Los hombres que iniciaron la
guerra.
Aunque sabía que nadie lo
creería, Hitler debía de intentar engañar a la opinión pública mundial
provocando un incidente falso que le diese un “casus belli” necesario para
iniciar las hostilidades contra Polonia.
Para un estado totalitario, con
una policía secreta potente y altamente entrenada como era el caso del Tercer
Reich, la orquestación de una farsa de este tipo era coser y cantar.
La última fase de la acción de
engaño empezó con la frase “La abuela ha muerto”, orden en clave emitida por el
jefe del servicio de seguridad del Reich, el Sicherheitsdienst o SD, Reynhard
Heydrich el 31 de agosto de 1939 a las 20:00 horas. Pero en cierta manera todo
había comenzado una semanas antes cuando Hitler ordeno al comandante en jefe de
las SS, Heinrich Himmler, la organización y preparación de un “incidente” que
diese la excusa necesaria para que la Whermacht pudise intervenir en territorio
polaco.