lunes, 13 de abril de 2026

Stukas en la Guerra Civil y su servicio en la Legión Cóndor.

 

Junkers Ju-87 en la Guerra Civil y su servicio en la Legión Cóndor.


Ju 87 A y ju 87 B, las dos variantes del bombardero en picado utilizadas en al GCE

El 17 de julio de 1936, la República de España estalló en guerra civil. Las Fuerzas Armadas republicanas españolas se enfrentaban contra las tropas nacionalistas, un grupo de rebeldes liderado por el general Francisco Franco. Días después del inicio de las hostilidades, Hitler prometió apoyo de Alemania a sus compañeros fascistas en la península ibérica. Colectivamente, tanto las unidades terrestres como las de aviación enviadas en auxilio de Franco fueron conocidas como la Legión Cóndor. Dentro de los aviones enviados se hallaban los mejores y más modernos de la Luftwaffe entre los que se incluían el Junkers Ju 52, el Heinkel He 111 y el Messerschmidt Bf 109. En el caso del Junkers Ju 87 la oportunidad de probar su comportamiento en combate vino perfecta.

En la noche del 1 de agosto de 1936, un solo Ju 87A-0 (V4 prototipo) fue secretamente embarcado en el buque de pasajeros alemán Usaramo que rápidamente zarpó del puerto de Hamburgo. Para facilitar el secretismo de su envío, a este Ju 87A le fue asignado como número de serie el 29-1 y destinado al VJ/88, el experimental Staffel de la Legión Cóndor. Tras dejar Alemania, el Usaramo y su carga llegaron a Cádiz el 6 de agosto. En consonancia con el secreto de su despliegue e historial, muy poco se conoce hoy en día de la hoja de servicio del Stuka 29-1 en la guerra civil. Como ejemplo de esta circunstancia, expedientes alemanes revelan que el 29-1 fue pilotado por el oficial de vuelo Hermann Beuer participando en acción aérea en la batalla de Bilbao librada en junio de 1937. El avión regresó sin hacer ruido a Alemania. Más allá de esta muestra puntual, la mayor parte de la historia del Stuka 29-1 en la Légion Cóndor sigue siendo un misterio.

En enero de 1938, tres Ju 87A-1s llegaron a Vitoria. Estos tres A-1 provenían  de un Staffel basado en Barth. Siguiendo la correlación en la forma de designación  de su predecesor, el A-0, a este trío de aviones A-1 les fueron asignados los números de serie, 29-2, 29-3 y 29-4 y fueron pilotados, respectivamente, por los oficiales alemanes Ernst Bartels y Gerhard Weyert y Hermann Haas. Los tres aviones se incorporaron al ala del caza de la Legión Cóndor. Al mes siguiente, el grupo de Ju 87A-1 se trasladó a un aeródromo situado en la población de Calamocha,  al sur de Zaragoza. "Y desde allí," según el historiador John Weal, "los Ju 87s comenzaron a poner en práctica operacional lo que hasta ahora sólo había sido teoría". Por ejemplo, los pilotos de Stuka descubrieron rápidamente que el revestido tren de aterrizaje carenado de los  A-1 no acoplaba correctamente con la tierra suave y arenosa del aeródromo de Calamocha.


Una kette de Ju 87A en formación perfecta. El Ju 87A sirvió durante un tiempo limitado en la Legión Cóndor, la unidad aérea expedicionaria de la Luftwaffe enviada para apoyar a las fuerzas nacionalistas durante la Guerra Civil Española. Obsérvese el tren de aterrizaje con carenados muy voluminosos. Estos carenados se redujeron en las variantes posteriores del Stuka y, en algunos casos, se eliminaron por completo.

En consecuencia, se eliminaron las cubiertas de la ruedas. También, se demostró que la bomba de 500 kg destinada en un primer momento para equipar al Ju 87 A solo podía utilizarse si el asiento del artillero trasero estaba vacío. Posteriormente y por esta causa, la carga de la bomba se redujo a 250 kg. En marzo de 1938, el trío de Stukas 29-2, 29-3 y 29-4 llevó a cabo ataques de bombardeos en picado contra las fuerzas republicanas en retirada a través de Aragón. Sin embargo, estas primeras misiones de bombardeo – llevadas a cabo por pilotos novatos, operando con aviones todavía en desarrollo y usando tácticas experimentales – no siempre fueron exitosas. "En estos primeros días", dijo Weal, "los errores casi siempre superaban a los impactos directos por un margen substancial, pero sin embargo los pilotos aprendían su oficio. Y tal como nuevas tripulaciones procedentes de Alemania iban substituyendo a las tripulaciones originales en base a un turno rotatorio, un flujo constante de pilotos retornaban al Reich con una fuente inestimable de experiencia práctica".

Trasladados hacia posiciones más avanzadas, más concretamente en la base de La Cenia (al sur de la provincia de Tarragona), los Stukas proporcionaron apoyo aéreo para el ataque de los rebeldes en el frente de Valencia y la marcha de los nacionalistas hacia el mar Mediterráneo. En julio de 1938, las fuerzas republicanas lanzaron una contraofensiva a lo largo del río de Ebro pero ese contraataque republicano al final apenas consiguió ganancias, y la unidad de Ju 87 consiguió algunos éxitos impresionantes en las formaciones de tropas enemigas al sur de Mequinenza. Después de lograr éxitos más espectaculares en el tráfico marítimo enemigo en Tarragona y otros puertos del Mediterráneo, el grupo de Stukas A-1 regresó a Alemania en octubre de 1938.

En su lugar llegaron 5 Ju 87B-1, el último modelo de la serie y la primera variante diseñada para su producción en masa. Sin embargo, cuando estos B-1 llegaron en España, la Guerra Civil estaba ya en sus últimos estertores. Además, sus predecesores A-1 habían hecho un trabajo estelar atacando los republicanos, por lo que quedaban muy pocos objetivos específicos donde actuar. Sin embargo, estos Ju 87B-1s encontraron una nueva función acompañando en misiones de bombardeo a su hermano mayor, el Heinkel He-111. Estos cinco Stukas también entraron en acción durante las últimas semanas de la campaña de Madrid en 1939, pero fueron devueltos sin contemplaciones a Alemania antes de la declaración de victoria de los nacionalistas.

El primer Junkers Ju 87A 'Anton' en el aeródromo de La Virgen del Camino con el numeral 29-2.

La hoja de servicios del Stuka en la Guerra Civil proporcionó una experiencia invaluable para sus tripulaciones aéreas y para los equipos de tierra. Se probaron las capacidades del Stuka bajo condiciones de combate llevando a cabo in situ numerosas modificaciones en el avión y en sus tácticas aéreas. Sin embargo, los Stukas de la Legión Cóndor actuaron realmente sin ninguna oposición seria. La Luftwaffe y su superioridad aérea sobre los cielos de España y las dificultades mostradas por los republicanos fueron en el mejor de los casos insuficientes y crearon cierta sensación de superioridad. Así, mientras que los pilotos de Stuka tenían plena confianza en su equipamiento, el Ju 87 permanecía en cierto modo como avión no enfrentado contra aviones enemigos hostiles y contra defensas antiaéreas de envergadura.

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