martes, 14 de junio de 2016

El bombardeo de Londres del 7 de septiembre de 1940.I

El bombardeo de Londres del 7 de septiembre de 1940.


Formacion de Heinkel He-111 hacia Inglaterra

Probablemente el 7 de septiembre de 1940 fue una fecha clave en el devenir de la Batalla de Inglaterra. Ese día se cambiaron las prioridades de ataque de la Luftwaffe. Tanto los aeródromos del Mando de Caza como las fábricas de producción aeronáutica dejaron de ser los objetivos primarios. Este cambio de orientación fue impulsado por Göring y apoyado por Kesserling ya que consideraron que la campaña contra los aeródromos había dado sus frutos y pensaban que el Mando de Caza estaba finiquitado. El mariscal Hugo Sperrle se manifestó en contra de este cambio de órdenes a favor del bombardeo de las ciudades britanicas pues creía que aun quedaban por lo menos 1000 cazas británicos en servicio y abogaba por seguir atacando los aeródromos sobre todo los del Grupo Nº 11.

Pero sería un error ver solo la selección de Londres como objetivo, como un cambio fundamental en la dirección de la Luftwaffe. El fin primordial seguía siendo la destrucción del Mando de Caza y los ataques contra Londres simplemente representarían una variación en la forma de conseguir ese objetivo. Al atacar la capital británica, el Mando de Caza utilizaría sus aviones en defensa, dando de esta manera una oportunidad a los cazas de la Luftwaffe para destruirlos. Fue, en palabras de un oficial alemán, refiriéndose a Londres como el: "único objetivo que el Mando de Caza daría todo para defenderlo"un ejemplo válido de ste razonamiento. Al menos, esta era la teoría de Göring, sin embargo tampoco hay que olvidarse que el 25 de agosto de 1940, Berlín fue bombardeada por aviones de la RAF. Por esta razón, no se puede descartar un componente de venganza en el ataque a Londres y otras ciudades britanicas. Y Londres, por supuesto era un objetivo crucial. Era la ciudad más grande de Europa y la capital de una nación enemiga, casi la única nación enemiga en ese momento. Representaba el principal centro económico de Gran Bretaña, un importante puerto y foco industrial, la sede del gobierno y la casa del rey. Un objetivo de importancia sin precedentes, por lo que no es de extrañar que se convirtiera en un blanco tentador.

De la misma forma que Göring reconsideró y varió su estrategia, el Mariscal del Aire Dowding, jefe del Mando de Caza, en el mismo momento y también es posible que por casualidad replanteó su táctica reestructurando sus fuerzas, concretamente reclasificando sus escuadrones. De esta forma, los escuadrones del Grupo Nº 11 de primera línea se categorizaron como Escuadrones Clase A así como los escuadrones de los Grupos Nº 10 y Nº 12 que en una eventualidad pudiesen ser requeridos para reforzar el Grupo Nº 11.  Los Escuadrones Clase B, si bien estaban a plena capacidad en referencia a pilotos y aparatos y por lo tanto listos para entrar en acción, se hallaban mermados en su rendimiento de combate pues o bien estaba faltos de experiencia o bien sufrían fatiga de combate. Por último, los Escuadrones Clase C eran aquellos que habian sufrido grandes pérdidas y estaban retirados de la acción para reequiparse y recuperar fuerzas y moral.



Experimentados pilotos supervivientes de estas unidades se enviarían, en cuanto estuvieron  listos para la acción, como reemplazo de los pilotos caídos en combate o heridos en las unidades categorizadas como Clase A. Esta manera de actuar cortaría la filiación entre el propio piloto individual y su unidad original, práctica que estaba en contraposición con la tradición militar británica, pero se aseguraba que los escuadrones siempre dispondrían de un núcleo de pilotos de combate veteranos y experimentados. Mientras tanto, Keith Park, comandante del Grupo Nº 11, instruyó a sus controladores y pilotos para que de ahí en adelante obedeciesen ordenes del Grupo, sin realizar ninguna interpretación personal de dichas ordenes. Este mandato se emitió para que los pilotos de caza no atacasen desde posiciones inferiores a las ocupadas por sus enemigos, sin embargo esta práctica causó retrasos en la llegada al combate e incluso significaba que los cazas de la RAF libraron batallas aéreas con los cazas de la Luftwaffe que actuaban como escoltas  en lugar atacar a los propios bombarderos, que volaban a menudo a niveles más bajos.


Tal vez como medida de confusión hacia el comandante en jefe del Mando de caza, la Luftwaffe comenzó su ataque del 7 de septiembre de la misma manera que había comenzado muchos de los últimos días, con aisladas incursiones de aviones de reconocimiento, pero tras ello, las pantallas del radar seguía apareciendo claras, sin aviones enemigos y con las cuadriculas de los mapas de control vacías. La  larga espera parecía funesta. El Ministerio del Aire ya había emitido una la "Alerta de Invasión Nº12 que significaba ataque inminente sin previamente haber emitido  La Alertas Nº 2 y 3 que indicaban ataques probables entre dos y tres días, respectivamente.

Continúa en El bombardeo de Londres del 7 de septiembre de 1940.II