martes, 18 de noviembre de 2014

Carta antisemita de una alemana

Carta antisemita de una alemana


Carta, en este caso de amor remitida a Adolf Hitler



¡Estimado señor Hitler!

Como miembro del NSDAP, me preocupa mucho lo siguiente: para que nuestros trabajos puedan verse realmente libres de judíos, deberíamos comprometer a nuestros miembros a sellar un pacto para no comprarles a los judíos, de manera que podamos ir sacándolos gradualmente del comercio al por menor. Con ello volveríamos a asegurar la posición de la clase media. Esto será mas difícil de efectuar en el comercio al por mayor, ya que en la confección y la venta de zapatos se trabaja mayoritariamente con capital judío, pero localmente nuestro movimiento recibiría un gran estimulo mediante estas medidas decisivas.

En la mayoría de los casos, esto se debe a la mera estupidez de las personas, ¡¡ y el judío goza silenciosamente por los tontos compradores alemanes !! Y él, claro, les compra únicamente a sus correligionarios.
Con un Heil combativo y lealmente alemán.

Su atenta servidora

Frau von Ponief


Esta es la carta que fue enviada un 28 de febrero de 1930 desde Peenemünde a Adolf Hitler. La respuesta por parte de la secretaría de Hitler fechada el 6 de marzo, probablemente escrita por Rudolf Hess, es la siguiente:

Estimada señora

El señor Hitler le transmite su agradecimiento por la carta del 28 de febrero y las sugerencias que expone usted en ella. De cualquier forma, ya se prevé motivar a los camaradas del partido, mediante las debidas invitaciones en nuestra prensa, para que, en el futuro y en la medida de lo posible, compren donde sus copartidarios.

Por desgracia, la invitación a no comprar donde los judíos sería considerada como un prejuicio comercial y, por ende, sancionable, al menos en tanto se haga referencia a éstos por su nombre.

Con un saludo alemán

Su atento servidor.


Diversas reflexiones puedan aparecer tras la lectura de sendas cartas escritas en la Alemania pre nazi. El sentimiento antisemita ya se observa perfectamente arraigado dentro de parte de la sociedad alemana, e incluso focalizado en aquel punto donde más daño puede realizarse por lo menos de forma encubierta; la microeconomía particular del individuo, en este caso el comerciante judío al por menor. La respuesta ofrecida por el partido nazi es acorde con la fecha de la carta. En 1930 ya se había mostrado claramente el carácter antisemita de la ideología nacionalsocialista pero el no haber alcanzado el poder político, se les impedía de forma evidente atentar de forma abierta contra los intereses judíos por medio a las sanciones pertinentes sin embargo ya se dejaba traslucir las intenciones veladas del partido nazi con la frase final de la respuesta; al menos en tanto se haga referencia a éstos por su nombre.




Estas dos cartas estas referidas en el libro "Cartas a Hitler" del autor Henrik Eberle y editorial Tempus. Libro muy recomendable ya que es una colección de cartas enviadas al máximo dirigente nazi, desde 1924 hasta 1945, por personajes anónimos como Frau von Ponief que dan mucho que pensar y debatir.