domingo, 13 de mayo de 2018

Uso operacional de la bomba Fritz-X. 2º parte.


La siguiente "victima" del la bomba guiada Fritz-X fue el crucero británico HMS Uganda que recibió un impacto, cerca de Salerno el 13 de septiembre de 1943. El proyectil impactó a toda velocidad y penetró a través de siete cubiertas antes de estallar, volando una sección de la quilla. Más tarde el acorazado HMS Warspite fue también bombardeado, penetrando la Fritz-X seis cubiertas antes de detonar en una sala de calderas.


 Crucero ligero HMS Uganda

Al principio, los ataques fueron considerados como realizados por armas convencionales pero la trayectoria angular así como la estela de humo dejada tras el proyectil pronto revelaron el hecho de que las bombas eran controladas por radio. El sistema implicaba a un transmisor Kehl, operado desde el avión y un receptor instalado en la bomba. Este sistema que había sido diseñado para su uso en el Hs-293, otra bomba guiada, proporcionaba hasta 18 frecuencias de Kehl/Strassburg a elegir para la conexión de control. Tan pronto como los aliados se dieron cuenta de este sistema, comenzaron a utilizarse aparatos de interferencia de frecuencia para desestabilizar la trayectoria del proyectil guiado. No fue un éxito rotundo. La frecuencia de interferencia rara vez fue seleccionada correctamente; además otros aviones alemanes atacando al mismo tiempo elegirían frecuencias distintas mientras las interferencias aliadas solamente serian en una única frecuencia.

La Fritz-X necesitaba una altura adecuada para ser eficaz como arma capaz de perforar las cubiertas de acero de los buques de guerra. Su altitud de liberación mínima era 4.000 m. y la distancia mínima de vuelo era aproximadamente de 5 Km. del objetivo. En la práctica, la altitud normal fue de 5.500m. Esta circunstancia planteaba un problema para el piloto del bombardero que lanzaba el proyectil pues el avión fácilmente podía volar más allá de la trayectoria de vuelo del misil o por debajo de esta, perdiendo el contacto visual. Los pilotos tendían a ir en un ascenso lento, reduciendo velocidad sobre el terreno, para así poder seguir con la vista la trayectoria de la bomba. Los aliados descubrieron esta obligada manera de actuar,  y por supuesto significaba que el bombardero era ahora un objetivo mas fácil de alcanzar para los artilleros antiaéreos y más aún si se hallaban cazas aliados protegiendo a las flotas ancladas. Cuando se supo esta táctica y se perfeccionó, los pilotos de caza obtuvieron una muy alta tasa de éxito y los ataques sobre los bombarderos que habían lanzado una bomba Fritz-X se convirtieron en más fáciles con el tiempo.



Con el tiempo, los científicos aliados obtuvieron modelos de Fritz-X sin estallar, pudiendo examinar el mecanismo de control de cerca y conocer todas sus características. Después de varios meses, los británicos diseñaron y pusieron en funcionamiento su transmisor tipo 650, que emitía en la frecuencia común de 3MHz utilizada como la frecuencia de comunicaciones básicas para todas las transmisiones a las bombas. De esta manera se actuaba sobre todos los ataques y no solamente en la búsqueda de la frecuencia de control para cada bomba individual. Debido a las cada vez más continuas y eficaces contramedidas electronicas, así como la facilidad para derribar los aviones de bombardero "nodriza" y por supuesto la inmensa superioridad aérea aliada, ocasionó que el misil Fritz-X ya no estaba en un uso preferencial por parte de los alemanes durante los desembarcos de Normandía, si bien este hecho no quita en absoluto que la utilización de las bombas Fritz-X  fuera un verdadero éxito de la ingeniería germana.