jueves, 26 de septiembre de 2013

Campaña submarina; perspectiva general.

Campaña submarina; perspectiva general.



La Segunda Guerra Mundial tiene muchos puntos claves, la mayoría de ellos interrelacionados. Fue una guerra total donde las estrategias globales se impusieron a las propias operaciones militares geográficamente limitadas. Alemania perdió la guerra por igual número de múltiplos factores, tal vez el más importante de todos sea una falta total de estrategia global. Un aspecto discordante con esta visión fue el planteamiento de la campaña submarina contra la marina mercante aliada que abastecía a través de las rutas marítimas todos y cada uno de los frentes, ya sean de guerra como económicos. Los aliados, y mas concretamente el Reino Unido, estuvieron bajo las cuerdas en la primera mitad de conflicto. Solo  la entrada en la guerra de los Estados Unidos pudo aliviar la presión asfixiante que ejercían los submarinos alemanes al cordón umbilical de suministros existentes entre las islas británicas y el gran almacén de suministros que era América.

El alivio no vino al principio desde el punto de vista militar con la destrucción de la flota submarina alemana, sino más bien por la magnitud de la flota mercante norteamericana que podía soportar las pérdidas y de esta manera permitir la existencia de Inglaterra como tal. Las bajas en la flota de guerra aliada eran importantes pero de alguna manera podían ser suplidas en cambio si la ratio existente entre unidades mercantes hundidas y entre unidades construidas en los astilleros era negativa y mantenida en el tiempo, los aliados no hubiesen tenido otra opción más que la capitulación.

La Primera Guerra Mundial demostró tanto a alemanes como a los aliados la importancia estratégica del submarino en la guerra total por lo que es reseñable la pequeña proporción de recursos destinados por parte de las autoridades alemanas hacia la construcción de sumergibles en la decada de los años 30. Los existentes causaron graves pérdidas pero si en un principio, cuando aun la maquinaria de construcción aliada no estaba en funcionamiento, hubiese existido un número mayor de submarinos y todos oceánicos, la defensa aliada hubiese sido colapsada.

Durante la guerra, los alemanes se dieron cuenta de la importancia del arma submarina y se produjo una evolución importante y eficiente en dos aspectos fundamentales en la guerra submarina. El primero, aumentando la calidad técnica y las prestaciones de sus buques y el segundo mejorando las tácticas de combate empleadas. Ninguno de los dos aspectos estaba  subordinado al otro sino todo lo contrario, la conjunción de excelentes submarinos con tácticas efectivas a punto estuvo de inclinar la balanza. Tan solo el poderío industrial de los Estados Unidos, capaz de producir por ejemplo los Liberty Ships, barcos mercantes construidos en cadena con gran capacidad  de carga y en un tiempo record, asociado a medidas defensivas como armamento antisubmarino, sistema de convoyes y como no, la gran ventaja obtenida al violar las claves encriptadas de comunicación entre submarinos por medio de la maquina descifradora Enigma, pudo al final ganar la denominada Batalla del Atlántico.


U-Boot VII, el más común de los submarinos alemanes

La importancia y esfuerzo demostrado por Alemania hacia su arma submarina, contrasta con la visión ofrecida por sus dos principales aliados; Italia y Japón. Las dos naciones aliadas disponían al principio de la guerra de una flota de submarinos considerable y además, entraron en el conflicto meses o incluso años después de Alemania, por lo que tuvieron más tiempo para adecuarse e intentar mitigar las dificultades inherentes a la guerra submarina.

Sin embargo, Italia se encontró  con una flota compuesta por naves de deficiente calidad y con unas tripulaciones escasamente entrenadas y aquejadas en ocasiones de la misma falta de motivación y convicción que afectaba a los integrantes de la flota de superficie.

El caso de Japón era completamente distinto, en el país nipón no era la falta de coraje el problema que se presentó durante la guerra sino una ineficaz y anacrónica visión de combate del arma submarina que proporcionó ventaja a su adversario norteamericano. Las acciones submarinas contra la marina mercante aliada eran observadas como “guerra defensiva” y estaba en desacuerdo con la mentalidad de los oficiales navales japoneses. Por esta razón, los submarinos japoneses actuaron durante el conflicto casi de forma exclusiva contra buques  de guerra, muy al contrario que de los submarinos norteamericanos que si atacaron y de forma muy efectiva las líneas de comunicación marítimas esenciales para el suministro de materias primas al país asiático.

De todas formas nunca podrá acusarse al las potencias del Eje de no sacrificarse pues fueron hundidos más de 950 submarinos por acción bélica mas aquellos que se perdieron por otras causas. Los alemanes fracasaron en el empeño de paralizar el envío de suministros estratégicos a Gran Bretaña por las causas antes mencionadas y esta circunstancia supuso en último término la concentración de tropas y material necesario para el asalto a la “Fortaleza Europa” en 1944 y llevar a la victoria final a las naciones aliadas.


Destino final de numerosas embarcaciones.

Esta victoria fue conseguida a costa de grandes pérdidas materiales y por desgracia, humanas. Perdidas que afectaron de forma considerable tanto a vencedores como vencidos. Entre 1939 y 1945, de forma aproximada 3.500 mercantes aliados fueron hundidos con sus tripulaciones y por ejemplo, por parte germana se perdieron 783 U-Boote llevándose con ello la vida de 30.000 marineros de los 40.000 hombres que existieron en la flota submarina alemana, una proporción de bajas, en este caso y de forma mayoritaria por fallecimiento, del 75%, una cifra realmente abrumadora.

Bajas personales y materiales en la guerra submarina.

Alemania
Aliados
30.000 marineros
36.200 marineros
783 submarinos
36.000 marineros mercantes

3.500 buques mercantes

175 buques de guerra