martes, 20 de mayo de 2014

Condiciones meteorológicas en el frente asiático; una perspectiva general.

 Condiciones meteorológicas en el frente asiático; una perspectiva general.

De la misma manera que a lo largo de la Historia las operaciones militares se han visto afectadas de forma considerable por las condiciones meteorológicas, durante la Segunda Guerra Mundial este aspecto siguió jugando un papel primordial. No es extraño que vengan a la memoria escenas de tanques y vehículos atascados en el barro ruso tras el deshielo primaveral, o tormentas de arena en el desierto norteafricano, sin embargo en este articulo, se intentara dar una visión general del "tiempo" que sufrieron los combatientes en el teatro de operaciones asiático.


Tiendas de campaña inundada por las lluvias del monzón. imagen repetida en innumerables islas del Pacifico

Tipos climáticos.

Los modelos meteorológicos regionales a gran escala en el frente asiático solamente eran más o menos previsibles cuando se consideraban a largo plazo. La variabilidad con escaso plazo de tiempo únicamente se podía predecir sobre la base de las observaciones científicas suministradas por una eficaz red de estaciones meteorológicas. En tiempos  de paz, esta información era compartida internacionalmente, en tiempos de guerra, como es lógico , los datos de las estaciones meteorológicas situadas en territorio enemigo ya no estaban disponibles. Ambos bandos intentaron conseguir información de mas allá del territorio controlado, para ello utilizaron submarinos como instrumentos de observación meteorológica ya que aparte de su función intrínsecamente militar podían operar en territorio controlado por el enemigo sin ser descubiertos. La Marina de los estados Unidos también destinó un número significativo de fragatas como buques meteorológicos y así mismo, aprovechando la relaciones amistosas con la URSS, estableció una estación en Mongolia con la finalidad de proporcionar información meteorológica para toda el área de Asia Central. Los vecinos chinos llevaron a cabo una labor de guardia contra las tropas japonesas para evitar el desmantelamiento de dicha estación.

Las características del clima de una región dependen de la latitud y de la geografía. En la parte más septentrional de la cuenca del Pacífico, cerca de las Kuriles y las Aleutianas , el  aire caliente de la corriente de Kuroshio, el equivalente del Pacífico de la corriente del Golfo, choca con el aire frío proveniente del mar de Bering y Siberia produciendo un frente de tormentas generalizado que afecta al territorio casi todos los día del año.

 Más al sur rondando los 45° de latitud, más o menos en la parte septentrional de Japón y a la altura de Seattle, el clima está dominado por los vientos del oeste. Las tormentas son relativamente infrecuentes en esta latitud en el Pacífico. Sobre el continente, durante los meses de invierno, el frente de tormentas septentrional se desplaza más al sur, y las tormentas de invierno se producen casi todos los días. Durante el verano, ese frente se desplaza hacia el norte, y el clima es mucho más tranquilo.

Todavía más al sur, en el paralelo 30° de latitud, más o menos a la altura de San Diego, existe un frente seco, a veces conocido como latitudes del caballo, donde los vientos son muy suaves y lluvias muy escasas. Esto latitud corresponde a la mayoría de las regiones desérticas del hemisferio norte.

En latitudes de 15°, características de las Filipinas o de Hawái, el clima está dominado por los vientos alisios del noreste. Esta es la latitud donde la mayoría de los ciclones tropicales alcanzan su máxima expresión.

A una latitud de 5° (en verano), se encuentra la Zona de Convergencia Intertropical, conocido a veces como la inactividad. La ZCIT es una región de cielos cubiertos y ligeros vientos de superficie, exceptuando episodios de tormentas imponentes, que producen fuertes vientos locales. Esta región se desplaza más hacia al Ecuador durante el invierno en el hemisferio norte. Está situada justo al norte de las Islas Salomón y Nueva Guinea y fue una zona que aterrorizó a los aviadores de ambos bandos, debido  al peligroso clima tan variable.

En el Hemisferio Sur, los modelos climáticos son casi un reflejo de aquellos que se producen  en el Hemisferio Norte.

Las grandes superficies terrestres tienen un fuerte efecto perturbador en estas zonas climáticas. el fenómeno meteorológico mas influyente es el monzón, que domina los tipos climáticos en Asia meridional y sudoriental. Las montañas de los Andes de América del Sur tienden a realzar el cinturón seco de las latitudes del caballo del Hemisferio Sur, y fotos de satélite moderno muestran una alargada zona seca larga triangular, que se extiende desde el desierto de Atacama de América del Sur  hacia el oeste sobre el Pacífico. 

Las tormentas orogénicas son tormentas que se forman en las montañas debido a la calentamiento por parte del sol de sus laderas superiores. asimismo tienden a formarse tempestades en medio del Océano Pacifico.


Navios norteamericanos enmedio de una tormenta.

Efectos

Los efectos climáticos a menudo determinaron si las operaciones podrían llevarse a cabo. El calendario japonés para la Ofensiva Centrífuga se determinó, en parte, por las preocupaciones que el monzón de invierno podía ocasionar y multiplicó las dificultades de los desembarcos os requeridos. Asimismo, los desembarcos de Tarawa ocurrieron, a pesar de los inconvenientes con respecto a las mareas, porque podría significar una demora podía significar que arreciasen los vientos del oeste y hacer imposible el desembarco.

El mal tiempo podría ser particularmente desastroso para las misiones aéreas. Por ejemplo, el 1 de junio de 1945, una formación de B-29 Superfortress se encontró en medio de una fuerte y turbulenta tormenta. Uno de los bombarderos cuatrimotores cambió de rumbo, junto con sus cazas de escolta Mustangs y parte de la formación fue tras el avión desviado. Se perdieron 27 aviones y 24 aviadores, un número mucho mayor de víctimas que las normalmente causadas por acción del enemigo en este momento en la guerra.

Las corrientes de aire provocaron graves dificultades para los B-29 sobre Japón. Dichas corrientes son las estrechos pasillos con fuertes vientos situados a gran altitud (por encima de los 25.000 pies o 7600 metros) que a veces puede alcanzar velocidades superiores a 200 millas por hora (320 km/h).

El tiempo también podría ofrecer cobertura para los aviones. Los marineros aliados en el Pacífico occidental en 1945 se refirió al modelo climático que se producía regularmente por la tarde y noche con presencia de pequeñas ráfagas de lluvia, causadas por el calentamiento solar durante el día, como "tiempo kamikaze" ya que  podría ocultar la aproximación del avión enemigo.

Las condiciones meteorológicas que influyeron las operaciones militares en el teatro del Pacifico pueden ser consideradas bajos dos prismas bien diferenciados, en primer lugar el clima generalizado que podía preverse con antelación y con un cierto grado de exactitud como por ejemplo, las estaciones secas o húmedas así como la existencia de monzones y tifones y por otro lado el llamado microclima propio de las circunstancias puntuales del momento y zona geográfica en particular, mucho mas difícil de controlar sus variables.