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lunes, 13 de abril de 2026

Stukas en la Guerra Civil y su servicio en la Legión Cóndor.

 

Junkers Ju-87 en la Guerra Civil y su servicio en la Legión Cóndor.


Ju 87 A y ju 87 B, las dos variantes del bombardero en picado utilizadas en al GCE

El 17 de julio de 1936, la República de España estalló en guerra civil. Las Fuerzas Armadas republicanas españolas se enfrentaban contra las tropas nacionalistas, un grupo de rebeldes liderado por el general Francisco Franco. Días después del inicio de las hostilidades, Hitler prometió apoyo de Alemania a sus compañeros fascistas en la península ibérica. Colectivamente, tanto las unidades terrestres como las de aviación enviadas en auxilio de Franco fueron conocidas como la Legión Cóndor. Dentro de los aviones enviados se hallaban los mejores y más modernos de la Luftwaffe entre los que se incluían el Junkers Ju 52, el Heinkel He 111 y el Messerschmidt Bf 109. En el caso del Junkers Ju 87 la oportunidad de probar su comportamiento en combate vino perfecta.

En la noche del 1 de agosto de 1936, un solo Ju 87A-0 (V4 prototipo) fue secretamente embarcado en el buque de pasajeros alemán Usaramo que rápidamente zarpó del puerto de Hamburgo. Para facilitar el secretismo de su envío, a este Ju 87A le fue asignado como número de serie el 29-1 y destinado al VJ/88, el experimental Staffel de la Legión Cóndor. Tras dejar Alemania, el Usaramo y su carga llegaron a Cádiz el 6 de agosto. En consonancia con el secreto de su despliegue e historial, muy poco se conoce hoy en día de la hoja de servicio del Stuka 29-1 en la guerra civil. Como ejemplo de esta circunstancia, expedientes alemanes revelan que el 29-1 fue pilotado por el oficial de vuelo Hermann Beuer participando en acción aérea en la batalla de Bilbao librada en junio de 1937. El avión regresó sin hacer ruido a Alemania. Más allá de esta muestra puntual, la mayor parte de la historia del Stuka 29-1 en la Légion Cóndor sigue siendo un misterio.

En enero de 1938, tres Ju 87A-1s llegaron a Vitoria. Estos tres A-1 provenían  de un Staffel basado en Barth. Siguiendo la correlación en la forma de designación  de su predecesor, el A-0, a este trío de aviones A-1 les fueron asignados los números de serie, 29-2, 29-3 y 29-4 y fueron pilotados, respectivamente, por los oficiales alemanes Ernst Bartels y Gerhard Weyert y Hermann Haas. Los tres aviones se incorporaron al ala del caza de la Legión Cóndor. Al mes siguiente, el grupo de Ju 87A-1 se trasladó a un aeródromo situado en la población de Calamocha,  al sur de Zaragoza. "Y desde allí," según el historiador John Weal, "los Ju 87s comenzaron a poner en práctica operacional lo que hasta ahora sólo había sido teoría". Por ejemplo, los pilotos de Stuka descubrieron rápidamente que el revestido tren de aterrizaje carenado de los  A-1 no acoplaba correctamente con la tierra suave y arenosa del aeródromo de Calamocha.


Una kette de Ju 87A en formación perfecta. El Ju 87A sirvió durante un tiempo limitado en la Legión Cóndor, la unidad aérea expedicionaria de la Luftwaffe enviada para apoyar a las fuerzas nacionalistas durante la Guerra Civil Española. Obsérvese el tren de aterrizaje con carenados muy voluminosos. Estos carenados se redujeron en las variantes posteriores del Stuka y, en algunos casos, se eliminaron por completo.

En consecuencia, se eliminaron las cubiertas de la ruedas. También, se demostró que la bomba de 500 kg destinada en un primer momento para equipar al Ju 87 A solo podía utilizarse si el asiento del artillero trasero estaba vacío. Posteriormente y por esta causa, la carga de la bomba se redujo a 250 kg. En marzo de 1938, el trío de Stukas 29-2, 29-3 y 29-4 llevó a cabo ataques de bombardeos en picado contra las fuerzas republicanas en retirada a través de Aragón. Sin embargo, estas primeras misiones de bombardeo – llevadas a cabo por pilotos novatos, operando con aviones todavía en desarrollo y usando tácticas experimentales – no siempre fueron exitosas. "En estos primeros días", dijo Weal, "los errores casi siempre superaban a los impactos directos por un margen substancial, pero sin embargo los pilotos aprendían su oficio. Y tal como nuevas tripulaciones procedentes de Alemania iban substituyendo a las tripulaciones originales en base a un turno rotatorio, un flujo constante de pilotos retornaban al Reich con una fuente inestimable de experiencia práctica".

Trasladados hacia posiciones más avanzadas, más concretamente en la base de La Cenia (al sur de la provincia de Tarragona), los Stukas proporcionaron apoyo aéreo para el ataque de los rebeldes en el frente de Valencia y la marcha de los nacionalistas hacia el mar Mediterráneo. En julio de 1938, las fuerzas republicanas lanzaron una contraofensiva a lo largo del río de Ebro pero ese contraataque republicano al final apenas consiguió ganancias, y la unidad de Ju 87 consiguió algunos éxitos impresionantes en las formaciones de tropas enemigas al sur de Mequinenza. Después de lograr éxitos más espectaculares en el tráfico marítimo enemigo en Tarragona y otros puertos del Mediterráneo, el grupo de Stukas A-1 regresó a Alemania en octubre de 1938.

En su lugar llegaron 5 Ju 87B-1, el último modelo de la serie y la primera variante diseñada para su producción en masa. Sin embargo, cuando estos B-1 llegaron en España, la Guerra Civil estaba ya en sus últimos estertores. Además, sus predecesores A-1 habían hecho un trabajo estelar atacando los republicanos, por lo que quedaban muy pocos objetivos específicos donde actuar. Sin embargo, estos Ju 87B-1s encontraron una nueva función acompañando en misiones de bombardeo a su hermano mayor, el Heinkel He-111. Estos cinco Stukas también entraron en acción durante las últimas semanas de la campaña de Madrid en 1939, pero fueron devueltos sin contemplaciones a Alemania antes de la declaración de victoria de los nacionalistas.

El primer Junkers Ju 87A 'Anton' en el aeródromo de La Virgen del Camino con el numeral 29-2.

La hoja de servicios del Stuka en la Guerra Civil proporcionó una experiencia invaluable para sus tripulaciones aéreas y para los equipos de tierra. Se probaron las capacidades del Stuka bajo condiciones de combate llevando a cabo in situ numerosas modificaciones en el avión y en sus tácticas aéreas. Sin embargo, los Stukas de la Legión Cóndor actuaron realmente sin ninguna oposición seria. La Luftwaffe y su superioridad aérea sobre los cielos de España y las dificultades mostradas por los republicanos fueron en el mejor de los casos insuficientes y crearon cierta sensación de superioridad. Así, mientras que los pilotos de Stuka tenían plena confianza en su equipamiento, el Ju 87 permanecía en cierto modo como avión no enfrentado contra aviones enemigos hostiles y contra defensas antiaéreas de envergadura.

jueves, 26 de marzo de 2026

Juan Lario Sánchez: un aviador español en la Segunda Guerra Mundial

 

Juan Lario Sánchez

Juan Lario como piloto de Grumman Delfín en el Grupo 28. GCE

La vida de Juan Lario Sánchez (Madrid, 1918 – Alcalá de Henares, 2000) es un ejemplo singular de cómo los grandes conflictos del siglo XX se entrelazaron con las trayectorias individuales. De joven piloto republicano en la Guerra Civil Española pasó a convertirse en un experimentado aviador de la Fuerza Aérea Soviética durante la Segunda Guerra Mundial, combatiendo en los cielos de Moscú, Stalingrado y Berlín. Su historia es, ante todo, la de un hombre que nunca dejó de luchar contra el fascismo, ni en España ni en Europa.

Cuando estalló la Guerra Civil Española en 1936, Juan Lario tenía apenas dieciocho años. Trabajaba como delineante y vivía con su familia en Madrid. Como muchos jóvenes de su generación, se alistó en defensa de la República. Tras servir brevemente en infantería, en 1937 fue seleccionado para formar parte del Cuerpo de Aviación Republicano, que se estaba reorganizando con ayuda técnica soviética. Ese mismo año fue enviado a Kirovabad, en Azerbaiyán, junto con otros noventa jóvenes españoles para recibir instrucción como pilotos.


Allí aprendió a volar en cazas Polikarpov I-15 y I-16, conocidos como “Chatos” y “Moscas”. Regresó a España a comienzos de 1938 y fue asignado al 4.º Escuadrón de Caza, operando en los frentes de Aragón y Levante. En combate demostró valor y destreza, logrando varios derribos confirmados. Pero el final de la guerra llegó pronto: con la derrota republicana en 1939, Lario cruzó los Pirineos y acabó internado en campos de refugiados franceses. Poco después, gracias a la mediación soviética, fue trasladado a la URSS junto a otros pilotos exiliados.

El estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939 cambió su destino. Al principio, los exiliados españoles vivían dispersos en la Unión Soviética, trabajando o estudiando. Juan Lario cursó estudios técnicos y ejerció de instructor de vuelo. Sin embargo, la invasión alemana de la URSS en junio de 1941 (Operación Barbarroja) transformó radicalmente la situación. Ante el peligro inminente, muchos españoles ofrecieron sus servicios al Ejército Rojo. Lario fue uno de los primeros en presentarse voluntario.

Tras un curso intensivo en la escuela de aviación de Bykovo, cerca de Moscú, fue asignado a una unidad de cazas equipada con Yak-1 y Yak-9, modernos monoplazas soviéticos. Desde 1941 hasta 1945, participó en 886 misiones de combate, una cifra extraordinaria incluso para los pilotos veteranos del frente oriental. Según sus propios informes y los archivos soviéticos, tomó parte en 97 combates aéreos y derribó 35 aviones enemigos, 27 en solitario y 8 compartidos, lo que lo convierte en el aviador español con mayor número de victorias de toda la Segunda Guerra Mundial.

En el otoño de 1941, cuando las tropas alemanas avanzaban hacia Moscú, Lario integró una escuadrilla de defensa aérea que patrullaba los alrededores de la capital. Las condiciones eran extremas: temperaturas bajo cero, campos congelados y enfrentamientos diarios con los cazas y bombarderos de la Luftwaffe. En esos meses, su unidad derribó varios Messerschmitt Bf 109 y Junkers Ju 88, contribuyendo a detener la ofensiva enemiga.

En 1942 fue trasladado al frente del Cáucaso, donde los alemanes intentaban tomar los pozos petrolíferos de Bakú. Desde los aeródromos de Maikop y Krasnodar participó en intensos combates sobre el mar Negro y las montañas del Cáucaso. Allí destacó su habilidad para realizar vuelos de escolta y ataques a baja cota contra columnas blindadas. Durante una de esas misiones sufrió un fallo de motor y se vio obligado a realizar un aterrizaje forzoso en una zona nevada infestada de minas, de la que salió milagrosamente ileso.


Lario junto a otros pilotos rusos que volaban Spitfire MK-IX.

Entre 1943 y 1944, Lario combatió en algunos de los escenarios más decisivos de la guerra: Stalingrado, Kursk y Ucrania. Su unidad fue integrada en la aviación de la Guardia Soviética, una distinción reservada a las formaciones de élite. Volando cazas Yak-9 y La-5, participó en ofensivas de apoyo al avance del Ejército Rojo y en misiones de interdicción aérea sobre el Dniéper. Durante la gran Batalla de Kursk, en el verano de 1943, su escuadrón fue responsable de neutralizar varios aviones de bombardeo alemanes que amenazaban las posiciones soviéticas. Aquella campaña consolidó su reputación de piloto agresivo, disciplinado y extremadamente preciso.

En 1944, el frente soviético avanzaba hacia Europa Central. Lario continuó volando en operaciones sobre Polonia, Bielorrusia y Alemania oriental. Su experiencia y veteranía lo llevaron a ocupar responsabilidades de jefe de escuadrilla. Participó en la ofensiva de Vístula-Óder y en la Batalla de Berlín de 1945, en la que las fuerzas aéreas soviéticas lograron una abrumadora superioridad. En sus memorias recordó el contraste entre el entusiasmo por la victoria y el peso moral de la destrucción: “Berlín ardía bajo nuestros ojos. Era el fin del nazismo, pero también el fin de una época”, escribió.

Por su actuación en combate, Lario recibió condecoraciones soviéticas, entre ellas la Orden de la Estrella Roja y la Medalla al Valor Militar. Pese a ello, siempre conservó una profunda modestia, afirmando que había luchado “por los mismos ideales que en España: libertad y justicia”.

Tras la victoria, permaneció en la URSS, donde contrajo matrimonio con María Lavrentieva, con quien tuvo dos hijas. Se licenció en Ciencias Políticas y Económicas por la Universidad de Moscú y trabajó como traductor técnico. En 1957, tras dos décadas de exilio, consiguió regresar a España, donde reanudó su vida civil en la fábrica de camiones Pegaso (ENASA). En reconocimiento a su trayectoria, fue nombrado coronel honorario del Ejército del Aire.

Años después publicó el libro Habla un aviador de la República (1973), un testimonio vivo de sus experiencias de guerra y de su paso por el exilio soviético. En él reivindicaba la memoria de los aviadores republicanos y el esfuerzo de los españoles que, lejos de su tierra, continuaron luchando contra el fascismo.


Juan Lario Sánchez murió en 2000, a los 82 años. Su biografía resume la epopeya de una generación que, tras perder una guerra civil, encontró en otra guerra mundial una nueva forma de seguir defendiendo sus ideales. Fue uno de los últimos testigos de aquel grupo de pilotos españoles que combatieron bajo bandera extranjera, pero con el mismo espíritu de 1936. En los cielos de Moscú, Stalingrado y Berlín, Lario no solo pilotó un caza soviético: pilotó también su destino, fiel a la idea de una libertad por la que nunca dejó de volar.

martes, 21 de mayo de 2019

Cronología de la División Azul



Cronología de la División Azul


 Soldados de la División Azul recibiendo felicitaciones de un alto mando alemán

1941

22 de junio.- Las tropas del Tercer Reich inician la "Operación Barbarroja", la invasión de la Unión Soviética

23 de junio.- Se reúne el Consejo de Ministros español para examinar la nueva fase de la guerra.

24 de junio.- Se produce una manifestación en el centro de Madrid contra la URSS.

27 de junio.- En la Jefaturas Provinciales de Milicias y en los cuarteles de toda España se abren banderines de enganches.

lunes, 26 de mayo de 2014

Status diplomatico de España durante la Segunda Guerra Mundial

España en la Segunda Guerra Mundial;

Tan solo cinco meses separaron el final de la Guerra Civil Española  del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Cinco meses es un periodo más que corto para que el país completamente devastado, humanamente y materialmente pudiera ni por asomo ver signos de recuperación. Franco instauró un gobierno autoritario, con matices nacionalcatolicistas y profundamente anticomunista. Los falangistas intentan copar esferas de poder cercano a la plenipotenciaria figura del Caudillo. La postura de España durante la guerra variará, si bien de modo sutil y apenas imperceptible, según los propios vaivenes de la contienda. esta es la cronología de la postura oficial de estado español durante la Segunda Guerra Mundial.

Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, a diferencia de su vecina Italia cuyo status diplomático era el de "no beligerancia" respecto al conflicto, España promulga el 4 de septiembre de 1939 un decreto donde se deja claro la neutralidad del Estado español.

“Constando oficialmente el estado de guerra que por desgracia existe entre Inglaterra, Francia y Polonia de un lado y Alemania del otro, ordeno por el presente la más estricta neutralidad a los súbditos españoles, con arreglo a las leyes vigentes y a los principios del Derecho Internacional”



El 13 de mayo de 1940, cuando Alemania entra en guerra con Holanda y Bélgica al violar sus territorios, el gobierno español vuelve a promulgar un decreto similar al del 4 de septiembre de 1939 para seguir ratificando la más absoluta neutralidad.

El primer cambio en la posición diplomática española se produce tras la arrolladora victoria alemana en la campaña de Francia. En primer lugar, el estado italiano varia su status a beligerante y entra en la guerra al lado de Alemania. España que tenia firmado con Italia el Tratado Hispano-Italiano de Amistad y No Agresión desde el 28 de noviembre de 1936 se ve obligada oficialmente a variar su posición en la contienda, ya que el artículo 4º de dicho tratado especifica que;

“Si uno de los dos Estados contratantes entrara en conflicto con una o más potencias distintas, el otro Estado se compromete a adoptar respecto a este último una posición de no beligerancia”

De este modo, el 13 de junio de 1940, España pasa a ser no beligerante. Tal vez, el tratado con Italia sirviese de justificación para tal cambio pero no es menos cierto que la arrolladora victoria alemana sobre Francia, y sus apetecibles posesiones en el Norte de África, junto con la figura pronazi de Serrano Suñer como ministro de asuntos exteriores allanó el paso desde la neutralidad hasta la no beligerancia.
La posición de no beligerancia puede parecer similar pero las relaciones diplomáticas siempre han estado llenas de matices y más en los años 30-40. A principios de los 40 la posición de no beligerancia fue d definida de la siguiente manera:

“No beligerancia es el nombre usado actualmente, en calidad de excusa, para perpetrar la violación de las leyes de neutralidad y en la esperanza de poder cometer actos de naturaleza bélica escapando sin embargo a las consecuencias del estado de beligerancia”

Es decir, una nación podía indirectamente ayudar a uno de los bandos sin entrar en el conflicto de forma directa. El status de no beligerancia sería utilizado por el gobierno español en innumerables ocasiones a favor de Alemania e Italia sobre todo cuando el signo de la guerra es más o menos favorable a los dos países europeos que conformaron el Eje. Ejemplos de esta "relación" fueron el suministro de wolframio a la Alemania Nazi como materia prima de especial importancia, el permiso a refugio de submarinos alemanes e italianos en los puertos españoles, y sobre todo dos situaciones mucho más notorias.

En primer lugar, gracias a esa posición de no beligerancia adoptada en junio de 1940, el gobierno español realizó todas las maniobras posibles para ocupar la ciudad libre de Tetuán, en el norte de Marruecos. La administración de esta ciudad africana correspondía desde el año 1923 a Gran Bretaña, Francia e Italia, por lo que siendo "aliada" la nación transalpina y mucho más débil de lo habitual la Francia de Vichy, España, poniendo como excusa desordenes públicos y aumento considerable de la actividad comunista, entra y ocupa Tetuán el 14 de junio de 1940, apareciendo como ciudad completamente integrada en el protectorado español de Marruecos en el BOE del 13 de noviembre de 1940. Esta fue la única conquista española en la Segunda Guerra Mundial. Tetuán fue devuelta a las autoridades internacionales al finalizar el conflicto mundial.

En segundo lugar y gracias al status diplomático de no beligerancia, España pudo enviar de forma abierta una unidad militar de tamaño división al frente oriental para combatir al enemigo ideológica del régimen franquista; el comunismo. dicha unidad fue la "División Azul", división encuadrada plenamente en el orden de batalla alemán como la 250ª División de Infantería equipada con uniformes y armamento alemán. Fueron más de 40.000 españoles los que combatieron en las lejanas y frías tierras rusas. de esta forma, el gobierno español pudo devolverle a Hitler el favor del envío de la Legión Condor durante la GCE y al mismo tiempo afianzar la propia ideología anticomunista del régimen franquista.


Despedida de los voluntarios de la División Azul

Cabe reseñar que durante la etapa en la que Alemania llevaba la iniciativa, es decir, hasta aproximadamente otoño de 1942 - invierno de 1943, España tuvo una posición pronazi claramente visible. El 23 de octubre de 1940 se produjo en Hendaya una reunión entre Hitler y Franco con la finalidad del primero de intentar convencer al segundo para que entrase en la guerra al lado de Alemania y así poder ocupar el enclave estratégico de Gibraltar; Franco de forma entre habilidosa y cazurril exigió al Führer peticiones tan elevadas en ayuda militar y sobretodo económicas para resarcirse del desastre de la Guerra Civil que no dejaron al mandatario alemán otra opción que dejar pasar el tiempo sin llegar a ningún entendimiento con el general español. El 12 de febrero de 1941 se produjo otra reunión, en este caso con Mussolini y en la localidad fronteriza de Bordighera, los resultados fueron parecidos a la encuentro de Hendaya, Franco enrocado en sus posiciones sin dar un paso ni hacia a delante ni hacia atrás.

A partir de 1943, la situación global de la Segunda Guerra Mundial varia, Alemania va perdiendo la iniciativa y los Aliados lógicamente van poco a poco ganando terreno. España viendo ese punto de inflexión varia su postura también de forma sutil. Desde el exterior, viendo el día a día de la sociedad española, nadie podía negar que España se hallaba bajo un estado totalitario con visos comunes con la Alemania Nazi y la Italia Fascista, pero las relaciones diplomáticas con los Aliados paulatinamente iban cambiando. Serrano Suñer, falangista y notoriamente pronazi, fue cesado del cargo de ministro de asuntos exteriores y substituido por Jordana, mucho más moderado,. Así, el 1 de octubre de 1943, Franco en un discurso calificaba la postura española en la guerra como de “neutralidad vigilante”, sin embargo no promulgaba decreto alguno a eliminar el status oficial de no beligerancia. Diez días mas tarde, como muestra de ese tímido acercamiento diplomático hacia los aliados se ordenaba la repatriación de la División Azul.

Por último a principios de 1944, el propio Ministro de Exteriores Conde de Jordana se manifestaba en el periódico "Arriba", en lo que puede considerarse como comunicado casi oficial en los siguientes términos:

“España no tiene necesidad alguna de definir una actitud que está adoptada con toda claridad y transparencia, de “neutralidad” ajustada a las normas de derecho internacional, establecida con unánime asentimiento de todos los países con anterioridad a la guerra. Las obligaciones de esta neutralidad las cumple España con sincera y auténtica buena fe, poniendo en ello todos los recursos de un estado fuerte, dueño enteramente de la situación, cuyos órganos de mando actúan en plenitud de su funcionamiento.”

De esta manera, España quiso, al ver el final de la guerra y la victoria de los Aliados, acercarse lo mas rápidamente y ventajosamente a los vencedores, para así poder sacar el máximo provecho y salir de la penuria existente en el país. Esta circunstancia por desgracia no se produjo pues, nada más acabar la contienda mundial, España sufrió un aislamiento internacional que solo se abrirá en la década de los 50 con el apoyo del presidente norteamericano Eisenhower debido a la presencia de un enemigo común de los dos países; el comunismo.


martes, 10 de septiembre de 2013

Spanienkreuz

Spanienkreuz


Spanienkreuz in Gold mit Schwerter


Spanienkreuz in Bronze ohne Schwerter

La Spanienkreuz o Cruz de España fue una condecoración alemana de doble entidad pues aparte de conmemorar la guerra a los alemanes que participaron en la Guerra Civil también servía para premiar los meritos que alcanzaba cada soldado

Instaurada tras la finalización del conflicto, el 14 de abril de 1939 se diferenciaban dos modelos; uno con espadas para la clase combatiente y otro modelo de condecoración sin espadas para el personal no combatiente como voluntarios civiles, personal de correos, técnicos…

Existieron diferentes grados de esta condecoración de la cual se entregaron una suma total de 26116 cruces distribuidas de la siguiente manera:

Con espadas
·         En oro y brillantes (Spanienkreuz in Gold mit Brillanten)                   28
·         En oro (Spanienkreuz in Gold)                                                    1.126
·         En plata (Spanienkreuz in Silber)                                                 8.304
·         En bronce (Spanienkreuz in Bronze)                                            8.462
Sin espadas
·         En plata (Spanienkreuz in Silber ohne Schwerter)                           327
·         En bronze (Spanienkreuz in Bronze ohne Schwerter)                   7.869

La Spanienkreuz tiene forma similar a la Cruz de Malta, en el centro hay un círculo con una esvástica y en medio de cada aspa se cruzan dos espadas. Los diamantes de la condecoración de máximo grado se hallan alrededor de la esvástica.

Aparte de los integrantes de la Legión Cóndor, esta condecoración fue entregada también a los componentes de la Kriegsmarine involucrados de alguna manera en el conflicto, como los marineros del acorazado Deutschland heridos por el ataque de la aviación republicana así como los tripulantes del Admiral Scheer en la acción de la costa almeriense y también los marineros de los navíos alemanes anclados en Palma de Mallorca.

Como particularidad y al igual que la Cruz Alemana, la Spanienkreuz se ubicaba en la parte derecha de la chaqueta, bien en el centro del bolsillo o debajo de este. Si coincidía con la Cruz Alemana la Spanienkreuz debía ir siempre en un escalón inferior

El cerificado de concesión de la Cruz de España comprendía el siguiente texto:


“En nombre del Pueblo Alemán concedo al (empleo, nombre y apellidos) en reconocimiento a sus servicios como voluntario en la lucha de liberación española la Cruz Alemana de España en (oro, plata o bronce con o sin espadas). En Berlín a (fecha). El Führer y comandante supremo del Ejército (firma Hitler)”

miércoles, 30 de enero de 2013

Himno de la División Azul

Letra y video con el Himno de la División Azul


Con mi canción 

la gloria va 
por los caminos del adiós, que en Rusia están
los camaradas de mi División.

Cielo azul
a la estepa desde España llevaré,
se fundirá la nieve
al avanzar, mi capitán.

Vuelvan por mi
el martillo al taller,
la hoz al trigal.
Brillen al sol
las flechas en el haz
para ti,
que mi vuelta alborozada has de esperar
entre el clamor
del clarín inmortal.

En la distancia queda
gozo del hogar
con aires de campanas,
vuelo de la paz.

Resuenan los tambores;
Europa rompe albores,
aligerando nubes
con nuestro caminar.

Con humo de combate
yo retornaré,
con cantos y paisajes
que de allí traeré.

Avanzando voy;
para un mundo sombrío
llevamos el sol;
avanzando voy
para un cielo vacío
llevamos a Dios