lunes, 5 de noviembre de 2012

Ike Jacket


“Chaqueta Ike”



A mediados de 1944, el OQMG o Oficina General de Intendencia finalizaba las numerosas revisiones de los componentes del uniforme de combate, adoptando como prenda básica la M-43 chaqueta de campo. Surgida de una remodelación de la versión M-41, la chaqueta M-43 ofrecía protección ante el viento, y estaba confeccionada en popelina de algodón gris oliva en el exterior y con capas internas que podían añadirse o eliminarse dependiendo de las condiciones de combate locales. En ambientes fríos, las solapas podían levantarse formando protectores de cuello. Un revestimiento del propio tejido de la chaqueta y una capucha de piel podían añadirse.

Solucionado la chaqueta exterior, surgió la necesidad de diseñar una chaqueta más o menos elegante para los oficiales. Durante el otoño de 1943, el Cuerpo Aéreo del Ejército envió un prototipo de chaqueta al Jefe de Intendencia en el Teatro Europeo de Operaciones para revisión y posible adopción por el comandante general del ETO, el general Dwight D. Eisenhower.

El propio Eisenhower ya había pedido una nueva chaqueta para los oficiales de corte por la cintura, similar la chaqueta de batalla británica pero según el mismo “pero con un estilo más distinguido”. Eisenhower era un firme defensor de la versatilidad de la chaqueta británica.

La chaqueta de Eisenhower fue diseñada por William Marler, un sastre de Nueva York.

La “Ike Jacket” también conocida como M-44 fue diseñada para ser llevada por debajo de la chaqueta M-43 que actuaba como capa aislante. En climas de extremo frio, un suéter, una camisa de franela y una camiseta interior de algodón podían ir por debajo de la chaqueta Eisenhower, pues su flexibilidad lo permitía.

En noviembre de 1944, la M-44 fue oficialmente clasificada como prenda estándar. La principal característica de la chaqueta Ike era su holgura, la parte de la espalda tenia pliegues y junto con sus amplias mangas proporcionaba. Este diseño permitía acomodar las distintas prendas de abrigo por debajo de la propia chaqueta sin perder ni comprometer la libertad de movimientos. 

Inmediatamente después de la introducción de la chaqueta Eisenhower dentro del “arsenal textil” del ejercito, dos finalidades bien distintas le fueron encomendadas. En primer lugar como chaqueta de combate debajo de la más burda M-44 y también como chaqueta para desfiles y paseo de los miembros del Ejercito.

La chaqueta de batalla M-44 y su “hermana”, mas esbelta y entallada, chaqueta Ike, tenían en común ser confeccionadas en de lana de 18 onzas formando un tejido en sarga caqui oliva. Una vez la chaqueta estuviese completamente abotonada, las solapas podían levantarse y formar el denominado “cuello de tormenta” que protegía  todo el cuello en ambientes fríos. Los botones de los puños estaban escalonados dando la posibilidad de ajustar el puño de la chaqueta a la muñeca a voluntad del usuario.

Para impedir que el equipo se enganchara con los botones delanteros, una tira de tejido en forma de pestaña los ocultaba, de esta manera tan ingeniosa, se consiguió que la chaqueta fuese muy practica al caminar dentro de vegetación muy espesa o incluso si tuviese que desplazarse gateando. Por la misma razón, los dos bolsillos del pecho también tenían los botones ocultos y protegidos por pestañas de tela.

Las charreteras de los hombros completaban la chaqueta junto con hebillas ajustables a los costados que ceñían la  prenda a la cintura, produciendo y acentuando la “masculinidad” del usuario, ya que producía el efecto óptico de ser estrecho de cintura y ancho de hombros. Los pliegues de la espalda, uno en cada hombro, llegaban hasta la cintura, proporcionando una imagen estilizada, sin embargo al mismo tiempo ofrecían gran libertad de movimiento, incluso cuando era necesario disparar el arma reglamentaria, sea pistola o fusil.

Según el libro Uniforms del historiador militar Paul Fussell, “Eisenhower tenía la reputación entre sus tropas de ser un hombre eminentemente decente, amigable y comprensivo”, opinión que el propio Ike llevó más lejos cuando, según Fussell, tuvo la osadía de llevar sus manos de manera informal dentro de los bolsillos “infringiendo las sagradas ordenanzas del Ejercito”. Esta anécdota explica porque Eisenhower rechazó adornar su chaqueta tan personal con distintivos dorados, ya que consideraba su chaqueta como el uniforme de combate de un guerrero integro.


El mismo Eisenhower vistiendo "su chaqueta"