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jueves, 16 de noviembre de 2023

Acuerdos de la Conferencia de Yalta

 

Acuerdos de la Conferencia de Yalta (4/11 de febrero de 1945)

 


La Conferencia de Yalta en Crimea de los Jefes de Gobierno de los Estados Unidos de América, el Reino Unido y de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, realizada entre los días 4 y 11 de febrero de 1945, ha finalizado con las siguientes conclusiones, aprobadas por los tres Jefes de Gobierno de las Tres Grandes potencias:

 

I. Organización Mundial

 

Se ha decidido:

Que una Conferencia de las Naciones Unidas sobre la propuesta organización mundial deberá reunirse el miércoles 25 de abril de 1945 y se efectuará en los Estados Unidos de América.

Las naciones invitadas a esa conferencia son:

lunes, 24 de abril de 2017

Hungría recupera sus territorios perdidos.

Hungría recupera sus territorios perdidos.



Sur de Eslovaquia y sur de Rutenia, 1938

Hungría vio las disputas entre Hitler y Checoslovaquia como una oportunidad para intentar recuperar los territorios perdidos a favor del país centroeuropeo al final de la Primera Guerra Mundial. Así a finales de septiembre de 1938, se movilizaron entre 200.000 y 350.000 soldados húngaros que se desplegaron en la frontera norte del país, anticipándose a la invasión alemana de Checoslovaquia. Siguiendo las clausulas de los Acuerdos de Múnich, las tropas germanas ocuparon los Sudetes el 5 de octubre, cuatro días mas tarde comenzaron las negociaciones con Checoslovaquia en referencia a las regiones del sur de Eslovaquia y Rutenia ocupadas mayoritariamente por habitantes de etnia magiar. Días antes, el 5 de octubre 500 miembros de la "Rongyos Gárda", una fuerza paramilitar creada en 1921 entraron en territorio con intención de presionar a las autoridades checoslovacas pero su pobre armamento y entrenamiento fue decisivo en la derrota del 11 de octubre frente a las tropas checoslovacas en Berehovo (Eslovaquia) y en Borzsava (Rutenia). Por otra parte, el 29 del mismo mes las negociaciones estaban estancadas, sin embargo, la intercesión de diplomáticos italianos y germanos en el Primer Arbitraje de Viena, un acuerdo territorial subsiguiente al Pacto de Múnich, garantizó la entrega de casi 12.000 m2 situados en el sur de Eslovaquia y Rutenia al estado de Hungría así como 869.230 habitantes, un 87% de origen magiar. Desde el 5 al 10 de noviembre de 1938, la I, II VI y VII Brigadas mixtas se encargaron de pacificar el territorio anexionado.

Norte de Rutenia y este de Eslovaquia, 1939.

La región de Rutenia o Rutenia subcarpatiana, situada en el este de Checoslovaquia, estaba a finales de los años 30 mayoritariamente poblada por los rutenos o rusinos, una mezcla de rusinos, lemkos y ucranianos. El 30 de septiembre de 1938 se auto declaró región autónoma ucraniana; en octubre se creó la Guardia Carpatiana, una fuerza defensiva compuesta por 2000 miembros y el 1 de enero de 1939 se renombró como la Republica de Carpato-Ucrania, Enfurecidos por la pérdida del sur la región rutena por l Primer arbitraje de Viena el año anterior, tropas Sich o soldados irregulares  de la  recién creada Republica Carpato-Ucrania atacaron el 6 de enero, Munkacs (hoy en dia Mukacheve, Ucrania), defendida por tropas húngaras de la Rongyos Gárda.

Hitler exhortó  a Eslovaquia a declarar su independencia de Checoslovaquia el 14 de marzo. Hungría, por su parte, exigió al ejército checoslovaco la evacuación de la  región Carpato-Ucrania mientras las tropas checoslovacas que atacaron Munkacs fueron repelidas por los guardias húngaros de frontera. El Grupo Carpato del ejército húngaro compuesto por el VIII y el Cuerpo Móvil atacó a las fuerzas checoslovacas mas las tropas Sich en Carpato-Ucrania, alcanzando la frontera polaca el 18 de marzo de 1939. Esta invasión armada del territorio puso fin a la breve existencia del estado Carpato-Ucrania y otorgo a Hungría una posición defensiva al norte de los montes Cárpatos.

El 17 de marzo, Hungría pidió a Eslovaquia la cesión de una franja de 7 millas lindante con Rutenia. Bajo presión germana, el gobierno eslovaco accedió a tal reclamación y así, el 23 de marzo el Grupo Cárpato ocupó el área en tres horas. Un contraataque eslovaco fracasó, pero se siguieron produciendo combates aéreos entre húngaros y eslovacos hasta que los alemanes exigieron el alto el fuego el 25 de marzo. Hungría ganaba un poco más de 1.000 km2 y una población de 69.620 habitantes pero a diferencia del año anterior solo un 6 de esa población era de origen magiar.


Tropas húngaras entran en Rutenia

Parte norte de Transilvania, 1940.

El Tratado del Trianon otorgó Transilvania, una región de 54.000 km2 y una población en los años 30 de 5,5 millones de habitantes, de ellos un 58% rumanos, un 27% de húngaros y szekelys y un 10% de etnia germana, a Rumanía. Hungría y Rumanía consideraban cada una por un lado a Transilvania como el corazón histórico de su cultura. El 16 de agosto de 1940 Hungría comenzó las negociaciones sobre la revisión territorial de la región. Las conversaciones giraron hacia un punto muerto hasta que el 30 de agosto la diplomacia alemana e italiana al conjunto por medio del denominado Segundo Arbitraje de Viena garantizó la transferencia de una parte muy considerable del norte de Transilvania a Hungría. Concretamente un territorio de más de 43.000 km2 y una población de 2.485.700 habitantes, con una proporción similar entre rumanos y magiares. Hungría se aseguraba media Transilvania para ejercer como frontera defensiva al sureste de los Cárpatos contra un posible ataque la misma Rumanía.

Norte de Yugoeslavia, 1941.

Hungría tenía la esperanza a principio de la guerra de recuperar los territorios del norte de Yugoeslavia perdidos tras la Primera Guerra Mundial tras negociaciones pacíficas. Por este motivo, el primer ministro magiar, Conde Pal Teleki, firmo un "tratado de Eterna Amistad" con el gobierno de Belgrado. Sin embargo, el 27 de marzo de 1941, Horthy accedió a unirse al ejército alemán en su ataque contra Yugoeslavia. Sobrecogido por el sentimiento de culpa, el conde Teleki se suicidó el 3 de abril.

Las fuerzas del Eje atacaron Yugoeslavia el 6 de abril. El día 11, el 3º Ejercito húngaro ocupó las regiones de Bacska y Baranya, hoy en día Vojvodina, con los cuerpos de Ejército IV, V y Móvil, permaneciendo los Cuerpos I y VII en reserva. Siete brigadas, la 10ª, 11º, 12ª y 14ª de infantería, 1ª y 2ª motorizadas mas la 2ª Brigada de Caballería fueron involucradas; la 11ª Brigada de infantería atacó Baranya mientras las restantes ocuparon Bacska el 14 de abril. Dos días antes, el batallón paracaidista capturaba los puentes sobre el canal en Vrbas y Srbobran; al mismo tiempo Sombor fue ocupado a pesar de la férrea resistencia de la guerrilla yugoeslava chetnik y al igual que Subotica. El 13 de abril, la 1ª y 2ª ocuparon Novi Said desplazándose hacia Vinkovci y Vukovar, en Croacia en 18 y un día más tarde entrar en Valjevo, Serbia. Otras fuerzas húngaras ocuparon Prekmurje, Eslovenia y Medjimurje, Croacia.


Soldados magiares entrando en Yugoeslavia

Hungría obtuvo ganancias territoriales de casi 30.000 km2 con 1.025.508 habitantes de los cuales un 37% eran de origen húngaro. Del 4 al 24 de enero de 1942 en la denominada Masacre de Ujvidek, la 15ª División Ligera junto con la Gendarmería Real asesinaron a 3808 civiles, principalmente serbios y judíos durante una operación anti Chetnik. El teniente general Ferenc Feketehalmy-Czeydner del V Cuerpo, el coronel József Grassy de la 15ª División Ligera mas el coronel László Deák del 9º Regimiento fueron juzgados en Hungría pero escaparon el 15 de junio de 1944 hacia Alemania donde fueron "recompensados" con altos rangos en las Waffen-SS.


martes, 29 de septiembre de 2015

Pacto de Kellogg-Briand

Pacto de Kellogg-Briand 


Aristide Briand


Frank B. Kellogg

El Pacto de Kellogg-Briand conocido también como pacto de París o de forma oficial como Tratado General de Renuncia de la Guerra como un Instrumento de Política Nacional fue un acuerdo internacional subscrito en 1928 en el cual los Estados signatarios prometieron no utilizar la guerra para resolver "disputas o conflictos de cualquier naturaleza o de cualquier origen que sea, y que pueda surgir entre ellos. Fue firmado por Alemania, Francia y los Estados Unidos en primer lugar, el 27 de agosto de 1928. Recibe el nombre de Pacto Kellogg-Briand porque fueron el ministro de Asuntos Exteriores de Francia, Aristide Briand, y el Secretario de Estado de los Estados Unidos Frank B. Kellogg, los principales impulsores del mismo.

El pacto fue firmado posteriormente por los representantes de 15 países incluyendo a Australia, Bélgica, Canadá, Checoslovaquia, Francia, Alemania, India Británica, Irlanda, Italia, Japón, Nueva Zelanda, Polonia, Sudáfrica, Reino Unido y los Estados Unidos. El acuerdo entraría en vigor el 24 de junio de 1929 sin embargo cabe reseñar que a esa fecha muchos mas países se habían adherido al acuerdo. Entre esos países se hallaban España, URSS, Países Bajos Rumanía…


Firma del acuerdo Kellog-Briand

Términos semejantes a los expuestos en el Pacto fueron incluidos en la Carta de Las Naciones Unidas por lo que se ha considerado como considerado el precedente inmediato del artículo 2.4 de dicha Carta, en el que se consagra con carácter general la prohibición del uso de la fuerza. No obstante, ese no ha sido el único legado de importancia de acuerdo ya que fue utilizado como base legal para la creación del concepto de "crimen contra la paz" utilizado tanto en los Juicios de Nuremberg como en el Tribunal de Tokio para acusar a los responsables intelectuales y materiales de la planificación y ejecución de la guerra de agresión.


Original de las firmas de los mandatarios de los 15 paises signatarios y los respectivos sellos lacrados.

Texto del Pacto de Kellogg-Briand

El Presidente del Reich alemán; el Presidente de los Estados Unidos de América; Su Majestad el Rey de los belgas; el Presidente de la República Francesa; Su Majestad el Rey de Gran Bretaña, Irlanda y los territorios británicos de ultramar, Emperador de las Indias; Su Majestad el Rey de Italia; Su Majestad el Emperador del Japón; el Presi­dente de la República de Polonia; el Presidente de la República Checoeslovaca.
Con el sentimiento profundo del deber que les incumbe de promover el bienestar de la humanidad;
Persuadidos de que ha llegado el momento de proceder a una tranca renuncia de la guerra como instrumento de política nacional, a fin de que las relaciones pacíficas y amistosas que existen actualmente entre sus pueblos puedan perpetrarse;
Convencidos de que todos los cambios en sus relaciones mutuas sólo deben buscarse por procedimientos pacíficos y realizarse en el orden y la paz, y que toda poten­cia signataria que en adelante buscase promover sus intereses nacionales recurriendo a la guerra deberá ser privada del beneficio del presente tratado;
Esperanzados en que, estimuladas por su ejemplo, todas las otras naciones del mundo se unirán a este esfuerzo humanitario y, adhiriendo al presente tratado tan pronto como él entre en vigor, pondrán a sus pueblos en condiciones de aprovechar sus beneficiosas estipulaciones, uniendo así a las naciones civilizadas del mundo en una renuncia común a la guerra como instrumento de su política nacional.
Han decidido concluir un tratado, designando a este efecto como sus plenipotencia­rios a quienes, habiéndose comunicado mutuamente sus plenos poderes, reconocidos en buena y debida forma, se pusieron de acuerdo sobre los artículos siguientes:
Artículo 1. Las Altas Partes Contratantes, en nombre de sus pueblos respectivos, declaran solemnemente que condenan el recurso de la guerra para la solución de las controver­sias internacionales y que renuncian a él como instrumento de política nacional en sus relaciones mutuas.
Artículo 2. Las Altas Partes Contratantes reconocen que el arreglo o la solución de todas las controversias o conflictos, cualquiera sea su naturaleza u origen, que pudieran surgir entre ellos, no deberá jamás buscarse sino por medios pacíficos.
Artículo 3. El presente tratado será ratificado por las Altas Partes Contratantes indicadas en el preámbulo, conforme a sus constituciones respectivas, y se hará efectivo entre ellas tan pronto como todos los instrumentos de ratificación hayan sido depositados en Washington.
El presente tratado, una vez que haya entrado en vigor en la forma prevista en el pá­rrafo precedente, permanecerá abierto durante el tiempo que sea necesario para la adhesión de todas las otras potencias del mundo. Todo instrumento en que conste la adhesión de una potencia será depositado en Washington, y el tratado, inmediatamente después de este depósito, comenzará a regir entre la potencia que adhiera y las otras potencias contratantes.
Corresponderá al gobierno de los Estados Unidos suministrar a cada uno de los gobiernos indicados en el preámbulo y a todo gobierno que ulteriormente adhiriese al presente tratado una copia certificada del tratado mismo y de cada uno de los instru­mentos de ratificación o de adhesión. Corresponderá igualmente al gobierno de los Estados Unidos notificar telegráficamente a dichos gobiernos el depósito de cada uno de los instrumentos de ratificación o de adhesión, inmediatamente de efectuarse.
En fe de lo cual, los plenipotenciarios respectivos firmaron el presente tratado, ex­tendido en los idiomas francés e inglés, textos ambos que tienen igual fuerza, sellándolo con sus sellos.
Hecho en París, el 27 de agosto de 1928

jueves, 4 de junio de 2015

Bases por Destructores

Bases por Destructores


Marineros americanos y británicos inspeccionando cargas de profundidad. Al fondo tres destructores de la clase Wickes entregados en el acuerdo de bases por destructores

El Tratado de Bases por Destructores fue un acuerdo firmado el 2 de septiembre de 1940, entre Estados Unidos y el Reino Unido por el que se realizó una transferencia de 50 destructores de la armada de los Estados Unidos a cambio de los derechos de propiedad sobre diversas posesiones británicas repartidas por todo el mundo. Los destructores, todos pertenecientes a las clases Caldwell, Wickes y Clemson, si bien no estaban totalmente obsoletos sí que podrían definirse como anticuados.

La Segunda Guerra Mundial comenzó en septiembre de 1939 y si bien en el frente occidental se desarrolló la denominada drôle de Guerre o guerra falsa, con las hostilidades terrestres entre Francia y Reino Unido y la Alemania de Hitler reducidas a la mínima expresión, se observó desde un primer momento que la principal actividad enemiga contra los intereses de Gran Bretaña se libraría en el mar, y más concretamente mediante la guerra submarina. Tras la Batalla de Francia en mayo-junio de 1940 y la posterior derrota total del país galo, Gran Bretaña y con ella su insularidad se halló completamente sola ante Alemania.

Desde principios de junio, tras la evacuación de Dunquerque, Francia, dentro de la operación Dynamo, la Royal Navy se encontró en una situación clara de necesidad inmediata de naves  y más ante el deber de proporcionar escolta a los convoyes que estaban o estarían abasteciendo todos los suministros necesarios para el país. Los submarinos alemanes comenzaban a ejercer mayor presión creciente sobre dicho suministro de recursos esenciales en el esfuerzo de guerra británico.

A pesar de la existencia de un cierto sentimiento de simpatía ante la difícil situación del Reino Unido, el plebiscito público sobre el aislacionismo americano impidió que el país se involucrase en “another European war” - otra guerra europea.  Reflejando esa realidad, el Congreso firmó el decreto de neutralidad tres años antes del comienzo del conflicto. Por último, el presidente Franklin Delano Roosevelt se hallaba mediatizado por la cercanía de las próximas elecciones presidenciales en otoño de 1940, cuando sus detractores le acusaban día tras día de tener una actitud a favor de la posible entrada de América en la guerra.

Con tropas alemanas progresando rápidamente en Francia, muchos políticos en el gobierno de los Estados Unidos, se convencieron de la derrota inminente de Francia y del Reino Unido. Estados Unidos, a través del embajador británico Philip Kerr, realizó una propuesta de arrendamiento al Reino Unido por los aeródromos existentes en posesiones de ultramar britanicas como Trinidad, Bermudas y Terranova. El Primer Ministro Winston Churchill inicialmente rechazó  la oferta el 27 de mayo, sobre todo porque el Reino Unido no recibía ninguna contraprestación por un posible intercambio. El 1 de junio, mientras la derrota de Francia era casi segura, el Presidente Roosevelt pasa por alto la ley de neutralidad de su país al  proponer la autorización y el envío  al Reino Unido " de varios millones de armas y municiones que se encontraban en "superávit", sin embargo Roosevelt rechazó las peticiones de Churchill hacia los destructores.

En agosto, mientras el Reino Unido se encuentra sólo frente a Alemania, el embajador de los Estados Unidos en Londres, Joseph Patrick Kennedy, informó que una derrota británica es "inevitable". Tratando de convencer a Roosevelt la cesión de los  destructores, Churchill advirtió al presidente norteamericano que si el Reino Unido era derrotado, sus islas coloniales situadas cerca de las costas de Estados Unidos podrían convertirse en una amenaza directa si cayeran en manos de los alemanes.



Un mes más tarde, el 2 de septiembre de 1940, mientras se intensifica la batalla de Inglaterra, el Secretario de Estado estadounidense Cordell Hull firma un acuerdo para la transferencia de los 50 destructores a la Royal Navy con fecha  en vigor para al día siguiente. A cambio, a los Estados Unidos se les otorgó la facultad del establecimiento de bases navales o aéreas en diversas posesiones británicas por medio de contratos de arrendamiento establecidos por un período de 99 años y con condiciones de pago gratuitas.

Bases.

Las bases utilizadas por los Estados Unidos estaban localizadas en:
  • Costa este de Bahamas.
  • Costa sur de Jamaica
  • Costa occidental de la isla de santa Lucía.
  • Costa oeste de Trinidad
  • Antigua
  • Guayana británica


Cabe reseñar el caso concreto de los derechos establecidos sobre las bases aéreas y navales en Bermudas y Terranova. Estas dos localizaciones no estaban dentro de acuerdo de destructores por bases, sin embargo, los dos territorios eran vitales para el transporte de mercancías través del Atlántico ya que estas bases permitían la partida segura de los convoyes. si bien un ataque enemigo resultaba muy poco probable, esta posibilidad no podía descartarse y Gran Bretaña por tanto debía destinar guarniciones en sendas localizaciones. El acuerdo permitió al Reino Unido traspasar parte de esa responsabilidad a los Estados Unidos liberando de esta forma tropas que serian desplegados en otros lugares donde su presencia era más necesaria.

Destructores


El USS 184 Abbot posteriormente HMS Charlestown. 
Un destructor de "cuatro chimeneas".

 Los 50 destructores entregados en el acuerdo se les cambió el nombre una vez fueron comisionados dentro de la Royal Navy. Como todos recibieron nombres de ciudades tanto del Reino Unido como de los Estados Unidos, se renombró la clase como Clase Town. También fue conocida como los destructores de 1200 toneladas,  así como de cubierta nivelada o los cuatro gaiteros debido a ser destructores de cuatro chimeneas.


MAyoritariamente estas 50 naves fueron destinadas a la protección de convoyes ante los ataques submarinos. Siete de ello no fueron directamente a engrosar la lista de navíos de la Royal Navy sino que tuvieron como destino la armada canadiense. Posteriormente, con la entra de la URSS en la guerra, alguno de ellos fue transferido a la armada soviética, concretamente nueve unidades. Respecto a su destino, la mayoría sobrevivieron a la guerra pero por supuesto siendo su misión primordial la escolta antisubmarina algunos, seis de ellos exactamente, fueron hundidos por torpedos lanzados por sus adversarios. Sin embargo, el destructor más famoso de la clase tuvo un destino singular. Participó en una de las acciones de comando con mayor notoriedad de la Segunda Guerra Mundial; la incursión sobre el puerto de Saint Nazaire y la posterior destrucción del dique seco gracias al sacrificio del propio destructor, concretamente el HMS Campbeltown, anteriormente denominado USS Buchanan.

jueves, 21 de mayo de 2015

Tratado Naval de Washington 2ª parte

Tratado Naval de Washington 2ª parte

Proviene de Tratado Naval de Washington 1ª parte

Las propuestas referentes a los buques capitales fueron aceptadas en gran medida por la delegación británica, aunque eran muy controvertidas para el público en general. Ya no sería posible que Gran Bretaña tuviese simultáneamente una potente flota en el Mar del Norte, el Mediterráneo y el lejano Oriente. Esta circunstancia provocó indignación en parte de los jefes de la  Royal Navy. Sin embargo, hubo gran presión sobre Gran Bretaña para que aceptase estos términos. El riesgo de guerra con los Estados Unidos fue cada vez más observado como una posibilidad más que remota, ya que existían  muy pocas diferencias políticas entre los dos países. Tampoco  es que fuera muy popular en esos momentos un aumento del gasto naval en Gran Bretaña o en sus dominios. Además, Gran Bretaña estaba implementando importantes disminuciones en su presupuesto debido a la crisis económica ocasionada por el final de la guerra.

La delegación japonesa estaba dividida. La doctrina naval japonesa requiere el mantenimiento de una flota al menos de un 70% del tamaño de la de los Estados Unidos, ya que se consideraba esta cifra como el mínimo necesario para derrotar a los Estados Unidos en cualquier guerra futura; los japoneses basaban su estrategia en dos enfrentamientos separados, primero con la flota del Pacífico de la Estados Unidos, luego con la Flota Atlántica y calculan que una proporción 7:5 en la primera batalla produciría un margen de victoria bastante grande para poder ganar el combate posterior por lo que  5:3 ratio, o 60%, era inaceptable. Sin embargo, el jefe de la delegación, Katō Tomosaburō, acabó aceptando una proporción de 60% ya que la perspectiva de una carrera armamentista con los Estados Unidos, con la producción industrial relativa en ese momento existente entre las dos naciones llevaría a Japón a perder tal carrera armamentista y provocar una crisis económica como consecuencia.  En el momento de iniciarse la conferencia Japón tenía un 55% de grandes naves y un 18% de PIB respecto a los Estados Unidos.


Almirante  Katō Tomosaburō, jefe de la delegación japonesa.

Esta opinión encontró una fuerte oposición por parte de Katō Kanji, el Presidente del Colegio de Estado Mayor Naval, que actuaba como ayudante del jefe naval de la delegación, que  representaban a la influyente escuela de pensamiento de la "gran armada". Esta escuela de doctrina y estrategia sostenía que en caso de guerra los Estados Unidos, el enemigo sería capaz de construir buques de guerra de forma indefinida, dada su enorme potencia industrial, y por ello Japón necesitaba prepararse a conciencia y tanto como sea posible para el inevitable conflicto con Estados Unidos. Katō Tomosaburō fue finalmente capaz de convencer al alto mando japonés que aceptase  las propuestas de Hughes, pero el resultado del Tratado fue una causa de controversia en la armada japonesa durante los años venideros.

La delegación francesa inicialmente respondió airadamente ante la idea de reducir su tonelaje de naves capitales hasta la cifra de 175.000 toneladas y exigió 350.000 toneladas, ligeramente por encima de Japón. Al final, las concesiones con respecto a los cruceros y submarinos ayudó a persuadir a los franceses a acordar dicho límite en relación a acorazados y cruceros de batalla.

Hubo mucha discusión sobre la inclusión o exclusión de los acorazados recién construidos. En particular, la delegación japonesa estaba desea de conservar su nuevo acorazado Mutsu, que había sido financiado con gran entusiasmo público, incluyendo las donaciones de los escolares. Esta circunstancia dio lugar a disposiciones para permitir que los Estados Unidos y Gran Bretaña construyesen naves equivalentes.

El secretario Hughes propuso limitar las naves secundarias, cruceros y destructores, en las mismas proporciones que las naves capitales. Sin embargo, estos términos  eran inaceptables para británicos y franceses. La contrapropuesta británica, en la cual los británicos tendrían derecho a 450.000 toneladas de cruceros considerando sus compromisos imperiales globales con sólo 300.000 y 250.000 toneladas para los Estados Unidos y Japón respectivamente, resultó igualmente discutible. Por todo ello, la idea de limitar el tonelaje total de crucero o números fue rechazada totalmente.

 En cambio, los británicos sugirieron un límite cualitativo en la construcción futura de los cruceros. El límite propuesto, de un desplazamiento máximo de 10.000 toneladas y cañones 8 pulgadas de calibre, fue pensado para permitir a los británicos retener las naves de la clase Hawkins que en esos momentos se estaba construyendo. Estas disposiciones  coincidían con los requisitos de los Estados Unidos para sus cruceros que tendrían que operar en el Pacifico y también con los planes japoneses de la clase Furutaka. Así que esta sugerencia fue adoptada sin grandes debates.

La mayor demanda británica durante las negociaciones fue la abolición completa del submarino, que había demostrado ser tan efectivo y nocivo contra ellos en la reciente guerra. Sin embargo, esta petición resultó imposible de aceptar, particularmente como resultado de la oposición francesa; los franceses exigieron un subsidio de 90.000 toneladas de submarinos, y la Conferencia concluyó sin acuerdo posible sobre la restricción de las naves submarinas.

El artículo XIX del Tratado prohibía también a Gran Bretaña, Japón y los Estados Unidos la  construcción de fortificaciones ni bases navales en el océano Pacífico. Esta fue una victoria importante para Japón, ya que las bases fortificadas tanto británicas como estadounidenses representarían un grave problema para los japoneses en caso de cualquier guerra futura. Esta disposición del Tratado garantizaba esencialmente a Japón como la potencia dominante en el Pacífico occidental y fue crucial como contrapeso en la aceptación por parte de Japón de los límites en la construcción de naves capitales.

Términos sobre los tipos de buques.

El Tratado estrictamente limitaba tanto el tonelaje y la construcción de acorazados y portaaviones y como también incluía los límites en cuanto al tamaño individual de cada buque.

Los límites de tonelaje definidos por los artículos IV y VII estipulaban una relación de tonelaje aproximada aproximadamente entre Gran Bretaña, los Estados Unidos, Japón, Italia y Francia de 5:5:3:1.75:1.75.

Los límites cualitativos de cada tipo de nave fueron los siguientes; 

  • Acorazados y cruceros de batalla se limitaron a 35.000 toneladas de desplazamiento estándar y cañones de no más de 16 pulgadas de calibre (406 mm). Artículos V y VI
  • Los portaaviones se limitaron a 27.000 toneladas y podía llevar no más de 10 cañones  pesadas, de un calibre máximo de 8 pulgadas (203 mm.). Sin embargo, a cada país firmante le fue permitido utilizar los cascos de dos antiguos acorazados ya existentes con el fin de adecuarlos para servicio como portaaviones, con un límite de desplazamiento de 33.000 toneladas cada uno - artículos IX y X. Para concretar perfectamente los términos del Tratado Naval de Washington, un portaaviones fue definido como un buque de guerra con un desplazamiento superior a 10.000 toneladas y construido exclusivamente para el lanzamiento y el  aterrizaje de aeronaves. Los portaaviones ligeros de menos 10.000 toneladas por lo tanto no contaban en los límites de tonelaje -Artículo XX, parte 4. Por otra parte, todos los portaaviones en servicio o en construcción, es decir, Argus, Furious y Hosho, fueron declarados "experimentales" y tampoco contaron en el computo global -artículo VIII.
  •  El resto de buques de guerra fueron limitados a un máximo de 10.000 toneladas de desplazamiento y equipados con cañones de calibre máximo de 8 pulgadas (203 mm) -Artículos XI y XII.

El Tratado también detallaba en el capítulo II que naves individualmente debían seguir en la lista de cada armada, incluyendo el permiso a los Estados Unidos para completar dos acorazados más de la clase de West Virginia y a Gran Bretaña completar dos nuevas buques según los límites del Tratado. El capítulo II, 2ª parte, especificaba el destino de las naves que habían pasado a ser militarmente ineficaces; además de barrenarse o desguazarse, un número limitado de naves podría convertirse como buques objetivo o naves de entrenamiento, siempre y cuando su armamento, coraza y otras partes esenciales de combate esenciales hubiesen sido eliminadas completamente; también un destino posible de buques anticuados era la reconversión en portaaviones. 



Proceso de desguace de un acorazado según los términos acordados en el Tratado 

La 3ª parte de la II sección del Tratado especificaba que naves debían ser desguazadas para cumplir con ellos términos acordados, y cuando las naves restantes podrían ser reemplazadas. En total, los Estados Unidos debían desguazar y decomisionar 30 naves capitales existentes o previstas de construcción; Gran Bretaña, 23; y Japón, 17.

Consecuencias.

El Tratado de Washington marcó el final de un largo período de aumento de la construcción de acorazados. Muchas naves en fase de construcción se desguazaron o fueron reconvertidas en portaaviones. Los límites del Tratado fueron respetados y luego ampliados por el Tratado Naval de Londres de 1930. No fue sino hasta los mediados de los años treinta cuando algunas armadas comenzaron de nuevo a construir barcos de guerra, comenzaron a aumentar de nuevo el poder y el tamaño de los nuevos acorazados. El segundo Tratado Naval de Londres de 1936 trató de ampliar los límites del Tratado de Washington hasta 1942, pero debido a la ausencia de Japón e Italia en las conversaciones hizo que los términos alcanzados fuesen en gran parte ineficaces.

Tabla donde  se observa claramente la interrupción durante aproximadamente una década en la construcción de acorazados 

Los efectos de las limitaciones en armamento y desplazamiento sobre la construcción de cruceros llevaron a un efecto paradójico. Si bien, el Tratado especificaba 10.000 toneladas y cañones de 8 pulgadas como características máximas, en lugar de frenar la construcción de las naves se llego al efecto contrario, las naciones comenzaron a construir cruceros con estas prestaciones, las armadas aceptaron el tamaño máximo como tamaño mínimo, denominando a sus naves como "cruceros del tratado", todos con 10.000 toneladas y cañones de 203 mm, eso sí se llegaron a construir verdaderas joyas de la ingeniería naval. El Tratado conllevo una carrera de construcción entre naciones  que dio otra causa de preocupación. Posteriores Tratados Naval trataron de abordar el problema, limitando las características de cruceros, destructores y submarinos.

Una consecuencia, no oficial pero si de facto, de la firma del tratado fue el final de la Alianza Anglo-Japonesa, firmada a principios de siglo. La cancelación de este tratado por Gran Bretaña no formaba parte del Tratado de Washington de ninguna manera, pero los delegados americanos habían dejado de forma clara que no estarían de acuerdo en el Tratado a menos que Gran Bretaña terminase su alianza con los japoneses.

El Tratado Naval provocó consecuencias intensas entre los japoneses. Debido a la superior potencia industrial americana y británica, una guerra larga contra estas naciones acabaría probablemente en derrota japonesa. Por lo tanto, intentar ganar la paridad en el nivel estratégico era económicamente imposible.

Isoroku Yamamoto, quien más tarde dirigió el ataque de Pearl Harbor, argumentó en su dia que Japón debió seguir estando dentro de las disposiciones acordadas en el Tratado Naval de Washington y por ello fue considerado por muchos como un miembro de la facción "Tratado". Su opinión era en cambio mucho más compleja, sin embargo, sí que creía que Estados Unidos podría sobrepasar fácilmente la producción naval de Japón con un factor mayor incluso a la relación 5:3 debido a la enorme ventaja industrial de los Estados Unidos. Esta era una opinión mas que fundada al haber servido en la Embajada japonesa en Washington como agregado. "Cualquiera que haya visto las fábricas de automóviles de Detroit y los yacimientos de petróleo en Texas", comentó después de la firma del Tratado, "sabe que Japón carece de la capacidad para competir en una carrera naval con los Estados Unidos", más adelante añadió "la relación  (5 : 3) es válida para Japón, es un tratado que restringe las otras partes". 

El 29 de diciembre de 1934, el gobierno japonés dio aviso formal que se proponía abandonar los términos dispuestos en  el Tratado Naval de Washington. Sus disposiciones se mantuvieron en vigor hasta finales de 1936 y no fueron renovadas. Japón ignoró efectivamente el Tratado en 1936.


Documento de denuncia por parte de Japón del Tratado Naval de Washington


El Tratado Naval de Washington nació tras la Primera Guerra Mundial bajo la premisa de impedir cualquier carrera armamentística referente a la construcción de buques de guerra tal y como desgracia había ocurrido entre Gran Bretaña y Alemania durante las dos décadas anteriores al estallido de la Gran Guerra. Sin embargo, Italia y Japón sobre todo, naciones vencedoras del primer conflicto mundial y por lo tanto firmantes de los acuerdos navales, derivaron sus políticas hacia estados totalitarios y nacionalistas que buscaron su propio expansionismo, circunstancia que a la larga implicaría tensiones y desavenencias con sus vecinos, concretamente Japón contra Estados Unidos. Las disposiciones y limitaciones navales del Tratado de Washington, a primera vista claramente desfavorables al Imperio Nipón "obligaron" al gobierno japonés a su renuncia a mediados de los años treinta.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Tratado Naval de Washington 1ª parte

Tratado Naval de Washington.




El Tratado Naval de Washington, conocido también como el Tratado de las Cinco Potencias fue un acuerdo al que llegaron las principales naciones que ganaron la Primera Guerra Mundial, y cuyo finalidad era acordar los términos y normas necesarias referentes a la limitación de la  construcción naval de buques de guerra y de esta manera evitar una nueva carrera armamentista. El Tratado fue parte de la Conferencia Naval de Washington, que se celebró en Washington, D.C., desde noviembre de 1921 a febrero de 1922 y fue firmado por los gobiernos de Gran Bretaña, Estados Unidos, Japón, Francia e Italia. Se limitó la construcción de acorazados, cruceros de batalla y portaaviones por parte de los países firmantes. Los buques de guerra comprendidos en otras categorías como cruceros, destructores y submarinos, no estuvieron limitados por el Tratado, en cuanto al número pero si al desplazamiento máximo de los primeros que no debía superar las 10.000 toneladas.

Los términos del Tratado Naval se concluyeron el 6 de febrero de 1922 y fueron ratificados el 17 de agosto de 1923, también en Washington, pasando a inscribirse el 16 de abril de 1924 en la Series de Tratados de la Liga de Naciones.

Tras el Tratado Naval de Washington se produjeron diversas conferencias que intentaban seguir aumentando las limitaciones de los buques de guerra. Los términos del Tratado de Washington fueron modificados por el Tratado Naval de Londres de 1930 y el segundo Tratado Naval de Londres de 1936. A mediados de los años treinta, Japón e Italia renunciaron a los términos expuestos por los tratados, por lo que la limitación al armamento naval estaba entrando cada vez más en una posición insostenible para los demás signatarios.

Antecedentes

Justo tras la finalización de la Primera Guerra Mundial, Reino Unido tenía la marina de guerra más poderosa y más grande del mundo, seguido por la  armada de los Estados Unidos y una distancia considerable, Japón. Las tres naciones habían sido aliadas durante la Gran Guerra, sin embargo una nueva carrera de armamento naval no parecía improbable para los próximos años.  Esta carrera armamentista comenzó en los Estados Unidos, la administración del Presidente Woodrow Wilson anunció sucesivos planes para la expansión de la Marina norteamericana en un periodo que abarcaba desde 1916 hasta 1919 y que habría dado lugar a una enorme flota de 50 acorazados modernos.

Como respuesta, el Parlamento japonés finalmente autorizó un programa de construcción de naves de guerra que permitiese a la Marina de Guerra japonesa alcanzar el objetivo de una flota "ocho ocho", es decir,  ocho acorazados modernos y ocho cruceros de batalla. Con este fin, en los astilleros japoneses se comenzó a trabajar en la construcción de cuatro acorazados y cuatro cruceros de batalla, todos mucho más grandes y más potentes que los de las clases anteriores. Las previsiones de Gran Bretaña para 1921 eran también de cuatro acorazados y cuatro cruceros de batalla con la llegada a la flota de cuatro acorazados más para el siguiente año.


En una gran mayoría, la nueva "carrera armamentista" no fue bienvenida por parte del pueblo llano de los Estados Unidos. El Congreso de los Estados Unidos desaprobó el plan de expansión naval de Wilson de 1919 y durante la campaña a las elecciones presidenciales de 1920, la política estadounidense regresó al aislacionismo de la época de preguerra, con poca apetencia hacia una continua expansión naval.  Gran Bretaña tampoco podía permitirse cualquier reanudación de la construcción de acorazados, dada el precio exorbitante de este tipo de construcción naval.



Tratado Naval de Washington.

A finales de 1921, el gobierno de Estados Unidos fue sabedor de que Gran Bretaña estaba planeando una conferencia para discutir la situación de estratégica en el Pacífico y Extremo Oriente . Con el fin de boicotear dicha conferencia y satisfacer las presiones internas sobre el desarme mundial, la administración Harding convocó la Conferencia Naval de Washington para noviembre de 1921.

Muchas opiniones observaron el auge naval japonés  durante el período posterior a la Guerra Mundial como el principal motivo para la convocatoria de la Conferencia Naval de Washington, sugiriendo que el objetivo principal del tratado era limitar dicha expansión japonesa. Sin embargo, la conferencia fue motivada igualmente por la competencia entre Estados Unidos y Gran Bretaña, ya que los estrategas navales de ambos países vieron un potencial inicio de conflicto entre los dos países.
En la primera sesión plenaria, celebrada el 21 de noviembre de 1921, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Charles Evans Hughes presentó las propuestas de los Estados Unidos. Hughes proporcionó un comienzo dramático para la Conferencia comentando con firmeza: "es la manera de desarmar, desarmar".  El ambicioso lema recibió apoyo de un público entusiasta y probablemente acortó la duración de la Conferencia mientras ayudaba a garantizar que las propuestas de los Estados Unidos fuesen adoptadas en gran medida.

Posteriormente propuso los siguiente términos:

  • una pausa de diez años, o "vacaciones", en la construcción de acorazados y cruceros de batalla, incluyendo la inmediata suspensión inmediata de toda construcción de los anteriormente citados buques de guerra.
  • el desguace de todo acorazado o crucero de batalla existente en ese momento o en construcción para conseguir una proporción de 5-5-3-1,75-1,75 de tonelaje respectivamente entre Gran Bretaña, los Estados Unidos, Japón, Francia e Italia.
  • los límites en esos momentos referentes a  naves capitales y buques secundarios era de 5-5- 5.


miércoles, 21 de mayo de 2014

El Pacto de Acero

El Pacto de Acero, oficialmente denominado como Pacto de Amistad y Alianza entre Alemania e Italia, fue un acuerdo político-militar firmado el 22 de mayo de 1939 en Berlín, entre los Ministros de Relaciones Exteriores Galeazzo Ciano por el Reino de Italia y Joachim von Ribbentrop por Alemania, en el que se sentaban las bases de un futuro apoyo mutuo en caso de guerra.



El ministro de Asuntos Exteriores de Italia, Conde Ciano firma el Pacto de Acero bajo la mirada de Adolf Hitler


El Canciller del Reich Alemán
y
Su Majestad el Rey de Italia y Albania, Emperador de Etiopía,


consideran que el tiempo ha llegado para confirmar por medio de un pacto solemne la estrecha relación de amistad y afinidad que existe entre la Alemania Nacional Socialista y la Italia Fascista.

Dado que se ha establecido un puente seguro de ayuda y asistencia mutua en la frontera común entre Alemania e Italia, permanente para todo el tiempo, los dos gobiernos acuerdan los principios y fines de la política previamente acordada entre ambos, y que ha demostrado ser exitosa en lograr los intereses de los dos países así como para asegurar la paz en Europa.

Firmemente consolidada a través de la unidad interna de sus ideologías y de la solidaridad comprensiva de sus intereses, el pueblo alemán e italiano están determinados para también en el futuro permanecer lado a lado y para efectuar un esfuerzo mancomunado para asegurar sus Lebenraum (espacios vitales) y el mantenimiento de la paz. En este sentido, prescrita para ellos por la historia, el deseo de Alemania e Italia, es llevar a cabo la tarea de hacer unos cimientos seguros para la cultura europea. Para poder establecer esos principios en forma de tratado, ellos han nombrado como plenipotenciarios, al Canciller del Reich Alemán, al Ministro de Asuntos Extranjeros, von Ribbentrop, Su Majestad el rey de Italia y Albania, Emperador de Etiopía, el Ministro de Asuntos Extranjeros, Conde Galeazzo Ciano, quien, después de intercambiar las respectivas credenciales, han acordado los siguientes términos:

Artículo I. Las Partes Contratantes se mantendrán en permanente contacto entre ellos, de manera de llegar a entendimientos en todos los intereses comunes o de la situación europea en su conjunto.

Artículo II. En el caso que los intereses comunes de las Partes Contratantes se vean amenazadas por sucesos internacionales de cualquier tipo, ellos inmediatamente entrarán en consulta respecto a las medidas necesarias para preservar esos intereses. Si la seguridad u otros intereses vitales de una de las partes son amenazados desde el exterior, la otra Parte Contratante le ofrecerá a la Parte amenazada el total apoyo político y diplomático con el propósito de retirar esa amenaza.

Artículo III. Si en contra de los deseos y esperanzas de las partes Contratantes, ocurriera que una de ellas se viera envuelta en complicaciones militares con otra u otras potencias, la otra Parte Contratante, se colocará a su lado como aliado y la apoyará con todo su poder militar en tierra, mar y aire.

Artículo IV. Con el propósito de asegurar, en cualquier caso, la rápida implementación de las obligaciones de alianza del Artículo III, los Gobiernos de las dos Partes Contratantes, intensificarán su cooperación en la esfera militar y en la esfera de la economía de guerra. De igual forma los dos Gobiernos se mantendrán regularmente informados de todas las medidas necesarias para la implementación práctica de este pacto. Los dos Gobiernos crearán comisiones permanentes, bajo la dirección de los Ministros de Asuntos Extranjeros, para los propósitos indicados en los párrafos 1 y 2.

Artículo V. Las Partes Contratantes desde ya se comprometen a que en el evento de una guerra conjunta, para terminar con un armisticio de paz, solamente se hará de total acuerdo la una con la otra.

Artículo VI. Las dos Partes Contratantes están conscientes de la importancia de sus relaciones conjuntas con las Potencias que son sus amigas. Ellas están determinadas a mantener esas relaciones en el futuro y a promover el adecuado desarrollo de los intereses comunes que los unen a esas Potencias.


Artículo VII. Este pacto entrará en vigencia inmediatamente después de firmado. Las dos Partes Contratantes acuerdan después de fijar el primer período de su validez en diez años. A buen tiempo antes de la finalización de ese período, ellas llegarán a un acuerdo respecto a la extensión de la validez de este pacto.

martes, 20 de noviembre de 2012

Tratado Sikorski-Mayski


Tratado Sikorski-Mayski


Firma del Tratado Sikorski-Mayski

El tratado Sikorski-Mayski fue un tratado firmado entre la Unión Soviética y el gobierno de Polonia en el exilio  el 17 de agosto de 1941. El nombre de dicho acuerdo deriva de las dos personalidades que lo firmaron; el primer ministro polaco Wladyslaw Sikorski y el embajador soviético en Londres, Ivan Mayski.

Tras la firma del pacto de no agresión entre la Alemania Nazi y el régimen comunista de la URSS, los soviéticos tomaron parte de la guerra al invadir Polonia gracias a los protocolos secretos de dicho pacto. Como consecuencia de dicha invasión y posterior reparto de Polonia, las autoridades soviéticas consideraron las zonas ocupadas como parte integral de su propio territorio y los hasta hace poco tiempo polacos como ciudadanos soviéticos, Polonia había dejado de existir como estado y aproximadamente 2 millones de polacos fueron arrestados y encarcelados por la NKVD y otras organizaciones soviéticas.

Lógicamente tras esta situación las relaciones entre el gobierno polaco en el exilio y la URSS fueron inexistentes por no decir  belicosas, circunstancia que cambió con la invasión del territorio soviético por las tropas germanas el 22 de junio de 1941. Anthony Eden como ministro de asuntos exteriores del gobierno británico, presionó a las autoridades polacas en el exilio para restablecer relaciones diplomáticas con la URSS, ahora que tenían un enemigo común, la Alemania de Hitler. Wladyslaw Sikorski como primer ministro entabló el 30 de julio de 1941 negociaciones con el embajador soviético en Londres, Iván Mayski,  y el 17 de agosto se firmaba el tratado entre Polonia y la URSS. A finales de año, Sikorski viajó a Moscú en misión diplomática con el futuro embajador polaco en la capital soviética, Stanislaw Kot y con el jefe de la delegación militar polaca en al Unión Soviética, el general Zygmunt Szyszko-Bohusz.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Acta de rendición de Japón


Acta de rendición de Japón

El acta de rendición de Japón fue firmado por miembros del gobierno japonés así como  por representantes de los países aliados. La ceremonia se celebró a bordo del acorazado norteamericano USS Missouri el 2 de septiembre de 1945. Ese día terminó oficialmente la segunda Guerra mundial, aunque el día 15 de agosto por un mensaje de radio, el emperador Hiro-Hito ya había reconocido el fin de las hostilidades.



Principales firmas del Acta de Rendición del Japón

Este es el texto de el Acta de rendición del Japón:

“Nosotros, actuando por orden y nombre del Emperador del Japón, el Gobierno Japonés y el Cuartel General Imperial Japonés, por la presente aceptamos los términos de la declaración expedida por los titulares de los gobiernos de los Estados Unidos, China, y la Gran Bretaña el 26 de julio de 1945 en Postdam, y subsecuentemente por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas  quienes en adelante serán referidos aquí como Potencias Aliadas.

Por la presente proclamamos la rendición incondicional a las Potencias Aliadas del Cuartel General del Imperio Japonés y de todas las fuerzas armadas japonesas y de las fuerzas armadas bajo el control japonés donde sea que se encuentren.

Por la presente ordenamos a todas las fuerzas japonesas donde sea que se encuentren y  al pueblo japonés a cesar las hostilidades inmediatamente, a preservar y salvar de daños a todas las embarcaciones, aeronaves, a toda propiedad militar y civil, y a cumplir con todos los requerimientos que sean impuestos por el Comandante Supremo de la Potencias Aliadas o por las agencias del gobierno japonés bajo su mando.

Por la presente ordenamos al Cuartel General del Imperio Japonés a expedir de inmediato las ordenes a los comandantes de todas las fuerzas japonesas y todas las fuerzas bajo el mando japonés donde sea que estén situadas a rendirse a si mismo y a todas las fuerzas bajo su control.

Por la presente ordenamos a todos los oficiales civiles, militares y navales a obedecer y hacer cumplir todas las ordenes, proclamas y directivas que provengan del Comandante Supremo de las Potencias Aliadas le sea propio para efectuar esta rendición y las expedidas por él o bajo su mando; y dirigimos a todos estos oficiales a que se mantengan en sus puestos y  a continuar sus deberes no bélicos a no ser que específicamente se les releve por él o bajo su mando.

Por la presente asumimos la obligación de por el Emperador, el Gobierno Japonés y sus sucesores a cumplir con los términos de la Declaración de Postdam en buena fe  y a expedir cualquier orden y tomar cualquier acción que se requiera por el comandante Supremo de las Potencia Aliadas o por cualquier otro representante designado por las Potencias Aliadas con el propósito de hace efectiva esta declaración.

Por la presente ordenamos al Gobierno Japonés  y al Cuartel General Japonés a que de inmediato libere los prisioneros de guerra aliados y civiles ahora bajo control japones y a proveerles protección, cuidado, mantenimiento y transporte inmediato a los lugares que se les indiquen.

La autoridad del Emperador y del Gobierno Japonés para regir sobre el estado estará sujeta al Comandante Supremo de las Potencia Aliadas, quien tomará las decisiones que considere necesarias para cumplir con los términos de esta rendición.

Firmado en la Bahía de Tokio, a las 09:04 en el segundo día de septiembre de 1945.


  • Mamuro Shigemitsu.- por orden y en nombre del Emperador y del Gobierno Japones
  • Yoshijiro Umezu.- por orden y en nombre del Cuartel General Imperial Japonés.


Aceptado en la Bahía de Tokio, a las 09:08 en el segundo día de septiembre de 1945, por los Estados Unidos, la República de China, el Reino Unido y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y por los intereses de las otras Naciones Unidas en Guerra con Japón.


  • Douglas MacArthur.- Comandante Supremo de las Potencia Aliadas.
  • C.W. Nimitz.- representante de los Estados Unidos
  • Hsu Yung-Chang.- representante de la República de China.
  • Bruce Fraser.- representante del Reino Unido.
  • Kuzma Derevyanko.- representante de la Unión de Repúblicas Socialistas Sovieticas.
  • Thomas Blamey.- representante del Dominio de Australia.
  • L. Moore Crosgrave.- representante del Dominio de Canadá.
  • Jacques Leclerc.- representante del Gobierno Provisional de la República de Francia.
  • C.E.L. Helfrich.- representante del reino de Paises Bajos.
  • Leonard M. Isitt.- representante del Dominio de Nueva Zelanda.




MacArthur firmando el "fin de la guerra"



domingo, 6 de mayo de 2012

Carta del Atlantico

Roosevelt y Churchill a bordo del USS Augusta

La carta del Atlántico fue una declaración conjunta de intereses entre Reino Unido que se hallaba en guerra contra Alemania e Italia y los EEUU que en ese momento eran neutrales. 

La base del contenido ideológico de los puntos expuestos en la Carta del Atlántico se podría decir que eran los  "Catorce puntos de Wilson" que fueron expuestos por el Presidente norteamericano a principios de 1918 para establecer las bases de un nuevo orden mundial mas justo y solidario.

De la misma manera, los ideales manifestados en la Carta del Atlántico el 14 de agosto de 1941, bien podrían ser la antesala de toda la base política en la formación de la ONU tras acabar la Segunda Guerra Mundial.

Estos son los puntos de la Carta del Atlántico:

“Declaración conjunta del presidente de los Estados Unidos de América y del primer ministro Mr. Churchill, representante de Su Majestad británica, que, habiéndose reunido, consideran justo dar a conocer algunos principios comunes de las `políticas nacionales de sus respectivos países, principios sobre los cuales basan sus esperanzas para un mejor futuro del mundo.

“Primero, sus países no aspiran a ninguna ampliación, territorial ni de ningún otro género.

“Segundo, anuncian que no se verificará ningún cambio territorial que no esté conforme con las aspiraciones libremente expresadas por los pueblos interesados.

“Tercero, respetan el derecho de todos los pueblos a escoger la forma de gobierno bajo la cual tratan de vivir, y anuncian que a los sean privados de ella por la fuerza, se restituirán los derechos a la soberanía y al autogobierno.

“Cuarto, se esforzarán, con el debido respeto a sus obligaciones existentes, en asegurar a todos los estados, grandes y pequeños, vencedores o vencidos, el acceso en igualdad de condiciones a los cambios comerciales y a las materias primas del mundo que necesiten para  su bienestar económico.

“Quinto, desean realizar la más completa colaboración entre todas las naciones en el campo económico, teniendo como objetivo asegurar a todos el más elevado nivel de trabajo, el progreso económico y la seguridad social.

“Sexto, tras la destrucción definitiva de la tiranía nazi, aspiran a ver restablecida una paz que asegure a todas las naciones la posibilidad de vivir en plena tranquilidad dentro de sus respectivas fronteras, y que asegure a los hombres de todos los continentes la posibilidad de vivir su propia vida libres del miedo y de la necesidad.

“Séptimo, una paz de esta clase deberá permitir a quien lo desee atravesar mares y océanos sin ningún impedimento.

“Octavo, creen que todas las naciones del mundo, por motivos materiales y morales, deben abandonar el uso de la fuerza.

“Como ninguna paz futura puede ser garantizada mientras subsista el empleo de armamentos terrestres, navales o aéreos por parte de las naciones que amenacen, o puedan amenazar, con agredir a otros países, en espera de que se establezca un más amplio y permanente sistema de seguridad general consideran que el desarme de tales naciones es indispensable. Además adoptarán y estimularán la adopción de todas aquellas otras medidas concretas que puedan aliviar para los pueblos amantes de la paz la pesada carga de los armamentos.

“Franklin D. Roosevelt
Winston S. Churchill”.