lunes, 6 de junio de 2016

La recuperación soviética de 1942. I

La recuperación soviética de 1942. I



Si bien la operación Barbarossa puede considerarse como un fracaso a nivel estratégico pues realmente las fuerzas armadas alemanas no  consiguieron alcanzar los objetivos previstos, no hay duda alguna de las impresionantes victorias operacionales conseguidas. En las diversas operaciones de cerco, centenares de miles de soldados soviéticos fueron puestos fuera de combate durante el verano y principios de otoño de 1941. Cualquier otra nación ante esas pérdidas hubiese capitulado pero La URSS no lo hizo. Se recuperó y al final venció al invasor. Sin embargo, y teniendo en cuenta que en 1942, concretamente en el periodo de primavera y verano el Ejército Rojo aun sufrió grandes perdidas, fue en ese mismo año cuando se produjeron acciones que indicaban la recuperación soviética. Por si mismo, la magnitud del Ejército Rojo, numéricamente hablando, no pudo únicamente salvar a la Unión Soviética de una derrota frente a los nazis. Ya a principios de 1941 el Ejército Rojo disponía en su arsenal de una serie de equipamiento que en cierta manera igualaba al de la Wehrmacht. Solo era necesario que el tiempo y las lecciones aprendidas con el paso de los combates indiciasen a las autoridades rusas la manera más eficaz de usar dicho armamento y conseguir revertir la situación.

Con la invasión germana de la "Madre Patria" es más que seguro afirmar que los alemanes se hallaron con una de sus peores sorpresas al enfrentarse con dos excelentes carros de combate soviéticos, el tanque pesado KV1 y el soberbio tanque medio T-34. Con cada mes que pasaba mejoraba la fiabilidad del T-34 y también aumentaba la destreza de los propios comandantes de carro en el uso de sus vehículos en sus enfrentamientos con el enemigo. En el verano de 1941 el Ejército Rojo también adquirió un nuevo cañón antitanque, de muy alta eficacia; concretamente el cañón Zis-2 de 57 mm de tubo largo. De esta pieza de artillería podría fácilmente decirse que era fácilmente capaz de destruir cualquier tanque que el Ostheer podría situar en el campo de batalla. Desafortunadamente para las fuerzas soviéticas, el elevado coste de producción produjo que su entrega fuese discontinuada hasta finales de noviembre de 1941, circunstancia también apoyada por la creencia errónea que el cañón antitanque estándar de 45mm era suficiente para los propósitos actuales y futuros.



La infantería Soviética también disponía en su arsenal de excelente nuevo armamento. Para combates a corta distancia y lucha urbana, el sobresaliente subfusil PPSh se introdujo en 1940 y, tras el propio desarrollo del arma, permaneció en servicio durante toda la guerra. Es posible que en algunos aspectos el PPSh fuese superado por su equivalente alemán, el subfusil MP40, pero a diferencia del MP40 el subfusil soviético tenía un proceso de fabricación simple, barato y sobre todo rápido; gracias a ello fue producido y entregado a las fuerzas soviéticas en cantidades realmente astronómicas.

Otra arma de infantería de gran rendimiento introducida en 1940 fue el mortero pesado de 120 mm. Este mortero fue tan eficaz que los alemanes lo copiaron casi en su totalidad. En 1941 se introdujeron dos tipos de fusil anticarro de 14,5 mm de calibre, el PTRS y el más común PTRD. Estas armas, de las que casi se fabricaron medio millón de unidades durante la guerra, eran razonablemente eficaces contra tanques ligeros y contra los tanques medios alemanes si los valientes soldados de infantería eran capaces de impactar sobre los lados y la parte posterior. Con el estallido de la guerra, la artillería de campaña soviética también se actualizó y mejoró con el caño divisional F-22 USV de 76 mm, el obús M-30 de 122 mm y el cañon-obús ML-20 de 152 mm desplegado a nivel de cuerpo. Todas estas piezas prontamente se hallaron en plena producción.

La disponibilidad continua de estas armas dependía totalmente de la capacidad de la industria soviética para mantener su producción. Esta circunstancia se vio amenazada rápidamente tan solo en unas semanas de la invasión tras el imparable avance alemán. Tanto Ucrania y como grandes territorios de la Rusia Occidental tenían grandes probabilidades de caer bajo dominio alemán incluyendo por supuesto sus centros industriales. Desmantelar las industrias y trasladarlas a la seguridad de zonas más allá del Volga e incluso de los Urales fue tal vez uno de los mayores logros de la URSS durante la guerra. A pesar de estas vicisitudes, ya durante la segunda mitad de 1941 la industria soviética produjo 4.177 tanques, cifra que superó los 3.796 tanques y cañones autopropulsados producidos en Alemania en el total de ese año. A finales de marzo de 1942 la producción soviética mensual de carros ascendía a casi 2.000 unidades, un ritmo de producción que Alemania no pudo igualar nunca.



Otro factor clave en la supervivencia de la Unión Soviética en 1941 fue la velocidad con la que el ejército rojo adaptó su estructura en respuesta a las realidades de los conflictos con la Wehrmacht. En fecha tan temprana como fue el 15 de julio de 1941, tan solo veintitrés días del inicio de la invasión alemana, Zhukov emitió la primera de lo que sería una serie de directivas relativas a la revisión de la estructura orgánica de las unidades soviéticas. Los cuerpos de ejército mecanizados fueron disueltos, y las divisiones de infantería motorizadas  pasaron a convertirse en divisiones convencionales. Las divisiones acorazadas y posteriormente las divisiones de infantería fueron reducidas en tamaño hasta un número aproximado de 10.000 efectivos, si bien en la batalla de Moscú una división estándar disponía de la mitad  de esa cifra. Sólo unas pocas de las nuevas divisiones acorazadas se regían bajo el nuevo organigrama  ya que las nuevas formaciones seguían estando basadas en la pequeña brigada acorazada de nueve compañías, seis de las cuales disponían de tanques ligeros, y el tamaño de una compañía acorazada, particularmente la compañía "media" estaba estandarizado a 10 tanques. Todo este proceso se formalizó en la orden del 23 de agosto de 1942.

Continúa en La recuperación soviética de 1942. II