martes, 11 de septiembre de 2012

Principios tácticos alemanes de la guerra acorazada en el desierto


Principios tácticos alemanes de la guerra acorazada en el desierto

Los alemanes desarrollaron en el desierto de África del Norte una serie de principios tácticos referentes al uso de fuerzas acorazadas de una forma mucho mas novedosa y avanzada que sus rivales.

Rommel y miembros de su estado mayor

Estos son algunos de esos principios tácticos

  • La fuerza mecanizada de ataque debería siempre operar con todas las armas en grupos cerrados. Una gran dispersion de tropas no ayudaba a aumentar la moral. Este principio cobraba aun mas valor  especialmente cuando la Luftwaffe disfrutaba de superioridad sobre la RAF.
  • En todos los grupos inter armas, la velocidad predominante del propio grupo la marcaba necesariamente lavelocidad del vehículo más lento. De esta forma los tanques tenían prohibido avanzar  dejando al resto de tropas atrás, tampoco debían aventurarse a entrar en terreno impracticable para el resto de vehículos, excepto en ocasiones muy locales. En cualquier caso, la alta velocidad no era particularmente una cualidad deseable para los tanques, si bien una fiabilidad mecánica si fue definida como alta prioridad para todos los vehículos.
  • Era esencial recuperar todo vehículo averiado y repararlo sin demora. Las reparaciones mecánicas eran un elemento primordial de la movilidad, especialmente cuando (como en la mayoría de los casos de la guerra del desierto) los tanques alemanes eran superados en numero por los aliados. Logicamente,  ganar y conservar el campo de batalla al final del día de batalla, favorecia y permitia que los vehículos dañados pudiesen ser recuperados.
  • La reparación de los vehículos durante la oscuridad nocturna sin usar focos era ridículamente complicada y necesaria para preservar la posición.  Pero si se utilizaba luz artificial, al menos dejaban en servicio los vehículos a punto para ser utilizados a la mañana siguiente cuando el enemigo atacase.
  • La cohesión de un grupo inter-armas dependía en gran proporción de una buena comunicación por radio. Todos los recursos invertidos en este concepto no serian mal utilizados, esta circunstancia se observó de forma evidente en la 1ª batalla de El Alamein donde el DAK disfruto de una marcada superioridad sobre el 8º Ejército en la interceptación e interpretación de las transmisiones del enemigo.
  • De todo los conceptos quizás, la potencia de fuego sea el punto clave de cualquier batalla, tal y como Rommel ya había dejado bien claro en la campaña de Francia de 1940. Antes de realizar cualquier acción, era imprescindible determinar y bombardear las posiciones del enemigo, en especial sus cañones antitanque con granadas HE: solo después podría decidirse si el enemigo estaba lo suficientemente debilitado para lanzar un ataque. Las granadas HE debían ser disparadas por Panzer IV desde una distancia de 2.000 m. así como por la artillería de campaña desde  posiciones más retrasadas.
  • En cada etapa debería existir un alto nivel de reconocimiento; en primer lugar identificar las posiciones del enemigo y su fuerza y a continuación determinar exactamente como había sido suprimido por el fuego artillero. El ataque inicial debería convertirse en un avance a “tumba abierta” solo si el comandante estaba convencido que los cañones antitanque estaban fuera de combate. Si esta circunstancia no se producía, los alemanes normalmente. se retiraban y cancelaban el ataque. Solo en casos muy excepcionales las decisiones puramente tácticas del comandante in situ fueron anuladas por órdenes de más alto nivel operacional.
  • No está claro del todo, si en este concepto de reconocimiento estaba incluida la participación de la infantería que patrullaba a pie, particularmente muy importante en la tradición militar británica y aun más acusada en la doctrina australiana. El concepto germánico de reconocimiento afectaba sobre todo a los vehículos motorizados.

domingo, 9 de septiembre de 2012

USS Indianapolis; Historia de un tragico destino II



Hechos controvertidos

Desde el día 28 de julio de 1945, cuando el USS Indianapolis zarpó de Guam hacia el golfo de Leyte muchas circunstancias confluyeron en el fatal desenlace del buque, antes y después del ataque. La mayoría de estas condiciones fueron desconocidas por el capitán McVay, por lo tanto, no era culpable de las consecuencias que siguieron, en cambio las autoridades navales si eran conscientes de esas amenazas y no se realizó ninguna precaución al respecto. La lista de incidencias obviadas por la Marina es la siguiente:

                1.- el global estado de relajamiento existente en el Océano Pacifico a finales de la guerra ocasionó una disminución en las medidas preventivas de ataque de la flota en general.
             2.- el 24 de julio, cuatro días antes de zarpar el “Indy”, el destructor USS Underhill había sido atacado y hundido en la misma zona donde el crucero tendría que navegar posteriormente. Esta circunstancia no le fue advertida al capitán McVay.
               3.-el código de desciframiento ULTRA advirtió la presencia de un submarino japonés y tampoco se transmitió esta información al USS Indianapolis. Este hecho al ser clasificado como “alto secreto” tampoco se mencionó en el posterior consejo de guerra.
            4.-si bien ningún gran buque (acorazado o crucero) había realizado la travesía desde Guam a las Filipinas sin escolta alguna, la petición de un destructor de escolta por parte de McVay fue denegada.
         5.-a pesar de ser conscientes de las amenazas existentes en la trayectoria del Indianapolis las autoridades oficiales comentaron que la presencia de un destructor de escolta “no era necesaria”, incluso en el consejo de guerra se añadió que el riesgo de ataque submarino a lo largo del itinerario del buque “era muy ligero”.
              6.- aunque al capitán se le dijo que se habían producido “avistamientos de submarinos” ninguno fue confirmado. Este hecho fue normal durante la guerra e ignorado por los comandantes de las naves a no ser que hubiese una ratificación oficial.
             7.- las ordenes de McVay eran “navegar en zigzag bajo su consideración”. Navegar zigzagueando era una práctica naval normal para evitar el ataque con torpedos, sobretodo una vez lanzados desde el submarino. Ninguna ordenanza naval recomendaba, ni mucho menos ordenaba navegar en zigzag de noche y con mala visibilidad.

Todos estos factores fueron decisivos en la suerte del USS Indianapolis antes del ataque por parte del submarino japonés I-58 pero no fueron las únicas consecuencias desastrosas, ya que a continuación se produjo una cadena de errores que supusieron la pérdida de vidas humanas tras el lanzamiento de los torpedos:
                  1.- existía confusión de la posible área donde el USS Indianapolis debía llegar, es decir, no se sabía con exactitud a que zona de las Filipinas el crucero debía arribar.
               2.- no existía directiva alguna para informar de la no llegada de ningún barco, es decir, si un buque no llegaba a su destino no había orden de preguntar qué había sucedido.
                 3.- no hubo petición alguna de retransmitir el mensaje ilegible del “Indianapolis” advirtiendo la hora de llegada.

Todos estos errores impidieron un rápido rescate de los supervivientes y de este modo permanecieron hasta las 11 horas del jueves día 2 de julio abandonados en el mar siendo atacados y la mayoría de ellos devorados por los tiburones.

                Consejo de guerra

La marina era consciente de la repercusión social, militar y mediática que ocasionaría la noticia del hundimiento del USS Indianapolis, por esta razón la fecha pública del anuncio del comunicado se produjo el  15 de agosto, días después del lanzamiento atómico con la intención de ensombrecer la desgraciada información. Oficialmente dos días antes, el día 13, se formó una comisión de investigación ordenada por el jefe de la flota, almirante Chester Nimitz, con vistas al esclarecimiento de los hechos. Esta comisión recomendó la posibilidad de un consejo de guerra contra el capitán Charles McVay incluso reconociendo que “se iniciaba el proceso sin disponer de todos los datos necesarios”, circunstancia a la que Nimitz estuvo en desacuerdo desde el principio, incluso el 6 de septiembre se opuso a la posible corte marcial instando por escrito al juez supremo de la Marina de Guerra, que en el peor de los casos McVay fuese culpable de un error de juicio y no acusarle de negligencia grave, hecho que le ocasionaría una simple amonestación en lugar de arruinar su carrera, como al final se produjo.

El propio almirante Nimitz en un informe señaló que las ordenes de navegar en zigzag no se aplicaron en ningún caso y que tras la orden de aplicar la navegación bajo criterio del capitán, esta ultima prevalecía sobre la anterior, este informe no se presento en el consejo de guerra posterior. De todas formas, con la oposición contundente de los almirantes Nimitz y Spruance, este último jefe de la V Flota cuyo buque insignia era el Indianapolis, las autoridades navales de Washington personalizadas en las figuras del Secretario de la Armada, James Forrestal y el jefe de operaciones Navales, el almirante Ernest King fijan la fecha de celebración del consejo de guerra contra el capitán McVay en la capital estadounidense para el día 3 de diciembre de 1945.

Muchas irregularidades se cometieron antes y durante el proceso, los cargos de los que se acusaba al capitán fueron presentados tan solo cuatro días antes del comienzo del juicio, tal vez porque la propia Marina no supiese con exactitud de que culpar al capitán McVay. Dos fueron las acusaciones:

·         No emitir las ordenes de abandono del buque.
·         Arriesgar el barco al no navegar en zigzag con buena visibilidad

Al capitán se le denegó en un principio los defensores elegidos por el mismo, en contra se le asignó de oficio para la defensa posterior al capitán John P. Cady, un oficial sin experiencia judicial, oficial que demandó un aplazamiento del juicio para preparar la defensa de forma más efectiva, circunstancia también denegada. Por lo tanto, el capitán McVay se presenta ante su consejo de guerra con un abogado defensor novel y con tan solo cuatro días para preparar su alegato exculpatorio.

Sobre el primer cargo resulta difícil explicar la razón por la que al Marina lo incluyó en el proceso, el ataque con torpedos deshabilitó enseguida el sistema interno de comunicación del buque, la única forma de informar el estado del buque y su posterior abandono fue con el boca a boca, circunstancia que se produjo con normalidad y diligencia como demuestra el  alto número inicial de supervinientes, es por esta razón que el capitán McVay fue encontrado inocente de esta acusación

Fue en la acusación de arriesgar el navio al no zigzaguear donde surgieron las controversias y la forma más o menos tibia de llevar la defensa. El capitán del I-58, Mochitura Hashimoto, declaró que hubiese sido indiferente el resultado si el USS Indianapolis navegase en zigzag o no, esta aseveración importante no fue presionada por parte del abogado defensor. A continuación  paso a declarar por parte de la fiscalía, Glynn Donaho, tripulante de submarinos condecorado con cuatro Navy Cross y se le pregunto; si hubiese sido más o menos difícil lograr impactar al objetivo con las condiciones existentes y si el Indianapolis navegase en zigzag; la respuesta fue; no, siempre que el objetivo estuviese fijado, la dificultad es la misma; esta respuesta fue obviada por el tribunal y tampoco  recalcada por la defensa.



Machitura Hashimoto Durante el juicio a McVay


Existió también un informe no revelado a la defensa. Consistía en las declaraciones del capitán Oliver Naquin, encargado de realizar los preparativos del itinerario del USS Indianapolis, en él se pregunta por el riesgo de actividad submarina en la ruta del buque y se responde que es bajo, además también aparece la negativa de la solicitud del destructor de escolta.

A la suma de todos estos hechos contradictorios, hay que añadir el más flagrante de todos; fue un defecto de forma en la enunciación del cargo más importante, en él se encontraba la coletilla de “navegar con buena visibilidad”. Según todos los datos aportados por los supervivientes,              que en el juicio no se expusieron por estar clasificados, indicaban que la visibilidad era muy limitada debido al tiempo nublado, además como ya se ha comentado, no existía orden directa de navegar en zigzag y más aun cuando el propio capitán del barco tenía la posibilidad de navegar “a su discreción”, fue por lo tanto un procedimiento no culposo dejar de navegar en zigzag al caer la noche cubierta y con visibilidad reducida.

Ante todos estos indicios es posible pensar que el capitán Charles McVay ya era considerado culpable antes de comenzar el consejo de guerra. McVay fue encontrado culpable del cargo de arriesgar el barco al dejar de navegar en zigzag y su pena consistió en perder 100 puntos temporales en el rango como capitán y 100 puntos permanentes en el rango como comandante, condena que supuso su ruina como militar. En 1946 Nimitz, sustituto del almirante Ernest King como Jefe de Operaciones Navales, restauro al comandante del Indianapolis como jefe del distrito naval de Nueva Orleans, destino de su jubilación en 1949 como contraalmirante. En  1968 El capitán Charles McVay se suicidio pero su historia, por suerte, no acabo en ese momento.

                Exoneración y rehabilitación

Aunque los primeros pasos para limpiar el nombre del capitán Mcvay se dieron en la década de los 60 al constituirse la asociación de supervivientes del USS Indianapolis, no fue hasta la segunda mitad de las década de los 90 cuando, de forma indirecta Steven Spielberg, consiguió sin querer que la figura del malogrado capitán fuese rehabilitada y exonerada de cualquier culpa. La explicación es tan sencilla como increíble. Un chaval de 11 años, Hunter Scott, natural de Pensacola, Florida, vio la película “Tiburón” y como muchísimas personas más se quedo impresionado de la escena en la que se comenta el ataque de los tiburones a los náufragos del USS Indianapolis. Esta situación no hubiese pasado de simple anécdota si el muchacho no hubiese perseverado en la investigación de los hechos, se reunió con los supervivientes del hundimiento, todos unánimemente le comentaron que el capitán Mcvay no tuvo culpa alguna de lo acaecido, y ninguno justifico la necesidad de realizar el consejo de guerra posterior. Lógicamente la juventud del chavalote junto con la presión de los supervivientes llamarón la atención en primer lugar de los medios y a continuación de Joe Scarborough, Representante del Congreso de los estados Unidos.

Joe Scarborough prometió llevar un proyecto de ley para exonerar al capitán McVay en el año 1998, Scott y un grupo de supervivientes viajaron a la capital con intención de apoyar dicho proyecto; se reunieron con representantes del congreso y del senado instando al indulto presidencial del capitán. Involuntariamente, no tuvieron en cuenta el hecho que el almirante Nimitz en 1946 ya había indultado al capitán Mcvay por lo que Scarborough, Scott y los supervivientes dieron una vuelta de mas sobre el tema pidiendo entonces que “ el consejo de guerra sobre el capitán Mcvay fue moralmente insostenible y su condena un acto voluntario de injusticia”.




Hunter Scott y el hijo de capitan McVay

Para ejercer mayor presión se persuadió al senador Bob Smith para que presentase en el senado una medida idéntica, tras varios meses aproximadamente 100 representantes del congreso y 16 senadores se habían unido a las respectivas iniciativas. El espaldarazo final se dio cuando el senador Smith persuadió al senador John Warner, presidente de la Comisión de Servicios Armados del Senado, a celebrar una vista de la resolución. La audiencia se inicio el 14 de septiembre de 1999 y fueron las declaraciones elocuentes y emotivas de los supervivientes así como la incapacidad de los testigos de la Marina lo que llevaron a buen término todas las alegaciones presentadas tras meses de comparecencias. Hubo reticencias de la Marina en introducir en el informe final palabras tales como consejo de guerra moralmente insostenible o condena injusta pero sí que apareció de forma clara que “el capitán Mcvay se halla exonerado de la pérdida del USS Indianapolis” ("he is exonerated for the loss of the USS Indianapolis”)

            Conclusiones y valoración personal.

La mayor parte de la información utilizada en la redacción de estos dos artículos proviene de la página oficial creada por la organización de supervivientes del USS Indianapolis, es por lo tanto, una información muy cargada de subjetividad. Ante este hecho me pregunté si ese aspecto sentimental podría interferir en la veracidad de las opiniones y de los hechos mostrados. La respuesta bajo mi opinión es clara y viene dada por el sentido común, es evidente que el factor humano interfiere en la visión de la realidad pero hay una verdad que siempre se cumple, “no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo” y en este caso la opinión unánime de los supervivientes de la tragedia fue que el capitán McVay no era culpable de la suerte del buque, además existe una razón más; razón que deriva de la siguiente pregunta. ¿Qué ganaban los supervivientes defendiendo al hombre que dirigió los últimos instantes del barco? La respuesta es clara, nada, más aun cuando, si hubiese una pequeña sombra de duda en el comportamiento del capitán, serian los propios supervivientes las personas más interesadas en esclarecer las circunstancias y culpar al desgraciado comandante si procediese, porque fueron ellos los protagonistas del desastre, fueron ellos los que perdieron a sus compañeros y los que quedaron, se encontraron con una experiencia tan traumática que ha marcado de forma contundente el resto de sus vidas. La misma pregunta formulada a la parte contraria también puede tener una respuesta diáfana, es decir, ¿Qué ganaba la US Navy culpando al hombre que dirigió los últimos instantes del barco?, tal vez encontrar al chivo expiatorio que cargase con los errores cometidos por sus propias autoridades navales.

Ya para terminar una última reflexión sobre el tema, pero aplicable también a casi todos los hechos militares sucedidos a lo largo de la Historia. “la verdad es la primera víctima de la guerra”, máxima que me hace, y creo que nos debe hacer, como aficionados a la Historia Militar, a ser críticos con la información que llegue a nuestras manos, a buscar y rebuscar si pudiesen existir interés ocultos a la forma en la que se presentan los hechos y así aunque la verdad absoluta nadie la tiene ni la tendrá, sí que creo, que si caemos en errores serán mínimos y como se dice ajenos a nuestra voluntad.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Batería Todt


Batería Todt

La batería Todt fue una posición de artillería costera emplazada en la población francesa de Audinghen, en la región de Pas de Calais.


Soldado de guarnición frente a la Batería Todt

En 1940 con vistas a una posible invasión de Gran Bretaña, Hitler ordeno la construcción de baterías costeras en la zona del Pas de Calais con la finalidad de apoyar la invasión bombardeando el sureste de Inglaterra así como limpiar el Canal de la Mancha de la presencia de barcos de guerra enemigos.

Concretamente la batería Todt se encontraba en el cabo Gris-Nez, sobre una altura aproximada de 60 metros sobre el nivel del mar, y estaba principalmente constituida por cuatro cañones de calibre 380 mm,   con capacidad suficiente para alcanzar las costas británica, ya que tenían un alcance de 55.7 km.

Conforme va pasando el tiempo y se desvanece la posible invasión de las islas, la función de las baterías costeras del Pas de Calais pasa  ser de otra índole, y aunque el bombardeo sistemático de la costa sureste de Inglaterra se sigue produciendo, el principal propósito pasa ser la defensa de la costa francesa ante un posible desembarco aliado.


Alcance de las distintas baterías costeras del Pas de Calais


Fue una de las baterías de costa más significativas de la llamada Muralla del Atlántico, intento infructuoso de Hitler de fortificar toda la vertiente atlántica de Europa Accidental con la idea de impedir el desembarco aliado. Lógicamente por proximidad el paso de Calais, al ser el punto mas próximo a Gran Bretaña recibió un tratamiento preferencia a la hora de construir puntos fortificados.

La batería Todt como tal se inauguró el día 10 de febrero de 1942, aunque fue el  20 de enero del mismo año con la presencia de los almirantes Raeder y Donitz cuando se disparó desde la pieza nº1 el primer obús. Originalmente  debería de llamarse Batería Sigfried pero  se cambió de nombre a Batería Todt en honor al fallecimiento, dos días antes,  en accidente de avión del ministro de armamento y munición y  a la vez fundador de la Organización Todt que se encargaba de la construcción de infraestructuras civiles y militares, Fritz Todt

Dos días después de su inauguración oficial, el 12 de febrero la batería Todt entra en acción realizando fuego de contrabatería para apoyar el paso de los acorazados “Scharnhorst” y “Gneisenau” y el crucero “Prinz Eugen” por el canal de la Mancha en la conocida operación “Cerbero”.

La batería Todt estaba protegida por casamatas de hormigón armado así como por 9 cañones franceses de 75mm antiaéreos para la defensa antiaérea. Para prevenir y defenderse de un posible ataque de comandos, durante toda la guerra se dio esta amenaza, se construyeron alrededor de un centenar de posiciones Tobruk en  cinturón,  todas ellas armadas con ametralladoras.


Posición de la Batería Todt en el cabo Gris-Nez


18 soldados y 4 oficiales eran los encargados del funcionamiento de cada pieza de 380 mm, pero para la tarea de control de tiro, así como la defensa antiaérea y terrestre de la batería eran necesarios una dotación de aproximadamente 600 hombres.

La actividad de la batería costera fue notable durante el año 1942, disminuyó en el año 1943 y fue muy importante a partir del 6 de junio de 1944. Estaba bajo las órdenes del 242º Batallón de Artillería Costera al mando del capitán de corbeta Kurt Schilling, quien también se encargaba del resto de grandes baterías emplazadas en la zona del Pas de Calais.

El 29 de agosto de 1944, las tropas del regimiento de North Nova Scotia Highlanders de la 9ª Brigada de la 3ª división canadiense, apoyadas por carros de combate de la famosa 79ª Division acorazada,  entraron en la batería y lograron la rendición de la guarnición, acabando con toda actividad de la batería Todt.

Hoy en día, el emplazamiento costero alberga un museo sobre las baterías y posiciones fortificadas del Muro del Atlántico.

martes, 4 de septiembre de 2012

Claves del fracaso de la Operación “Taifun”


Claves del fracaso de la Operación “Taifun”

A finales de 1941 el ejército alemán intentó tomar Moscú en la llamada Operación “Taifun”. Si bien al principio se consiguió éxito al poder envolver y aniquilar a diversos ejércitos soviéticos, la propia magnitud de lo operación con sus grandes dificultades logísticas dio lugar a  la paralización de la ofensiva y el posterior contraataque ruso supuso el primer revés importante sufrido por las hasta entonces victoriosas tropas de Hitler.
Estas son las posibles razones del fracaso de la operación “Taifun”:

  • Hitler y el Oberkommando des Heeres quisieron mantener ofensivas simultaneas en todo el frente oriental, privando de esta manera refuerzos y suministros imprescindibles al Grupo de Ejércitos Centro.
  • Guderian no supo sellar completamente las bolsas de Bryansk y de Trubchevsk creadas en la primera fase de la operación, por lo que miles de soldados soviéticos escaparon y fueron a engrosar las fuerzas que posteriormente se opondrían y frenaría al propio Guderian en Tula.
  • El 9º Ejército de infanteria y el 3ª ejercito Panzer se dirigieron en la ultima fase de la operación hacia Kalinin, sin apenas valor estratégico, al igual que el 2ª Ejercito que se dirigió hacia Kursk, desviándose una cantidad enorme de tropas del objetivo primordial que era Moscú.
  • La actuación de desobediencia de Von Kluge de no apoyar la ultima fase de "Taifun".
  • La retirada de todas las divisiones de infantería del 3ª Ejército Panzer en Kalinin
  • La negligencia de Reinhardt de no mantener una reserva móvil que asegurase el expuesto flanco izquierdo.
  • La retirada de algunas unidades de la Luftwaffe hacia otros frentes dejando al Grupo de Ejércitos Centro con menor apoyo areo justo en el momento álgido de la operación.
  • Sobre todo el propio plan de Von Bock que no tuvo en cuenta las dificultades logísticas en el  abastecimiento de  carburante y suministros varios, así como, la magnitud de las distancias, el terreno y las condiciones metereologicas.



Rango de las Waffen-SS

Rango de las SS y sus equivalencias.

Las  Waffen-SS fueron la rama militar de las tropas adheridas al partido nazi. Al principio de la guerra solo existia una pequeña fuerza  que contaba con algunas unidades tamaño batallon, en el maximo apogeo, las Waffen-Ss constaban con centenares de miles de hombres y docenas de divisiones, de todos los tipos;, acorazadas, granaderos panzer, inafnteria, de montaña.

La graduacion de estas tropas de elite diferia en la nomenclatura a la utilizada por el ejercito regular aleman, si bien, el tamaño de las unidades si correspondia a  sus equivalentes en el ejercito "normal" por lo que se puede realizar una tabla de equivalencia de graduaciones.

Vaffen-SS                                        Ejercito (Heer)                              Ejercito español

SS-Schütze                                      Schütze                                          Soldado raso
SS-Oberschütze                               Oberschütze                                   Soldado de primera
SS-Sturmmann                                 Gefreiter                                         Cabo segundo
SS-Rottenführer                               Obergefreiter                                   Cabo primero
SS-Unterscharführer                         Unteroffizier                                    Sargento segundo
SS-Scharführer                                 Unterfeldwebel                                Sargento primero
SS-Oberscharführer                          Feldwebel                                       Sargento mayor
SS-Hauptscharführer                         Oberfeldwebel                                Suboficial superior
SS-Sturmscharführer                         Stabsfeldwebel                                Suboficial mayor
SS-Untersturmführer                          Leutnant                                         Alférez
SS-Obersturmführer                          Oberleutnant                                   Teniente
SS-Hauptsturmführer                         Hauptmann                                     Capitán
SS-Sturmbannführer                           Major                                            Comandante
SS_Obersturmbannführer                   Obersleutnant                                 Teniente coronel
SS-Standartenführer                           Oberst                                            Coronel
SS-Oberführer                                    --                                                   --
SS-Brigadeführer                                Generalmajor                                  General de brigada
SS-Gruppenführer                              Generalleutnant                               General de división
SS-Obergruppenführer                       General                                           General
SS-Oberstgruppenführer                     Generaloberst                                 Teniente general
--                                                      Generalfeldmarschall                        Capitan general
SS-Reichführer                                    ---                                                  ---


Entradas relacionadas Insignias de las Waffen-SS

lunes, 3 de septiembre de 2012

Raid de Makin


Raid de Makin

El ataque japonés a Pearl Harbor y las siguientes conquistas japonesas de grandes territorios del sudeste asiático e islas del Pacifico Central, ocasionaron dentro del sistema militar estadounidense una gran inquietud. Durante los primeros 8 meses de 1942, los estados mayores estuvieron planificando la estrategia a seguir a medio y largo plazo hasta que la gran capacidad industrial y humana de los EEUU pudiese arrancar y ponerse en movimiento. Dos acciones muy destacables se produjeron en estos primeros meses. En primer lugar, el bombardeo de Tokio por el entonces teniente coronel Doolittle. Acción que se convirtió en una demostración ofensiva de audacia enorme, donde tal vez los resultados puramente militares fueron de poca importancia pero la trascendencia sobre la moral, propia y ajena, y sobre las consideraciones estratégicas futuras fueron muy significativas. Pocas semanas mas tarde, la destrucción de gran parte de la fuerza aeronaval japonesa en  la batalla “defensiva” de Midway suponía el punto de inflexión para iniciar la reconquista del territorio perdido y la victoria sobre el Japón.

Esa ofensiva que paso a paso llevó al triunfo final bien podría considerarse que comenzó a una escala media-grande con la campaña de Guadalcanal en agosto de 1942, pero anteriormente y al mismo tiempo que las grandes operaciones militares, pequeños pero no por ello insignificantes episodios bélicos se iban produciendo en la inmensidad del océano Pacifico. El 17 de agosto de 1942 se realizó en el atolón de Makin, en las islas Gilbert uno de esos episodios.

El denominado raid de Makin fue llevado a cabo por el 2º batallón de los Marines Raiders. Esta unidad, creada en febrero de 1942 y por supuesto dentro del USMC como infantería de marina ligera estaba destinada a operaciones asiladas detrás de la líneas enemigas o bien a operaciones de apoyo a unidades de marines en desembarcos de magnitud considerable en los días iniciales de desembarco. Durante 1942, los dos primeros batallones de Marine Raiders lograron relevancia militar; el 1º al mando del teniente coronel Edson en Guadalcanal y el 2º bajo el también teniente coronel Evans Carlson en el raid de Makin.

Geográficamente, el denominado raid de Makin tuvo lugar sobre dos islas pertenecientes al archipiélago de las Islas Gilbert en el Pacifico Central, la isla más grande es un atolón denominado Butaritari y la isla más pequeña se conoce como Little Makin. Los objetivos de la operación eran destruir las instalaciones, capturar prisioneros, conseguir información del área en las islas Gilbert y sobre todo desviar la atención de los japoneses de la campaña de Guadalcanal que se había iniciado 10 días antes, retrasando cualquier envío de refuerzos.

Las compañías A y B del 2º batallón de Marine Raiders fueron las elegidas para intervenir en la operación. Las tropas fueron embarcadas hacia su objetivo el 8 de agosto en dos submarinos-minadores, el Argonaut y el Nautilus. La travesía hacia Makin fue realmente difícil, con mar gruesa y fuertes lluvias, debido a estas circunstancias Carlson alteró su plan inicial. En lugar de desembarcar desde sus botes neumáticos en lugares diferentes, las dos compañías desembarcarían juntas y en el mismo sitio. El teniente Oscar F. Peatross al mando de una sección no comprendió la nueva orden y quedó aislado al desembarcar. Hubo mucha confusión y disparos accidentales, por lo que la esperanza de atacar con sorpresa desapareció al instante.


Raiders entrenandose a bordo del Nautilus


La compañía A del teniente Mervyn C. Plumley cruzó rápidamente el estrecho banco de arena y giró al suroeste hacia las posiciones enemigas, seguida por la compañía B del capitán Ralph H. Coyt. Fueron recibidos por intenso fuego de armas automáticas del enemigo. El sargento Clyde Thomason murió en este intercambio pero no sin antes dar muestras de gran valor y coraje al proteger a su pelotón, por este comportamiento fue condecorado póstumamente con la Medalla al Honor, convirtiéndose  de esta forma el primer marine de la SGM en recibir tal condecoración. Los Raiders apenas habían avanzado cuando los japoneses lanzaron dos ataques banzais que fueron relativamente fáciles de rechazar, ocasionando grandes pérdidas a los atacantes. Sin saberlo, los norteamericanos casi habían acabado con la fuerza enemiga gracias a la acción valerosa pero contraproducente de los japoneses.

A las 11:30 dos aviones japoneses sobrevolaron la isla, Carlson había dado órdenes de no disparar a cualquier avión enemigo y así se hizo. No viendo señales de sus propios soldados, los aviones lanzaron sus bombas pero ninguna de ellas alcanzó a ningún soldado estadounidense. Dos horas más tarde un grupo de 12 aviones llego al atolón, dos hidroaviones amerizaron en el lago interior y fueron atacados por fuego de ametralladora y de fusiles Boys. Uno de ellos enseguida se incendió y el otro se estrelló al intentar despegar. El resto de los aviones estuvieron atacando a los raiders durante una hora que se hizo eterna pero sin resultados significativos.

Los últimos informes sugerían que los hidroaviones habían reforzado al enemigo con nuevas tropas, así como, la presencia de dos pequeñas embarcaciones en el lago interior. Basado en estas informaciones, Carlson estaba convencido de la presencia de una fuerza considerable en la isla. A las 17:00 reunió  a sus oficiales para discutir las órdenes futuras. James Roosevelt, hijo del presidente y segundo de Carlson, y el oficial de operaciones argumentaron que la mejor opción era retroceder a la orilla y tal y como estaba planeado de antemano, preparar el desembarco en Little Makin. Preocupado Carlson por si al avanzar hacia el interior de la isla se encontrase con una fuerte resistencia, decidió seguir esta última recomendación.

La fuerza atacante se dividió en dos grupos. Un pequeño grupo de 20 hombres se quedo en misiones de cobertura mientras el resto de sus compañeros subían a los botes de goma con vistas a desembarcar en Little Makin. Carlson incluso llego a olvidarse de ese pequeño grupo que los cubría cuando entro en el agua a las 19:30. Los problemas llegaron cuando  una gran ola inutilizó los motores fuera borda de la lanchas, obligando a los raiders a remar hacia la orilla hasta caer exhaustos. Muchos botes zozobraron y volcaron, perdiéndose todo el material pesado, incluyendo las armas. Algunas barcas llegaron a los submarinos pero Carlson y 120 de sus hombres terminaron nuevamente tirados en la arena de la orilla de la isla que originalmente partieron. Solamente el grupo que se quedo como cobertura y algún puñado de hombres conservaban su armamento. A medianoche, una patrulla japonesa se acercó al perímetro hiriendo al centinela antes de que éste acabase con tres soldados enemigos.

Creyendo que el enemigo aun conservaba todas sus fuerzas y con sus raiders desorganizados y debilitados, Carlson convocó otra reunión. Sin tener más información decidió rendirse al enemigo, ya que había que ocuparse de los heridos y sobretodo del destino del hijo del presidente de la nación que no estuvo presente en la reunión. A las 03:30 Carlson envió a su oficial de operaciones acompañado por un marine a contactar con los japoneses. Hallaron a un soldado nipón y le dieron la nota de rendición. Carlson también autorizó la posibilidad de que cada hombre pudiese alcanzar los submarinos siempre que fuese por su cuenta y riesgo. A la mañana siguiente mas botes neumáticos llegaron, incluyendo el tripulado por el comandante Roosevelt, mientras que algunos raiders en misión de exploración eliminaron varios soldados japoneses, incluyendo probablemente al portador de la nota de rendición.

Con el amanecer, la situación mejoró notablemente. El oficial de inteligencia y el marine acompañante informaron que ninguna fuerza enemiga organizada quedaba en la isla. Carlson tenía 70 Raiders  disponibles y armados en tierra firme. Organizó patrullas en busca de alimentos y del enemigo. Eliminaron dos japoneses más y confirmaron la ausencia de oposición. El mismo Carlson lideró una patrulla que pudo ver la destrucción del campamento e instalaciones enemigas. Se contabilizaron 83 japoneses muertos por 14 de sus hombres caídos en acción. Basado en informes de los nativos, la fuerza inicial japonés rondaría los 160 hombres. Aviones enemigos realizaron cuatro ataques aislados durante el día, sin infligir bajas en los marines desembarcados.



Los marines contactaron con los submarinos y fijaron el punto de reunión para la tarde en la entrada de la laguna, donde no existía el inconveniente del oleaje en la operación de evacuación. Se utilizó para tal tarea cuatro bates neumáticos y una embarcación nativa. A las 23:00 horas la fuerza de ataque fue reembarcada en los submarinos Nautilus y Argonaut. Debido a la desorganizada evacuación, las dos compañías de raiders fueron mezcladas y no fue hasta el regreso a Pearl Harbor cuando pudieron contabilizarse las bajas. El cómputo official asciende a 18 muertos y 12 desaparecidos.
Solo después de la Guerra, el Cuerpo de Marines supo que nueve de los desaparecidos fueron abandonados vivos en la isla. Estos hombres se separaron durante algún momento de la fuerza principal y pudieron evitar su captura durante algunos días pero al final, el 30 de agosto se rindieron a las fuerzas enemigas que habían regresado a la isla. Algunas semanas después fueron trasladados a la isla de Kwajalein.

En si mismo el raid de Makin tuvo resultados positivos y negativos al mismo tiempo. Los informes de la época describieron la operación como una gran victoria que elevó la moral y la opinión pública en casa. Se creyó en un principio que había conseguido el objetivo original de derivar tropas de Guadalcanal hacia las islas Gilbert, pero los japoneses comprendieron el tamaño y propósito de la operación y no modificaron sus planes de operaciones concernientes a las islas Salomón. Sin embargo, si que produjo en el enemigo mucha preocupación sobre la posibilidad de cualquier ataque en las instalaciones de retaguardia por lo general peor defendidas. Por parte negativa, esta misma inquietud originó la fortificación de posiciones que tarde o temprano deberían ser tomadas por fuerzas americanas, como sucedió un año más tarde en el atolón de Tarawa con grandes pérdidas aliadas. A nivel táctico, el 2º de Raiders probó su capacidad de combate con el enemigo. Las grandes dificultades se hallaron en las condiciones del mar y su equipo más bien escaso, circunstancias que no podían ser superadas por el coraje y el valor demostrado por los marines. Como muestra palpable y a pesar del éxito pregonado de la operación, la Marina no intentó nunca más utilizar submarinos para dirigir incursiones  detrás de las líneas enemigas.



           Teniente coronel Evans Carlson               Mayor James Roosevelt

Carlson recibió la Cruz Naval por la incursión de Makin convirtiéndose para la opinión pública en héroe. Algunos de los marines que estuvieron bajos sus ordenes no tuvieron la misma opinión. No se cuestionó su valentía demostrada bajo el fuego enemigo pero algunos oficiales si fueron críticos en su liderazgo, especialmente con la posibilidad de rendirse a un inexistente enemigo. El propio Carlson anotó que alcanzó “un nivel espiritual bajo” durante la noche del 17 de agosto. De nuevo durante la tarde del día siguiente, el comandante del batallón se quedo intentado organizar la resistencia entre los nativos mientras otros oficiales se encargaban de la tarea de la evacuación, mucho más importante. Algunos subordinados pensaron que Carlson había perdido su agresividad y capacidad de pensar de forma clara. No obstante Carlson y sus Raiders tendrían otra oportunidad de ponerse en acción frente al enemigo en un futuro no muy distante.

Los hombtres que iniciaron la guerra


Los hombres que iniciaron la guerra.

Aunque sabía que nadie lo creería, Hitler debía de intentar engañar a la opinión pública mundial provocando un incidente falso que le diese un “casus belli” necesario para iniciar las hostilidades contra Polonia.

Para un estado totalitario, con una policía secreta potente y altamente entrenada como era el caso del Tercer Reich, la orquestación de una farsa de este tipo era coser y cantar.

La última fase de la acción de engaño empezó con la frase “La abuela ha muerto”, orden en clave emitida por el jefe del servicio de seguridad del Reich, el Sicherheitsdienst o SD, Reynhard Heydrich el 31 de agosto de 1939 a las 20:00 horas. Pero en cierta manera todo había comenzado una semanas antes cuando Hitler ordeno al comandante en jefe de las SS, Heinrich Himmler, la organización y preparación de un “incidente” que diese la excusa necesaria para que la Whermacht pudise intervenir en territorio polaco.