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miércoles, 29 de mayo de 2019

Inicio de los Rangers de Darby en 1942

Los Rangers de Darby en 1942.


Insignia de hombro del 1º Bón Ranger (Rangers de Darby)

Inicios

Los primeros asaltos de cierta entidad contra la Fortaleza Europa no se produjeron en las costas de la Europa occidental, sino en el Mediterráneo. Nada mas entrar Norteamérica en guerra, los líderes estadounidenses comenzaron a presionar en dirección de llevar a cabo un asalto directo a través del Canal de la Mancha. Sin embargo, hasta 1942 y gran parte de 1943, cedieron a las no infundadas preocupaciones británicas sobre la preparación de las fuerzas aliadas en logar éxito ante una misión de tanta magnitud y aceptaron esfuerzos menos ambiciosos contra la denominada "blanda panza" de la Europa dominada por el Eje, es decir, el Mediterráneo. Sin embargo, dicho suave vientre demostró ser una cáscara dura, ya que los ejércitos aliados, después de expulsar a los alemanes e italianos del norte de África y Sicilia, avanzaron lentamente contra una tenaz defensa alemana desplegada en el terreno beneficiosos de las escarpadas montañas de la península italiana. En este teatro de playas arenosas y montañas pedregosas bordeadas por las plácidas aguas del Mediterráneo, las fuerzas norteamericanas descubrieron de igual forma la necesidad el uso por primera vez de fuerzas especiales como un entorno favorable para dicho despliegue.

martes, 13 de octubre de 2015

La batalla de la estación de radar de Douvres.

La batalla de la estación de radar de Douvres.

La batalla de la estación de radar de Douvres fue una  operación de comandos que se produjo el 17 de junio de 1944, Encuadrada dentro de la campaña de Normandía, el ataque fue llevado a cabo principalmente por el 41º Commando británico de los  Royal Marines, mientras que la estación de radar y la zona colindante estaban defendidas principalmente por fuerzas de tierra de la Luftwaffe. Precedido el ataque por un bombardeo de la artillería y apoyado por tanques de demolición de minas y anti bunker pertenecientes a la 79ª División Acorazada, los infantes de marina fueron capaces de lograr la rendición de la guarnición germana.


Soldado británico frente a dos tumbas bajo los restos de una antena de radar destruida en la estación de Douvres.

Los desembarcos de la operación Neptuno; la fase naval de invasión aliada de la Francia ocupada por los alemanes comenzaron el 6 de junio de 1944. El radar en Douvres-la-Délivrande era la principal estación de radar de Luftwaffe de la costa normanda. Dicha estación consistía en  una zona fortificada de veinte hectáreas, construida por la Organización Todt y que comprendía un total de cinco radares distribuidos entre treinta posiciones protegidas. Campos de minas, túneles, bunkers, cinco cañones antitanque de 5 cm, un cañón 7.5 cm, un número considerable de morteros, veinte ametralladoras y un anillo de alambre de púas de 20 pies (6,1 m) de altura, formaban la defensa del área.

A las 23:00 h. de la noche del 5 al 6 junio de 1944, los Aliados lanzaron innumerables inhibidores de frecuencia que interfirieron la señal de radar alemán de forma total entre Cherburgo y Le Havre. En la mañana del día 6, el Día-D,  las antenas en Douvres-la-Délivrande estaban inoperativas gracias al bombardeo de la artillería naval aliada y si bien, las tropas canadienses que desembarcaron en la cercana playa de 'Juno Beach' aislaron la estación, los alemanes, defendieron con éxito durante doce días la posición, en espera de un contraataque por parte de la 21ª División Panzer, presente en las proximidades.  Incluso, en una ocasión los soldados de la Luftwaffe fueron reabastecidos con alimentos y municiones  lanzados con paracaídas durante una misión nocturna desde Mont-de-Marsan.

Aun estando cercados y no representar un grave peligro para la magnitud de las fuerzas aliadas desembarcadas en las playas de Normandía, la estación de radar de Douvres debía ser tomada.  Tras descansar  y ser reforzada después del desembarco  iniciales, la 4ª Brigada de Servicios Especial menos el 41º Comando, se trasladó sur a la estación de radar. La misión de la brigada era aislar la estación y de esta forma permitir que otras unidades britanicas avanzasen sin contratiempos en dirección a Caen.

Después de asegurar el perímetro, los comandos nº 46, 47 y 48 fueron enviados al frente de avance en apoyo de las fuerzas canadienses y de la 6ª División Aerotransportada quedando en el área solo el recién llegado 41º Comando. La semana siguiente al desembarco, los comandos continuaron acosando la posición fortificado con ocasional fuego de mortero así como el fuego de los cohetes lanzados por aviones Hawker Typhoon de las unidades de apoyo táctico de la RAF y por las andanadas a cargo de dos tanques Centauro del Grupo de Apoyo de los Royal Marines. Si bien, la presencia de la guarnición alemana no representaba un peligro considerable a los movimientos aliados en el área, si que seguía proporcionando  información de radar a los cazas nocturnos de la Luftwaffe y constantemente detallaba sobre los movimientos británicos.

El asalto comenzó el 17 de junio a las 16:30 h. con un bombardeo de la Royal Navy con piezas de  7.2 pulgadas (180 mm)  de los buques anclados en la costa. Bajo las ordenes de su nuevo comandante, el teniente coronel Eric Palmer, el 41º Comando con el concurso añadido de cuarenta y cuatro vehículos blindados pertenecientes a la 79ª División Acorazada , compuesta por tanques especializados de ingeniería,  atacaron desde el norte mientras que otros tanques creaban un ataque de distracción desde el suroeste. Tras media hora de continuo bombardeo la fuerza blindada avanzó con 28 Sherman Crabs, carros de combate especializados en limpiar minas del 22º de Dragoons, que allanaron el camino a través de los campos minados. Les seguían, 17 tanques Churchill AVRES del 26ª Escuadrón de Asalto equipados con morteros PETARD de 290 mm..  En ese mismo momento, el resto del escuadrón  procedía a cubrir el avance al inutilizar los cinco cañones antitanque de 5 cm. presentes en la posición, mientras los Crabs se dedicaban a abrir brechas dentro de los campos minado,  los AVRES con sus PETARD originaron  consecuencias  desastrosas al enemigo; un proyectil procedente de un PETARD impactó  directo de sobre un cañón de 50mm destruyéndolo mientras  otro explotaba en un emplazamiento a cincuenta metros de distancia. El efecto de fuego de estas potentes armas produjo un efecto devastador sobre los defensores germanos.


Sherman Crab

A las 17:40 h. los 160 hombres del 41ª Comando se unían al  asalto corriendo hacia las posiciones bombardeadas y sobrepasando casi de inmediato las primeras posiciones defensivas para acto seguido asaltar las casamatas, túneles y bunkers abriendo fuego,  entrando en las construcciones y encontrándose con soldados alemanes aturdidos y sorprendidos. Tras haber tomado las principales posiciones fortificadas, estaba claro para los alemanes que al única opción presente era la rendición ya que no existía defensa posible. Al norte de la cuerpo principal de la estación se hallaba  una pequeña posición defendida por 38 soldados alemanes que fue tomada de la misma manera; el bombardeo previo por parte de los AVRE aturdió y acobardó de tal forma a los defensores que se rindieron casi de inmediato.


Churchill AVRE con el PETARD en primer plano

Los doscientos y veinte siete restantes soldados de la Luftwaffe incluyendo cinco oficiales se rindieron y el ultimo de los objetivos designados a la 4ª Brigada de Servicios Especiales fue por fin conseguido. El  41º Comando tuvo seis bajas incluyendo un muerto, mientras que los tanquistas de la 79º División Acorazada sufrieron tres muertos y siete heridos en la acción contra la estación de Douvres. Respecto a la fuerza acorazada, un AVRE fue destruido por el fuego enemigo y otros tres resultaron dañados pero fueron reparados y  pudieron volver al servicio mientras que en la labor de limpiar los campos de minas y abrir brechas de paso, cuatro carros Crabs sufrieron daños por las propias minas.


Once días después del desembarco, el último reducto alemán cerca de las playas fue tomados, las playas de Normandía eran seguras en todos los sentidos. La primera línea de frente seguía estando a dieciocho kilómetros más allá de las playas y eso significaba que la artillería naval aliado podría frustrar cualquier ataque alemán además las fuerzas aéreas aliadas, particularmente los Typhoon dominando el cielo podrían destruir cualquier concentración de tropas alemanas.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Raid de Makin


Raid de Makin

El ataque japonés a Pearl Harbor y las siguientes conquistas japonesas de grandes territorios del sudeste asiático e islas del Pacifico Central, ocasionaron dentro del sistema militar estadounidense una gran inquietud. Durante los primeros 8 meses de 1942, los estados mayores estuvieron planificando la estrategia a seguir a medio y largo plazo hasta que la gran capacidad industrial y humana de los EEUU pudiese arrancar y ponerse en movimiento. Dos acciones muy destacables se produjeron en estos primeros meses. En primer lugar, el bombardeo de Tokio por el entonces teniente coronel Doolittle. Acción que se convirtió en una demostración ofensiva de audacia enorme, donde tal vez los resultados puramente militares fueron de poca importancia pero la trascendencia sobre la moral, propia y ajena, y sobre las consideraciones estratégicas futuras fueron muy significativas. Pocas semanas mas tarde, la destrucción de gran parte de la fuerza aeronaval japonesa en  la batalla “defensiva” de Midway suponía el punto de inflexión para iniciar la reconquista del territorio perdido y la victoria sobre el Japón.

Esa ofensiva que paso a paso llevó al triunfo final bien podría considerarse que comenzó a una escala media-grande con la campaña de Guadalcanal en agosto de 1942, pero anteriormente y al mismo tiempo que las grandes operaciones militares, pequeños pero no por ello insignificantes episodios bélicos se iban produciendo en la inmensidad del océano Pacifico. El 17 de agosto de 1942 se realizó en el atolón de Makin, en las islas Gilbert uno de esos episodios.

El denominado raid de Makin fue llevado a cabo por el 2º batallón de los Marines Raiders. Esta unidad, creada en febrero de 1942 y por supuesto dentro del USMC como infantería de marina ligera estaba destinada a operaciones asiladas detrás de la líneas enemigas o bien a operaciones de apoyo a unidades de marines en desembarcos de magnitud considerable en los días iniciales de desembarco. Durante 1942, los dos primeros batallones de Marine Raiders lograron relevancia militar; el 1º al mando del teniente coronel Edson en Guadalcanal y el 2º bajo el también teniente coronel Evans Carlson en el raid de Makin.

Geográficamente, el denominado raid de Makin tuvo lugar sobre dos islas pertenecientes al archipiélago de las Islas Gilbert en el Pacifico Central, la isla más grande es un atolón denominado Butaritari y la isla más pequeña se conoce como Little Makin. Los objetivos de la operación eran destruir las instalaciones, capturar prisioneros, conseguir información del área en las islas Gilbert y sobre todo desviar la atención de los japoneses de la campaña de Guadalcanal que se había iniciado 10 días antes, retrasando cualquier envío de refuerzos.

Las compañías A y B del 2º batallón de Marine Raiders fueron las elegidas para intervenir en la operación. Las tropas fueron embarcadas hacia su objetivo el 8 de agosto en dos submarinos-minadores, el Argonaut y el Nautilus. La travesía hacia Makin fue realmente difícil, con mar gruesa y fuertes lluvias, debido a estas circunstancias Carlson alteró su plan inicial. En lugar de desembarcar desde sus botes neumáticos en lugares diferentes, las dos compañías desembarcarían juntas y en el mismo sitio. El teniente Oscar F. Peatross al mando de una sección no comprendió la nueva orden y quedó aislado al desembarcar. Hubo mucha confusión y disparos accidentales, por lo que la esperanza de atacar con sorpresa desapareció al instante.


Raiders entrenandose a bordo del Nautilus


La compañía A del teniente Mervyn C. Plumley cruzó rápidamente el estrecho banco de arena y giró al suroeste hacia las posiciones enemigas, seguida por la compañía B del capitán Ralph H. Coyt. Fueron recibidos por intenso fuego de armas automáticas del enemigo. El sargento Clyde Thomason murió en este intercambio pero no sin antes dar muestras de gran valor y coraje al proteger a su pelotón, por este comportamiento fue condecorado póstumamente con la Medalla al Honor, convirtiéndose  de esta forma el primer marine de la SGM en recibir tal condecoración. Los Raiders apenas habían avanzado cuando los japoneses lanzaron dos ataques banzais que fueron relativamente fáciles de rechazar, ocasionando grandes pérdidas a los atacantes. Sin saberlo, los norteamericanos casi habían acabado con la fuerza enemiga gracias a la acción valerosa pero contraproducente de los japoneses.

A las 11:30 dos aviones japoneses sobrevolaron la isla, Carlson había dado órdenes de no disparar a cualquier avión enemigo y así se hizo. No viendo señales de sus propios soldados, los aviones lanzaron sus bombas pero ninguna de ellas alcanzó a ningún soldado estadounidense. Dos horas más tarde un grupo de 12 aviones llego al atolón, dos hidroaviones amerizaron en el lago interior y fueron atacados por fuego de ametralladora y de fusiles Boys. Uno de ellos enseguida se incendió y el otro se estrelló al intentar despegar. El resto de los aviones estuvieron atacando a los raiders durante una hora que se hizo eterna pero sin resultados significativos.

Los últimos informes sugerían que los hidroaviones habían reforzado al enemigo con nuevas tropas, así como, la presencia de dos pequeñas embarcaciones en el lago interior. Basado en estas informaciones, Carlson estaba convencido de la presencia de una fuerza considerable en la isla. A las 17:00 reunió  a sus oficiales para discutir las órdenes futuras. James Roosevelt, hijo del presidente y segundo de Carlson, y el oficial de operaciones argumentaron que la mejor opción era retroceder a la orilla y tal y como estaba planeado de antemano, preparar el desembarco en Little Makin. Preocupado Carlson por si al avanzar hacia el interior de la isla se encontrase con una fuerte resistencia, decidió seguir esta última recomendación.

La fuerza atacante se dividió en dos grupos. Un pequeño grupo de 20 hombres se quedo en misiones de cobertura mientras el resto de sus compañeros subían a los botes de goma con vistas a desembarcar en Little Makin. Carlson incluso llego a olvidarse de ese pequeño grupo que los cubría cuando entro en el agua a las 19:30. Los problemas llegaron cuando  una gran ola inutilizó los motores fuera borda de la lanchas, obligando a los raiders a remar hacia la orilla hasta caer exhaustos. Muchos botes zozobraron y volcaron, perdiéndose todo el material pesado, incluyendo las armas. Algunas barcas llegaron a los submarinos pero Carlson y 120 de sus hombres terminaron nuevamente tirados en la arena de la orilla de la isla que originalmente partieron. Solamente el grupo que se quedo como cobertura y algún puñado de hombres conservaban su armamento. A medianoche, una patrulla japonesa se acercó al perímetro hiriendo al centinela antes de que éste acabase con tres soldados enemigos.

Creyendo que el enemigo aun conservaba todas sus fuerzas y con sus raiders desorganizados y debilitados, Carlson convocó otra reunión. Sin tener más información decidió rendirse al enemigo, ya que había que ocuparse de los heridos y sobretodo del destino del hijo del presidente de la nación que no estuvo presente en la reunión. A las 03:30 Carlson envió a su oficial de operaciones acompañado por un marine a contactar con los japoneses. Hallaron a un soldado nipón y le dieron la nota de rendición. Carlson también autorizó la posibilidad de que cada hombre pudiese alcanzar los submarinos siempre que fuese por su cuenta y riesgo. A la mañana siguiente mas botes neumáticos llegaron, incluyendo el tripulado por el comandante Roosevelt, mientras que algunos raiders en misión de exploración eliminaron varios soldados japoneses, incluyendo probablemente al portador de la nota de rendición.

Con el amanecer, la situación mejoró notablemente. El oficial de inteligencia y el marine acompañante informaron que ninguna fuerza enemiga organizada quedaba en la isla. Carlson tenía 70 Raiders  disponibles y armados en tierra firme. Organizó patrullas en busca de alimentos y del enemigo. Eliminaron dos japoneses más y confirmaron la ausencia de oposición. El mismo Carlson lideró una patrulla que pudo ver la destrucción del campamento e instalaciones enemigas. Se contabilizaron 83 japoneses muertos por 14 de sus hombres caídos en acción. Basado en informes de los nativos, la fuerza inicial japonés rondaría los 160 hombres. Aviones enemigos realizaron cuatro ataques aislados durante el día, sin infligir bajas en los marines desembarcados.



Los marines contactaron con los submarinos y fijaron el punto de reunión para la tarde en la entrada de la laguna, donde no existía el inconveniente del oleaje en la operación de evacuación. Se utilizó para tal tarea cuatro bates neumáticos y una embarcación nativa. A las 23:00 horas la fuerza de ataque fue reembarcada en los submarinos Nautilus y Argonaut. Debido a la desorganizada evacuación, las dos compañías de raiders fueron mezcladas y no fue hasta el regreso a Pearl Harbor cuando pudieron contabilizarse las bajas. El cómputo official asciende a 18 muertos y 12 desaparecidos.
Solo después de la Guerra, el Cuerpo de Marines supo que nueve de los desaparecidos fueron abandonados vivos en la isla. Estos hombres se separaron durante algún momento de la fuerza principal y pudieron evitar su captura durante algunos días pero al final, el 30 de agosto se rindieron a las fuerzas enemigas que habían regresado a la isla. Algunas semanas después fueron trasladados a la isla de Kwajalein.

En si mismo el raid de Makin tuvo resultados positivos y negativos al mismo tiempo. Los informes de la época describieron la operación como una gran victoria que elevó la moral y la opinión pública en casa. Se creyó en un principio que había conseguido el objetivo original de derivar tropas de Guadalcanal hacia las islas Gilbert, pero los japoneses comprendieron el tamaño y propósito de la operación y no modificaron sus planes de operaciones concernientes a las islas Salomón. Sin embargo, si que produjo en el enemigo mucha preocupación sobre la posibilidad de cualquier ataque en las instalaciones de retaguardia por lo general peor defendidas. Por parte negativa, esta misma inquietud originó la fortificación de posiciones que tarde o temprano deberían ser tomadas por fuerzas americanas, como sucedió un año más tarde en el atolón de Tarawa con grandes pérdidas aliadas. A nivel táctico, el 2º de Raiders probó su capacidad de combate con el enemigo. Las grandes dificultades se hallaron en las condiciones del mar y su equipo más bien escaso, circunstancias que no podían ser superadas por el coraje y el valor demostrado por los marines. Como muestra palpable y a pesar del éxito pregonado de la operación, la Marina no intentó nunca más utilizar submarinos para dirigir incursiones  detrás de las líneas enemigas.



           Teniente coronel Evans Carlson               Mayor James Roosevelt

Carlson recibió la Cruz Naval por la incursión de Makin convirtiéndose para la opinión pública en héroe. Algunos de los marines que estuvieron bajos sus ordenes no tuvieron la misma opinión. No se cuestionó su valentía demostrada bajo el fuego enemigo pero algunos oficiales si fueron críticos en su liderazgo, especialmente con la posibilidad de rendirse a un inexistente enemigo. El propio Carlson anotó que alcanzó “un nivel espiritual bajo” durante la noche del 17 de agosto. De nuevo durante la tarde del día siguiente, el comandante del batallón se quedo intentado organizar la resistencia entre los nativos mientras otros oficiales se encargaban de la tarea de la evacuación, mucho más importante. Algunos subordinados pensaron que Carlson había perdido su agresividad y capacidad de pensar de forma clara. No obstante Carlson y sus Raiders tendrían otra oportunidad de ponerse en acción frente al enemigo en un futuro no muy distante.

lunes, 30 de abril de 2012

Dieppe: resultados y lecciones



Soldados canadienses en Dieppe
Dieppe: resultados y lecciones

La incursión de Dieppe del 19 de agosto de 1942 fue considerada un desastre. A pesar de ello, diversas conclusiones de los resultados obtenidos fueron utilizadas posteriormente con optimas consecuencias. Son las denominadas Lecciones de Dieppe.

La invasión de Dieppe ha sido observada y estudiada con detalle. Planeada como un reconocimiento en fuerza, es decir, una operación con vistas a reunir toda la información posible sobre la forma de actuar del enemigo acabó pagando un precio demasiado elevado sobre todo en Canadá, pues fue mayoritariamente esta nación norteamericana quien tuvo más bajas.

Respecto  al los resultados de la operación, ningún objetivo fue alcanzado y de los 6.000 hombres que participaron solo volvieron a Inglaterra 2.078. Canadá perdió 3.367 hombres entre fallecidos, heridos y prisioneros, un número de bajas mayor que el sufrido en toda la campaña italiana. Los comandos tuvieron 270 muertos, heridos y desaparecidos, así como las 550 bajas de la Royal Navy.  En contraposición, las fuerzas armadas alemanas solo tuvieron 600 bajas, repartidas entre 333 bajas del Heer, 113 de la Marina y 162 de la Luftwaffe, incluyendo  personal de tierra.