miércoles, 25 de noviembre de 2015

Sitio de Leningrado, Lecciones.

Sitio de Leningrado; lecciones.


Tropas sovieticas al asalto en Leningrado

Cuando Hitler puso como objetivo Leningrado tenía la intención de demoler dicha ciudad como símbolo y centro del poder soviético, como es sabido dicha circunstancia no se produjo. Así en términos estratégicos, el esfuerzo alemán contra Leningrado fue un fracaso. Sin embargo en términos operativos, el asedio alemán de la ciudad báltica efectivamente consiguió aislar hasta tres ejércitos soviéticos durante más de dos años y obligó a otros seis ejércitos llevar a cabo repetidos y costosos ataques frontales para tratar de acabar con el asedio. En enero de 1944, el Ejército Rojo tenía en conjunto, el equivalente de más de 60 divisiones en el área Leningrado-Volkhov con la misión de desalojar de sus posiciones a 20 divisiones alemanas e intentar cercarlas en el posterior avance, hecho que no se produjo en ningún caso. El total bajas militares soviéticas en los frentes de Leningrado y Volkhov durante el asedio ascendió a  por lo menos 1,5 millones, incluyendo 620.000 soldados muertos o capturados. Además, el sitio costó la vida de aproximadamente 1 millón de civiles soviética en Leningrado e impidió que las industrias de la ciudad participasen plenamente en el esfuerzo de guerra soviético hasta mediados de 1944. Tal vez la victoria estratégica fuese al final para los soviéticos pero el precio que pagaron fue enorme.


Escuadra de soldados alemanes descansando

Aún a pesar de causar masivas muertes y  sufrimientos, los alemanes fracasaron en sus esfuerzos de llevar a los defensores de Leningrado hacia el punto de ruptura y posterior victoria. De hecho, no parece que el 18º Ejército y la 1ª Luftflotte hicieran un esfuerzo serio para aplastar la resistencia en Leningrado cuando tuvieron la oportunidad. A excepción de períodos de breves oleadas de asalto, los bombardeos aéreos y artilleros eran más de carácter acosador que un intento serio de "nivelar" la ciudad; de hecho, ni un solo objetivo principal en la ciudad fue destruido. En comparación con los ataques a Stalingrado en agosto de 1942, donde la Luftwaffe llegó hasta las 600 incursiones de bombardeo sobre la ciudad en un solo dia, la 1ª Luftflotte raramente atacó Leningrado con formaciones compuestas por más de un par de docenas de bombarderos. Del mismo modo, también el bombardeo de la artillería se realizó de forma como mínimo sorprendente al utilizar con obsoletas piezas franceses que disparar proyectiles de calibre demasiado pequeños para destruir grandes edificios. Tanto el OKH como Küchler demostraron una total falta de imaginación al no implementar las medidas necesarias ya sea para acelerar el sitio o para eliminar objetivos críticos en el área de Leningrado. Cuando se produjo el brote natural de tifus y cólera dentro de Leningrado en 1942, los alemanes podrían haber considerado contaminar el río  Neva - la única fuente de agua potable para la población atrapada dentro del asedio - y poder de esta forma casi inhumana pero altamente eficaz producir un efecto catastrófico que tal vez hubiera colapsado la ciudad entera en pocas semanas.

El Grupo de Ejércitos Norte también fracasó completamente en los esfuerzos para aislar Leningrado cortando los vínculos logísticos con el resto de la Unión Soviética a través del lago Ladoga. Los ataques de la Luftwaffe y de la artillería hostigaron las operaciones de suministros soviéticas, pero nunca estuvieron cerca de cerrar completamente el cerco e impedir el tráfico de mercancías. Durante el invierno, el 18º Ejército no quiso enviar su batallón de esquí a través del helado lago Ladoga y cortar la carretera de hielo, a pesar de que al principio los convoyes de suministro estaban pobremente guarnecidos. Finalmente, el fracaso alemán en aplastar la débil cabeza de puente de Oranienbaum fijo todo un cuerpo de ejército completo durante dos años de guerra estática sin sentido y luego dejar a los soviéticos un importante trampolín de lanzamiento para futuras operaciones ofensivas. A pesar de la escasez de tropas, Küchler tenía las fuerzas preparadas en julio de 1942 para montar un rápido ataque con tres divisiones en Oranienbaum que podría destruir la cabeza de puente.

A pesar de estos errores operacionales que costaron la victoria en Leningrado, el funcionamiento táctico alemán en defensa fue impresionante - quizás uno de los mejores de la guerra por parte de cualquier ejército. En las colinas de Siniavino de 50m de altura, las tropas alemanas mantuvieron a raya a un pico máximo de 250.000 soldados soviéticos durante días 384 días e infligieron a más de 400.000 bajas. En comparación, las fuerzas alemanas que defendieron la cima del macizo de Montecassino a 516m de altura contra 100.000 soldados durante 123 días causaron 20.000 bajas aproximadas.



El rendimiento operacional soviético en Leningrado fue obstaculizado gravemente en 1941/42 por la constante interferencia política de Stalin y sus camaradas del Kremlin. Stalin quería ver esta simbólica ciudad relevada del cerco tan rápidamente como fuese posible y ante esta premisa prestó poca atención a los argumentos profesionales de Meretskov que señalaban la importancia de preparativos logísticos apropiados como fundamentales para el éxito. Una vez que comenzó la ofensiva, a menudo Meretskov fue demasiado pronto forzado a comprometer sus reservas y a sentir presión en conseguir objetivos territoriales, en lugar de ampliar metódicamente la brecha eliminando las posiciones  fortificadas alemanas. Tácticamente en 1942, las fuerzas soviéticas sufrieron graves reveses debidos a la falta de operaciones combinadas entre las distintas armas, particularmente en el uso incorrecto o mejor dicho no coordinado de ingenieros y artillería para superar las defensas alemanas plagadas de fortines y bunkers.


 Tropas soviéticas en Leningrado


Sin embargo, los dirigentes soviéticos aprendieron rápidamente las lecciones tácticas en Leningrado y su paulatinamente fue aumentando la eficacia a lo largo del asedio. Pero incluso durante la ofensiva victoriosa en enero de 1944, los soviéticos todavía sufrieron una tasa de bajas cercana al 40% y una escalofriante proporción de 7.5 soldados muertos por cada soldado alemán muerto o capturado. De hecho, fue fundamental la capacidad soviética de regenerar rápidamente las bajas de combate para su eventual éxito, particularmente en la rápida y doble reconstrucción del 2º Ejército de Choque. Meretskov y Govorov aprendieron de sus fracasos anteriores y esperaron el tiempo y los recursos necesarios para preparar las potentes ofensivas parciales que proporcionaron que los días del asedio sobre Leningrado fueron contados.