miércoles, 28 de enero de 2026

Historial operativo del HMCS Haida

HMCS Haida


Destructor HMCS Haida atracado como buque museo en Hamilton, Ontario.

El HMCS Haida fue uno de los buques de guerra más célebres de la Marina Real Canadiense, considerado con justicia el “Destructor de Canadá”. Su historial operativo abarca desde la Segunda Guerra Mundial hasta los primeros años de la Guerra Fría, combinando una trayectoria de combate excepcional con un profundo simbolismo nacional. Perteneciente a la clase Tribal, el Haida fue botado en 1942 en los astilleros de Vickers-Armstrong en Newcastle-upon-Tyne, Inglaterra, y comisionado oficialmente en agosto de 1943. Diseñado para combinar potencia de fuego y velocidad, era un destructor de 1.927 toneladas estándar, 2.745 a plena carga, con una eslora de 115 metros, propulsado por dos turbinas Parsons y capaz de alcanzar los 36 nudos. Su armamento principal consistía en seis cañones de 120 mm en tres montajes dobles, complementados con piezas antiaéreas de 40 mm y 20 mm, lanzadores de torpedos y cargas de profundidad, lo que le daba gran versatilidad tanto en acciones de superficie como antisubmarinas.

Desde el inicio de su servicio, el Haida se integró en la 3ª Flotilla de Destructores de la Royal Navy, operando en aguas del Atlántico Norte y el Canal de la Mancha. Su primera misión importante fue en el Golfo de Vizcaya, donde participó en operaciones contra buques alemanes que intentaban romper el bloqueo aliado. Bajo el mando del capitán Harry G. DeWolf, figura emblemática de la Marina canadiense, el Haida pronto se distinguió por su agresividad y precisión táctica. En abril de 1944, durante una serie de enfrentamientos frente a la costa francesa, el destructor canadiense hundió varios buques enemigos, entre ellos los torpederos alemanes T-29, T-27 y T-24. Estas acciones demostraron su eficacia como cazador nocturno, combinando el uso del radar con una excelente coordinación de fuego. Su tripulación, compuesta por alrededor de 250 hombres, adquirió fama por su disciplina y su espíritu de combate, en parte reflejo del liderazgo directo y exigente de DeWolf.

El comandante H. G. DeWolf, oficial al mando, en el puente del HMCS Haida, Inglaterra, 18 de septiembre de 1943.

Durante el verano de 1944, el Haida desempeñó un papel crucial en las operaciones previas y posteriores al desembarco de Normandía. Su misión consistía en interceptar a las fuerzas navales alemanas que intentaban hostigar las rutas de suministro aliadas hacia las playas de invasión. Entre el 6 y el 15 de junio, el destructor participó en múltiples combates nocturnos en el Golfo de Bretaña, contribuyendo al hundimiento de varios dragaminas y torpederos enemigos. Estas acciones ayudaron a asegurar el flanco marítimo occidental de la invasión, garantizando el flujo continuo de tropas y material hacia Normandía. En ese mismo período, el Haida rescató a decenas de marineros aliados y alemanes de las frías aguas del Atlántico, consolidando su reputación como buque de combate eficiente y humanitario a la vez.

En 1945, tras el colapso del Tercer Reich, el Haida fue destinado brevemente a patrullas de escolta y control en el Mar del Norte, antes de ser enviado al Pacífico, aunque la guerra terminó antes de su participación activa allí. Durante la Segunda Guerra Mundial, acumuló un historial impresionante: participó directamente en el hundimiento o captura de más de una docena de buques enemigos, una cifra sobresaliente para un destructor de su clase. Su eficacia lo convirtió en el más exitoso de todos los destructores canadienses del conflicto.

Tripulacion del HMCS Haida, Plymouth, Inglaterra, 22 de mayo de 1944.

Concluida la guerra, el Haida fue puesto en reserva, pero la llegada de la Guerra de Corea impulsó su modernización. Entre 1950 y 1952 fue sometido a una profunda reconstrucción en Halifax, que incluyó un puente cerrado, nueva artillería antiaérea, sonar mejorado y sistemas de radar actualizados. Reclasificado como destructor de escolta (DDE-215), volvió al servicio activo en 1952 y fue destinado al Extremo Oriente, donde tomó parte en las operaciones de la ONU en Corea. Allí, el Haida efectuó misiones de bombardeo costero, patrulla antisubmarina y escolta de portaaviones, adaptándose con éxito a las exigencias del combate moderno. Aunque los enfrentamientos navales eran limitados, sus acciones demostraron la capacidad de la Marina canadiense de operar junto a las principales potencias aliadas.

Durante los años posteriores, el Haida continuó sirviendo como buque de entrenamiento y patrulla durante la Guerra Fría, representando a Canadá en diversas misiones de la OTAN en el Atlántico. Finalmente, tras más de dos décadas de servicio, fue retirado en 1963. En lugar de ser desguazado, se inició una campaña nacional para preservarlo como símbolo histórico. Gracias al esfuerzo conjunto de veteranos y ciudadanos, el Haida fue restaurado y abierto al público en 1965 como museo flotante en Toronto, y posteriormente trasladado a Hamilton, Ontario, donde permanece hoy como monumento nacional. En 1984 fue designado “Buque Patrimonio de Canadá”, y en 2018 la Marina Real Canadiense lo declaró “Barco Ceremonial Nacional”.

El legado del HMCS Haida va más allá de sus victorias navales: representa el profesionalismo y el coraje de los marinos canadienses durante una de las épocas más duras del siglo XX. Su impecable historial de combate, su papel en la protección de las rutas aliadas y su posterior servicio en la Guerra de Corea lo convirtieron en emblema del poder naval canadiense. Hoy, conservado con esmero en el puerto de Hamilton, el Haida sigue siendo un testimonio tangible del esfuerzo de un país que, pese a su tamaño, contribuyó decisivamente a la victoria aliada y al mantenimiento de la paz internacional. En su acero se concentra la memoria de generaciones de marinos que sirvieron bajo la bandera de Canadá con honor y sacrificio.