jueves, 7 de junio de 2018

Tácticas antiaéreas en la guerra del Pacífico.

Tácticas antiaéreas en la guerra del Pacífico.



Una de las imágenes mas icónicas de la guerra naval en el Pacifico tal vez pueda ser la de un enjambre de aviones aproximándose entre toda una barrera de explosiones producida por los cañones antiaéreos de la flota objetivo del ataque aéreo. La táctica de defensa antiaérea utilizada por las marinas de guerra japonesa y norteamericano tuvo gran importancia en el frente del Pacifico donde al guerra aeronaval llego a su máximo exponente.

La doctrina antiaérea de la US Navy estaba basada en el uso de pesados cañones antiaéreos para poder proporcionar defensa tanto contra objetivos individuales por medio del "fuego continuo acentuado" o "disparo e impacto" como el uso de barreras de fuego contra formaciones enemigas aproximándose. Esta última opción quedo superada con la introducción de proyectiles equipados con espoletas de proximidad. Los cañones pesados por lo general no abrían fuego hasta que los objetivos estaban en un rango de inclinación de alrededor de 9000 metros. En estas distancias, los cercanos buques en misión de pantalla realizarían una importante contribución a la defensa de los principales objetivos. La artillería ligera antiaérea era eficaz solamente en distancias inferiores a 1.800 m., por lo que tan solo la antiaérea ligera del buque que es atacado tendría posibilidad real de impactar el avión que ataca. Además, esos 1800 m eran la distancia aproximada a la que los bombarderos en picado y los torpederos lanzaban su mortal carga, por lo que la mayoría de aviones derribados por la artillería ligera antiaérea eran "derribos de venganza" hacia aviones  que ya habían realizado sus ataques.

Los japoneses, con su falta de proyectiles con espoletas de proximidad y un control de fuego generalmente inferior, casi siempre empleaban barreras de fuego con sus cañones antiaéreos pesados. Esta táctica resultó tan ineficaz para los japoneses como lo había sido para los americanos y sumándose a la insuficiencia de las armas antiaéreas ligeras de calibre inferior a 25 mm, dio lugar a que la artillería antiaérea naval japonesa fuera convirtiéndose en más inadecuada tal y como los aviones norteamericanos fueron tornándose más rápidos y más resistentes.

Una diferencia importante e irónica en la doctrina entre la armada japonesa y la estadounidense fue el uso de la maniobra para evitar el ataque aéreo. En las flotas norteamericanas con portaaviones, los buques de escolta sabían que su función principal era proteger a toda costa a los portaviones sin moverse de su posición, confiando en sus armas antiaéreas para la defensa. En cambio, los buques de escolta japoneses tendían a maniobrar independientemente de sus portaviones bajo los ataques aéreos, rompiendo la formación, complicando el control de incendios y dejando los portaviones en una posición vulnerable. La amenaza de un ataque aéreo llevaba a modificar las propias tácticas de la flota. Los estadounidenses adoptaron una formación circular para sus Task Force que maximizaba la eficacia de sus baterías antiaéreas, y los japoneses siguieron la misma táctica. Tal y como las flotas estadounidenses fueron incrementándose en el número de barcos, las doctrinas de control de fuego se establecieron con la premisa de asegurar que los mismos buques fueran capaces de  que barcos de concentrar su fuego sin impactar a aviones propios.  En 1944, la combinación de Hellcats y mejoradas tácticas de defensa antiaérea hicieron a las Task Forces inexpugnables ante un convencional ataque aéreo.

 Formación circular de la Task Force

Una respuesta japonesa a la optimización de las tácticas antiaéreas aliadas fue la introducción de ataques nocturnos mediante torpedos realizados por aviones de largo alcance basados en tierra como el G4M "Betty". Esta táctica resultó eficaz en la batalla de la isla Rennell y siguió siendo una amenaza casi hasta el final de la guerra. La respuesta fue enviar avanzadillas equipadas con radares lo suficientemente lejos de la Task Force y dar aviso en tiempo y forma adecuado.

Los ataques Kamikaze fueron un tema completamente distinto de tratar. Los radares avanzados situados lejos del corazón de la flota no podrían contribuir con su fuego antiaéreo contra ataques en picado o en planeo y eran altamente vulnerables por si mismos a los ataques. Además, un ataque kamikaze solo podría ser rechazado cuando el avión recibía tal cantidad de daño que era forzado a variar de trayectoria, muy a su pesar, es decir, solo cuando el avión era literalmente destrozado. El cañón Oerlikon demostró ser inadecuado para esta tarea, e incluso el Bofors no siempre llegaba a desintegrar el avión a tiempo. La marina de guerra de os Estados Unidos comenzó a desarrollar un cañón antiaéreo de 76.2 mm auto recargable y con una cadencia de tiro de 50 disparos  por minuto y cuya granada era lo suficientemente grande como para usar una espoleta de proximidad  de radiofrecuencia, pero la guerra terminó antes de que entrara en producción.

Una táctica ideada para contrarrestar los ataques de kamikazes fue usar conjuntamente un destructor avanzado junto con los cazas de las patrullas de combate aéreo. Un solo destructor equipado con un moderno radar se desplegaba a lo largo de un probable eje de amenaza a cierta distancia de la flota principal, y dos o más cazas fueron asignados a sobrevolar en continua patrulla dicho destructor. En teoría, el destructor daba la alerta temprana de la presencia de aviones enemigos en formación de ataque mientras los cazas protegían al destructor. En la práctica, la alerta temprana resultó muy útil, pero los kamikazes comenzaron a atacar al destructor avanzado en lugar de los objetivos más valiosos más lejanos y la cobertura aérea de los cazas mas la defensa antiaérea del propio destructor a menudo resultaba insuficiente. Como resultado, estos destructores avanzados sufrieron terribles bajas y hubo claros indicios de la disminución de la moral entre las tripulaciones de destructores por ejemplo en la batalla de Okinawa, ampliamente castigada por el uso de ataques kamikaze.


Ataque Kamikaze

Una alternativa al uso de destructores avanzados fue la utilización del radar aéreo que debía ser lo suficientemente potente como para tener un rango de detección adecuado y ligero para poder ser equipado  en un avión. Por desgracia el desarrollo de dicho radar se alargo en el tiempo y tan solo fue utilizado casi al final del conflicto por medio de TBF Avengers equipados con el sistema de radar CADILLAC.