lunes, 9 de febrero de 2026

La Batalla del Río de la Plata. 2ª parte


La batalla.



Kapitan zur See Hans Langsdorff

En la mañana del 13 de diciembre, los barcos británicos y alemanes navegaban en direcciones convergentes. El Graf Spee estaba en el norte, navegando hacia el sureste, con los cruceros británicos en el sur, navegando hacia el noreste. A las 05:52 h, el puesto de observación del Graf Spee divisó dos mástiles en el horizonte. La posición del puesto de observación del Graf Spee era mucho más alta que la de los barcos británicos, por lo que durante algunos momentos los británicos no se dieron cuenta de que estaban a punto de encontrarse con el barco alemán.  

Al principio, el capitán Langsdorff creyó haber divisado el esperado convoy y siguió navegando en la misma dirección. A las 06:00 horas de la mañana se identificó al HMS Exeter, pero los cruceros HMS Aquiles y HMS Ajax fueron identificados erróneamente como destructores. En este punto, los británicos todavía no habían visto el acorazado de bolsillo alemán.




HMS Exeter

El capitán Langsdorff decidió atacar la fuerza británica y aumentó su velocidad. Sus motores diesel produjeron una gran nube de humo oscuro  que fue vista desde los barcos británicos. A las 06:14 h. el comodoro Harwood separó de la formacion al HMS Exeter para investigar la columna de humo, esperando que fuera un barco mercante. Esa ilusión se desvaneció rápidamente: a las 06:16 de la mañana, los británicos finalmente se dieron cuenta de que habían encontrado su objetivo.

Los tres capitanes británicos sabían exactamente qué hacer en esta situación. Por casualidad, los tres barcos de Harwood se encontraban en las posiciones correctas para llevar a cabo sus planes: el HMS Exeter se dirigía hacia el noroeste y se quedaría a la derecha del Graf Spee , mientras que los cruceros Aquiles y Ajax estaban cortando sus arcos, y pronto se hallarían a su izquierda El plan de Harwood era que sus naves se acercaran al Graf Spee a toda velocidad para poder disparar los cañones de 150 mm de su dos cruceros más pequeños pues eran lógicamente de menor alcance. Sus naves divididas también podrían corregir el disparo por separado aumentando así la precisión.

Langsdorff tenía en ese instante decidir si debía concentrar sus dos torretas principales en un solo objetivo, o dividir su fuego. A las 06:17 h. de la mañana, abrió fuego contra el Exeter con todos sus cañones de 280 mm, extendiendo el fuego con una tercera salva a las 06:23 de la mañana. Mientras tanto, al noreste, el Ajax y Aquiles abrieron fuego a las 06.20 h.

El Exeter pronto sufrió grandes daños. La octava salva del Graf Spee explotó sobre la torreta B, mientras que las esquirlas producidas impactaban sobre el puente, matando a la mayoría de los oficiales e hiriendo al Capitán Bell. El barco estuvo brevemente fuera de control antes de que el capitán pudiera tomar el mando desde la parte trasera del barco.

El Ajax y el Aquiles estaban ahora en posición favorable para lanzar un ataque con torpedos, por lo que el capitán Langsdorff ordenó virar hacia el norte para que el Graf Spee ofreciese un blanco más difícil para los torpedos. Al mismo tiempo, otro salva de 280 mm. cayó sobre el Exeter, causando incendios a lo largo de la nave. Al ver esto, las torretas de 280 mm giraron apuntando al HMS Ajax y dispararon una salva.


HMS Ajax

Mientras tanto, el Exeter incluso con daños considerables se hallaba en una buena posición para lanzar sus torpedos de estribor. Una primera salva de tres se perdió debido al viraje del Graf Spee hacia el norte, por lo que Exeter comenzó a girar para usar sus tubos lanzatorpedos de proa. Al ver esta maniobra, Langsdorff volvió sus cañones de 280 mm hacia el Exeter. A las 06:39 h. un proyectil de 280 mm impactó en el puente, seguido de otro que inutilizó una torreta y un tercero destruyó la mayoría de los circuitos eléctricos. Solo la torreta trasera Y seguía disparando, eso sí apuntada manualmente por el oficial de artillería, el Lieutenant-Commander Richard Jennings, que permanecía en la azotea. Faltaba poco para que el nivel de la  inundación alcanzara el suministro de energía a la torreta Y dejándola fuera de acción. En ese momento, el comodoro Harwood ordenó al Exeter que abandonara las acciones, eran las 07:30 horas.

El Graf Spee en ese momento centro su atención sobre el Ajax y el Aquiles. A las 6:40 de la mañana, el Aquiles fue dañado por la onda expansiva de un proyectil que cayó muy cerca y que brevemente lo dejo sin rumbo. Los dos cruceros ligeros británicos sufrieron una serie de malentendidos que redujeron la precisión de su fuego hasta que se resolvió el problema alrededor de las 7,08 de la mañana, gracias a la información proporcionada por un avión Seafox de Ajax.


HMS Achilles

A las 7:16 de la mañana, el Graf Spee giró hacia el sur, aparentemente para acabar con el Exeter. El comodoro Harwood ordenó al Ajax y al Aquiles acercarse al Graf Spee para proteger al Exeter gravemente herido. El plan funcionó, y el Graf Spee giró hacia el noroeste y abrió fuego contra el Ajax con sus cañones de 280mm. Enseguida obtuvo impactos directos. A las 7:25 de la mañana, el Ajax sufrió un fuerte impacto, perdiendo sus dos torretas de popa, y a las 7:38 horas su mástil. El comodoro Harwood se encontraba superado y a las 7:40 de la mañana viró hacia el este, con la intención de renovar la lucha de noche. En ese instante solo disponía de doce cañones de 150 mm, mientras que El Graf Spee aparentemente no estaba dañado y disparaba con todo su armamento principal.
El capitán Langsdorff en ese preciso momento tomó la decisión más crucial de la batalla. Había sido herido dos veces e incluso eliminado de la acción por un corto período de tiempo. Su juicio parece ser que se vio afectado por esta circunstancia. El Graf Spee sufrió varios impactos, pero solo había perdido dos de sus cañones secundarios y algunos daños menores en su cocina. El único revés potencialmente grave fue un agujero de casi dos metros de diámetro en la proa, muy por encima de la línea de flotación. El capitán Langsdorff más tarde exageraría este boquete, afirmando que su barco no estaría en condiciones para la navegación por el Atlántico Norte.

Ninguno de estos daños fue relevante para la decisión que Langsdorff tomó en ese momento. En lugar de dar la vuelta para acabar con el escuadrón británico en mal estado, decidió continuar hacia el oeste y buscar seguridad en Montevideo. En general, se está de acuerdo en que el Langsdorff podría haber atacado el Exeter y hundirlo con poca dificultad y cuando los dos cruceros ligeros británicos probablemente volvieran para rescatar a los náufragos, atacarles con un gran costo para ellos. Sin embargo, después de haber decidido que el Graf Spee necesitaba reparaciones antes de poder volver a Alemania, es posible comprender la decisión de Langsdorff. Ya había forzado al Exeter retirarse  de la batalla y dañar gravemente uno de los barcos restantes. Hasta cierto punto ya no eran relevantes y no hubieran podido evitar que el acorazado de bolsillo saliera de Montevideo si fuera su elección, pero un golpe de suerte o un torpedo preciso en los últimos minutos del combate podrían haber causado un daño crítico. Langsdorff casi con seguridad habría buscado refugio en el puerto uruguayo  incluso si hubiera hundido los tres barcos británicos.



La batalla ahora se convirtió en una larga persecución. El HMS Ajax y HMS Aquiles intentaron seguir al Graf Spee a distancia de seguridad, para asegurarse de que efectivamente se dirigía al puerto. Esta parte de la batalla no estuvo exenta de incidentes. A las 10:10 horas, el Aquiles se acercó peligrosamente al Graf Spee  y casi recibió un impacto por una salva de 280 mm, mientras que a las 3:30 de la tarde, los británicos avistaron una extraña nave que brevemente se creyó que era un crucero alemán de la clase Hipper. Finalmente fue reconocida como un moderno buque mercante británico.  Los tres barcos intercambiaron salvas en varias ocasiones más, aunque el único efecto fue ocultar al Graf Spee detrás de una cortina de humo durante algunos minutos. Finalmente, a las 11:17 PM se ordeno al Aquiles dejar la persecución cuando quedó claro que el Graf Spee estaba a punto de entrar en Montevideo. Los dos cruceros británicos se posicionaron en el Río de la Plata y comenzaron a observar nerviosamente el estuario.

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