lunes, 22 de octubre de 2012

Tácticas de los cazacarros alemanes


Tácticas de los cazacarros alemanes


Jagdpanzer IV

Al contrario de lo que puede indicar su nombre, la finalidad de los  cazacarros alemanes no era buscar los tanques enemigo y “cazarlos” en terreno abierto, sino intentar sorprenderles desde posiciones perfectamente escogidas a modo de emboscada. La función del jagdpanzer era meramente defensiva y cuanto mayor fuese la habilidad del comandante de la unidad en escoger las mejores posiciones, mayor seria el éxito de la “caza”. De forma preferencial, estas posiciones solían situarse en los flancos del avance de las formaciones acorazadas enemigas, con una buena cobertura y con obstáculos naturales o artificiales delante de las disposiciones de los cazacarros, tales como ríos, pantanos o campos de minas,  para de esta manera impedir que fuesen atacados, bien por infantería enemiga o por los mismos tanques que debían ser cazados.

Al igual que con los cañones de asalto, los cazacarros aumentaban su efectividad cuando estaban concentrados perdiéndola cuando por diversas razones actuaban en grupos aislados  o incluso individualmente.

Las unidades de cazacarros que acompañaban a la infantería en el avance, solían quedarse en un objetivo ya capturado a la espera de un posible contraataque, si éste no se producía se retiraban a la línea de reserva hasta un próximo avance. Si las tropas de a pie eran atacadas por el enemigo, los cazacarros principalmente se enfrentaban en posiciones defensivas contras las fuerzas acorazadas sumándose su potencia de fuego a la de los cañones anticarro emplazados. En una retirada, la movilidad era esencial, saltando de posición a posición defensiva ayudando al repliegue ordenado de la infantería hasta llegar a una nueva línea de frente.

Si los cazacarros actuaban conjuntamente con unidades panzer, existían diversas tácticas según las distintas situaciones. En un avance de las tropas acorazadas, los cazacarros constituían una muy buena base de fuego de apoyo, a la vez que protegían los flancos del avance. Si los panzer salían victoriosos del primer encuentro, los cazacarros avanzaban y formaban una nueva línea de fuego. Si los tanques no conseguían éxito inicial y debían replegarse, podía producirse dos situaciones distintas con un mismo fin desde el punto de vista táctico de las unidades de cazacarros. Si era cierto que los panzer tenían problemas, los cazacarros desde posiciones defensivas se encargarían de asegurar una buena retirada de sus “hermanos” acorazados con fuego sobre los tanques enemigos. Si la retirada era fingida  como parte de una estratagema, la destrucción de las unidades acorazadas enemigas estaba casi asegurada por la potencia de  fuego de los cazacarros. Este tipo de táctica fue muy utilizada contra británicos en África del Norte y contra los soviéticos en las estepas rusas donde la persecución de un enemigo en apariencia derrotado traía graves y desastrosas consecuencias para los carros de combate aliados.



Jagdpanther 

La principal característica armamentística de los cazacarros era su supremacía general en el propio cañón, así panzer versus jagdpanzer, era una relación siempre favorable al cazacarros por lo que siempre intentaban atacar a los tanques con la mayor distancia posible, de esta manera podían alcanzar a los carros enemigos antes que estos pudiesen hacer fuego efectivo desde sus cañones. En las estepas rusas y en el desierto africano, los espacios abiertos y su consecuente falta de posiciones de tiro estáticas con buena cobertura, “obligaban” a los cazacarros a utilizar su movilidad para mantener la distancia necesaria para aprovecharse de su generalmente mayor potencia de fuego.