lunes, 11 de diciembre de 2017

Sonderkommando

Sonderkommando



Sonderkommando en Auschwitz-Birkenau, Agosto 1944

En Auschwitz, Birkenau, Treblinka, Belzec, Chelmno y a Sobibor, las autoridades nazis establecieron unidades especiales denominadas Sonderkommando, compuestas por grupos de presos judíos masculinos elegidos por su juventud y relativa buena salud y, cuyo trabajo principal era deshacerse de los cadáveres procedentes de las cámaras de gas o crematorios. Dentro del conflicto personal que suponía pertenecer a estas infames unidades, algunos integrantes realizaron el trabajo para retrasar sus propias muertes; algunos pensaban que podrían de esta manera proteger a amigos y familiares y algunos actuaron simplemente por mera codicia de obtener comida extra y dinero. Eso sí, estos hombres se vieron obligados a cumplir con esta función, ya que la única alternativa era la muerte en las cámaras de gas o ser tiroteado en el lugar por una guardia SS.

En Auschwitz, los sonderkommandos disfrutaban, si puede denominarse de esta manera, de mejores condiciones de vida que el resto de los reclusos; tenían comida decente, dormían en colchones de paja y llevaban ropa normal. Los sonderkommandos fueron divididos en varios grupos, cada uno con una función especializada. Algunos recibían a los recién llegados, diciéndoles que iban a la ducha antes de ser enviados a trabajar. Estaban obligados a mentir, diciendo a los prisioneros, que en breve serian asesinados, que después del proceso de desparasitación, se les asignaría a distintos equipos de mano de obra y se reunirían con sus familias. Estos eran los únicos sonderkommandos que tenían contacto con las víctimas, mientras aun estaban  vivos. Las SS llevaban a cabo el proceso de gasear a los presos, los sonderkommandos entrar posteriormente a las cámaras, retiraban los cuerpos, clasificaban los cadáveres y los transportaban al el crematorio. Otros equipos procesaban los cadáveres tras el paso por las cámaras de gas, quitaban la ropa y los objetos de valor como los dientes de oro antes de llevarlos a los crematorios para su destino final. El resto de las pertenencias eran molidas y mezcladas con las cenizas. Cuando toda esta mezcla llegaba a una magnitud considerable, los sonderkommandos, bajo la atenta mirada de los SS, la lanzaban en un río cercano.

En Treblinka alrededor de 200 hombres fueron los encargados de retirar los cadáveres de las cámaras de gas. En el Sonderkommando de Auschwitz trabajaban en los crematorios inicialmente 400 hombres, pero esta cantidad aumentó a unos 1.000 hombres durante el asesinato masivo de húngaros en 1944. En Auschwitz y Birkenau, el Sonderkommando eran responsables de clasificar las maletas, paquetes y otros objetos con los que los presos llegaban de los trenes. Estos elementos eran transportados a un área de almacenamiento del campo, eufemísticamente llamada "Canadá", donde el "comando de limpieza" los abría, catalogaba los objetos y los preparaba para su envío a Alemania.

A pesar de las mejores condiciones en las que los integrantes del Sonderkommando vivían en los campamentos, la mayoría finalmente fueron gaseados conforme iban debilitándose o enfermando debido a las condiciones del campo. Las autoridades nazis tampoco querían que permaneciese cualquier evidencia de sus horribles actos y decidieron matar a los presos que fueron testigos de sus acciones.



En el crematorio

En octubre de 1944, el equipo del Sonderkommando de Birkenau supo que la intención de los alemanes era enviarlos a la cámara de gas. En los campos, un movimiento clandestino había estado planeando un levantamiento general, pero nunca sucedió. Los Sonderkommandos restantes decidieron tomar su destino en sus propias manos y, el 7 de octubre, el grupo encargado del tercer crematorio, el 3º Sonderkommando de Birkenau, se rebeló. Atacaron a la SS con  armas improvisadas: piedras, hachas, martillos, herramientas de trabajo y granadas caseras. Sorprendieron a los guardias de la SS, les sobrepasaron e hicieron volar por los aires de un crematorio. En ese momento se les unió el 1º Kommando de Birkenau, que también redujeron a sus guardias y destrozaron el recinto. La revuelta terminó en fracaso. No se produjo ningún levantamiento masivo, y en poco tiempo los alemanes pudieron capturar y matar a casi todos los presos rebeldes.

Cerca de 100 de los 2.000 aproximadamente integrantes del Sonderkommando de Auschwitz sobrevivieron. En 1980, un estudiante realizando trabajos de excavación cerca del 3º crematorio en Birkenau descubrió un termo que contenía diversas anotaciones realizadas por uno de los supervivientes.  Marcel Nadjari fue deportado desde Tesalónica a Auschwitz en 1944., Nadjari escribió estas notas secretamente a finales de 1944, las puso en un termo envuelto en una bolsa de cuero y que fue enterrado cerca del 3º crematorio antes de que el campo fuese liberado a principios de 1945. "Todos sufrimos cosas aquí que no se puede imaginar la mente humana". "Debajo de un jardín, en el sótano hay dos habitaciones sin fin: una es para desnudarse, la otra es una cámara de muerte", Nadjari también escribió. "Gente entró desnuda y cuando se llenó con unas 3.000 personas, se cerraron las puertas y fueron gaseados... después de media hora, abrimos las puertas y comenzó nuestro trabajo", consistente en transportar los cadáveres a los crematorios donde "un ser humano termina siendo unos 640 gramos de cenizas".


Ha existido una tendencia a considerar a los Sonderkommandos muy negativamente por la mayoría de los supervivientes y hasta cierto punto por el pueblo judío en general. En los campos de exterminio, los Sonderkommandos eran vistos como impuros, y así el escritor Primo Levi, superviviente del Holocausto, los describió más o menos como "similares a los colaboradores". Dijo que no se debían dar mucho crédito a sus testimonios, ya que tenían mucho que expiar y naturalmente intentarían rehabilitarse a expensas de la verdad. Sin embargo, aquellos que fueron miembros de las unidades Sonderkommando, realmente no tuvieron otra opción en su trabajo, y fueron tanto víctimas de la opresión nazi como de los propios presos en los campos de concentración.

martes, 5 de diciembre de 2017

Alferez de navío Junichi Sasai (1918 - 1942)

Alferez de navío Junichi Sasai (1918 - 1942)



Junichi Sasai fue un aviador naval japonés y as de caza de la Armada Imperial Japonesa durante la Segunda Guerra Mundial. Se ganó el título del Richthofen de Rabaul y, a pesar de participar en combate durante un breve periodo de tiempo, su legado como Jefe de Caza todavía está presente en la historia de las Fuerzas Aéreas de la Marina Imperial Japonesa.

Junichi nació el 13 de febrero de 1918 en la prefectura de Tokio. Como hijo de capitán de la Marina, su destino siempre estuvo ligado al ingreso dentro de las Fuerzas Armadas cuando cumpliera la edad correspondiente. Su deficiente salud durante la infancia, le ocasionó a menudo faltas de asistencia en la escuela y burlas de sus compañeros. No obstante, a base de un gran esfuerzo físico y dietético consiguió una mejora considerable de su estado de salud y cuando Junichi Sasai entró en el instituto de enseñanza media ya se hallaba en igualdad de facultades físicas con sus compañeros. Fue aquí donde consiguió el cinturón negro en judo y los logros necesarios para ingresar en la Academia Naval japonesa situada en la isla Etajima, dentro de la bahía de Hiroshima.

En sus años como cadete de la academia fue conocido como "gallo de pelea" por su carácter tenaz y vehemente. Tras graduarse como alferez de fragata en 1939 en la 67ª Clase de la Academia Naval, Sasai pasó a formar parte del 35º Curso de Aviación Naval. Finalizó su entrenamiento como aviador en noviembre de 1941 convirtiéndose en piloto de caza.

El 10 de diciembre de 1941, el alférez Sasai ingresó en el Grupo Aéreo Tainan, que posteriormente se convertiría en la unidad de caza más laureada  de la Marina Japonesa. Con esta formación entró en combate por primera vez sobre las Filipinas, concretamente en una incursión sobre Luzón. Tras intervenir en la invasión de la Filipinas, el Grupo Aéreo Tainan tuvo una actividad importante en las Indias Orientales Holandesas donde fue cuando el 2 de febrero de 1942, Sasai obtuvo su primera victoria al derribar un Brewster Buffalo holandés a la que sumar a la conseguida dieciséis días después sobre un Curtiss P-40 del 17º Sqn. con sólo 280 proyectiles de fuego de ametralladora de su Mitsubishi A6M Zero.



En marzo de 1942 el Tainan Kaihun Kokutai fue destinado a Rabaul reorganizándose con nuevos mandos, equipos y pilotos. Como alferez de navío, Sasai recibió el mando del 2º Escuadrón convirtiéndose así en Buntaicho o líder de escuadrón, alternando su base entre la misma Rabaul y Lae. En su unidad Sasai voló al lado de experimentados pilotos como Saburo Sakai, Enji Kakimoto o Toshio Ohta. La colaboración con Sakai fue mutua, al instruir el afamado as a su propio jefe en las tácticas del combate aéreo y al mismo tiempo impresionarse por la empatía mostrada por Sasai hacia sus subordinados, actitud raramente manifestada por otros comandantes de unidad.

En mayo de 1942, concretamente el día 4, Sasai evidenció su formidable eficacia al derribar todos los integrantes de un grupo de tres P-39 en menos de 20 segundos. El jefe de unidad siguió aumentado su número de victorias logrando incluso cinco derribos en un único día, el 7 de agosto sobre los cielos de Guadalcanal. Esa hazaña quedó en cierta medida empañada por las heridas sufridas por su compañero Saburo Sakai que a modo de regalo recibió la insignia personal de su jefe, la hebilla de su cinturón en forma de tigre, que le servía como especie de amuleto.

El 26 de agosto del mismo año, Sasai se encontraba al frente de un grupo de nueve cazas protegiendo una formación de bombarderos "Betty" cuya misión era bombardear el campo Henderson en Guadalcanal. Durante esa acción fueron atacados por doce cazas norteamericanos "Wildcat" del VMF-223. Sasai no regresó de esta misión probablemente abatido a manos del capitán Marion E Carl, que se convertiría en el primer as del Cuerpo de Marines.

En una carta enviada a su familia antes de morir reconocía 54 victorias, sin embargo, fuentes oficiales indican que Sasai voló en 76 misiones con el GA Tainan reconociendo 27 victorias. Tras su fallecimiento fue ascendido póstumamente en dos grados alcanzando el rango de capitán de corbeta.



lunes, 4 de diciembre de 2017

Sturmabteilung SA I

Sturmabteilung SA



 Póster propagandístico de las SA

En 1919, Adolf Hitler ingresó en el Partido de los Trabajadores Alemanes (DAP), entonces una minúscula formación política. Al año siguiente ya convertido en su líder añadió la coletilla Nacional Socialista al nombre pasando a denominarse Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes o NSDAP naciendo así el popularmente conocido, Partido Nazi.

Todos los partidos políticos disponían de escuadras fuertemente armadas para proteger sus mítines de las agresiones por parte de sus rivales, y el NSDAP no fue una excepción. En agosto de 1921 el teniente Hans Ulrich Klintzsch se puso al mando de las Tropas de Defensa y Propaganda del NSDAP que al mes siguiente pasó a denominarse SA, acrónimo de Sturmabteilung, que podría traducirse como sección de asalto o batallón de asalto. Ese noviembre, las SA tuvieron su bautismo de fuego cuando los comunistas intentaron reventar un mitin nazi que se realizaba en la Hofbräuhaus de Múnich, pero a pesar de estar en minoría, las SA dieron una paliza a sus adversarios.

En 1922, el NSDAP creó una sección juvenil; la Jugendbund para muchachos entre los 14 y los 18 años. Fue subdividida en dos subgrupos por edades, el de mayor edad, entre los 16 y los 18, fue denominado Jungsturm Adolf Hitler y en realidad no era más que una SA junior. Su sucesora, las Juventudes Hitlerianas permaneció bajo la estructura de las SA hasta 1932.

Originalmente confinada a Múnich, la SA realizó su primera importante salida de la ciudad cuando el 14/15 de octubre de 1922 tomó parte del "Día Alemán" en Coburgo que acabó c en una batalla campal con los comunistas que quería seguir manteniendo su influencia en la ciudad. La "batalla de Coburgo" consiguió acabar con el poder del Frente Rojo y sobre todo proporcionó a Hitler la notoriedad necesaria para ser reconocida por el público en general gracias a la cobertura mediática del incidente.

La primera reunión nacional del NSDAP tuvo lugar el 28 de enero de 1923 y allí, 6000 integrantes de las SA desfilaron ante Hitler quien entregó los estandartes a cuatro unidades de las SA recién formadas; Múnich, Múnich II, Nuremberg y Landshut. Eran realmente Sturmfahne o banderas de honor, también otorgada a una compañía SA procedente de Zwickau, la primera unidad SA formada fuera de Baviera.

El 1 de marzo de 1923 se formó el Regimiento SA Múnich. Ese mismo mes el mando de las SA pasó de Klintzsch a Hermann Göring, en aquel entonces miembro del Freikorps Capitán Ehrhardt, pero que fue revocado por su comandante tras una disputa entre el propio Ehrhardt y Hitler sobre sus diferentes reacciones ante la ocupación francesa del Ruhr. Göring aportaba su propio prestigio como héroe de la Primera Guerra Mundial pero era, por naturaleza, indolente y autocomplaciente. Sin embargo, la verdadera fuerza motriz de las SA era Ernst Röhm, un oficial de estado mayor del cuartel general del Ejército en Múnich. Fue Röhm quien persuadió a las autoridades militares para suministrar armas a las SA, transformándose de este modo en una más de las Wehrverbände o grupos armados oficialmente tolerados, todos sin excepción anticomunistas.

En septiembre de 1923, Hitler consiguió reunir y crear un Kampfbund de aproximadamente 70.000 hombres, principalmente integrantes de las SA pero también del Bund Oberland, un Freikorps y del Reichs-Kriegflagge, una formación armada comandada por Ernst Röhm. El 9 de noviembre de 1923, Hitler intentó utilizar esta fuerza para derrocar el gobierno de Baviera. La operación deficientemente planeada y ejecutada acabó en desastre. La policía abrió fuego sobre los insurgentes, matando a 16 manifestantes e hiriendo a muchos más. Hitler fue arrestado y  Göring tras ser herido, huyo a Austria. La SA fue disuelta y prohibida; los líderes que pudieron evadir el arresto huyeron a otros estados alemanes donde las leyes bávaras no tenían vigencia. Hitler fue condenado a cinco fue condenado a cinco años de prisión pero su sentencia fue reducida tras una amnistía promulgada en diciembre de 1924. Röhm, protegido por sus contactos en el Ejército, recibió nada más que una severa reprimenda.



Hitler sosteniendo la bandera ensangrentada de los muertos en el Pustch de Munich de 1923

El fracaso del Putsch en absoluto destruyó a las SA sino que sirvió incluso para propagar la organización en otras regiones. Refugiados disidentes procedentes de Múnich crearon clandestinas unidades SA bajo el nombre de Frontbann. Hitler no erró sacando correctas conclusiones de la derrota. Una insurrección armada contra un gobierno sostenido por la lealtad de la policía y del ejército estaba condenada al fracaso desde el principio. A partir de ese momento solo utilizará métodos legales para alcanzar el poder.

Cuando la SA fue reactivada en febrero de 1925, Hitler categóricamente prohibió llevar armas o actuar en forma de ejército privado. Los días de las SA como Wehrverbände se habian acabado. Su propósito era limpiar las calles de enemigos políticos. La visión del papel de las SA por parte de Hitler fue acaloradamente discutida por Röhm, que percibía a las SA como un ejército de ciudadanos, parte del rearme secreto de Alemania. El desacuerdo entre los dos acabo tan mal que Röhm renuncio a pertenecer al partido nazi y en 1928 abandonó Alemania par trasladarse a Bolivia como asesor militar.

La SA permaneció sin un mando global, cada unidad estaba bajo la responsabilidad de su propio Gauleiter, hasta noviembre de 1926 cuando Hitler se nombró a si mismo Oberste SA Führer o líder supremo de las SA. No obstante, el efectivo líder ejecutivo era el Jefe de Estado Mayor o Chef des Stabes. Ese cargo fue ocupado por un prominente líder de Freikorps, Franz Felix Pfeffer von Solomon que enseguida organizó las SA con sus estructuras militares quedando de la siguiente manera:
  • Gruppen.- la unidad más pequeña.
  • Trupps.- equivalente a una sección.
  • Stürme.- equivalente a una compañía.
  • Standarten.- equivalente a un regimiento
  • Brigaden.- tamaño similar a una brigada
  • Gaustürme.- aproximadamente una división. Un Gaustürm equivalía exactamente a un Gau del NSDAP.

En agosto de 1927, la SA alcanzó la significativa cifra de 300.000 integrantes. Dos años más tarde ya se había doblado esa cantidad. En 1930 se estableció la motorización de las SA para proporcionar movilidad a la tropa permitiendo de esta manera rápidos desplazamientos.



Hitler y Pfeffer von Solomon en un desfile.

A pesar de lograr con éxito la expansión de la SA e incrementar su eficiencia, Pfeffer no disfrutaba de la confianza de Hitler. Aparentemente el concepto de las SA de Pfeffer apenas difería del de Röhm y además Hitler descubrió que el dirigente de las SA había sido tentado de involucrar al Ejército en el entrenamiento e instrucción paramilitar de las SA. En agosto de 1930 Hitler revocó a Pfeffer de su cargo y telegrafió a Röhm preguntándole si podía regresar y hacerse cargo de las SA. Röhm regresó a Alemania antes de Navidad y oficialmente asumió el puesto de Chef des Stabes el 5 de enero de 1931. Revisó la estructura de la SA dejándola así:
  • Scharen.- el antiguo Gruppen
  • Trupps
  • Stürme
  • Sturbanne
  • Standarten
  • Untergruppen.- el antiguo Gaustürme
  • Gruppen
Continúa en Sturmabteilung SA II

sábado, 2 de diciembre de 2017

Prisioneros de guerra en el Frente Oriental II

Prisioneros de guerra en el Frente Oriental II


Alemanes en la URSS



Miles de prisioneros alemanes desfilando en Moscú.

De igual manera, caer como cautivo en el frente oriental resultó ser altamente peligroso para los soldados alemanes. Aquí también, no se tuvieron en cuenta consideraciones jurídicas sobre el tratamiento a los prisioneros. A pesar de que la URSS no había firmado la Convención de Ginebra, sí debía observar y cumplir la Orden de la Haya y la 2ª Convención de Ginebra sobre la protección de los heridos. Con el comienzo de la Operación Barbarossa y el Ejército Rojo retirándose el número de ejecuciones de prisioneros de guerra alemanes no fue alto, pero hay que señalar de forma evidente que durante el avance inicial de la Wehrmacht en 1941 y 1942, el número de soldados alemanes que cayeron en manos soviéticas fue relativamente bajo. Hasta la batalla de Stalingrado, finalizada en enero de 1943, el número de prisioneros de guerra alemanes no excedió la cifra de 100.000. Tras Stalingrado, 93.000 prisioneros se sumaron a esa cantidad, de los cuales apenas 6.000 pudieron sobrevivir a su cautiverio. La tasa de mortalidad entre los prisioneros de guerra alemanes en esos momentos se elevó al 90 por ciento, cifra que nunca se alcanzó en los campos de internamiento permanentes. Pero a diferencia de sus homólogos soviéticos en 1941-1942, los prisioneros alemanes no fueron sometidos a una política de exterminio sistemático. Sí que fueron víctimas del estado de desorganización generalizada del sistema de campo de prisioneros de guerra soviéticos (GUPVI), de las condiciones caóticas de un país devastado por la guerra y de los actos individuales de represalia. Además, tras meses de lucha contra el enemigo y también contra las bajísimas temperaturas del invierno ruso, muchos soldados alemanes pasaron al cautiverio en un lamentable estado físico, por lo menos un tercio de ellos necesitaban atención médica, que los rusos generalmente no proporcionaron. Tras la derrota en Kursk en el verano de 1943, el ejército alemán comenzó su retirada final de Rusia.

El creciente número de prisioneros de guerra sobrepasó completamente las capacidades soviéticas. Se triplicó el número de campos base en la Unión Soviética pasando de  52 a 156 en 1944, sin embargo, las carencias fluían en todos los aspectos, especialmente en el suministro de alimentos, la ropa de invierno y los suministros médicos. Al final de la guerra, en mayo de 1945, los eventuales campos soviéticos de prisioneros fueron literalmente inundados por otro millón y medio de soldados alemanes que no pudieron rendirse a las fuerzas britanicas o norteamericanas. Una vez en los campos en la Unión Soviética, se pusieron a trabajar para reconstruir el país desgarrado por la guerra. De hecho, el primer plan económico quinquenal de la URSS después de la contienda dependía en gran medida del trabajo de los prisioneros de guerra. Por muchos años y bajo condiciones muchas veces terribles, los prisioneros alemanes y austríacos construyeron centrales eléctricas, vías de tren, el metro de Moscú, las industrias de defensa en los Montes Urales, minas de oro en Siberia oriental, etc. Incluso el programa de la bomba atómica rusa le debe mucho a la mano de obra y experiencia técnica de los prisioneros de guerra.

Teniendo en cuenta su sufrimiento, los prisioneros alemanes demostraron poca reacción positiva a los esfuerzos de la propaganda soviética para pasarse de bando. Intentos de organizar una oposición al régimen de Hitler en gran medida fueron desestimados, a pesar de pequeños grupos como el Comité Nacional por una Alemania Libre que sirvió como germen del  personal administrativo impuesto por la Unión Soviética utilizó en la zona de Alemania ocupada después de la guerra. La mayoría de los presos, sin embargo, experimentaron la influencia política soviética como opresiva. Más infames fueron las jerarquías establecidas en los campos por los comités antifascistas Antifa, prisioneros de guerra alemanes, principalmente comunistas, que habían sido elegidos por las autoridades soviéticas para controlar a sus compañeros. Generalmente, estos seleccionados presos ocupaban privilegiadas posiciones en los campos y se podían identificar fácilmente entre sus desnutridos camaradas por su aspecto sano y bien alimentado.



Soldados alemanes hacia el cautiverio

Las condiciones de vida en cautiverio soviético no mejoraron después de la guerra. El hambre constante, la mano de obra esclavizada y la falta de atención médica condujeron a los presos a desarrollar estrategias específicas de supervivencia. Los presos alemanes adoptaron un modo andar lentamente diseñado para conservar la energía corporal que pronto hizo de los prisioneros una masa de encorvadas figuras arrastrándose. El "invierno del hambre" de 1946-1947, seguido de malas cosechas, fue otra pesada carga que cayó sobre los prisioneros. Las autoridades soviéticas tuvieron que declarar el estado de emergencia para todo el sistema campo GUPVI para intentar aliviar la decreciente de mano de obra y la tasa de mortalidad creciente pero dada la importancia del trabajo realizado por los presos, las repatriaciones comenzaron a producirse tan solo de forma gradual. A mediados de 1947, cuando comenzaron las primeras repatriaciones masivas de presos austríacos y húngaros, aún había un millón de prisioneros de guerra alemanes en la Unión Soviética cuya repatriación no comenzó hasta un año después. Antes de 1950, su número descendió lentamente hasta los 30.000 prisioneros.


La historia de los últimos 30.000 prisioneros alemanes constituye el último capítulo de la triste historia de internamiento de prisioneros de guerra en el frente oriental. Despojados de su estatus como prisioneros de guerra y en cambio considerados como criminales de guerra convictos, estos internados se convirtieron en un grupo de presión utilizado por los soviéticos en la guerra fría, particularmente con referencia a la recién creada República Federal de Alemania. Sin duda, una parte significativa de estos ex soldados alemanes habían cometido crímenes de guerra, sin embargo muchos otros recibieron sus condenas, 25 años de trabajos forzados, por delitos menores o simplemente por mala suerte. Durante otros cinco años mas, los prisioneros alemanes trabajaron en la Unión Soviética hasta que las autoridades del país finalmente concedieron la repatrición en 1955-1956 a cambio del establecimiento de relaciones diplomáticas con la República Federal. El último prisionero de guerra alemán no volviór a casa hasta 1956, más de 10 años después del final de la guerra.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Almirante Bertram Ramsay (1883-1945)

Almirante Bertram Ramsay (1883-1945)



Bertram Home Ramsay nació el 20 de enero de 1883 en Hampton Court Palace como hijo de un oficial del 4º de Húsares (Queen's Own). Comenzó su vida en la marina en 1898 en el HMS Britannia graduándose en 1899 para ingresar en el HMS Crescent como guardiamarina. Posteriormente estuvo destinado en diversos barcos, así como en la brigada naval durante la Expedición a Somalia de 1903-04, antes de especializarse como oficial de transmisiones. Por ello ocupó el puesto de flag lieutenant, es decir, ayuda de campo del almirante en las flotas del Mediterráneo y del Atlántico. En 1913 ingresó como oficial de Estado Mayor sirviendo en el 4º Escuadrón de Batalla de la Gran Flota en el momento del estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914. Su primer mando fue el monitor M.25 con base en Dover, su segundo destino, el destructor HMS Broke que formó parte de la famosa Patrulla Dover.

Tras la guerra ocupó diversos destinos, tanto en mar al mando de navíos o como en tierra como instructor en el Royal Naval War College y en el Imperial Defence College. En 1935 alcanza el grado de flag Rank, es decir, asciende a un rango superior al de Captain pasando a ser jefe de estado mayor del comandante en jefe de la Home Fleet; Sir Roger Backhouse. Ramsay abogaba por un descentralizado sistema de estado mayor, con la cúpula controlando solamente los aspectos imprescindibles. Sin embargo, Backhouse era un centralizador nato que rechazaba delegar cualquier asunto de importancia a nadie, incluso a su jefe de estado mayor. Las relaciones entre los dos hombres se deterioraron con flujo constante hasta que Ramsay pidió ser relevado en diciembre de 1935 pasando a la reserva al año siguiente.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Prisioneros de guerra en el Frente Oriental I

Prisioneros de guerra en el Frente Oriental.

Soviéticos en Alemania.



Improvisado campo de prisioneros soviéticos 


La guerra entre la Alemania nazi y la URSS (1941-45) fue de lejos la más atroz y brutal de todas las acaecidas durante el siglo XX. Alentada por un antagonismo ideológico irreconciliable, la enorme crueldad en el frente se trasladó sin paliativos al tratamiento que ambos bandos otorgaron a los prisioneros de guerra. De los 5,7 millones de soldados soviéticos capturados, alrededor de 3,3 millones murieron en los campos alemanes; una bárbara proporción de mortalidad del 57%. Comparando esta cifra con el ratio de mortalidad entre prisioneros de guerra británicos y americanos que se sitúa entre un 3,5 % y un 5,1% aún ofrece una visión más dramática. Por el otro bando, un tercio de los 3 millones de soldados alemanes y austriacos que pasaron al cautiverio también perecieron. A los aliados de Alemania, la situación no les fue en absoluto diferente, 2 millones de soldados principalmente rumanos, húngaros checoslovacos e italianos fueron hechos prisioneros sufriendo un ratio de mortalidad similar a sus compañeros germanos. En los campos de prisioneros soviéticos y alemanes, las condiciones de vida de aquellos que fueron obligados a años de duro trabajo fueron casi insoportables. Frente a esta perspectiva, muchos soldados de ambos bandos decidieron luchar hasta el final, en lugar de renunciar al combate, intensificando y prolongando de esta manera la que ya era una guerra salvaje.

A primeras horas del 22 de junio de 1941, las fuerzas armadas de Alemania y sus aliados invadieron la Unión Soviética. Tomado por sorpresa, el Ejército Rojo solo ofreció esporádica resistencia en las fases iniciales de la campaña. Así, solo durante la primera semana de julio, el ejército alemán cercó y capturó cerca de 320.000 soldados soviéticos en Minsk y Biasystok. Con el avance posterior hacia el este, continuó la captura de gran número de tropas enemigas, sobre todo en las bolsas de Smolensk, Kiev y Bryansk. Cuando en diciembre d e1941, la Wehrmacht detuvo su avance ante las afueras de Moscú, aproximadamente 3,2 millones de soldados soviéticos habian pasado a la cautividad; en febrero de 1942 dos millones  de ellos habian perecido. Esta masiva mortalidad fue premeditada. Antes del ataque alemán, en marzo de 1941, Hitler relevó a sus tropas de la lealtad al tradicional código de honor militar: "Los comunistas, del primero al último, no son camaradas. Esta va a ser una guerra de exterminio". Y a pesar de ocasionales críticas, la Wehrmacht generalmente acató con estas premisas genocidas.

Debido a esta circunstancia, muchos soldados soviéticos fueron asesinados inmediatamente después de su captura, ya que si se cumplían las ordenes, los comisarios políticos debían ser fusilados en el acto y otros, especialmente los soldados judíos, debían ser entregados a los escuadrones de ejecución de las SS. Desnutridos y susceptibles de ser fusilados si eran físicamente incapaces de continuar, decenas de miles de soldados capturados perecieron durante las interminables marchas desde el frente a los campos de prisioneros en Polonia y Alemania. Cuando al fin pudieron llegar a su lugar de destino, se encontraron en la mayoría de los casos en que los campos están prácticamente desprovistos de cualquier edificación salvo un campo estéril rodeado de alambradas. En muchísimos casos para dormir, los prisioneros debieron cavar hoyos en la tierra. Sin instalaciones sanitarias, estos "campamentos" pronto se convirtieron en caldo de cultivo para el tifus y la disentería. La llegada del invierno acentuó aún más las deplorables condiciones de los prisioneros en sus refugios improvisados. La causa más común de muerte entre los prisioneros de guerra en aquel momento, sin embargo, no fue la congelación sino el hambre. Para mantener el suministro de alimentos a sus propias tropas y a la población civil alemana, los dirigentes del Tercer Reich decidieron inducir una eliminación "natural" de los prisioneros rusos, considerados como "infrahumanos" y bocas inútiles de alimentar. Incluso algunos prisioneros de guerra soviéticos se convirtieron en las primeras víctimas de las cámaras de gas instaladas en campos de concentración, incluido Auschwitz. De forma notoria, el tratamiento hacia los prisioneros de guerra soviéticos en 1941 – 1942 estaba acorde con la línea argumental diseñada por los nazis  de una guerra de conquista y exterminio con matices racistas en la que no existían reglas, ni legales ni éticas.



A principios de 1942, aumentó la presión por parte de las autoridades para hacer uso de los prisioneros de guerra como mano de obra en sectores industriales y agrícolas. En un principio y pensando en victorias rápidas y contundentes, la dirección de guerra alemana había planeado inicialmente desmovilizar a gran parte de la Wehrmacht con el fin de crear un fuerza de mano de obra encaminada a la industria bélica. Sin embargo cuando el avance se estancó, la desmovilización se convirtió en imposible. Por el contrario y con fines de suplir esa carencia, un primer contingente de 400.000 presos soviéticos fueron obligados a trabajar en áreas tales como la construcción de carreteras y la minería. Para cumplir con el trabajo físico se requería una fuerza de trabajo saludable, y esta circunstancia llevó a una gradual mejora de las condiciones de vida de los presos. En la primavera de 1942, la tasa de mortalidad en los campos de prisioneros de guerra comenzó a caer, si bien, esta situación no fue en su totalidad debida a la repentina benevolencia alemana: en esos momentos, muchos prisioneros ya habían muerto por lo que la asignación de alimentos llegó a ser suficiente para los supervivientes. De todas formas, no fue hasta julio de 1944 cuando el suministro de alimentos para los presos soviéticos alcanzó un nivel comparable al de los otros prisioneros de guerra cautivos en territorio nazi; británicos y norteamericanos.


Además de trabajo, para los presos soviéticos ingresar en las filas del ejército alemán fue otra forma de sobrevivir. En 1942, la SS y la Wehrmacht comenzaron a reclutar voluntarios entre los prisioneros de guerra. Apelando al sentimiento anticomunista y a la voluntad de sobrevivir entre los prisioneros, estos esfuerzos tuvieron éxito. Decenas de miles de antiguos soldados soviéticos sirvieron en batallones especiales bajo el mando de oficiales alemanes, así como dentro del ejército del Teniente General Andrei Vlasov, un ex comandante del Ejército Rojo que cambió de bando, y en batallones de trabajo alemanes. El número total de expresos soviéticos que formaron parte de las fuerzas armadas alemanas es desconocido, pero algunas estimaciones van desde los 250.000 hombres hasta aproximadamente 1 millón. Los restantes prisioneros de guerra formaron parte del gigantesco contingente de mano de obra forzada, diríase esclavizada, que sostuvo el sector industrial del Tercer Reich en los últimos años de la guerra. Sus condiciones de vida seguían siendo muy duras, por lo que 1,3 millones de prisioneros perecieron en cautiverio alemán entre 1942 y 1945. Paradójicamente y a pesar de la victoria aliada, las penurias de muchos presos soviéticos no acabaron con el fin de la guerra. De aproximadamente 1,8 millones de presos finalmente repatriados a la URSS, 150.000 fueron condenados a seis años de trabajos forzados por "ayudar al enemigo", y casi todos los demás experimentaron la hostilidad engendrada por la infame Orden 270 emitida por el líder soviético Josef Stalin, que señalaba a todos los soldados del Ejército Rojo capturados por el enemigo como "traidores a la patria".

Continúa en Prisioneros de guerra en el frente oriental II

martes, 28 de noviembre de 2017

Batalla de Bir Hacheim III

Batalla de Bir Hacheim 

Proviene de Batalla de Bir Hacheim II


Mapa detallado de la poscion fortificada de Bir Hacheim.


Dentro de la caja de Bir Hacheim la situación poco a poco comenzaba a ser crítica. El perímetro de la zona defensiva fue reduciéndose rápidamente cada vez que las trincheras francesas y los emplazamientos de los cañones fueron invadidos por los alemanes en cada nuevo asalto. Los hombres de Koenig permanecían en combate de forma ininterrumpida desde el inicio de la batalla el 27 de mayo y lógicamente con las fuerzas muy menguadas. Cada vez que una de las posiciones defensivas ocupadas por las valientes tropas coloniales del Chad y el Congo era abandonada ya que estos valientes soldados eran obligados a retirarse, grupos de legionarios ocupaban su lugar intentando cerrar las brechas. La moral de los soldados franceses seguía siendo notablemente alta al saber que estaban luchando por su vida y por el honor de Francia y además, tenían los ojos del mundo observando su heroica lucha. Las municiones y los suministros se agotaban, los servicios sanitarios estaban muy sobresaturados y el reabastecimiento por unidades de la 7ª Brigada Motorizada que fue capaz de atravesar el anillo de Eje alrededor de la posición estaba convirtiéndose en imposible. Sin ningún relevo y sin nuevos suministros, fue evidente a todos que el final del box de Bir Hacheim estaba cerca.

Al día siguiente, 10 de junio, Ritchie decidió la retirada de la guarnición durante la próxima noche. Los planes de hecho ya estaban en marcha, Messervy había hablado con Koenig el día anterior y le aconsejaba que ya era hora de partir. Koenig pidió que los transportes se acercasen lo máximo posible para que los heridos pudieran ser evacuados, pero la evacuación no pudo ser realizada esa noche por lo que se pospuso para la siguiente.



La dotación de un cañón antitanque italiano de la 101ª División Motorizada 'Trieste' observan el bombardeo de los franceses en Bir Hacheim por aviones en picado alemanes a principio de junio de 1942.

En esos momentos Rommel ya estaba desesperado. Se trasladó a Bir Hacheim y tomó el control directo del que esperaba que fuera el asalto final. A lo largo de ese día, grupos de infantería motorizada atacaron una vez más a través de los campos minados, defensas de alambre y cañones con el fin de expulsar a los franceses. Por la tarde la Luftwaffe realizó el bombardeo más intenso de todos sobre el perímetro ocupado por los hombres de Koenig. Cuando la luz del día se desvaneció los cañones y morteros comenzaron a disparar las últimas de sus granadas y la infantería colonial y los legionarios rechazaron asaltos desesperados de los alemanes, combate cuerpo a cuerpo, casi fanáticos. El enemigo estaba cerrando la lucha final; era hora de irse.

Los ingenieros franceses comenzaron a despejar una brecha a través de su propio campo de minas para abrir una vía de escape, posteriormente todos los transportes disponibles fueron cargados con los heridos y preparados para la salida. Dos compañías fueron designadas para permanecer ene retaguardia y mantener contacto con el enemigo con el fin de enmascarar la retirada. Fue en ese momento cuando tras la pasar la contraseña a todas las filas, comenzó el proceso de retirada. No fue una tarea fácil, pero se realizó una evacuación disciplinada, aunque no ausente de peligro y problemas. Tras un periodo de tiempo, los alemanes se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo y comenzaron a ametrallar y lanzar proyectiles de mortero el área occidental del box. Se lanzaron bengalas en el cielo nocturno iluminado el aire del desierto en busca de la ruta de retirada de los franceses. Finalmente, las tropas francesas lograron alcanzar los camiones preparados por la 7ª Brigada Motorizada 10 km. al noreste de Bir Hacheim, y romper el cerco enemigo.


Exultantes tropas de la Brigada Francesa Libre del general Koenig celebran llegar a las líneas britanicas tras la retirada del sitio de Bir Hacheim. De toda una guarnición de 3.600 soldados, más o menos 2.700 pudieron escapar.


Durante los dos días siguientes, y hasta una semana más tarde, pequeños grupos seguirían llegando al punto de reunión. Finalmente 2.700 hombres de la guarnición de Bir Hacheim, de los 3.600 que la componían al inicio de la batalla, consiguieron alcanzar las líneas británicas. La larga lucha de los soldados franceses consiguió hacer ganar tiempo extra al 8º Ejército, por cierto desaprovechado y sobre todo, el heroísmo de la resistencia restauró de forma evidente el orgullo perdido a la nación francesa.