miércoles, 15 de junio de 2016

Rommel perseguido tras El Alamein III



Cañones alemanes de 88 mm abandonados.

Montgomery no quiso escuchar nada al respecto de este movimiento, era muy cauteloso sobre la exposición de su ejército a cualquier clase de contratiempo. No quería sufrir la experiencia de ser contraatacado tal y como había sucedido dos veces en el pasado, a pesar incluso que los reconocimientos aéreos y los informes secretos de inteligencia proporcionados por Ultra probaban que el enemigo solo disponía de 30 tanques y 20 coches blindados así como 40 cañones de 88 mm y 46 cañones antitanque más. Montgomery insistió que el grueso de su fuerza debía avanzar por la carreta costera tras la estela de Rommel y prepararse para la planeada batalla en El Agheila. Una columna de autoblindados avanzaría a través de la ruta interior pero dicho movimiento fue enlentecido por una serie de tormentas de arena que borraron las pistas desérticas.

Las últimas unidades del Panzerarmee Afrika salieron de Bengasi el 19 de noviembre y al anochecer alcanzaron Agedabia. Tres días más tarde estas unidades ya se hallaban en la línea de El Agheila. La columna de autoametralladoras que debía avanzar a través del desierto y alcanzar la carretera costera entre Agedabia y Bengasi llegó a su destino el día 20 pero encontró la carretera vacía del enemigo. El ejercito de Rommel que había sobrevivido al la batalla de El Alamein había retrocedido 1.300 km. En tres semanas, luchando en acciones de retaguardia y cortos de fuel y munición para llegar a posiciones más preparadas y aguardar refuerzos. Sobre el papel estaban en un lamentable estado pero su reputación de combate seguía permaneciendo siendo tan formidable que fue suficiente para que sus enemigos les tratasen con gran precaución.

Al contrario de los problemas que tenia Rommel, Montgomery estaba en plena forma, controlaba toda la situación. Las largas líneas de comunicación entre Egipto y El Agheila por supuesto que causaban dificultades pero al menos era capaz de resolverlas. El comandante del 8º Ejército estaba confiado en un éxito esencial. De forma lenta, segura y con gran superioridad acabaría machacando a todas las fuerzas del Eje. Montgomery no estaba interesado en saltar las posiciones enemigas en El Agheila con un repentino y apresurado ataque; quería atacar solo cuando estuviese seguro de la victoria total con una fuerza abrumadora.


Un cañón antitanque británico de 6-pdr y sus vigilantes transportes parecen haber sufrido un percance cerca de un bloqueo de carretera.

La llegada del 8º Ejército enfrente de la línea El Agheila-Mersa Brega permitía en esos momentos a Montgomery concentrarse en planificar la batalla que debía barrer al enemigo. A pesar incluso de los informes descifrados de Ultra y demás informaciones de inteligencia que mostraban al enemigo en no su mejor estado para conservar la línea, ya que solo podían mostrar una resistencia testimonial, Montgomery que ahora poseía una inmensa reputación que conservar no estaba dispuesto a sufrir contratiempos. Debido a ello y en primer lugar necesitaba reorganizar su ejército.

Con sus fuerzas extendidas a través de 1.300 km. de África del Norte, las inmediatas preocupaciones de Montgomery estaban relacionadas con sus suministros y administración, más que en batallas y persecuciones. La naturaleza tan estrecha del avance significaba que de lejos eran necesarios tres cuerpos de ejército en acción. Existiría menos tensión administrativa si uno de los cuerpos se disolvía y sus formaciones dispersadas. Decidió deshacerse del XIII Cuerpo y mover su comandante, el teniente general Brian Horrocks al X Cuerpo para reemplazar al teniente general Lumsden cuyo reciente comportamiento al inicio de la persecución había sido considerado más bien pobre. A las divisiones del XIII Cuerpo se les encomendaron diversos roles; la 44ª Division de infantería fue disuelta y la 50ª Division y la 4ª División India se trasladaron a la reserva de Cuartel General con la intención de incluirlas en el XXX Cuerpo posteriormente.

El cauteloso ataque de Montgomery sobre El Agheila fue planeado para iniciarse la noche del 16 al 17 de diciembre-. El 26 de noviembre el teniente general Leese y su XXX Cuerpo avanzaron hasta situarse delante del X Cuerpo. La unidad comprendía de la 7ª Division Blindada, la 51ª Division Highland y las Divisiones de nueva Zelanda. El plan consistía en retirar el X Cuerpo hasta Bengasi para actuar como reserva en el caso que Rommel volviese a actuar con uno de sus notables contraataques.

El plan de ataque de Montgomery era convencional. Decidió un frontal asalto cerca de la costa con la 51ª Division y la 7ª Acorazada para fijar las defensas mientras un profundo movimiento a través del desierto por el sur a cargo de la división de nueva Zelanda por detrás de las líneas sellaría las fuerzas de Rommel en una trampa. La Desert Air Force apoyaría estos ataques y debería estar preparada ante una repentina retirada de las fuerzas enemigas.

Rommel tardo poco tiempo en darse cuenta que la llamada línea en El Agheila era de hecho indefendible. Ocupaba al menos 160 km en el desierto, incluso era más larga que la línea en el Alamein y no tenía ni tropas ni suministros para mantenerla. La mayoría de su armamento pesado y cañoneas antitanque se habían perdido en El Alamein así como el grueso del equipo acorazada. La situación respecto al combustible mostraba poca muestra de mejoría ahora que Arnim había creado un nuevo ejército en Túnez y también necesitaba suministros. Sin embargo, durante los días siguientes llegó un goteo de refuerzos acompañado de algunos tanques de repuesto.

Rommel conocía que la posesión de la línea de El Agheila llevaría a la eventual destrucción de su ejército y pidió a su superior en Roma, el mariscal Cavallero, permiso para comenzar una retirada más al menos hasta Buerat o incluso Trípoli. Desde allí los suministros serian entregados directamente desde el puerto a las tropas. Sus líneas de suministro se acortarían en 400 km mientras que las de Montgomery se alargarían en la misma distancia.

El mariscal Cavallero rechazó la propuesta de Rommel considerándola intolerable, Mussolini había decretado que no hubiesen adicionales retiradas en Libia. Esta decisión fue posteriormente ratificada por Berlín; Rommel debía permanecer firme y luchar en El Agheila. Hitler incluso prometió más cañones y tanques que deberían de llegar lo antes posible y recordó a Rommel que se hallaba bajo el mando del gobernador de Libia, el mariscal Bastico y debía obedecer sus órdenes.