Cañón cuádruple alemán Flak de 20 mm
El cañón cuádruple alemán Flak de 20 mm, conocido oficialmente como 2 cm Flakvierling 38, fue una de las piezas antiaéreas más emblemáticas y temidas de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Diseñado para proporcionar un volumen de fuego extremadamente elevado a baja y media cota, este sistema representó la respuesta alemana a la creciente amenaza de la aviación aliada, especialmente en misiones de ataque a tierra y bombardeo táctico.
El término Flakvierling significa literalmente “cuádruple antiaéreo”, y define con precisión su rasgo más distintivo: cuatro cañones automáticos de 20 mm montados en una sola cureña. Cada uno de ellos era una variante del probado 2 cm Flak 38, un arma fiable, relativamente ligera y fácil de producir en grandes cantidades. Al agrupar cuatro tubos, los ingenieros alemanes lograron multiplicar el efecto destructivo sin necesidad de desarrollar un calibre mayor, manteniendo así una buena cadencia y movilidad.
El desarrollo del Flakvierling 38 comenzó en 1940, cuando quedó claro que las piezas antiaéreas individuales de 20 mm resultaban insuficientes frente a formaciones de aviones que atacaban en picado o a baja altura. La solución no fue aumentar el calibre —lo que implicaba armas más pesadas y lentas— sino incrementar la densidad de fuego. El resultado fue un sistema capaz de crear auténticas “cortinas” de proyectiles, especialmente eficaz contra cazabombarderos aliados como el Typhoon, el P-47 Thunderbolt o el Il-2 Sturmovik soviético.
Desde el punto de vista técnico, el Flakvierling 38 destacaba por su elevada cadencia combinada. Cada cañón podía disparar entre 220 y 250 proyectiles por minuto, lo que daba una cadencia teórica total cercana a los 800–1.000 disparos por minuto. Aunque en la práctica esta cifra se veía limitada por la necesidad de cambiar cargadores con frecuencia, el impacto psicológico y real sobre los pilotos enemigos era considerable. Un avión que se adentraba en el alcance efectivo del Flakvierling se enfrentaba a una nube letal de proyectiles explosivos y trazadores.
La pieza se montaba normalmente sobre una cureña cruciforme, que permitía una rotación de 360 grados y un amplio ángulo de elevación, ideal para seguir blancos rápidos y maniobrables. El arma podía emplazarse en posiciones fijas para la defensa de aeródromos, fábricas, nodos ferroviarios y ciudades, pero también se adaptó con éxito a plataformas móviles. Fue común verlo instalado sobre camiones, semiorugas como el Sd.Kfz. 7/1, en vagones ferroviarios o incluso en forma de carro de combate antiaereo "Flakpanzer IV Wirbelwind", lo que le daba una gran flexibilidad táctica.
El Flakvierling no solo fue un arma antiaérea. En los últimos años de la guerra, cuando la Luftwaffe había perdido la superioridad aérea y los ataques aliados se intensificaban, el cañón se utilizó con frecuencia en funciones de apoyo terrestre. Contra infantería, vehículos ligeros y posiciones descubiertas, el fuego concentrado de cuatro cañones de 20 mm resultaba devastador. En entornos urbanos o defensivos, su capacidad para barrer calles y zonas abiertas lo convirtió en un arma temida también a ras de suelo.
Uno de los puntos débiles del sistema era su alimentación. Cada cañón utilizaba cargadores de 20 proyectiles, lo que obligaba a un equipo bien entrenado a realizar cambios constantes para mantener el fuego. Esto requería una dotación numerosa y coordinada, normalmente de entre seis y ocho hombres. Aun así, el diseño estaba pensado para facilitar estas operaciones y minimizar los tiempos muertos, algo crucial cuando se combatía contra ataques aéreos repentinos.
A lo largo de la guerra se produjeron miles de unidades del Flakvierling 38, y su presencia fue casi omnipresente en el frente europeo. Fotografías de la época lo muestran defendiendo playas, aeródromos, columnas en marcha e incluso posiciones improvisadas durante los últimos combates en Alemania en 1945. Tras la guerra, muchas piezas fueron capturadas y reutilizadas por ejércitos aliados y de otros países, prueba de la solidez y eficacia del diseño.
Desde una perspectiva histórica, el 2 cm Flakvierling 38 simboliza la apuesta alemana por soluciones prácticas e industriales ante la presión de la guerra moderna. No fue el arma antiaérea más potente del conflicto, pero sí una de las más versátiles y reconocibles. Su combinación de movilidad, potencia de fuego y simplicidad mecánica lo convirtió en un elemento clave de la defensa antiaérea alemana de corto alcance.
Especificaciones técnicas.
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Denominación
oficial |
2 cm
Flakvierling 38 |
|
País de
origen |
Alemania |
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Año de
introducción |
1940 |
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Calibre |
20 mm (2 cm) |
|
Tipo de arma |
Cañón
antiaéreo automático cuádruple |
|
Nº de cañones |
4 |
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Munición |
20×138B mm |
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Cadencia
teórica |
800–1.000
disparos/min |
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Alcance
efectivo antiaéreo |
+/- 2.200 m |
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Alcance
máximo |
+/- 4.800 m |
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Elevación |
-10˚ a + 100˚ |
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Giro |
360º |
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Peso en
combate |
+/- 1.500 Kg. |
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Dotación |
4-6
artilleros |



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