miércoles, 21 de junio de 2017

La importancia estratégica y logística de Irak en la Segunda Guerra Mundial

La importancia estratégica y logística de Irak en la Segunda Guerra Mundial

Irak fue durante la Segunda Guerra Mundial una región de gran importancia estratégica para los aliados, más concretamente en 1941 y sobre todo para Gran Bretaña, por varias razones. En primer lugar, junto con Irán, el territorio mesopotámico era en esos momentos la región que suministraba combustible a todas las unidades británicas exceptuando el proveniente de América. Sin embargo a principios de 1941, el continuo apoyo de los Estados Unidos al esfuerzo bélico de Reino Unido no se había convertido en una activa involucración total dentro de la guerra. Si Irak pasaba a manos enemigas y por cualquier razón los Estados Unidos no pudieran suministrar combustible a Gran Bretaña, esta última se vería obligada a pedir una ignominiosa e inimaginable paz con Alemania.



Mapa mostrando los distintos oleoductos del Oriente Próximo

Desde Irak dos importantes oleoductos transportaban combustibles desde Kirkuk hasta el Mediterráneo recorriendo alrededor de 1200 millas. Un único oleoducto partía de Kirkuk hasta Hadita en el Éufrates donde se bifurcaba con un ramal que atravesando Siria llegaba hasta Trípoli y otro que dirección suroeste atravesando Transjordania llegaba hasta Haifa. Se instalaron estaciones de bombeo a intervalos regulares para permitir el flujo continuo de petróleo por cada oleoducto. Entre Kirkuk y Hadita las estaciones fueron  numeradas como K1, K2… y así sucesivamente; desde Hadita las estaciones de bombeo de los dos ramales del oleoducto principal tuvieron una nomenclatura similar, tomando la inicial del destino como referencia, así fueron numeradas como T1, T2 y T3 las de la bifurcación norte y H1 H2 y H3 las del oleoducto con destino Haifa. Las estaciones de bombeo fueron ocupadas lógicamente por personal de mantenimiento creando verdaderos oasis en el desierto, conteniendo un pequeño puesto fortificado, acomodación para el equipo técnico así como un generador de electricidad. Tras la caída de Francia en junio de 1940, los británicos cortaron el oleoducto que atravesaba Siria y llegaba a Trípoli y planearon la destrucción del los oleoductos si Alemania llegara a tomar el control de Turquía y siria. La principal vía de salida del petróleo iraní era la gran refinería de Abadan, a treinta millas al sureste de Basora en el Shatt al-Arab, el río navegable que se forma tras la conjunción de los ríos Tigris y Éufrates.

En segundo lugar, la posesión del petróleo iraquí denegaba esta primordial materia prima a Alemania. Hay que tener que la relativa pequeña producción de crudo de Oriente Medio en 1940 en proporción al predominio de la síntesis de combustible por parte de los Estados Unidos, en manos de los alemanes sería suficiente para suplir perfectamente sus necesidades. En 1941, la única fuente de petróleo para Alemania era Rumanía y el proveniente del comercio con la URSS, pero ya estaba comenzándose a ver que las necesidades germanas de combustible a corto y medio plazo iban a ser mucho más altas. Ciertamente, la obligación de asegurar los campos petrolíferos del Cáucaso seria un factor significativo a la hora invadir en un futuro próximo la Unión Soviética y denegar el acceso al petróleo a Alemania fue un factor crítico en el plan de contingencia británico durante 1940 y 1941.



Depositos de combustible en Haifa

En tercer término, la perdida de Irak en esos precisos momentos podría haber proporcionado un significante rebrote psicológico del nacionalismo árabe en Oriente Medio. Irak era desde finales de los años 30 el santuario de una nueva y activa clase de militancia del nacionalismo árabe que abogaba tanto por desbaratar los planes de instauración de un hogar judío en Palestina como la creación de un nuevo y unificado estado árabe proveniente de la descomposición del Imperio Otomano en 1918. Si Gran Bretaña sufriese una derrota en Irak, este sentimiento nacionalista podría  extenderse tanto física como políticamente a Palestina y Egipto, pudiendo ocasionar una oleada de episodios de inestabilidad en la zona y por consiguiente reaccionar ante amenazas, tanto internas como externas con mucha mayor dificultad. Palestina ya había sufrido episodios de revueltas árabes entre 1936 y 1939, mientras en Egipto existía un número suficiente de nacionalistas dispuestos a preparar revueltas contra los británicos. La perdida de Irak al mismo tiempo que Rommel atacando Egipto desde el oeste, podría suponer el impulso necesario para expulsar a los británicos de Egipto al mismo tiempo con todas las implicaciones negativas que supondría para los aliados la pérdida del canal de Suez.

La cuarta razón estratégica del control de Irak por parte de los británicos implicaba que su perdida podría amenazar Egipto desde el flanco noreste a través de Turquía, Siria y Palestina. Siguiendo al colapso de Francia en junio de 1940, Siria permanecía bajo control del gobierno de Vichy de tendencia clara hacia los alemanes, y la neutralidad de Turquía, no permanecería intacta si Irak estuviese en manos del Eje  y Siria como se ha comentado bajo el régimen de Vichy, ante un ataque determinado de Hitler con intención de tomar el canal de Suez desde Oriente Próximo. A finales de 1940 Gran Bretaña estaba temerosa en gran medida de esta posibilidad.

Por último y no por ello menos importante, la pérdida de Irak cortaría la vital línea de comunicación entre el Mediterráneo e India y la crucial ruta de suministro a Palestina desde el este si Egipto al final caía en manos de Rommel.