La batalla.
Proviene de La batalla del Río de la Plata 1ª parte
En la mañana del 13 de diciembre,
los barcos británicos y alemanes navegaban en direcciones convergentes. El Graf
Spee estaba en el norte, navegando hacia el sureste, con los cruceros
británicos en el sur, navegando hacia el noreste. A las 05:52 h, el puesto de
observación del Graf Spee divisó dos mástiles en el horizonte. La posición del
puesto de observación del Graf Spee era mucho más alta que la de los barcos
británicos, por lo que durante algunos momentos los británicos no se dieron
cuenta de que estaban a punto de encontrarse con el barco alemán.
Al principio, el capitán
Langsdorff creyó haber divisado el esperado convoy y siguió navegando en la
misma dirección. A las 06:00 horas de la mañana se identificó al HMS Exeter,
pero los cruceros HMS Aquiles y HMS Ajax
fueron identificados erróneamente como destructores. En este punto, los
británicos todavía no habían visto el acorazado de bolsillo alemán.
HMS Exeter
El capitán Langsdorff decidió
atacar la fuerza británica y aumentó su velocidad. Sus motores diesel
produjeron una gran nube de humo oscuro
que fue vista desde los barcos británicos. A las 06:14 h. el comodoro
Harwood separó de la formacion al HMS Exeter para investigar la columna de
humo, esperando que fuera un barco mercante. Esa ilusión se desvaneció
rápidamente: a las 06:16 de la mañana, los británicos finalmente se dieron
cuenta de que habían encontrado su objetivo.
Los tres capitanes británicos
sabían exactamente qué hacer en esta situación. Por casualidad, los tres barcos
de Harwood se encontraban en las posiciones correctas para llevar a cabo sus
planes: el HMS Exeter se dirigía hacia el noroeste y se quedaría a la derecha
del Graf Spee , mientras que los cruceros Aquiles y Ajax estaban cortando sus
arcos, y pronto se hallarían a su izquierda El plan de Harwood era que sus
naves se acercaran al Graf Spee a toda velocidad para poder disparar los
cañones de 150 mm de su dos cruceros más pequeños pues eran lógicamente de
menor alcance. Sus naves divididas también podrían corregir el disparo por
separado aumentando así la precisión.
Langsdorff tenía en ese instante
decidir si debía concentrar sus dos torretas principales en un solo objetivo, o
dividir su fuego. A las 06:17 h. de la mañana, abrió fuego contra el Exeter con
todos sus cañones de 280 mm, extendiendo el fuego con una tercera salva a las
06:23 de la mañana. Mientras tanto, al noreste, el Ajax y Aquiles abrieron
fuego a las 06.20 h.
El Exeter pronto sufrió grandes
daños. La octava salva del Graf Spee explotó sobre la torreta B, mientras que
las esquirlas producidas impactaban sobre el puente, matando a la mayoría de
los oficiales e hiriendo al Capitán Bell. El barco estuvo brevemente fuera de
control antes de que el capitán pudiera tomar el mando desde la parte trasera
del barco.
El Ajax y el Aquiles estaban
ahora en posición favorable para lanzar un ataque con torpedos, por lo que el
capitán Langsdorff ordenó virar hacia el norte para que el Graf Spee ofreciese
un blanco más difícil para los torpedos. Al mismo tiempo, otro salva de 280 mm.
cayó sobre el Exeter, causando incendios a lo largo de la nave. Al ver esto,
las torretas de 280 mm giraron apuntando al HMS Ajax y dispararon una salva.
Mientras tanto, el Exeter incluso
con daños considerables se hallaba en una buena posición para lanzar sus
torpedos de estribor. Una primera salva de tres se perdió debido al viraje del
Graf Spee hacia el norte, por lo que Exeter comenzó a girar para usar sus tubos
lanzatorpedos de proa. Al ver esta maniobra, Langsdorff volvió sus cañones de 280
mm hacia el Exeter. A las 06:39 h. un proyectil de 280 mm impactó en el puente,
seguido de otro que inutilizó una torreta y un tercero destruyó la mayoría de
los circuitos eléctricos. Solo la torreta trasera Y seguía disparando, eso sí
apuntada manualmente por el oficial de artillería, el Lieutenant-Commander
Richard Jennings, que permanecía en la azotea. Faltaba poco para que el nivel
de la inundación alcanzara el suministro
de energía a la torreta Y dejándola fuera de acción. En ese momento, el
comodoro Harwood ordenó al Exeter que abandonara las acciones, eran las 07:30 horas.
El Graf Spee en ese momento
centro su atención sobre el Ajax y el Aquiles. A las 6:40 de la mañana, el
Aquiles fue dañado por la onda expansiva de un proyectil que cayó muy cerca y
que brevemente lo dejo sin rumbo. Los dos cruceros ligeros británicos sufrieron
una serie de malentendidos que redujeron la precisión de su fuego hasta que se
resolvió el problema alrededor de las 7,08 de la mañana, gracias a la información
proporcionada por un avión Seafox de Ajax.
A las 7:16 de la mañana, el Graf
Spee giró hacia el sur, aparentemente para acabar con el Exeter. El comodoro
Harwood ordenó al Ajax y al Aquiles acercarse al Graf Spee para proteger al
Exeter gravemente herido. El plan funcionó, y el Graf Spee giró hacia el
noroeste y abrió fuego contra el Ajax con sus cañones de 280mm. Enseguida
obtuvo impactos directos. A las 7:25 de la mañana, el Ajax sufrió un fuerte
impacto, perdiendo sus dos torretas de popa, y a las 7:38 horas su mástil. El
comodoro Harwood se encontraba superado y a las 7:40 de la mañana viró hacia el
este, con la intención de renovar la lucha de noche. En ese instante solo
disponía de doce cañones de 150 mm, mientras que El Graf Spee aparentemente no
estaba dañado y disparaba con todo su armamento principal.
El capitán Langsdorff en ese
preciso momento tomó la decisión más crucial de la batalla. Había sido herido
dos veces e incluso eliminado de la acción por un corto período de tiempo. Su
juicio parece ser que se vio afectado por esta circunstancia. El Graf Spee
sufrió varios impactos, pero solo había perdido dos de sus cañones secundarios
y algunos daños menores en su cocina. El único revés potencialmente grave fue
un agujero de casi dos metros de diámetro en la proa, muy por encima de la
línea de flotación. El capitán Langsdorff más tarde exageraría este boquete,
afirmando que su barco no estaría en condiciones para la navegación por el
Atlántico Norte.
Ninguno de estos daños fue
relevante para la decisión que Langsdorff tomó en ese momento. En lugar de dar
la vuelta para acabar con el escuadrón británico en mal estado, decidió
continuar hacia el oeste y buscar seguridad en Montevideo. En general, se está
de acuerdo en que el Langsdorff podría haber atacado el Exeter y hundirlo con
poca dificultad y cuando los dos cruceros ligeros británicos probablemente
volvieran para rescatar a los náufragos, atacarles con un gran costo para
ellos. Sin embargo, después de haber decidido que el Graf Spee necesitaba
reparaciones antes de poder volver a Alemania, es posible comprender la
decisión de Langsdorff. Ya había forzado al Exeter retirarse de la batalla y dañar gravemente uno de los
barcos restantes. Hasta cierto punto ya no eran relevantes y no hubieran podido
evitar que el acorazado de bolsillo saliera de Montevideo si fuera su elección,
pero un golpe de suerte o un torpedo preciso en los últimos minutos del combate
podrían haber causado un daño crítico. Langsdorff casi con seguridad habría
buscado refugio en el puerto uruguayo
incluso si hubiera hundido los tres barcos británicos.
La batalla ahora se convirtió en
una larga persecución. El HMS Ajax y HMS Aquiles intentaron seguir al Graf Spee
a distancia de seguridad, para asegurarse de que efectivamente se dirigía al
puerto. Esta parte de la batalla no estuvo exenta de incidentes. A las 10:10
horas, el Aquiles se acercó peligrosamente al Graf Spee y casi recibió un impacto por una salva de
280 mm, mientras que a las 3:30 de la tarde, los británicos avistaron una
extraña nave que brevemente se creyó que era un crucero alemán de la clase
Hipper. Finalmente fue reconocida como un moderno buque mercante
británico. Los tres barcos
intercambiaron salvas en varias ocasiones más, aunque el único efecto fue
ocultar al Graf Spee detrás de una cortina de humo durante algunos minutos.
Finalmente, a las 11:17 PM se ordeno al Aquiles dejar la persecución cuando
quedó claro que el Graf Spee estaba a punto de entrar en Montevideo. Los dos
cruceros británicos se posicionaron en el Río de la Plata y comenzaron a
observar nerviosamente el estuario.





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