lunes, 2 de junio de 2014

Estrategia aeronáutica en Japón; Perspectiva general.

Estrategia aeronáutica en Japón; Perspectiva general.

Antes y durante la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas armadas japonesas no estaban divididas en tres armas, tierra mar y aire, como no era habitual en otros países, como sus aliados Alemania e Italia. Por el contrario, el Ejército y la Marina de guerra, cada uno por separado tenían su propio servicio aéreo. Al trabajar independientemente uno del otro, el ejército y la armada crearon fuerzas aéreas separadas y adecuadas a sus necesidades específicas. El Ejército diseñó y construyó aviones que debían enfrentarse a priori con su enemigo natural del continente asiático; la URSS mientras que la Marina planificó todo su trabajo con vistas a  combatir en mar abierto contra norteamericanos y británicos en el Pacífico y el área del sudeste asiático.


Mitsubishi A6M Zero. en su estado no natural, basados en tierra.

Esta organización o mejor dicho esta separación de los recursos aéreos japoneses fue desde casi un primer momento perjudicial para el país nipón por razones obvias. Algunas circunstancias difíciles de imaginar exacerbaron el problema. Por ejemplo: fábricas de avión del Ejército y la Marina se mantuvieron separadas unas de otras. Actuaron como competidores. Ambas ramas mantuvieron sus secretos de diseño entre ellas, no hubo ninguna normalización referente a aspectos mecánicos tan simples como por ejemplo el tamaño y grosor de los tornillos y el montaje en sí de los aviones, incluso los sistemas eléctricos eran diferentes entre los modelos "terrestres" y los modelos "aeronavales".

Un ejemplo clásico de este problema primordial fue la superioridad del Mitsubishi A6M Zero de la Marina sobre Nakajima Ki-43 Hayabusa del Ejército. si la Marina hubiese estado dispuesta a compartir el Zero y el ejército dispuesto a aceptar dicha ayuda,  Japón podría haberse ahorrado todos los esfuerzos dedicados al Hayabusa e incluso dedicar más recursos en las mejoras necesarias en el propio Zero. Una economía de guerra más simplificada habría significado un número mucho mayor de cazas de combate muy necesarios para el esfuerzo de guerra Japonés. Además, ninguno de los dos servicios aéreos desarrolló el diseño y producción de un bombardero pesado como si lo hicieron Gran Bretaña o Estados Unidos, hasta que finalmente cooperaron en 1944 en la creación del enorme bombardero hexamotor Nakajima G10N Fugaku. Esta conjura de intereses fue demasiado escasa, demasiado tarde y además infructuosa ya que el  Fugaku nunca llegó a entrar en servicio.

Además de esta terquedad en lo que respecta a la cooperación, las dos ramas también escondieron sus debilidades y la comunicación de sus propias pérdidas de aparatos al servicio "competidor". Por ejemplo, el Ejército no tuvo conocimiento de la derrota de la Marina en Midway hasta 1945, y eso que se produjo en junio de 1942, tres años antes.


Nakajima Ki-43 Hayabusa en formación

Ambas fuerzas aéreas japonesas estaban muy bien entrenados y ambas obtuvieron grandes éxitos  en la guerra chino-japonesa y en el comienzo de la campaña del Pacífico tempranas. Japón ganó fácilmente la superioridad aérea sobre China. En 1941, los pilotos japoneses tenían en su historial entre 500 y 800 horas de entrenamiento previo al bautismo de fuego. Aproximadamente la mitad de los pilotos del Ejército ya habían entrado en combate contra el enemigo en China y Rusia, alrededor del 10% en la Marina de Guerra al inicio de la segunda Guerra mundial, el 7 de diciembre de 1941. Lamentablemente, Japón no tenía un plan previsto para reemplazar los pilotos perdidos en combate y en el año 1944,  debido a las limitaciones de tiempo y combustible, la mayoría de los pilotos de reemplazo podrían considerarse muy  afortunados si llegaban a acreditar  120 horas de vuelo antes de entrar en combate por primera vez.

Si bien los problemas existieron desde un principio por la falta de coordinación entre los servicios, no es menos cierto que al principio de las hostilidades, los aviones japoneses eran verdaderos  instrumentos letales. El 7 de diciembre de 1941 la aviación naval atacó por sorpresa Pearl Harbour, marcando el comienzo de una nueva era de la aviación naval. Pocos días más tarde aviones de la Marina hundieron el acorazado británico Príncipe de Gales y el crucero Repulse cerca de Malaya. Japón había creado un nuevo paradigma: el apoyo aéreo se convirtió en una necesidad para flotas navales.

A medida que la guerra avanzaba rápidamente las fuerzas aéreas japonesas perdieron terreno rápidamente, la fuerza aérea estadounidense consiguió diseñar y producir aviones cada vez más fuertemente armados y blindados.. Cuando los bombarderos cuatrimotores B-29 estadounidenses comenzaron a bombardear las islas japonesas, los cazas japoneses ligeramente armados tuvieron dificultades incluso para derribarlos. Los aviones japoneses también carecían de la ventaja del radar aerotransportado. todas estas deficiencias llevaron al Japón a comenzar a plantearse la utilización de aviones kamikaze, la táctica suicida que consistía en hacer estrellar un avión cargado con explosivos directamente en su objetivo, lógicamente los buques de la Marina de los Estados Unidos.


Ataque kamikaze sobre un portaaviones norteamericano

Un éxito, si desesperado pero en cierta manera un éxito, los ataques kamikazes causaron a los Estados Unidos mas pérdidas navales que la suma de los ataques convencionales. Los ataques se utilizaron por primera vez en la batalla del Golfo de Leyte, pero fueron más notorios en la batalla de Okinawa. de todas maneras los ataques kamikaze fueron de una magnitud  demasiado escasa y demasiado tarde para que la nación nipona focalizase por completo las fuerzas militares estadounidenses tras la rendición alemana.


Entre 1940 y 1945 Japón produjo casi 75.000 aviones. Los Estados Unidos produjeron casi 300.000. Las pérdidas japonesas en el momento de la rendición alcanzaron las 43.110 unidades. Al principio los diseños y la producción aeronáutica japonesa podían ser suficientes para enfrentarse al enemigo gracias a la superior calidad de los aviones y  a la destreza y experiencia de los pilotos, sin embargo, una vez sobrepasadas las etapas iníciales, los aliados, en especial, los norteamericanos con nuevos aviones, más eficaces y a un mayor numero gracias a su gran capacidad industrial pudieron doblegar a las fuerzas aéreas niponas, que no pudieron sobreponerse debido sobre todo a la nefasta e ineficaz planificación y diseño de aeronáutico agravada al final de la guerra por los incesantes bombardeos sobre las industrias de producción de aviones.