miércoles, 25 de abril de 2018

Masacre de Kalavryta

Masacre de Kalavryta


El 13 de diciembre de 1943 fue el día en que se cometió la atrocidad más sangrienta llevada a cabo por las fuerzas de ocupación alemanas en Grecia durante la Segunda Guerra Mundial. Más de mil varones griegos fueron asesinados en la ciudad de Kalavryta y alrededores por tropas alemanas que finalmente redujeron a cenizas la pequeña población griega.

La denominada Masacre de Kalavryta o también Holocausto de Kalavryta fue perpetrada por tropas de la 117ª División Jäger del Ejercito Alemán bajo el mando del general Karl von Le Suire. Irónicamente, el conocido como "Carnicero de Peloponeso" era nieto del Teniente General Wilhelm von Le Suire, quien desempeñó funciones de Ministro de Guerra en 1833 bajo el reinado del rey Otón I de Grecia. El asesinato de la población masculina de Kalavryta fue un acto de represalia a consecuencia de la ejecución de 68 soldados alemanes capturados por miembros de la resistencia griega presentes en la zona.


Tropas alemanas entrando en la ciudad

La "Operación Kalavryta", o "Unternehmen Kalavryta", fue el típico  acto de represalia alemana llevado a cabo en áreas donde existía una fuerte actividad de guerra de guerrilla y de forma habitual fue dirigida contra la población civil de la región. Esta operación en particular fue uno de los más cruentas realizadas por la Wehrmacht, no sólo en Grecia, sino en Europa en general.

Desde principios de 1943, en el área de Kalavryta y en general en la región de Acaya,  se había detectado una intensa y creciente actividad de resistencia. El ejército alemán comenzó a preocuparse por las dichas actividades insurgentes y era primordial eliminarlas o bien limitar su acción por medio de operación de contrainsurgencia empleando todos los medios posibles incluyendo bombardeos, incendios de edificios y ejecuciones.

La orden de activación de esta operación fue emitida por la destrucción del grupo de soldados alemanes bajo el mando del Hauptmann Hans Schober por las fuerzas de resistencia, durante la acción librada el 17 de octubre de 1943 en Kerpini, tras la cual 86 soldados alemanes fueron capturados y ejecutados.


Partisanos griegos

Las tropas alemanas comenzaron la operación atacando en un primer momento las tres ciudades griegas de Trípoli, Aegio, y Patras para finalmente llegar a Kalavryta. Durante el trayecto, fueron quemando, saqueando y destruyendo todo aquello que se hallaba en su camino; como los pueblos de Rogi, Kerpini, Zachlorou, Souvardos, Vrachni, Kalanos, Vlasia, Manesi, Saradi, Massi así como, el Sagrado Monasterio de la Cueva Grande y el Monasterio de Omlou; al sur de Patras.

El 9 de diciembre, los soldados entraron en Kalavryta. Como muchos de sus habitantes habían abandonado el pueblo por temor a las represalias, los alemanes instaron su regreso prometiendo que no se causaría daño alguno. De hecho, el comandante alemán Ebersberger dio su palabra de honor en este respecto para apaciguar a los vecinos inquietos y asustados. El 12 de diciembre, después de registrar e incendiar las casas de los rebeldes, los alemanes comenzaron a preparar su partida del pueblo. Sin embargo, el 13 de diciembre, temprano por la mañana una fuerza del ejército alemán llegó a la ciudad, encabezada por altos oficiales. Los alemanes hicieron sonarlas campanas de la iglesia y ordenaron a todas las personas que se reunieran en la escuela primaria de la ciudad, llevando consigo una manta y comida para un día. Allí, fueron separados los hombres de las mujeres y los niños. Las mujeres y los niños debían permanecer en las instalaciones de la escuela, mientras que todos los varones de más de 14 años fueron conducidos apelotonados hacia Kapi Rake, un lugar inclinado en forma de un anfiteatro, que daba una vista completa de la ciudad y del que nadie podía escapar. Los alemanes comenzaron a quemar la escuela de tal forma que pudiera ser observado por los hombres.

Acto seguido, los soldados comenzaron a  ametrallar a todos los hombres. Según el historiador alemán Hermann Frank Meyer, el jefe de las fuerzas alemanas, General, había dado órdenes claras para anotar con exactitud todas las víctimas de las ejecuciones. En total, 499 personas fueron ejecutadas ese día, en Kalavryta. Doce de ellos lograron sobrevivir sin que los alemanes se dieran cuenta al hacerse pasar por muertos y estar cubiertos por vecinos suyos asesinados.

Las mujeres y los niños que quedaron atrapados en la escuela primaria estuvieron muy cerca de ser consumido por las llamas, hasta que finalmente escaparon rompiendo las ventanas y puertas. Existe un rumor de que un soldado austriaco, encargado de vigilar la escuela, dejó una puerta abierta por la que pudieron huir. Las mujeres y los niños que quedaron atrapados en la escuela primaria estuvieron muy cerca de ser consumido por las llamas, hasta que finalmente escaparon rompiendo las ventanas y puertas. Existe un rumor de que un soldado austriaco, encargado de vigilar la escuela, dejó una puerta abierta por la que pudieron huir. Pero lo pagó con su vida después de que fue sentenciado a muerte y ejecutado. La masacre se completó con la quema de casi todas las casas de Kalavryta. En general, durante la "Operación Kalavryta", los alemanes mataron a 1.101 personas, destruido y saqueado más de 1.000 casas, tomaron 2.000 cabras y recibieron 260.000.000 dracmas.


Hombres ejecutados en Kalavryta

Ninguno de los autores de la masacre acabó en manos de la justicia. El General Karl von Le Suire murió prisionero en un campo soviético en 1954, Ebersberger falleció en el frente oriental y el teniente coronel Wilmbad Ackbumber como jefe ejecutivo, su jefe directo, murió en Austria en 1972, a la edad de 67 años. Sólo el gobernador militar ocupación de Grecia, el general Hellmuth Felmy (1885-1965), fue condenado en 1948 a 15 años de prisión por el Tribunal de Nuremberg por todos los crímenes de guerra del Tercer Reich en Grecia, pero tras tres años de cautiverio fue liberado. El 18 de abril de 2000, el entonces Presidente de la República Federal de Alemania, Johannes Rau (1931-2006), visitó Kalavryta y expresó su profundo pesar por la tragedia. Sin embargo, no asumió la responsabilidad en nombre del estado alemán y no se refirió a la cuestión de los daños y perjuicios.