lunes, 3 de septiembre de 2012

Los hombtres que iniciaron la guerra


Los hombres que iniciaron la guerra.

Aunque sabía que nadie lo creería, Hitler debía de intentar engañar a la opinión pública mundial provocando un incidente falso que le diese un “casus belli” necesario para iniciar las hostilidades contra Polonia.

Para un estado totalitario, con una policía secreta potente y altamente entrenada como era el caso del Tercer Reich, la orquestación de una farsa de este tipo era coser y cantar.

La última fase de la acción de engaño empezó con la frase “La abuela ha muerto”, orden en clave emitida por el jefe del servicio de seguridad del Reich, el Sicherheitsdienst o SD, Reynhard Heydrich el 31 de agosto de 1939 a las 20:00 horas. Pero en cierta manera todo había comenzado una semanas antes cuando Hitler ordeno al comandante en jefe de las SS, Heinrich Himmler, la organización y preparación de un “incidente” que diese la excusa necesaria para que la Whermacht pudise intervenir en territorio polaco.

Himmler se reunió con Heydrich quien se hizo cargo personalmente de la asunción de todos los pormenores de la operación. Dicha misión consistiría en el ataque de supuestos soldados polacos a la estación de radio alemana de Gleiwitz, a escasos kilómetros de la frontera. Con el más absoluto de los secretos unas decenas de escogidos hombres de las SS fueron enviados a la zona de Gleiwitz, con equipo y armamento reglamentario del ejército polaco, con el propósito de actuar cuando fuese necesario.

Al frente de esta fuerza de engaño se hallaba Alfred Helmut Naujocks, un ex estudiante de filosofía. Miembro de las SS, por supuesto fanático de la ideología nazi, Naujocks era además un personaje audaz y aventurero que con posterioridad realizó ” trabajos” de índole parecida al de la estación fronteriza, como por ejemplo en los casos de inicio de las hostilidades contra Holanda y Bélgica.


Alferd Helmut Naujocks


La misión del comando nazi era realmente sencilla, simular el cruce de la frontera, atacar la emisora de radio y una vez allí leer en polaco un comunicado ofensivo contra Alemania. Escondidos en su madriguera, los hombres de Naujocks esperaron la orden de fallecimiento de su antecesora para iniciar el ataque, dicha orden llego directa de Heydrich en la tarde del 31 de agosto.

La ejecución del plan se realizó sin ningún inconveniente; la emisora fue atacada por los falsos soldados polacos que incluso no dudaron en disparar contra el propio personal de la estación matando algunos ciudadanos alemanes con la finalidad de dar mayor verisimilitud a la operación, asi como, algunos cuerpos de "soldados polacos" que no eran mas que prisioneros de campos de concentracion. Fueron las primeras víctimas colaterales “necesarias” del conflicto. Una vez conquistada la emisora los soldados polacos radiaron el mensaje y regresaron supuestamente hacia la frontera.


Original antena de radio de la emisora de Gleiwitz. Totografia actual.

Varias horas después del incidente un Hitler eufórico desde la capital del Tercer Reich utilizando el mismo medio de comunicación implicado en la falsa incursión, es decir, por medio de las ondas radiofónicas pudo anunciar al mundo que:

“Esta noche, tropas regulares polacas han abierto fuego contra nuestro territorio. Desde las 4:45, nuestras fuerzas armadas han pasado al contraataque”