viernes, 22 de mayo de 2015

Incidente del puente de Marco Polo.

Incidente del puente de Marco Polo.


Soldados japoneses en el Puente de Marco Polo

El incidente del puente Marco Polo, también conocido como el incidente Lugouqiao; puente de Lugou o incidente del 7 de julio  fue una acción militar entre el Ejército Revolucionario Nacional de la República de China y el Ejército Imperial Japonés y que, a menudo se ha considerado como el detonante del inicio de la Segunda Guerra Chino-Japonesa (1937-1945).

Antecedentes.

Las tensiones entre el imperio del Japón y la República de China habían sido más que visibles desde la invasión japonesa de Manchuria en 1931 y la posterior creación de un Estado títere denominado Manchukuo, con Puyi, el último monarca de la dinastía Qing, como su soberano. Aunque el gobierno chino del Kuomintang (KMT) se negó a reconocer la autoridad de Manchukuo, se entablaron negociaciones para una tregua entre Japón y China en 1931. Sin embargo, la presion militar iba aumentando y a finales de 1932 el ejército japonés invadió Rehe (provincia de Jehol) que fue anexionada en Manchukuo en 1933.

Bajo los términos del Protocolo Boxer de 7 de septiembre de 1901, China había concedido a las Naciones con legaciones en Pekín el derecho de guarnición en las estaciones de ferrocarril en doce puntos específicos a lo largo de la linea que conectaba Beijing con Tianjin. Se trataba de asegurar la comunicación abierta entre la capital y el puerto. Por un acuerdo complementario del 15 de julio de 1902, a estas fuerzas se les permitió realizar maniobras sin informar a las autoridades de otras naciones presentes en China.

En julio de 1937, Japón había ampliado sus fuerzas hasta llegar a una cifra estimada entre 7000 – 15.000 hombres, en su mayoría destinados a cubrir las líneas de ferrocarril. Este número de hombres y el material suministrado era varias veces el tamaño de los destacamentos desplegados por las potencias europeas y muy superior a los límites establecidos en el Protocolo Boxer.

Acontecimientos.

Las fuerzas japonesas y chinas presentes en las afueras de la ciudad de Wanping, una ciudad amurallada al sureste de Beijing, intercambiaron fuego aproximadamente a las 23:00 h. del 7 de julio de 1937. La causa exacta de este incidente sigue siendo hoy un misterio. Cuando un japonés soldado  Shimura Kikujiro no pudo regresar a su puesto, el comandante Ji Xingwen del 219º Regimiento chino, 37ª división, 29º Ejército  recibió un mensaje por parte de los mandos  japoneses exigiendo permiso para entrar en Wanping  y buscar al soldado desaparecido. Los chinos se negaron y si bien el soldado Shimura regresó a su unidad, en ese momento ambos bandos ya se estaban movilizando.

Esa misma noche, una unidad de infantería japonesa intentó romper las defensas de Wanping y fue rechazada. Un ultimátum emitido por parte de los japoneses llegó dos horas más tarde. Como medida de precaución, Qin Dechun, el comandante interino del  29º Ejército, contactó con el general Feng Zhian, comandante de la 37ª División con el fin de alertar a sus tropas.

Alrededor de las 04:00 h del 8 de julio de 1937, comenzaron a llegar los refuerzos de ambas partes a la zona en conflicto. Los chinos también movilizaron una división adicional. Una hora más o menos más tarde el ejército japonés abrió fuego y atacó a las tropas chinas parapetadas en el puente de Marco Polo, junto a un moderno puente ferroviario situado al sureste de la ciudad.


Tropas chinas defendiendo la posición.

El coronel Ji Xingwen lideró las defensas chinas con aproximadamente solo 100 hombres y la orden de defender el puente a toda costa. Después de intensos combates contra hombres del entonces comandante Kiyonao Ichiki, el mismo que lanzaría años más tarde el ataque japonés casi suicida en la batalla de rio Tenaru, Guadalcanal, los chinos pudieron mantener el puente gracias a la llegada de tropas de refuerzo. En este momento, el ejército japonés y  miembros del Asuntos Exteriores comenzaron negociaciones en Pekín con el gobierno nacionalista chino.

Se alcanzó un acuerdo verbal con el general Qin, por el que se ofrecería una disculpa a los chinos; se castigaría a los responsables; el control de Wanping pasaría a la policía civil Hopei y no al 219º Regimiento chino; así como una exhaustiva vigilancia de los "comunistas" en el área. Estos términos fueron acordados, aunque el comandante de la brigada de infantería de guarnición japonesa, el general Masakazu Kawabe inicialmente rechazó la tregua y, contra las órdenes de sus superiores, continuó bombardeando Wanping durante las siguientes tres horas, hasta que cesó el fuego y trasladó sus fuerzas hacia el noreste.

Consecuencias.

Aunque se produjo realmente un alto el fuego, no hubieron más esfuerzos para intentar desactivar el conflicto que iba in crescendo, en gran parte debido a las medidas tomadas por parte de los comandantes del ejército japonés de guarnición en China en convivencia con los altos mandos  militaristas del estado Mayor del Ejército Imperial. Wanping fue bombardeada el 20 de julio y los combates a gran escala estallaron en Langfang el 25 de julio. Después del llevar a cabo un desafortunado y sangriento ataque a las líneas japonesas el 27 de julio, el general Sung sufrió una derrota y fue obligado al día siguiente a replegarse detrás del río Yongding.


 Soldados japoneses bombardeando Wanping

Los japoneses dieron a Sung y a sus tropas "paso libre", para posteriormente trasladarse a pacificar los alrededores de Beijing y Tianjin. Sin embargo, el ejército japonés tenía órdenes de no avanzar más allá del río Yongding. En un cambio repentino, Ministro de Asuntos Exteriores del gobierno Konoe inició negociaciones con el gobierno de Chiang Kai-Shek en Nanjing y afirmó que: "Japón quiere cooperar con China, no invadirla". No obstante, las negociaciones no fueron más lejos y el 9 de agosto de 1937, un oficial naval japonés recibió un disparo en Shanghai, comenzando de hecho la guerra a gran escala.

El agravamiento de las tensiones tras el incidente del puente Marco Polo condujo directamente a una guerra total entre el Imperio de Japón y China, como se demostró a finales de julio en la batalla de Beiping – Tianjin y en agosto con la batalla de Shanghai.

La heroica resistencia mostrada por los soldados pobremente equipados del 29º Ejercito inspiró la "Marcha de la espada" en 1931, que — con la letra ligeramente retocada — se convirtió en la marcha habitual del Ejército Revolucionario Nacional y popularizó el epíteto racial "guizi" - cuyo significado es demonio - para describir a los invasores japoneses

Existen algunas divergencias de opinión entre los historiadores sobre el incidente. Algunos historiadores creen que el incidente fue un accidente involuntario. Otros en cambio, creen que el incidente puede haber sido planeado y ejecutado por el ejército japonés para proporcionar un pretexto para la invasión de China — una tesis apoyada por las ambiciones expansionistas coloniales de Japón en esos momentos. Esta ultima interpretación refleja un sentimiento arraigado por muchos japoneses en esa época;  "Asia debía ser gobernada por asiáticos", y mas concretamente los japoneses debían reemplazar a los coloniales gobernantes europeos.


Tropas japonesas marchando sobre el puente de Marco Polo

Un historiador japonés de extrema derecha alegó incluso que el incidente fue organizado por el partido comunista chino, que esperaba que el incidente conduciría a una guerra de desgaste entre el ejército japonés y el Kuomintang.


El incidente del puente Marco Polo comparado con la magnitud de la guerra chino-japonesa casi fue una insignificancia, militarmente hablando. Un puñado de combatientes chinos defendiendo una posición ante soldados japoneses de una unidad tamaño batallón. Realmente la importancia, que la tiene y mucho, es ante todo simbólica, significó el inicio de un conflicto brutal y apenas tratado que dejó más de 25 millones de muertos, en su mayoría civiles. el incidente no fue más que la mecha que encendió el barril de pólvora que era China en 1937.