miércoles, 18 de septiembre de 2013

Blitzkrieg; perspectiva general.

Blitzkrieg


Generaloberst Heinz Guderian, uno de los máximos exponentes de la Blitzkrieg.

El concepto de guerra móvil siempre ha estado presente en el espíritu bélico de Alemania y anteriormente Prusia. No obstante, fue en la Primera Guerra mundial y tras el estancamiento de las operaciones en el frente occidental debido a la guerra de trincheras, cuando se hizo necesario desarrollar nuevas tácticas de guerra móvil para intentar acabar con dicha inmovilización. Con la aparición de las tropas de asalto o Sturmtruppen se pretendió dar solución al problema, esta fuerzas de elite rompían las líneas enemigas gracias  a la velocidad y sorpresa de su ataque para posteriormente profundizar en la retaguardia del enemigo. La táctica en si funcionaba pero no tuvo el éxito esperado porque las unidades que debían seguir a los Sturmtruppen en la mayoría de los casos se quedaban a mitad del camino.

Tras la Primera Guerra Mundial y teniendo siempre presente las grandes matanzas de los campos del norte de Francia, tácticos militares introdujeron nuevas ideas de guerra de movimientos para evitar en un futuro no muy lejano dichas carnicerías. Nombres como J. F. C. Fuller o Lidell Hart en la década de los 20 se hallarían ligados a estos novedosos pensamientos. Postularon que el tanque, arma aparecida al final de la última gran contienda, debía convertirse en el eje por el que giraría la próxima manera de hacer la guerra. El tanque podría no solo ocupar el terreno enemigo sino que si maniobraba con rapidez y profundidad, llegar incluso a la retaguardia del enemigo y destruir las vías de suministro, posiciones de artillería, cuarteles generales e infundir el pánico necesario para conseguir doblegar la voluntad de combatir del adversario.

A finales de los años 20 y primeros 30, De Gaulle en Francia, Hans von Skeet y Heinz Guderian en Alemania se vieron muy interesados en estos nuevos conceptos e intentaron aplicarlos a la estructura operativa de sus ejércitos. Fue la Alemania de Hitler, donde a regañadientes y con desconfianza de las viejas glorias del Ejercito, el país que asimiló más profundamente estas nuevas ideas con Guderian como ejemplo de pertinaz obstinación en la introducción y desarrollo de la denominada Blitzkrieg. Se crearon unidades exclusivas de carros de combate denominadas Divisiones Panzer que contenían tanto elementos acorazadas, como de artillería, infantería y otras subunidades de apoyo, todos ellos mecanizados o en su defecto motorizados, porque a diferencia de tácticos como Fuller o Hart, Guderian y sus seguidores pensaban y el tiempo les dio la razón que el tanque por sí solo no podía actuar de forma efectiva, necesitaba la acción coordinada de las restante armas.

El Alto Mando alemán utilizó el conflicto civil en España como un campo de pruebas más para desarrollar el armamento que para la implantación de las nuevas tácticas móviles, pues los carros de combate nunca actuaron independientemente de la infantería, y la aviación, fundamental como apoyo táctico tampoco se utilizó de forma coordinada, eso sí se extrajeron valiosas consideraciones que serian aplicables en el siguiente  y no muy lejano conflicto. En septiembre de 1939, Alemania invade Polonia dando lugar al inicio de la segunda Guerra Mundial y fue, en las llanuras polacas donde se puso en marcha por primera vez el concepto de Blitzkrieg o guerra relámpago de forma más o menos incompleta. Las divisiones panzer con sus unidades acorazadas, de infantería y artillería todas coordinada por un buen sistema de comunicación por radio, si que penetraron en las líneas enemigas buscando la retaguardia pero el uso de la aviación aun estaba lejos de la conjunción deseable. En mayo de 1940, ya puliendo los errores cometidos, la Wehrmacht invade los Países Bajos, Bélgica y Francia, en este caso incluso utilizando tropas aerotransportadas, (Fallschirmjaeger) que añadían sorpresa y desorganización en la retaguardia enemiga. Es en esta campaña donde se observa con mayor claridad la perfección del sistema de guerra móvil llevada a su máxima expresión por comandantes como Guderian al mando de un cuerpo acorazado o Rommel al mando de su 7ª División Panzer, denominada fantasma por su velocidad. En unas pocas semanas y tras un “corte de hoz” magistral desde Las Ardenas hasta el canal de la Mancha, el Ejército alemán barre del mapa al todopoderoso Ejército francés ayudado por el Cuerpo Expedicionario Británico. En Francia el papel de la aviación y su apoyo a las unidades terrestres ya se observa mucho mas coordinado.

Desde la caída de Francia hasta la invasión de la Unión Soviética, la Wehrmacht conquista Yugoeslavia y gracia donde las características geográficas impiden la aplicación de las tácticas de Blitzkrieg en su máxima expresión, eso si se siguen perfeccionando las coordinación entre unidades. El 22 de junio comienza la Operación Barbarroja y durante año y medio hasta la batalla de Stalingrado, el ejército alemán aplica la táctica de la Blitzkrieg en innumerables ocasiones consiguiendo grandes resultados en forma de cercos o kessels de Ejércitos o incluso Grupos de Ejércitos soviéticos enteros, sobre todo en los primeros meses de campaña. Tras Stalingrado y solo con los paréntesis de las fallidas ofensivas de Kursk en julio del 43 y Las Ardenas de diciembre del44, la Wehrmacht pierde toda iniciativa de combate, no pudiendo aplicar como es lógica ninguna táctica de guerra móvil.


Resumiendo, las tácticas de la Blitzkrieg contribuyeron de forma primordial a las victorias germanas en la primera mitad de la guerra, desde 1939 hasta 1942 cuando las bases logísticas en la retaguardia estaban en disposición de garantizar el suministro adecuado a las unidades que en punta de lanza penetraban en territorio enemigo. Las tácticas de Blitzkrieg se basaron en la coordinación entre ataques aéreos y terrestres, concentrados y precisos que proporcionaron un efecto rápido y potente a través de las líneas enemigas y de esta forma  cercar las unidades del enemigo parta su posterior captura. Uno de los aspectos más importantes que debía existir era la correcta la comunicación entre el HQ y las unidades de combate y viceversa, así como el suministro constante de munición y combustible desde las bases logísticas necesario para sostener la velocidad del ataque. A veces se olvida con frecuencia el factor sorpresa que fue muy importante para el éxito de la guerra relámpago, tal y como se comprobó en las campañas de Polonia, Francia y la URSS. Las tácticas implantadas y desarrolladas por la Wehrmacht durante la II Guerra Mundial formaron parte de la base para el futuro desarrollo de armamento y guerra moderna.