martes, 12 de noviembre de 2013

Las Islas Malvinas durante la Segunda Guerra Mundial

Insignia de Falkland Islands Defence Force

Desde el principio de la Segunda Guerra Mundial, Gran Bretaña como propietaria del mayor imperio del mundo destinó todas sus posesiones por recónditas que estuvieran al esfuerzo de guerra y más aun siendo una gran potencia marítima, las antiguas estaciones de carbón del siglo XIX que servían para abastecer de combustible y demás suministros cobraron gran importancia. Por esta razón, las Islas Malvinas y sus habitantes no pudieron eludir el impacto de esta guerra. Considerando que, en la Primera Guerra Mundial las islas fueron el escenario de una batalla naval entre británicos y alemanes, el segundo conflicto mundial apenas si dio ninguna relevancia militar notable, sobre todo en el tema referente a combates tanto terrestres, navales  o aéreos.

Sin embargo, a pesar de los limitados recursos de las islas, más de 150 hombres y mujeres dejaron las islas para servir en el exterior en el Royal Navy y en la Marina mercante, Royal Air Force y en distintas unidades del ejército. Otros trabajaron en fábricas, en el ejército territorial y en tareas de defensa civil. Los isleños se hallaron a bordo del HMS Exeter en la batalla del río de la plata, HMS Zulú en el hundimiento del Bismarck, luchando contra los incendios durante el Blitz, en el Día D y en la batalla de Inglaterra, por mencionar algunos episodios bélicos. Muchos murieron en el servicio de su país y son recordados en las Cuadros de Honor de las Islas Malvinas 1939-1945.

En 1942, como respuesta a la entrada de Japón en la Guerra, fue enviado a las islas Malvinas un batallón del Regimiento West Yorkshire que posteriormente y por causa de la reducción al mínimo de una posible invasión japonesa fue sustituido por un contingente mas pequeño de soldados pertenecientes al Regimiento de los Royal Scottish.

En las Malvinas propiamente dichas, cada hombre capaz sirvió en la fuerza de defensa (FIDF – Falkland Islands Defence Force), se obtuvieron considerables fondos para la guerra y cada habitante siempre  tenía un papel que desempeñar en las tareas de seguridad local. Las islas también recaudaban el dinero para la creación de 10 Spitfires.

En el global de la guerra mas de 150 isleños de una población total de solo 2.300 fueron voluntarios de las fuerzas armadas británicas, de ellos 24 no volvieron. En reconocimiento a su esfuerzo desde julio de 1944 dichos voluntarios tuvieron derecho a lucir en la solapa del hombro una insignia con la leyenda “Falkland Islands”.

También se desarrolló en las islas Malvinas una operación naval, denominada Tabarin

La Operación Tabarin fue concebida a nivel del gabinete británico en 1943 cuando existía el temor de una participación naval alemana en el Atlántico Sur que podría conducir a Argentina y Chile a intenta hacer valer la soberanía en la Antártida, mientras  Gran Bretaña estuvo ocupada en las operaciones militares de la Segunda Guerra Mundial. Para ello se formó un grupo cuidadosamente seleccionado de marinos bajo el mando del Lt. Commander James Marr, un veterano de la expedición “Quest”de Shackleton y de las investigaciones de “'Discovery”. La operación secreta fue nombrada en clave “Tabarin” en referencia a un club nocturno de Paris, el Bal Tabarin, habida cuenta de la oscuridad del invierno de la Antártida. Su establecimiento también necesita un montón de trabajo nocturno con un consiguiente caos similar al existente en el antro parisino.

Un barco de madera noruego, adecuado para travesías por el Ártico, fue fletado y renombrado como HMS Bransfield con la finalidad de transportar al grupo de marineros y a su equipo a las Islas Malvinas., pero en el trayecto se produjo una vía de agua y tuvo que ser abandonado, dando como resultado el traslado del personal y suministros a un buque de la compañía de transporte Royal Mail Liner-Highland Monarch que  ya estaba programado para navegar hacia las islas. Aunque se hicieron trabajos para adecuar dicho barco en vistas hacia una  operación de investigación antártica, tareas que posteriormente derivaron en la conversión como dragaminas, el HMS William Scoresby era claramente insuficiente para transportar toda la carga y personas. Así, a su llegada el Lt. Commander Marr fue capaz de requisar el barco de correo Fitzroy, el único vínculo con el mundo exterior. El Fitzroy no estaba equipado con cuchilla rompehielos  ni tan siquiera para una operación en la Antártida. Su pérdida habría aislado  la colonia, que ya anteriormente había perdido el 'Lafonia', la otra nave correo, tras una petición similar.

El capitán D. W. Roberts,  administrador colonial de la Compañía de las Islas Malvinas, se resistió fuertemente a la requisa del barco correo pero sin resultado y por lo tanto ante la negativa, insistió al menos en acompañar al capitán Keith Pitt  en su viaje. Él era los más experimentados navegantes en las zonas al sur de las Islas Malvinas. EL HMS William Scoresby quedó bajo el mando del capitán Victor Marchesi. La operación tuvo éxito y estableció dos bases antárticas; bases en las que se construyó sendas oficinas de correos para realzar la soberanía. Sin el Fitzroy o el capitán Roberts es cuestionable si la misión habría sido o no, todo un éxito.


Al acabar la contienda mundial, la operación continuó pero ya bajo premisas civiles. Las Oficinas de Estudio de las Islas Falklands se convirtieron en 1962 en el Estudio Antártico Británico. La ocupación humana de la Antártida ha sido continua desde el establecimiento de las primeras bases de Operación Tabarin.