jueves, 4 de junio de 2015

Bases por Destructores

Bases por Destructores


Marineros americanos y británicos inspeccionando cargas de profundidad. Al fondo tres destructores de la clase Wickes entregados en el acuerdo de bases por destructores

El Tratado de Bases por Destructores fue un acuerdo firmado el 2 de septiembre de 1940, entre Estados Unidos y el Reino Unido por el que se realizó una transferencia de 50 destructores de la armada de los Estados Unidos a cambio de los derechos de propiedad sobre diversas posesiones británicas repartidas por todo el mundo. Los destructores, todos pertenecientes a las clases Caldwell, Wickes y Clemson, si bien no estaban totalmente obsoletos sí que podrían definirse como anticuados.

La Segunda Guerra Mundial comenzó en septiembre de 1939 y si bien en el frente occidental se desarrolló la denominada drôle de Guerre o guerra falsa, con las hostilidades terrestres entre Francia y Reino Unido y la Alemania de Hitler reducidas a la mínima expresión, se observó desde un primer momento que la principal actividad enemiga contra los intereses de Gran Bretaña se libraría en el mar, y más concretamente mediante la guerra submarina. Tras la Batalla de Francia en mayo-junio de 1940 y la posterior derrota total del país galo, Gran Bretaña y con ella su insularidad se halló completamente sola ante Alemania.

Desde principios de junio, tras la evacuación de Dunquerque, Francia, dentro de la operación Dynamo, la Royal Navy se encontró en una situación clara de necesidad inmediata de naves  y más ante el deber de proporcionar escolta a los convoyes que estaban o estarían abasteciendo todos los suministros necesarios para el país. Los submarinos alemanes comenzaban a ejercer mayor presión creciente sobre dicho suministro de recursos esenciales en el esfuerzo de guerra británico.

A pesar de la existencia de un cierto sentimiento de simpatía ante la difícil situación del Reino Unido, el plebiscito público sobre el aislacionismo americano impidió que el país se involucrase en “another European war” - otra guerra europea.  Reflejando esa realidad, el Congreso firmó el decreto de neutralidad tres años antes del comienzo del conflicto. Por último, el presidente Franklin Delano Roosevelt se hallaba mediatizado por la cercanía de las próximas elecciones presidenciales en otoño de 1940, cuando sus detractores le acusaban día tras día de tener una actitud a favor de la posible entrada de América en la guerra.

Con tropas alemanas progresando rápidamente en Francia, muchos políticos en el gobierno de los Estados Unidos, se convencieron de la derrota inminente de Francia y del Reino Unido. Estados Unidos, a través del embajador británico Philip Kerr, realizó una propuesta de arrendamiento al Reino Unido por los aeródromos existentes en posesiones de ultramar britanicas como Trinidad, Bermudas y Terranova. El Primer Ministro Winston Churchill inicialmente rechazó  la oferta el 27 de mayo, sobre todo porque el Reino Unido no recibía ninguna contraprestación por un posible intercambio. El 1 de junio, mientras la derrota de Francia era casi segura, el Presidente Roosevelt pasa por alto la ley de neutralidad de su país al  proponer la autorización y el envío  al Reino Unido " de varios millones de armas y municiones que se encontraban en "superávit", sin embargo Roosevelt rechazó las peticiones de Churchill hacia los destructores.

En agosto, mientras el Reino Unido se encuentra sólo frente a Alemania, el embajador de los Estados Unidos en Londres, Joseph Patrick Kennedy, informó que una derrota británica es "inevitable". Tratando de convencer a Roosevelt la cesión de los  destructores, Churchill advirtió al presidente norteamericano que si el Reino Unido era derrotado, sus islas coloniales situadas cerca de las costas de Estados Unidos podrían convertirse en una amenaza directa si cayeran en manos de los alemanes.



Un mes más tarde, el 2 de septiembre de 1940, mientras se intensifica la batalla de Inglaterra, el Secretario de Estado estadounidense Cordell Hull firma un acuerdo para la transferencia de los 50 destructores a la Royal Navy con fecha  en vigor para al día siguiente. A cambio, a los Estados Unidos se les otorgó la facultad del establecimiento de bases navales o aéreas en diversas posesiones británicas por medio de contratos de arrendamiento establecidos por un período de 99 años y con condiciones de pago gratuitas.

Bases.

Las bases utilizadas por los Estados Unidos estaban localizadas en:
  • Costa este de Bahamas.
  • Costa sur de Jamaica
  • Costa occidental de la isla de santa Lucía.
  • Costa oeste de Trinidad
  • Antigua
  • Guayana británica


Cabe reseñar el caso concreto de los derechos establecidos sobre las bases aéreas y navales en Bermudas y Terranova. Estas dos localizaciones no estaban dentro de acuerdo de destructores por bases, sin embargo, los dos territorios eran vitales para el transporte de mercancías través del Atlántico ya que estas bases permitían la partida segura de los convoyes. si bien un ataque enemigo resultaba muy poco probable, esta posibilidad no podía descartarse y Gran Bretaña por tanto debía destinar guarniciones en sendas localizaciones. El acuerdo permitió al Reino Unido traspasar parte de esa responsabilidad a los Estados Unidos liberando de esta forma tropas que serian desplegados en otros lugares donde su presencia era más necesaria.

Destructores


El USS 184 Abbot posteriormente HMS Charlestown. 
Un destructor de "cuatro chimeneas".

 Los 50 destructores entregados en el acuerdo se les cambió el nombre una vez fueron comisionados dentro de la Royal Navy. Como todos recibieron nombres de ciudades tanto del Reino Unido como de los Estados Unidos, se renombró la clase como Clase Town. También fue conocida como los destructores de 1200 toneladas,  así como de cubierta nivelada o los cuatro gaiteros debido a ser destructores de cuatro chimeneas.


MAyoritariamente estas 50 naves fueron destinadas a la protección de convoyes ante los ataques submarinos. Siete de ello no fueron directamente a engrosar la lista de navíos de la Royal Navy sino que tuvieron como destino la armada canadiense. Posteriormente, con la entra de la URSS en la guerra, alguno de ellos fue transferido a la armada soviética, concretamente nueve unidades. Respecto a su destino, la mayoría sobrevivieron a la guerra pero por supuesto siendo su misión primordial la escolta antisubmarina algunos, seis de ellos exactamente, fueron hundidos por torpedos lanzados por sus adversarios. Sin embargo, el destructor más famoso de la clase tuvo un destino singular. Participó en una de las acciones de comando con mayor notoriedad de la Segunda Guerra Mundial; la incursión sobre el puerto de Saint Nazaire y la posterior destrucción del dique seco gracias al sacrificio del propio destructor, concretamente el HMS Campbeltown, anteriormente denominado USS Buchanan.