martes, 20 de enero de 2015

La Sociedad de Naciones.

La Sociedad de Naciones.


Sede de la Sociedad de Naciones en Ginebra.

Tras finalizar la Primera Guerra Mundial, la Sociedad de Naciones surgió a instancias del presidente Wilson, quien en uno de sus famosos 14 puntos, proponía la formación de un organismo internacional en el que tendrían cabida todos los estados del mundo y cuya finalidad era preservar la paz por medio de la resolución de los conflictos entre los diferentes países, ya sean contiendas económicas , políticas y por ultimo bélicas.

Alentada por este ideal, la Sociedad de Naciones nacía en la Conferencia de París de 1919, concretamente el 24 de abril si bien no fue hasta el 15 de noviembre de 1920 cuando en Ginebra se produjo la primera sesión. Además de garantizar la paz, entre sus objetivos se encontraba  el concierto internacional, así como el fomento de la cooperación, el desarrollo social y cultural.

Además de Thomas Woodrow Wilson, los otros componentes del Consejo de los Cuatro, es decir, George Clemenceau, primer ministro de Francia, David Lloyd George, primer ministro de Inglaterra, y Vittorio Emmanuele Orlando, jefe del gobierno italiano, estuvieron de acuerdo con el presidente norteamericano en la creación de la organización mundial que como se ha comentado anteriormente contemplaba el respeto a la independencia política y la integridad territorial de los países miembros. En caso de conflicto entre los países, las diferencias deberían solventarse de forma pacífica, acogiéndose al derecho internacional y a la diplomacia.



Características.

La Sociedad de Naciones se articulaba en torno a tres órganos principales:

La asamblea, constituida por todos los miembros de la liga y que se reuniría de forma ordinaria a intervalos determinados y en forma extraordinaria, cada vez que  las circunstancias lo requiriesen en la sede de la organización o en cualquier otro lugar que se designara, para tratar todo asunto que se encontrase dentro de la esfera de acción de la Liga y que afectara la paz internacional. La asamblea no era el órgano de acción de la Sociedad de Naciones.

El Consejo – compuesto por los representantes de 9 Estados miembros, entre los cuales se encuentran las cinco potencias aliadas vencedoras de la Primera Guerra Mundial, es decir, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y EEUU, como miembros PERMANENTES y los otros CUATRO miembros son elegidos periódicamente por la Asamblea. Este se reuniría en forma ordinaria, periódicamente o como mínimo una vez al año y en forma extraordinaria cada vez que las circunstancias así lo requiriesen, para tratar todo tema que se encontrase en la esfera de acción de la organización y que afectara la paz internacional. Este era un órgano esencialmente político.

La Secretaria Permanente, compuesta de un Secretario General nombrado por el Consejo y el personal administrativo necesario, designado por el Secretario General con la aprobación del Consejo a los efectos de preparar las reuniones, reunir los documentos, ejecutar las decisiones y asegurar la continuidad necesaria a las actividades de la organización.

Así como, dos órganos secundarios afiliados;

1.- La Corte Permanente de Justicia, encargada de atender y resolver toda divergencia de carácter internacional que le fuese sometida por las partes y emitir opiniones consultivas.

2.- La Oficina Internacional del Trabajo


Sesión de la Asamblea de la Sociedad de Naciones

Fracaso de la Sociedad de Naciones

Si bien a priori, y sobre todo tras la gran masacre de la Primera Guerra Mundial, la creación de un organismo con esta finalidad parecía destinada a ser un gran logro para la humanidad, sin embargo, ya desde un primer momento, la Sociedad de Naciones derivo hacia un organismo caracterizado por la ineficacia. El fracaso de la Sociedad de Naciones se debió a muchos factores que podrían resumieres en;

A. Debilidades fundacionales

• La auto – exclusión de los EEUU como resultado de la no ratificación de los Tratados de Paz de 1919 por el Senado de los EEUU.

• La exclusión durante un período largo de tiempo de ALEMANIA (hasta 1926) y de RUSIA (hasta 1934).

• La exclusión inmediata del resto de los Estados vencidos.

• La organización fue una entidad esencialmente europea y durante mucho tiempo, una especie de club de los vencedores, dominado por Francia y Gran Bretaña

B. Debilidades inherentes al propio texto del Pacto

• El requisito de la unanimidad para que los órganos de la Sociedad aprobaran sus decisiones de fondo, restándole alcance práctico de las deliberaciones

• La falta de una fuerza militar propia, que hiciera cumplir las decisiones de la organización, quitándole así efectividad .

• El Pacto no establecía claramente cómo se administraría la seguridad colectiva: sólo se indicaba que la organización podía adoptar sanciones en contra de un agresor. Pero sólo las sanciones económicas tenían un carácter obligatorio. No así con las sanciones militares, que sólo eran facultativas.

• El recurso al arbitraje no era obligatorio en todos las situaciones.



Si bien consiguió algunos logros durante los años 20 y 30, sobre todo en materia del establecimientos de mandatos sobre los territorios árabes procedentes del extinto Imperio Otomano así como las antiguas colonias alemanas y los territorios de administración directa como El Sarre y Danzig, comenzó a hacer aguas en la resolución de conflictos donde ya se  hallaban involucradas naciones de peso especifico considerable, sobre todo, Italia en su guerra contra Etiopia, Japón con el conflicto de Manchuria primero y posteriormente China y la misma Alemania en su vorágine expansionista de los años 30, Austria, Sudetes, Checoslovaquia y que acabaría con el mayor fracaso de la Sociedad de Naciones, que fue, la misma Segunda guerra Mundial.


La Sociedad de Naciones estuvo vigente desde su fundación hasta su disolución que tuvo lugar en 1946, traspasando sus funciones a la Organización de Naciones Unidas (ONU), que en cierta manera tampoco ha cumplido la finalidad con la que fue creada.

miércoles, 14 de enero de 2015

La incursión aeronaval sobre Tarento; perspectiva general.

La incursión aeronaval sobre Tarento; perspectiva general.



Desde la misma entrada de Italia en la guerra, el Mediterráneo como tal se convirtió en un inmenso teatro de operaciones donde las fuerzas aéreas y mas concretamente aeronavales debían desempeñar y así lo hicieron, un papel preponderante. La rama aérea embarcada o Fleet Air Arm (FAA) se vio envuelta desde un primer momento en ataques sobre objetivos navales y terrestres así como el uso de cazas en misiones de interceptación de bombarderos e hidroaviones enemigos. Sin embargo, fue en noviembre de 1940 cuando los valerosos pilotos de la FAA consiguieron demostrar la importancia del poder aéreo naval sin lugar a dudas.

 El plan de ataque sobre la flota italiana fondeada en la base naval de Tarento, ya había sido diseñado en fecha tan lejana como 1935 por el entonces capitán Lumley Lister y principalmente se basaba en el uso de la sorpresa táctica producida por el ataque realizado únicamente por aviones despegados desde portaaviones. En 1940, el ya contraalmirante Lister propuso el plan al almirante Cunningham, comandante de las fuerzas navales britanicas en el Mediterráneo oriental, propósito que fue aprobado con rapidez. La flota italiana tenía en la base naval seis acorazados y todos su buques de escolta y si bien era bastante improbable que dicha flota zarpase a mar abierto buscando un enfrentamiento definitivo con los británicos, su mera presencia en el puerto del sur de Italia fijaba a un número considerable de buques británicos que podrían ser empleados de manera más efectiva en otros sectores.

En la noche del 11 al de 12 noviembre de 1940, 21 biplanos Swordfish bajo el mando de LtCdr K. Williamson despegaron desde el portaaviones Illustrious poco antes de las 21:00 h. con la misión expresa de atacar la base naval de Tarento. La primera oleada compuesta por 12 aviones, armados con una amalgama de torpedos, bombas y bengalas, llegaron sobre Tarento dos horas más tarde. El puerto estaba defendido por el denso fuego antiaéreo lanzado desde las baterías antiaéreas y los propios cañones de los barcos allí fondeados, así como las defensas pasivas proporcionadas por las redes anti torpedo y los globos de barrera suspendidos por encima de los objetivos. Los Swordfish realizaron el ataque en poco más de veinte minutos bombardeando y torpedeando sus blancos. Solo el avión de Williamson fue derribado en esta primera oleada siendo capturado junto con su observador.



Tras este primer ataque llegó la segunda oleada llevada a cabo por tan solo ocho aparatos pues un noveno avión tuvo que abandonar la misión al tener problemas con el depósito de combustible adicional. Los ocho biplanos restantes llevaron a cabo la segunda incursión por medio de un ataque con bombas y torpedos, sufriendo de igual manera la pérdida de un avión, concretamente el pilotado por los tenientes Bayly y Slaughter. El ataque fue un éxito sin precedentes: la pérdida de dos Swordfish compensó claramente la paralización en dique seco de tres acorazados italianos así como el daño infringido a un crucero pesado, una base de hidroaviones y un gran depósito de combustible.

Con tan solo 21 obsoletos biplanos se había conseguido dar un vuelco espectacular al equilibrio de poder naval existente en el Mediterráneo, a favor de los británicos, of course.