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lunes, 17 de noviembre de 2025

Batalla de Milne Bay

 

Batalla de Milne Bay

“En Milne Bay, las tropas australianas infligieron a los japoneses su primera derrota indudable en tierra. Algunos quizá olviden que, de todos los Aliados, fueron los australianos quienes primero rompieron el hechizo de la invencibilidad japonesa.”
— Mariscal de campo Sir William Slim

Con una densa vegetación selvática, un calor sofocante y la amenaza constante del enemigo, las condiciones en Nueva Guinea eran brutales incluso para los soldados más endurecidos.

Contexto

La bahía de Milne se encuentra en el extremo oriental de la isla de Nueva Guinea. Gracias a su buen puerto y ubicación estratégica, dominaba las rutas marítimas del noreste hacia Port Moresby y extendía el alcance de los aviones terrestres sobre los archipiélagos de islas vecinas y sobre el Mar del Coral.

En consecuencia, conforme las ambiciones japonesas se dirigieron hacia Nueva Bretaña, la costa norte de Nueva Guinea y el avance terrestre por Kokoda hacia Port Moresby —además de Guadalcanal—, Milne Bay se convirtió en un objetivo de gran valor estratégico.

La posición había sido desarrollada como base aliada, con tres pistas de aterrizaje y un puerto protegido.

lunes, 23 de abril de 2018

La caída de Singapur III

La batalla final.

Proviene de La caída de Singapur II




Las tropas japonesas siguieron manteniendo la presión el 12 de febrero. La 5ª División, apoyada por tanques, continuó al ataque por la carretera que va desde Bukit Timah hacia la ciudad de Singapur. Este sector estaba ocupado por una maltrecha brigada de la 18ª División británica, denominada fuerza Massy. A la izquierda de la 5ª división, la División de Guardias Imperiales ocupó los tres embalses en el centro de la isla y comenzó a presionar el perímetro alrededor de Singapur desde el norte y noreste. La 18ª División continuó su avance a lo largo de la carretera de Holanda y a lo largo de la costa sur de la isla contra las defensas de la 22ª Brigada australiana, la 44ª Brigada India y en la costa contra la 1ª Brigada Malaya, que entró en combate por primera vez. Contra esta presión, Percival decidió retirarse al perímetro final creado alrededor de la ciudad misma. Esta retirada se inició alrededor del mediodía del día 12 y completada por la noche.

Por la mañana del 13, los británicos sostenían un perímetro que se extendía 28 millas alrededor de Singapur. La fuerza de combate de las distintas brigadas británicas se había visto reducida considerablemente; así por ejemplo, la 22ª Brigada australiana solo disponía de 800 hombres capacitados y la 44ª Brigada India,  1.200 hombres. En esos momentos, la moral británica estaba por los suelos. Ya de forma clara, se era consciente de que no existía ninguna posibilidad de defensa de la ciudad y las llamadas a la resistencia por última vez no estaban teniendo ningún efecto. Aunque hubo circunstancias de  tropas británicas manteniendo su posición, como el caso de la 22ª Brigada australiana a lo largo de la carretera de Holanda, la manifestación más evidente de la quebrada moral fue una propensión continua a retirarse. El día 12, el gobernador dio órdenes de volar por los aires la estación de radio de Singapur y de quemar todos los documentos comprometedores. Sin ninguna confianza en sus líderes, parte de las tropas de retaguardia comenzaron a desertar e incluso a darse episodios de saqueo, mientras algunos soldados subían a pequeños botes para escapar o intentaban embarcar en barcos que estaban zarpando de área portuaria.



Tropas japonesas desfilando por las calles de Singapur.

Capitulación.

La escala del programa de demolición británico fue en aumento tal y como la caída de la isla parecía ser inminente. Fueron incendiadas las reservas de caucho y destruidas las fundiciones de estaño, sin embargo, las demoliciones realmente se vieron entorpecidas por los trabajadores y propietarios de algunas plantas de producción. Algunas instalaciones fueron exentas de destrucción para no llegar a niveles de desmoralización insoportables, por lo que a nivel general la  pérdida de equipo militar útil e instalaciones industriales fue incompleta. En la tarde del 13 de febrero, Percival celebró una conferencia con su principal personal de estado mayor y con los comandantes de unidad. Todos los presentes coincidieron en que un contraataque no tenía esperanza de éxito, y tanto Heath como Bennett abogaron por la rendición.

Percival se resistió ante esta situación, pero más tarde tuvo que admitir ante Wavell que cualquier tipo de resistencia probablemente iba a durar tan sólo un día o dos. En la noche del 13 al14 febrero, se ordenó a los últimos buques y embarcaciones de navegación marítima abandonar el puerto y dirigirse a  Java y Sumatra con 3.000 evacuados a bordo. El ímpetu de los ataques japoneses se redujo el día 13, a excepción del sector de la 1ª Brigada Malaya. La presión japonesa en la parte occidental del perímetro aumentó el 14 de febrero. Al final del día, la 18ª División japonesa se hallaba a 2,5 km. de los arrabales meridionales de la ciudad. En el centro, la 5 º División, apoyado por tanques, progresó desde la carretera de  Bukit Timah alcanzando las zonas residenciales a las afueras de la ciudad. En el este, la penetración nipona fue de menor amplitud pero al final del día ya era total. Para dificultar más la situación, Percival fue informado durante la mañana del 14, por el Director General de Protección Civil que el colapso en el abastecimiento de agua de la ciudad era inminente. Otra reunión con las autoridades municipales más tarde indicó que la situación del abastecimiento de agua había mejorado ligeramente. Con flema británica Percival indicó a Wavell ante los vaivenes de esta situación que el agua no había cambiado su intención de luchar contra él.

A pesar del aliento de Wavell para continuar el combate, la situación de Percival se estaba volviendo cada vez más peligrosa. Existía aproximadamente 1 millón personas hacinadas en la ciudad, y con las restantes tropas de la guarnición separadas en las afueras de la ciudad, los japoneses siguieron bombardeo la ciudad desde tierra y aire. Este hecho provocó graves bajas entre la indefensa población civil y también entre los abarrotados hospitales y otras instalaciones utilizadas temporalmente como establecimientos sanitarios para el tratamiento de heridos. Al día siguiente, Percival se vio obligado a aceptar lo inevitable. En una reunión con su estado mayor a las 09:30 h., se informó que la situación del agua potable era extrema, esperando un colapso total del suministro en menos de 24 horas.



El teniente general Arthur Percival y sus oficiales momentos antes de rendir sus tropas en Singapur a los japoneses.

Los niveles de alimentos eran adecuados, así como las municiones para armas ligeras, pero la escasez de combustible y munición pesada ya era evidente. Percival esbozo la situación como una elección entre un contraataque para recuperar el control de los reservorios de agua o una rendición inmediata. Con la posibilidad de un contraataque era claramente imposible, solo la capitulación. Cuando en un telegrama recibido por la mañana Wavell otorgó permiso a Percival a entregar la ciudad si sentía que ya no era posible seguir luchando, Percival planeó poner fin a la resistencia. Por consiguiente, a las 17:15 h. del febrero, Percival y su jefe de estado mayor siguieron las instrucciones japonesas y se dirigieron a la fábrica Ford en Bukit Timah para reunirse con sus homólogos japoneses. Yamashita exigió una rendición incondicional ante el reacio Percival, bajo la amenaza de nuevos ataques, Percival aceptó estas condiciones tras una discusión de 55 minutos. La rendición se firmó a las 18:10 h. siendo efectiva a partir de las 20:30 h. de esa noche. Terminó de esta forma la campaña de 70 días duración por Malasia y Singapur, con una de las mayores derrotas militares en la historia británica.

lunes, 16 de abril de 2018

La caída de Singapur II

Proviene de La caída de Singapur I


El ataque japonés.


Soldados japoneses atravesando el estrecho de Johore

A primeras horas de la mañana del 8 de febrero, los japoneses iniciaron el asalto contra las líneas de la 22ª Brigada de infantería australiana por medio de fuego de artillería y ataques aéreos. Después del atardecer, la barrera se intensificó. Los australianos se prepararon para el predecible e inminente ataque y, sobre las 20:30 h. fueron divisadas lanchas de desembarco acercándose a sus posiciones. A pesar de la férrea resistencia, las posiciones avanzadas australianas cayeron ante el peso del ataque japonés. Los australianos combatieron sin el apoyo de la artillería y una vez las tropas niponas tocaron tierra, fácilmente se infiltraron entre las débiles y  separadas defensas australianas.

Entre las 01:00 h. y las 03:00 h., se ordenó a las compañías avanzadas de los tres  batallones australianos retrasar sus posiciones hasta los perímetros defensivos de partida. Este movimiento era muy complicado de realizar, más por la noche, a través de terreno pesado y con los japoneses presionando en su ataque. Sólo la mitad de los hombres del 2º Batallón del 18º Rgto. alcanzaron Ama Keng y los otros dos batallones sufrieron incluso peor suerte, al llegar a destino con tan solo una compañía. Esta situación condujo a considerar a la 22ª Brigada australiana como unidad sin efectividad de combate.

Una vez estuvo claro cuál era el foco principal del ataque japonés, Percival ordenó a su única formación en reserva, la 12ª Brigada de infantería India apoyar a los australianos, y Bennett, general al mando de la 8ª División Australiana, movió el 2º Bón del 29º Rgto desde el sector de la 27ª Brigada hasta el área de operaciones de la 22ª Brigada. Al caer la noche, los británicos tras el repliegue de sus tropas avanzadas, se hallaban sobre la Línea Jurong. La 44ª Brigada de infantería India estaba a cargo del sector sur, los remanentes de la 22ª Brigada de infantería australiana, que habían sido reforzados, fueron desplegados alrededor de Bulim y la 12ª Brigada de infantería India al norte. Durante el primer día de combates, los japoneses lograron sus objetivos planeados. Los británicos recibieron un duro castigo pero seguían manteniendo una viable línea defensiva.

La siguiente fase del ataque japonés se desarrolló durante la noche del 9 al 10 de febrero. Durante el día, el fuego de artillería se intensificó contra el sector de la 27ª Brigada de infantería australiana. A las 20:30 h. los japoneses iniciaron el asalto. Las posiciones de ametralladoras australianas descargaron un fuego pesado y eficaz sobre los botes s desembarco japonés y por ello el general Nishimura pidió permiso a Yamashita para cancelar el asalto y continuar el desembarco al día siguiente detrás de la 5ª División. Sin embargo, antes de la medianoche, el 2º Bón del 26º Rgto. había retrocedido 450 m. y,  a las 04:00 h., el comandante de la 27ª Brigada de infantería australiana ordenó retirada. Esta situación dio lugar a que se abriese una brecha con la vecina 11ª División india, permitiendo a los japoneses la oportunidad de desplegar el resto de la división de guardias imperiales sin interferencia.

La batalla sobre la Línea Jurong.


La batalla de Bukit Timah y la pérdida de la linea Jurong

La batalla de la línea Jurong terminó antes de que Percival y Bennett se dieran cuenta que había comenzado. Bennett ordenó a la 22ª Brigada australiana intentar sostener Bulim al menos hasta el 10 de enero y luego retroceder hasta la línea de Jurong situándose entre las brigadas 12ª y 44ª de la India. Desde el comienzo de la campaña de Malasia y Singapur, Percival y su estado mayor ya habian evidenciado muestras de ser incapaces de coordinar cualquier operación fuera del nivel que fuera. Los acontecimientos del 10 de enero dan el mejor ejemplo de esta circunstancia. El sector norte de la línea fue abandonado cuando la 12ª Brigada India retrocedió sin órdenes para ello e impedir que la división de guardias imperiales avanzara de Kranji por detrás de las defensas británicas. En la parte sur de la línea, las 15ª y 44ª Brigadas indias se replegaron para proteger la carretera de Jurong en respuesta a una serie de órdenes de Percival. El resultado final supuso que por la noche del 10, la línea de Jurong, que había sido parcialmente  valorada y preparada, se había perdido y las fuerzas británicas en el área occidental en estado de shock. La pérdida de esa línea fue la última oportunidad de defender la ciudad de Singapur.

Yamashita percibió la confusión británica y ordenó un avance con el máximo de unidades para apoderarse rápidamente de Singapur. La 18ª División se concentró en la carretera de Jurong y la 5ª División, apoyada con tanques, en el área del campo de aviación de Tengah. La División de Guardias Imperiales todavía estaba cruzando el estrecho de Johore al oeste de Causeway pero su posición era una potencial amenaza si se dirigía al sur  desde el norte y cortaba las fuerzas británicas en la parte occidental de la isla. Para contrarrestar dicha amenaza potencial, Percival formó una fuerza de tres batallones procedentes de todas las tres brigadas de la 18ª División británica denominada Tomforce y la envió la noche del 10 de enero a cubrir la carretera principal que se dirigía Causeway. Bajo indicación de Wavell, que visitó Singapur por última vez el 10 de enero, Percival ordenó un contraataque para recuperar la línea de Jurong. El ataque fue llevado a cabo con cuatro brigadas. De ellas, sólo dos eran realmente capaces de seguir las órdenes.

Mientras tanto, infantería pertenenciente a la 5ª División, apoyada por tanques, atacó hacia el este de la zona del campo de aviación de Tengah por la carretera de Choa Chu Kang. Los japoneses se infiltraron través de la 12ª Brigada India y un batallón australiano hasta alcanzar la carretera principal y girar hacia al sur. A pesar de estar la carretera bloqueada en tres puntos, dificultando el paso a varios tanques japoneses, los japoneses alcanzaron el vital cruce de carreteras  y depósitos en Bukit Timah en sobre la medianoche en la noche del 10/11 febrero. El contraataque británico nunca consiguió lanzarse con garantías. A las 03:00 h. del 11 de febrero, la 18ª División japonesa avanzó por la carretera de Jurong hacia las posiciones de las unidades británicas que se estaban preparando para el ataque. El ataque nipón pudo ser detenido pero obligo la cancelación del contraataque británico. Otro ataque japonés llevado a cabo a las 07:30 h. rompió las defensas del 15ª Brigada India y supuso la retirada de dichas tropas defensivas  hasta la posición de la 22ª Brigada australiana.



Tropas japonesas acompañadas de un carro Type 95 Ha-Go en Bukit Timah


El fracaso de los japoneses para seguir aumentado su ventaja fue debido a la escasez de municiones que dio a los británicos una oportunidad de recuperarse y organizar otro contraataque. Bennett ordenó tres batallones volver a tomar Bukit Timah, pero, frente a dos divisiones japonesas, este contraataque se atascó a primera hora de la tarde. Mientras tanto, Percival creaba otra fuerza de tamaño brigada con elementos procedentes de la 18ª División de infantería británica para cubrir el flanco izquierdo de la 11ª División de India y proteger los depósitos en el centro de la isla. Esto no hizo nada para disminuir la presión sobre la 11 º División India, tras el ataque de la 11ª División de Guardias Imperiales. La presión  japonesa  y los continuados problemas de mando y control británico incitaron a la 27ª Brigada australiana dirigirse al sur hacia Race Course, dejando el flanco izquierdo de la 11ª División India totalmente expuesto. El comandante de la 11ª División India ordenó el repliegue lógico para proteger a su izquierda, propiciando el abandono de la base naval. A las 18:00 h., la base fue abandonada y demolidas las instalaciones. Por la tarde del día 11, los británicos habían sido obligados a retroceder hasta el área del embalse de MacRitchie y Race Course. Al sur de estas defensas se hallaba la reforzada 22ª Brigada australiana, que soportó ataques durante todo el día por parte de los regimientos de la infantería 56º y 114ª de la 18ª División.

Continúa en La caída de Sinagpur III

lunes, 9 de abril de 2018

La caída de Singapur. I

La caída de Singapur.

La isla de Singapur está separada de Malasia por el estrecho de Johore. Se trata de una lengua de mar de anchura comprendida entre las 4.500 y 500 metros, en la distancia más corta, justo donde se encontraba Causeway, la carretera y línea férrea que une mediante un puente Johore Bahru y la isla de Singapur. A la costa desembocaban numerosos pequeños ríos y arroyos, y estaba cubierta por manglares, que se convertían en una serie de islas con la marea alta. El resto de la isla, de 43 Km. en su parte más ancha y 21 Km de profundidad es bastante llana. Las cotas más altas, más o menos unos 600 pies de altura, se hallan en Bukit Mandai y Bukit Timah, en el centro de la isla. El terreno estaba cubierto principalmente de vegetación, sin embargo existían varios caminos en buenas condiciones, que llevaban a la ciudad de Singapur, situada en la parte sur de la isla. Un factor clave era la existencia de tres depósitos de agua en el centro de la isla, que abastecían 64 millones de litros diarios a la población, que si bien ya sobrepasaba los 550.000 habitantes antes de la guerra, llegaba a casi el doble a finales de enero de 1942.




Defensas británicas.

El plan británico para defender la isla se basaba en conceptos de antes de la guerra; todos  enfocados hacia una defensa de la base naval de ataques provenientes de mar adentro. Es injusto decir que no hubiera ningún plan preparatorio para defender la isla de un ataque terrestre desde el norte, una vez la campaña en Malasia comenzara y fuera llevada a cabo de esta manera. Sin embargo, es correcto afirmar que cuando se mejoraron las defensas a lo largo del estrecho de Johore para defender la isla, no se hizo ninguna fortificación. En su lugar se prepararon algunas dispersas defensas de playa y, se construyeron, o más bien se intentó construir, dos líneas defensivas en el interior de la isla para detener el desembarco desde el este o el oeste. La línea situada al oeste fue llamada la Línea Jurong y los limitados trabajos preliminares comenzaron en enero. Singapur realmente era una fortaleza sólo de nombre.


miércoles, 11 de mayo de 2016

Campaña del sendero de Kokoda 3ª parte

La batalla del sendero de Kokoda




A mediados de noviembre, las fuerzas armadas de los Estados Unidos y Australia habían empujado a los japoneses hasta la costa norte de Nueva Guinea creando diversas bolsas entre Buna y Gona. Para gran perjuicio y frustración de MacArthur, la llegada de la 32ª División no supuso aceleración alguna en la conclusión de la campaña. Esta unidad avanzó muy lentamente entre los pantanos cercanos a Buna y sufrió un gran desgaste por el calor y las enfermedades. El terreno y sus condiciones, combinadas con las muy bien preparadas defensas niponas, obligaron a realizar pequeños asaltos que solían acababan en costosos ataques frontales, que desaceleraron el avance hasta convertirlo en una marcha a paso de tortuga.

El enfado, incluso cabreo, de MacArthur aumentó cuando observo que los australianos avanzaban más rápidamente que las tropas norteamericanas, a pesar de aventajarles numéricamente en una proporción de 3:1. Los aliados encontraron en esos momentos grandes dificultades para acabar con el enemigo, por lo que se produjo gestos de gran impaciencia, y así,  MacArthur destituyó al comandante de la 32ª División y puso, el 1 de diciembre, al general de división Robert Eichelberger al mando de dicha unidad, eso si comentándole "o toma Buna o mejor no vuelva vivo". Los australianos tomaron Gona el 9 de diciembre y Buna caería finalmente el día 13. Sin embargo, se tuvo que combatir duramente un mes más contra los focos de resistencia japonesa  mostrada en las ultimas posiciones enemigas existentes entre Gona y Buna. Las tropas aliadas fueron testigos en primera persona y por primera vez de la forma de combatir tan fanática de los japoneses. Conforme al código Bushido, los japoneses  iban a luchar hasta la muerte en lugar de deshonrase a sí mismos rindiéndose. Este iba a ser un oscuro presagio de las futuras batallas libradas en el Pacífico.

Los enfrentamientos en Nueva Guinea han sido considerados por algunos historiadores militares como de los combates más duros de la guerra. La campaña supuso 5698 bajas entre las tropas australianas; 2.165 muertos y 3.533 heridos. Las bajas totales norteamericanas ascendieron a  2.848; 864 muertos, 66 desaparecidos y 1.918 heridos. Los japoneses tuvieron 12.000 muertos de las 17.000 tropas finalmente comprometidas con la campaña. Un ejemplo claro de las miserables condiciones que sufrieron los soldados fue el número de bajas ocasionadas por enfermedad durante la campaña. Sólo más o menos mil australianos acabaron  la campaña sin enfermedad alguna cuando fueron 15.575 los casos médicos totales a finales de 1942, incluyendo 9.249 casos de malaria, 3.643 casos de disentería, 1.186 casos de dengue y 186 casos de tifus. A los americanos les fue un poco mejor debido a que estuvieron menos meses expuestos a las condiciones de la selva siendo un total de 8.659 casos de enfermedades infecciosas sobre las 14.646 tropas involucradas en la campaña. A pesar del alto costo en víctimas, los aliados habían asegurado Papúa-Nueva Guinea  e impidieron una más que probable invasión japonesa de Australia. MacArthur también tenía una base avanzada desde donde lanzar futuras operaciones a lo largo de la costa norte de Nueva Guinea hacia su objetivo final; las Filipinas.


Soldado australiano proporcionando cuidados sanitarios a un  prisionero japones enfermo 

De esta campaña, los aliados aprendieron algunas lecciones muy valiosas. Se desarrollaron tácticas, en ese momento y también para ser desplegadas en un futuro, indispensables para hacer frente a la estrategia japonesa de una defensa en profundidad, basada en la presencia de bunkers, fortines y demás posiciones defensivas experimentada durante la batalla de Buna-Gona, cerca del final de la campaña. Artillería, napalm, cargas de demolición, granadas lanzadas desde el fusil y los lanzallamas se convertirían en armas esenciales en la guerra contra los japoneses durante la campaña de Pacífico, ya que era la única forma de erradicar a fanáticos defensores atrincherados que se negaban a rendirse. El uso de medicamentos contra la malaria fue una necesidad médica primordial. Esta enfermedad causó tantas bajas como las propias armas de fuego del enemigo. También quedo manifiesto la conveniencia de enviar al combate tropas debidamente mentalizadas y entrenadas  ante el medio ambiente al que se iban  a enfrentar. También se necesitaba un arma más ligera y menos complicada que el fusil M-1, como la carabina M-1.


Tropas australianas recapturando el pueblo de Kokoda.

Sin embargo, la lección más importante de esta campaña, tal vez fuese la logística. Los japoneses fueron detenidos debido a su incapacidad de transportar por la pista de Kokoda los suministros en cantidad suficiente para mantener su avance hacia Port Moresby y por ello fueron derrotados y forzados a retirarse. Esta circunstancia  no pasó desapercibida por el General MacArthur. Se dio cuenta que podía derrotar a los japoneses aislando sus guarniciones, y por ello no tuvo ningún inconveniente en avanzar dejando incomunicado cualquier posición enemiga, pero siempre destruyendo cualquier fuerza aérea  con el fin d eliminar cualquier amenaza sobre sus propias líneas de abastecimiento. Lógicamente con esta acción también  descartaba la posibilidad al enemigo de recibir refuerzos y suministros por aire, ya que el reabastecimiento o evacuación por mar cada vez se fue dificultando más por la superioridad marítima aliada. Esta estrategia tenía la ventaja de evitar un avance lento y el gran número de víctimas, como se observó en Buna-Gona. La campaña de la pista de Kokoda también mostró dos aspectos reseñables, la equivocada creencia por parte de los aliados de la imbatibilidad del soldado japonés en la jungla y su superioridad de adaptación al entorno selvático, percepción que quedó completamente desechada, pero en cambio, si que se confirmó plenamente, el fanatismo con el que los japoneses lucharon y lucharían durante el resto de la guerra.

jueves, 5 de mayo de 2016

Campaña del sendero de Kokoda 2ª parte.

La batalla de la pista de Kokoda.

Proviene de Campaña del sendero de Kokoda 1ª parte.


 General Tomitaro Horii



Sin embargo, los japoneses estaban decididos realizar el avance a través de la pista de Kokoda. Inicialmente frente a japoneses, en Papúa-Nueva Guinea tan solo se hallaba el desperdigado 39º Batallón de la milicia, con 533 hombres bajo el mando del teniente coronel William Owen. Cuando los japoneses desembarcaron en Buna, Owen tenía sólo una compañía de 120 hombres al norte la cordillera Owen Stanley, en una posición expresamente situada para bloquear o como mínimo retrasar el avance de cualquier unidad enemiga.  En este caso fue una fuerza compuesta por un batallón procedente del 144º Regimiento de infantería apoyado por una compañía de infantería de marina de la Fuerzas Navales Especiales del distrito de Sabebo, en total más de 500 hombres enviados a realizar un reconocimiento en fuerza sobre Kokoda y la pista.

Superados en número y armamento, sobre todo cuando los japoneses emplazaron ametralladoras pesadas y morteros sobre la pista, y con un casi inexistente suministro de municiones y víveres, los australianos se vieron obligados a abandonar Kokoda pero lucharon con tal fiereza que los japoneses creyeron enfrentarse ante una fuerza enemiga muy superior, incluso pensaron que el enemigo podía sumar hasta un numero aproximado de 6.000 soldados. En un ejemplo típico de la que sería en el futuro la táctica japonesa de combate en la jungla, los japoneses enviaron parte de su fuerza a través de la densa jungla, flanqueando los defensores y forzando de esta manera la retirada durante la cual murió el comandante australiano, Owen. El 29 de julio los japoneses habían tomado Kokoda y su pista de aterrizaje. General Horii ahora comenzó a enviar elementos adicionales de su Fuerza de Mares del Sur hasta la pista de Kokoda para prepararse  para el asalto a gran escala sobre Port Moresby.



Los australianos también empezaron a enviar refuerzos, desde Port Moresby y por supuesto a través de la pista. Los batallones restantes de la 30ª Brigada (milicia), así como los batallones Nº 49 y Nº55, fueron enviados a la cordillera Owen Stanley y allí unirse al 39º Batallón con el fin de negar el paso a las tropas japonesas. La 7ª División de infantería australiana también fue embarcada en Australia y transportada hasta Port Moresby para entrar en batalla, fue entonces cuando MacArthur lentamente se dio cuenta de la grave amenaza que japoneses ejercían sobre Port Moresby.

Mientras tanto, la situación del abastecimiento de los suministros necesarios para las fuerzas australianas en el lado norte de la cordillera era muy crítica, más con la pérdida de la pista de aterrizaje de Kokoda, circunstancia que obligó a que todos los materiales suministrados  tuvieran que ser llevados a las montañas a mano. Los porteadores papúes denominados por los "diggers" australianos "Fuzzy Wuzzies" debido a sus largos y rizados peinados llevaron a cabo esta tarea. También llevaron a los heridos sobre sus espolsad a la retaguardia por la pista y tras las montañas por lo que se ganaron una ligera modificación al original apodo, "Fuzzy Wuzzie Angels".


Fuzzy Wuzzies

Sin embargo, antes que los importantes refuerzos australianos llegasen, Horii atacó a los atrincherados 400 soldados australianos en Isurava, un pueblo sobre el sendero justo al sur de Kokoda pero todavía situado en el lado norte de la cordillera. La subsiguiente batalla que se produjo y que duró cuatro días fue costosa para los japoneses ya que los australianos fueron capaces de infligir fuertes bajas y retardar el avance japonés. Ambos bandos enviaron al combate los refuerzos tal y como llegaban a la batalla. Finalmente los 5.000 soldados japoneses mediante de nuevo otra maniobra de flanqueo sobre los 1000 australianos, obligaron  a estos últimos a retirarse, esta vez sobre la parte más elevada de la cordillera, mientras montaban acciones dilatorias para asegurar la retirada. Finalmente los australianos se detuvieron cerca de la aldea de Ioribaiwa en el lado sur de las montañas y se atrincheraron en Imita Ridge.

A pesar de haber tomado Ioribaiwa y tener casi  a la vista Port Moresby, el General Horii detuvo su avance el 17 de septiembre, después de dos semanas de tratar de atravesar y superar las reforzadas posiciones australianas reforzadas en Imita Ridge. La situación logística japonesa estaba en esos momentos desesperada mientras que los australianos se aprovecharon de las líneas de suministro más cortas y pronto fueron reforzados con tropas adicionales. Los suministros no llegaban a las fuerzas japonesas en el lado sur de las montañas de Stanley Owen. Los hombres de Horii estaban agotados, muriéndose de hambre y sufriendo de disentería y paludismo. Con escasos alimentos, municiones y suministros médicos, Horii juzgó correctamente que no podía continuar la ofensiva japonesa. Sus hombres sufriendo penurias tan calamitosas que incluso se dieron casos de canibalismo.




La ofensiva de Horii se estancó al no recibir ningún refuerzo adicional o apoyo a diferencia de la batalla que en esos momentos se libraba en la no muy lejana isla de Guadalcanal. La campaña de las Islas Salomón  comenzó el 7 de agosto, y acabó llevándose todas las prioridades japonesas en el área del Pacifico sur. Guadalcanal desvío los hombres y suministros que desesperadamente Horii necesitaba para continuar su avance y tomar Port Moresby. El 18 de septiembre, Horii comenzó a retirarse a desde las montañas hacia Buna seguido muy por la 7ª División australiana. Esta unidad retomó Kokoda el 28 de octubre permaneciendo en posición estática sólo hasta el 10 de noviembre para finalmente desalojar a los japoneses desde su posición en las estribaciones en Oivi justo al sur del río Kumusi, llegando a la corriente fluvial el 18 de noviembre. Horii murió ahogado durante la retirada japonesa cuando fue arrastrado por la rápida corriente del río Kumusi. Para acelerar la toma de Buna, MacArthur envió en apoyo a la 32ª División norteamericana  mediante un desembarco aéreo de dos de sus regimientos sobre la propia cordillera Owen Stanley.

Continúa en Campaña del sendero de Kokoda 3ª parte.

lunes, 2 de mayo de 2016

Campaña del sendero de Kokoda. 1ª parte

La batalla de la pista de Kokoda.


 Vista aérea de la cordillera Owen Stanley.

A principios de 1942, el resultado de la Segunda Guerra mundial estaba muy en duda para los aliados. En el Pacífico, las fuerzas armadas estadounidenses, británicas, holandesas y australianas había intentado desesperadamente detener el avance japonés con muy poco éxito. Malasia, Filipinas, Hong Kong, Singapur y Birmania fueron ocupadas por los japoneses. Sin embargo, 1942 también resultó ser para Armada Imperial un año difícil en el Pacífico, ya que  la flota japonesa sufrió reveses importantes en las batallas del Mar de Coral y sobre todo en Midway, donde perdieron cinco portaaviones y aun mas importante, a sus experimentados pilotos.

Después de estos contratiempos, el mando nipón decidió redirigir sus esfuerzos militares hacia el establecimiento de un perímetro defensivo a lo largo del anillo de islas del Pacifico para posteriormente y dentro de las posibilidades invadir Australia siempre con la premisa inicial de completar la ocupación de Nueva Guinea. Este nuevo avance japonés en el Pacífico Sur ocasionaría que dos espacios geográficos apenas conocidos pasasen a la posterioridad. El primero adquirió una gran notoriedad y fue la isla de Guadalcanal y el segundo fue un pequeño y aparentemente insignificante sendero situado en la selva de Nueva Guinea y que atraviesa la cordillera de Owen Stanley denominado Kokoda Trak o pista de Kokoda, también denominado por las tropas australianas que allí combatieron como el "camino sangriento".

La estrategia japonesa en el Pacífico Sur pasaba por la toma de la ciudad de Port Moresby, situada en la costa sur de Papúa-Nueva Guinea, australiana en esa época, y su importante puerto y campo de aviación. El mando japonés había intentado previamente realizar esta acción mediante un asalto anfibio. Sin embargo, la fuerza de invasión, tuvo que retirarse tras la batalla del Mar de Coral. Si bien se logró una victoria táctica, infligiendo pérdidas más importantes a la flota estadounidense, los japoneses, sorprendidos y conmocionados por la presencia de portaaviones americanos en zona, decidieron retirarse y de esta manera proporcionar una victoria estratégica a los aliados pues detuvieron temporalmente el avance nipón sobre Port Moresby.

A pesar de este revés, los japoneses seguían estando decididos a tomar Port Moresby. Sin embargo, las posteriores pérdidas navales en Midway eliminaron de la mente de los estrategas del alto mando japonés cualquier opción  de volver a intentar una operación anfibia sobre Port Moresby. Sin embargo, esta posibilidad volvería a estar presente cuando tras las etapas iniciales de la campaña de Guadalcanal, la flota japonesa creyó ver muestras de superioridad, aumentadas por la no disposición por parte de los americanos de arriesgar sus portaaviones en un encuentro naval decisivo.


Soldados australianos intentando descansar.

Al final esta opción también fue rechazada, pero en cambio, el ejército japonés desarrolló un plan terrestre que partiendo de la costa norte de Nueva Guinea atacase Port Moresby, tras atravesar la aparentemente corta distancia de 160 kilómetros existente entre el punto de partida y el punto final, siempre bajo la cobertura proporcionada por los aviones basados en Rabaul y otros aeródromos. Los japoneses enseguida desembarcaron una fuerza de más de 13.000 hombres entre los cuales se encontraban 10.000 experimentados soldados del general Tomitaro Horii pertenecientes a la 4ª flota o Fuerza de los Mares del Sur. Aunque sorprendido por el desembarco, MacArthur, comandante supremo aliado en el área del Pacífico Suroeste, no parecía en un principio muy preocupado por la presencia de dichas tropas niponas en la costa norte de Nueva Guinea ya que creía que los japoneses sólo pretendían construir un aeródromo avanzado. MacArthur también creía que un avance a través de la cordillera Owen Stanley era imposible.

Los estrategas japoneses realmente habían subestimado el reto que entrañaba atravesar Owen Stanley tal y como se supo posteriormente al tener acceso a sus planes, así como observar las carencias importantes presentes en los mapas geográficos donde ni siquiera estaban reseñados las dificultades montañosas, todo ello sin contar con las propias complicaciones  y las duras condiciones de combate presentes en terreno selvático.

El sendero, de 160 kilómetros de longitud, y desde su inicio en Buna, en la costa norte, serpenteaba a través de la jungla, sobre los riscos de la cordillera Owen Stanley, que se elevaba a los 2100 metros para descender otra vez en la jungla hasta llegar a los Port Moresby en la costa sur. La pista era estrecha, a menudo sólo permitía el paso de un hombre y con frecuencia flanqueada por hojas de Kunai de más de 2 metros afiladas lo suficiente para cortar brazos y piernas y aun mas importante volviendo casi impracticable el transito. Los empinados escarpados de la montaña ocasionaban avances difíciles y lentos. Tenían tanta pendiente que inclusa las mulas de carga no podían subir.

Mapa de operaciones.


La precipitación media anual en la zona es de 2600 mm o l/m2  con solo dos o tres meses, de febrero a abril un poco menos lluviosos, a ello hay que añadir una temperatura media de 25°C casi constante, sin apenas variación entre el día y la noche. La lluvia se convertiría el terreno ya difícil en casi impasible. El sendero se transformaba en un lodazal de resbaladizo y en algunos casos hasta profundo barro. Todos los suministros tenían que ser transportados por mulas y hombres a excepción de aquellos que llegaban a una pequeña pista de aterrizaje en Kokoda, situada en una pequeña meseta en el lado norte de las montañas y que permitiría un limitado abastecimiento aéreo.

Continúa en Campaña del sendero de Kokoda. 2ª parte

miércoles, 21 de mayo de 2014

Batalla de Sittang Bridge

La batalla del puente de Sittang  tuvo lugar entre el 19 de febrero y 23 de febrero de 1942 como parte de la campaña de Birmania durante la Segunda a Guerra Mundial y mas concretamente en la invasión y conquista de Birmania por parte de las tropas japonesas. La batalla finalizó con una  victoria decisiva para Japón, con fuertes pérdidas por parte del Ejercito Británico de la India, que se vio obligado a retirarse en desorden. El General de Brigada John George Smyth, V.C., oficial al mando del ejército indio británico en el puente de Sittang, denominó la acción bélica como  "el desastre Sittang".



El puente sobre el rio Sittang al que se refiere la batalla era un viaducto ferroviario de hierro de varios cientos de metros de longitud y que cruzaba el río Sittang  cerca de la costa del sur de Birmania . La 17ª División de Infantería India que se encargaría  de la defensa del puente se había empleado a fondo durante la batalla del río Bilin acaecida tan solo unos días antes. El 19 de febrero, la división obtuvo permiso para retirarse hacia el río Sittang, circunstancia que se produjo al amparo nocturno y cubriendo los 50 km de distancia existente hasta el puente. La unidad india de hallaba lógicamente muy debilitada tras dicha retirada. Los regimientos de infantería japonesa 214º y 215º avanzaron, con el objetivo de cortar las fuerzas británicas antes de llegar al Sittang.

El  Mariscal Sir William Slim, quien asumió el mando del teatro de operaciones birmano poco después de la batalla ,  llamó a la acción sobre el puente Sittang;  "la batalla decisiva de la primera campaña".

La batalla

Retirada hacia el rio Sittang

El 21 de febrero amaneció luminoso y caluroso.  La 17ª División se hallaba escasa de suministros, sobretodo agua,  sufriendo continuos ataque aéreos japoneses que ametrallaba y bombardeaban la columna de vehículos que retrocedía hacia el puente de Sittang, obligando a la tropa  abandonar suministros y vehículos. Muchos hombres buscaron cobertura en una cercana plantación de caucho, la explotación Bogyagi. A las 05:00 h, el Cuartel General de la 17ª División fue atacado en Kyaikto, pero los japoneses fueron rechazados. Una pequeña fuerza formada por destacamentos de varias unidades diferentes (incluyendo el regimiento del duque de Wellington) ya se hallaba en posiciones defensivas sobre el puente, pero la 46ª Brigada de Infantería India y 16ª Brigada de Infantería India de la17ª División aún se hallaban más al este, con posibilidad  de ser cortadas.



Temiendo posibles desembarcos paracaidistas, Smyth desplegó el  1/4º Gurkhas en el extremo occidental del puente para contrarrestar los ataques desde la retaguardia mientras  cruzase la 17ª División. como tal circunstancia no se produjo, los gurkhas fueron reclamados a la orilla este del rio cuando los japoneses atacaron. La primera carga nipona estuvo a punto de lograr tomar el extremo este del puente, y un número de sanitarios indios fueron capturado o muertos en el combate. Los gurkhas del 3º y 5º  regimiento que se acercaban al puente desde posiciones al este, fueron rechazados en una "furiosa batalla".

Se produjeron combates cuerpo a cuerpo en la jungla durante casi todo el día. El puente estuvo a punto de ser tomado por los japoneses que de nuevo fueron repelidos. Al atardecer del 22 de febrero, el Ejército Británico de la India aun conservaba el control del puente.

Desagradables y devastadoras noticias.

Smyth ordenó a sus zapadores que tuviesen las cargas de demolición listas para la voladura del puente. En la madrugada del 22 de febrero, ya estaba claro que la posición podía caer en menos de una hora. Las opciones del oficial al mando eran dos, o bien destruía el puente dejando aislados a más de la mitad de sus hombres en la orilla oriental del rio a merced de los japoneses o no volarlo y dar al enemigo vía libre en su avance hacia Rangún. Al final decidió destruirlo y a las 05:30 h., el puente voló por los aires.

Desesperadamente y heroicamente las dos brigadas que  todavía permanecían al este del río lucharon para llegar al puente del ferrocarril sobre el Sittang, aun defendido por sus compañeros, su única esperanza de conseguir sus vehículos y de hecho ellos mismos, sobre el cauce de 500 metros de anchura. Luego vino la tragedia.- Estas son las impresiones de la decisión de Smyth recogidas por el general William Slim.

Smyth informó esta "noticia desagradable y devastadora"  al General Hutton, comandante general de las fuerzas aliadas en Birmania. En 1956 El general William Slim comentó: "es fácil criticar esa decisión; no es fácil tomar una decisión. Sólo aquellos que se han enfrentado con la opción inmediata de alternativas sombrías similares pueden entender el peso tal decisión y la presión que soporta sobre un comandante". Sin embargo, Slim no respaldó realmente la elección de Smyth, y de hecho fue quien lo destituyó. Nunca recibió otro mando. El general de brigada David Cowan "Punch" lo reemplazó en el mando de la 17ª División.

En la Historia Oficial aparece registrado la intención de Smyth de trasladar sus tropas a través del Sittang mucho antes y que no se le permitió hacerlo. Se señaló : "Teniendo en cuenta la gran importancia de conseguir asegurar el paso de la 17ª División a través del  Sittang, Hutton podría haber sido más juicioso y, una vez que la acción en el Bilin hubiese finiquitado y  darle libertad.


General de Brigada John George Smyth, V.C

Consecuencias.

Los japoneses podrían haber acabado con la 17ª División , pero no lo hicieron. Querían tomar Rangún rápidamente, y entretenerse en una operación de limpieza ocasionaría un retraso inaceptable. Por esa razón ,los supervivientes de la 17ª División en pequeños grupos desperdigados se dirigieron hacia el norte en busca de otro punto de cruce. De esta manera, el 22 de febrero, pudieron atravesar a nado el rio Sittang a plena luz del día. Después de pequeñas acciones en la batalla de Pegu y Taukkyan, los japoneses entraron  el 9 de marzo en Rangún sin oposición. Afortunadamente para los supervivientes de la 17ª División , habían desmantelado sus barreras, así que lo soldados hindúes que habían escapado de la batalla del puente de Sittang fueron capaces de escapar hacia el norte


La fuerza global de la 17ª División de infantería India tras la batalla de Sittang disminuyó hasta 3.484 hombres , poco más del 40% de su creación, aunque cierto es que antes del combate ya se hallaba mermada en un número considerable. La mayor parte de su artillería, vehículos y otros equipos pesados se perdió. tan solo podía disponer de 550 fusiles, 10 ametralladoras Bren  y 12 metralletas "tommys". La mayoría de la tropa perdió sus botas al cruzar el rio a nado. La División pudo ser reabastecida y reequipada, y así fue. Las pérdidas en artillería se centraron en obsoletos cañones de la Primera Guerra Mundial y la artillería antiaérea se basaba en  ametralladoras Lewis. La  17ª División se mantuvo en contacto casi permanente con el enemigo desde diciembre de 1941 y julio de 1944, cuando fue retirada de la primera línea de frente justo antes de la batalla de Imphal.

lunes, 14 de mayo de 2012

Batalla del rio Tenaru


Batalla del Rio Tenaru.

La batalla del rio Tenaru se produjo durante el día 21 de agosto de 1942 en la isla de Guadalcanal, y fue la primera de una serie de batallas terrestres que tuvieron lugar en dicha isla durante aproximadamente los 6 meses de campaña homónima.

También puede reseñarse como aspecto destacable de esta batalla, el comportamiento  fanático y brutal llevado hasta sus últimas consecuencias por los soldados japoneses y que durante el resto de la guerra bien iban a comprobar las tropas estadounidenses.

Antecedentes.

La campaña de Guadalcanal comenzó el 7 de agosto de 1941, cuando marines estadounidenses desembarcaron en las pequeñas islas de Tulagi y Florida y la más grande y estratégica isla de Guadalcanal, todas ellas pertenecientes al archipiélago de las Islas Salomón. La importancia de Guadalcanal estribaba en el aeródromo capturado a los pocos japoneses presentes en la isla tras el desembarco inicial. Aeródromo que pasaría a llamarse Henderson Field. La ocupación por parte americana de la isla y su campo de aviación supondría un buen trampolín para el subsiguiente asalto de isla en isla de las fuerzas aliadas encaminado a acabar con el dominio japonés de la zona, aislando en primer lugar la base aeronaval nipona de Rabaul; en cambio, si Henderson Field cayera en manos niponas, las líneas de suministro y abastecimiento entre Australia y Norteamérica se verían amenazadas de forma inequívoca.

Durante la noche del 8 al 9 de agosto, la superioridad táctica naval de la armada japonesa claramente fue demostrada en la victoria nipona de la batalla de la isla de Savo cuando fueron destruidos 4 cruceros pesados aliados por ninguna baja japonesa. Este resultado nefasto tuvo repercusiones sobre los 11.000 hombres de la 1ª división de marines que se hallaban desembarcados en Guadalcanal, pues el suministro de alimentos y municiones fue interrumpido por la pérdida de la supremacía naval. Los marines deberían apañarse con el material que ya había sido desembarcado.

El teniente general Harukichi Hyakutake que se hallaba al frente del 17º Ejército disponía de pocas fuerzas para ser enviadas a Guadalcanal. Erróneamente fue informado de la cantidad de marines presentes en la isla, subestimando su fuerza ordenó enviar tropas para recapturar Henderson Field y desalojar los marines de la isla. La más cercana de todas era el 28º Regimiento de infantería bajo el mando del coronel Kiyonao Ikichi. Este regimiento fue dividido en dos contingentes, el primer elemento compuesto por 916 hombres en los que se incluía al propio coronel Ikichi fue embarcado en seis destructores rápidos sería el primero en desembarcar seguido posteriormente por el resto del regimiento.



Coronel Kiyonao Ikichi

A las 01:00 del 19 de agosto de 1941, los hombres del primer elemento de Ikichi desembarcaron en Punta Taivu a 35 km. al este de Punta Lunga e inmediatamente se pusieron en camino hacia el perímetro defendido por los marines. Informes de inteligencia avisaron en seguida del desembarco nipón y los jefes aliados tomaron las medidas correspondientes para contrarrestar el ataque.

Preludio al ataque

El primer contacto con la columna japonesa fue realizado por el sargento mayor Jacob C. Vouza. Vouza perteneciente al cuerpo de policía existente anteriormente a la guerra fue capturado, interrogado, herido y dado por muerto por los japoneses, pero la fortaleza del sargento Vouza estaba por encima de todas las penalidades por lo que pudo escapar, llegar a las líneas norteamericanas y dar la voz de alarma.

Vandegrift, comandante del la 1ª división de marines inmediatamente ordenó tomar las acciones necesarias. Así el 19 de agosto envió una patrulla de 60 hombres al mando del capitán Charles H. Brush al encuentro de los japoneses para evaluar su fuerza.

Mientras tanto Ikichi realizó la misma acción enviando una patrulla por delante de 38 soldados. Lógicamente al estar sobre aviso las fuerzas norteamericanas pudieron emboscar la `patrulla japonesa consiguiendo acabar con todos los hombres salvo 5 que volvieron hacia Taivu. Al registrar a los oficiales, observaron que los japoneses tenían información sobre las posiciones norteamericanas en el perímetro de Punta Lunga, sin embargo no obtuvieron información sobre el tamaño de la fuerza nipona ni cuando seria el inminente ataque.

Previniendo que el ataque vendría del este, Vandegrift emplazó defensas en la desembocadura de un rio. En esos momento dicho rio se creía que era el Tenaru cuando en realidad era el rio Ilu y  su desembocadura pasó a llamarse Alligator Creek, de todas formas el encuentro armado ha pasado a la historia de forma errónea como la batalla del rio Tenaru.

En la orilla oeste del rio se localizaba el 1º Regimiento de marines al mando del coronel Clifton B. Cates apoyado por 100 hombres de 1ª batallón especial de armas pesadas con dos cañones antitanque de 37 mm pero equipados con munición antipersonal, granadas de metralla. Los marines estuvieron preparando sus posiciones durante todo el día 20 de agosto.

Por su parte Ikichi tras conocer la destrucción de su patrulla marchó hacia el oeste con el resto de su fuerza llegando a poca distancia del rio sobre las 04:30 del día 20 de agosto y esperó hasta la noche para lanzar el asalto.

Ataque japonés.

Los soldados japoneses llegaron a la posición de Alligator Creek a medianoche. Los escuchas norteamericanos que se encontraban en la orilla este del rio, al oír la llegada de las tropas enemigas volvieron a sus trinchera y avisaron del ataque inminente. A las 01:30 Ikichi lanzo la primera oleada de tropas apoyada por fuego de mortero y ametralladoras. La respuesta norteamericana llego en forma de fuego de metralla por parte de los cañones de 37 mm y fuego de ametralladoras desde sus nidos. Algunos japoneses pudieron llegar a las posiciones de los marines pero el asalto fue rechazado una hora más tarde de su inicio con fuertes pérdidas en el bando nipón.

Acto seguido, a las 02:30 un nuevo ataque se produjo con 100-200 soldados por la lengua de arena existente junto al mar y de nuevo fue detenido en primer lugar y después rechazado. Es muy posible que Ikichi n muriera en este ataque por la playa.

Actos de gran valor se produjeron en la batalla como el protagonizado por un equipo de ametralladora que ocasionaba grandes bajas  a los atacantes y cuando el ametrallador John Rivers fue muerto, en su lugar entraron el soldado Albert Schmid y el cabo Leroy Diamond que siguieron resistiendo y disparando a pesar de ser heridos de gravedad. Por sus acciones ambos recibieron la Cruz Naval, el 2º galardón al valor del cuerpo de marines.

A las 05:00 se produjo el último intento de asalto, esta vez incluso a través del las olas del mar. Nuevamente fue rechazado con grandes pérdidas para los japoneses. Tras este ataque tan solo se produjeron duelo de fusilería y alguna explosión de morteros. A pesar de las grandes bajas sufridas los restantes soldados japoneses nunca pensaron en la retirada.



Mapa de la batalla del rioTenaru

Contraataque de los marines.

Al Amanecer, con la luz del día el alto mando americano, vista el desgaste sufrido por el enemigo, decidió contraatacar. La misión fue llevada a cabo por el 1º batallón del 1º regimiento al mando del teniente coronel Lenard B. Cresswell. Esta unidad cruzo el rio aguas arriba en un movimiento de flanqueo con la finalidad de cortar la vía de retirada de los japoneses supervivientes del ataque. A esta maniobra hay que sumar que con la luz diurna aviones americanos provenientes de Henderson Field y 5 tanques ligeros M3 Stuart se sumaron al contraataque desde el banco de arena junto al mar sin encontrar resistencia.

A las 17:00 la lucha había cesado, en la playa y las cercanías de Alligator Creek quedaban los cuerpos de los asaltantes. Los marines salieron de sus puestos de combate y empezaron a vagar entre los muertos, con la salvedad que algunos de los japoneses solo estaban heridos y atacaron a los desprevenidos soldados causándoles tal vez más bajas que el ataque de la noche anterior. Ante esta circunstancia, muchos marines clavaron sus bayonetas a los japoneses que encontraron, heridos o muertos. Al  final solo sobrevivieron 15 japoneses gravemente heridos o inconscientes y 30 más que pudieron regresar a sus líneas de los 900 que salieron hacia la batalla.



Trágico resultado.

Conclusiones.

La principal conclusión que se pudo extraer de la batalla del rio Tenaru fue la experimentación en primer grado de un tipo de guerra casi irracional que deberían sufrir los norteamericanos durante casi tres años hasta el fin de la guerra. Una clase de guerra que no podían comprender bajo su visión occidental de la vida, una clase de guerra donde la rendición no existía y donde las tropas japonesas acaban las batallas de la misma forma, “morir matando”.