miércoles, 2 de diciembre de 2015

Perspectiva táctica de la campaña de Túnez. 1ª Parte

Perspectiva táctica de la campaña de Túnez




A mitad de febrero de 1943, las tropas del Eje lanzaron una serie de contraataques siendo la primera vez desde la batalla de Alam Halfa que llevaban la iniciativa.  Dirección este oeste, von Arnim empujó a los aliados a través de Faid, Sidi Bou Zid, Sbeitla y Kasserine, mientras Rommel atacaba desde el sureste por El Guettar, Cafsa y Feriana. Tenían la esperanza de alcanzar Tebessa o Le Kef, preferiblemente ambas ciudades. Lograron algunos éxitos iniciales ante tropas estadounidenses novatas, sin embargo, el 22 de febrero fue detenido el avance justo al norte de Kasserine por las defensas aliadas que disfrutaban de superioridad numérica.

Usando la ventaja de las líneas interiores, Rommel se retirò rápidamente de sus posiciones en el  suroeste para ir a enfrentarse a Montgomery una vez más, lanzando un ataque importante en Medenine el 6 de marzo. Pero al igual que en la posición “Snipe” durante la batalla del el Alamein, los cañones antitanque del 8º Ejercito, incluyendo ahora el potente 17-pdr “Pheasant”, se las arreglaron para rechazar el ataque sin la participación de la infantería o de los carros de combate. Era la confirmación de que no solo los antitanques eran el arma realmente decisiva en la guerra del desierto sino además por fin los británicos habían comprendido como usarlos apropiadamente, al menos en su papel defensivo, ya que nunca copiaron la táctica de los alemanes de llevar los cañones antitanque en la vanguardia de cada ataque acorazado.

Tras Mededine, Montgomery continuó su ataque, flanqueando la Línea Mareth el 20 de marzo, asaltando la posición de Wadi Akarit el 6 de abril y llevando la persecución hasta Enfidaville. Mientras tanto, las tropas de Eisenhower presionaron desde el oeste, desde Kasserine a través de Gafsa hacia El Guettar, y desde la estación de Sened hasta Maknassy. En abril, los aliados lanzaron otra nueva ofensiva en el norte hacia Bizerta, con efectos devastadores. Las fuerzas del Eje fueron reducidas poco a poco y arrinconadas en el perímetro alrededor de la propia Túnez, ciudad que de forma progresiva también fue aislada por aire de su base logística en Sicilia. El final de la campaña en el Norte de África llegó el 13 de mayo cuando las tropas del Eje por fin se rindieron.




En términos tácticos, la campaña tunecina representa una sorprendente mezcla de viejas y ultramodernas tácticas. Debido a que el terreno era accidentado y montañoso, donde pocos vehículos motorizados podían aventurarse lejos de los llanos valles, se usó de nuevo el transporte animal, por medio de mulas; hasta incluso las tropas francesas utilizaron alguna unidad de caballería en el campo de batalla. En cambio, al mismo tiempo y en la misma campaña, apareció en combate el temible PzKpfw VI Tiger, concretamente el 28 de noviembre de 1942. Carro pesado sumamente blindado y equipado esencialmente con el mismo cañón antitanque de 8,8 cm que en su versión remolcada ya había demostrado su letal efectividad contra las fuerzas blindadas aliadas. Sin embargo el 28 de noviembre solo cuatro Tigers fueron destinados al combate y su comportamiento no fue particularmente bueno. Posteriormente llegaron solamente otros 22 tanque y esta cantidad fue reducida a ocho en abril de 1943. Eran carros mecánicamente poco fiables y su punto débil eran sus cadenas y su motor que si eran dañados por minas o por fuego artillero, solo podían ser reparados si los alemanes conservaban el campo de batalla por la noche, una situación que hacía mucho tiempo que no solía darse. Los nuevos y pesados cañones antitanque aliados podían dañar al Tiger con disparos laterales o posteriores, circunstancia que se daba a menudo en Túnez, cuando se disparaban desde posiciones enemigas preparadas.





El 14 de febrero de 1943, a los Tigers se les sumo un nuevo acompañante, El lanzacohetes de seis tubos, Nebelwefer, denominado “Screaming Meemie o Moaning Minnie” por los soldados aliados. Hasta 1944 estas dos armas fueron un azote de los ejércitos aliados, pero a principios de 1943 su número y uso no era lo suficientemente elevado para afectar significativamente el resultado de una batalla.