Birmania que fue muy efectiva durante la guerra. La unidad necesitaba un nombre críptico y tras consultarlo con los cooperante chinos se eligió el nombre de “Ying Kwan Fuk Mo T’uen” que no dejo de ser una traducción literal de Grupo de ayuda al Ejercito Británico. Ride eligió como emblema de la unidad una pimpinela escarlata.



Emblema del BAAG

La función principal del Grupo era la comunicación y tareas de suministro con los campos de pioneros de guerra, en especial el Campo de Internamiento Stanley en Honk Kong, para ello agentes chinos entrenados en operaciones clandestinas poco a poco iban introduciéndose en los campos debido a la necesidad de trabajos realizados por personal externo como por ejemplo conductores de camiones, Siendo leales a los aliados, los agentes llevaban a los prisioneros objetos necesarios así como mensajes del exterior para elevar las condiciones de vida y aumentar la moral o incluso preparar una posible evasión. Todos estos agentes chinas operaba bajo la amenaza de ser descubiertos, implicando el inminente apresamiento, tortura y posterior ejecución, por desgracia, esta circunstancia se dio más de una vez. Uno de los principales compañeros de Ride en el grupo de Ayuda al Ejercito Británico que también pudo escaparse con él de Kowloon, fue Francis Lee Yiu Piu que sirvió con honores durante la guerra y por ello recibió la Medalla Militar en 1945.

Un proyecto muy ambicioso fue propuesto por Ride para un rescate masivo de prisioneros de Guerra desde Honk Kong. La Oficina de Guerra dio su aprobación y se produjeron los contactos preliminares en los campo a acerca del plan de evasión a mediados de 1942. Un oficial en Sham Shui Po, el campamento militar más grande de la zona envió un mensaje manifestando su buena predisposición para el intento de rescate. El plan estaba supeditado al compromiso de rescatar a todos los prisioneros de guerra, ya que no podían dejarse atrás prisioneros sobre los que seguramente recaerían severas represalias. Este era el mayor hándicap del plan ya que el número de prisioneros enfermos o en mal estado era elevado en el campo y por desgracia aumentaba cada día, de la misma manera que el estado de este tipo de POW aumentaba la dificultad de atravesar territorio enemigo desde el campo hasta lugar seguro. En junio de 1943, los japoneses descubrieron los planes de evasión y arrestaron a los agentes del Grupo de ayuda, otros contactos, algunos guardianes de Formosa e incluso algún oficial japonés involucrado. Poco tiempo después, varios  oficiales británicos  prisioneros de guerra fueron apresados por la Kempei Tai, la secreta y brutal policía japonesa y algunos de ellos ejecutados tras meses de horribles torturas.


El 31 de diciembre de 1945, el Grupo de Ayuda al Ejercito Británico fue disuelto oficialmente tras operar en China tres años y medio. Aproximadamente participo en 200 evasiones de prisioneros aliados, la mayoría fugas tramadas por la propia organización así como proporcionando ayuda a una cuarentena de americanos evadidos, la mayor parte aviadores derribados. Material de toda clase y mensajes fueron entregados a los prisioneros de guerra de los campos de Honk Kong así como cartas de los propios prisioneros de guerra para tranquilizar a sus preocupadas familias. Centenares de civiles de cualquier nacionalidad recibieron ayuda incluso económica.