martes, 3 de junio de 2014

La conferencia de Evian

La conferencia de Evian


Hotel Royal, lugar de las sesiones de la Conferencia de Evian

Adolf Hitler tomó el poder en 1933. Desde un primer momento tuvo a los judíos en su punto de mira. Si bien la idea del exterminio globalizado que se puso en práctica años después no estaba en su orden del día, si que existía la intención de hacer la vida imposible a todos los judíos que vivían en Alemania. paulatinamente y en todos los sectores de la vida social de Alemania, las ahora plenipotenciarias autoridades nazis comenzaron a presionar a los judíos obligándoles a plantearse la salida de Alemania. El objetivo de Hitler era conseguir una patria libre de judíos.

Desde y en un primer lugar, las secciones de asalto de la SA comenzaron a coaccionar a los propietarios judíos de comercios por medio de pintadas, actos violentos e incluso ataques físicos, con el visto buenos de las fuerzas de seguridad que comenzaban a estar controladas por miembros del propio partido nazi. La sociedad alemana si bien al principio podía disgustarse con este tipo de actuaciones, poco a poco y con la maquinaria propagandística detrás fue aceptándolas como algo casi ineludible.

Al hacerse con el control legislativo y ejecutivo, Adolf Hitler y sus acólitos del partido nazi dieron un paso más adelante en la coacción y exclusión social de los judíos. en primer lugar con la Ley para la Restauración del Servicio Civil Profesional que prohibía a los judíos ocupar cargo alguno en la administración pública y posteriormente con la leyes de Nuremberg, ideadas y redactadas bajo la inteligente y capaz mente del principal jurista del gobierno nazi; Wilhem Frick. Fue en septiembre de 1935 cuando estas leyes consiguieron socavar la voluntad del pueblo judío que vivía en Alemania con la intención de forzar su salida. Dichas leyes eran una vuelta más de tuerca para las condiciones sociales y económicas de los judíos pues impedían los matrimonios entre judíos y alemanes no judíos, impedían el ejercicio de profesiones liberales a los judíos,  impedían a empresarios alemanes contratar en sus empresas a personal judío.

Todas estas presiones por parte del propio gobierno nazi obligo a miles de judíos a emigrar de Alemania, circunstancia buscada por Hitler desde un primer instante. Fueron los judíos de la clase alta los que en primer lugar partieron de su patria pero poco a poco y exponencialmente el numero de judíos iba aumentando, pasando de ser un fenómeno puntual a ser un fenómeno a tener en cuenta que obligó en cierta manera a crear algún tipo de reglamento que controlase dicho flujo de personas.


Mapa del flujo de exiliados judios de Alemania.

Por esta razón se produjo en la localidad francesa de Évian-les-Bains a petición del presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt, una cumbre entre dirigentes de casi todos los países influyentes de la época a nivel mundial, con la finalidad de discutir sobre los permisos, cuotas y regulación de la emigración de ciudadanos alemanes de origen judío y su acogida en las naciones  de destino. Dicha cumbre acabó denominándose como Conferencia de Evian.

A dicha conferencia acudieron delegados de 32 países así como representantes de organismos internacionales judíos como la Agencia Judía, el Congreso Judío Mundial y la Organización Sionista Revisionista. Dentro del conjunto de delegados oficiales existió una gran variedad  de  estereotipos; desde delegados latinoamericanos cortados por el patrón de políticos más dados a pasar unos días de vacaciones pagadas en un lujoso hotel hasta políticos más técnicos de los países del norte de Europa, si bien a lo mejor más preocupados por la cercanía del problema. Cabe destacar las delegaciones del Reino Unido, Francia y los EEUU como numerosas y formadas por personas de amplia valía.

De la misma manera que a lo mejor sucedía dentro de la mayoría de la población germana, el problema judío fue observado por casi todos los asistentes a la Conferencia de  Evian de forma similar. Casi todos los asistentes demostraban buena voluntad y comprensión frente a los exiliados judíos del Tercer Reich y poco más. Querían que la situación mejorase pero en cambio no ofrecieron ninguna solución al conflicto, no dieron muestra alguna de acoger a miles de personas que había que alimentar, dar trabajo dar alojamiento en definitiva darles vida.


Myron Taylor, delegado de EEUU pronunciando un discurso 

incluso el antisemitismo estaba presente en estos países, seguramente no de la misma forma que en Alemania pero sí que calaba hondo en algunas capas de la sociedad, a veces, capas poderosas. Fuese por la razón que fuese, la Conferencia de Evian finalizó con un fracaso rotundo. Nadie quiso acoger a los refugiados judíos de la Alemania de Hitler, fue directamente una decepción mas de la Sociedad  de Naciones o de lo que representaba este ineficaz organismo internacional, es decir, la conjunción de intereses comunes de países distintos para el beneficio común, sin embargo, si fue un éxito para Hitler, ya que de forma indirecta pudo decir al mundo que las democracias que se quejaban de la actuación del gobierno nazi frente a los judíos ni tan siquiera habían podido conseguir dar una solución a dicho problema.

La frase publicada en The Guardian por Jaim Weizmann resume claramente todo lo discutido en la Conferencia de Evian:

"El mundo parece estar dividido en dos partes: Una donde los judíos no pueden vivir y la otra donde no pueden entrar".

Seguramente, ninguno de los asistentes al lujoso hotel de la turística localidad gala podía pensar, ni siquiera imaginarse las consecuencias de su propias decisiones pero hoy en día nadie discute de la trascendencia para miles, incluso centenares de miles de judíos, de las nefastas deliberaciones que tuvieron lugar en Evian entre el 6 y el 14 de julio de 1938. Fue dar la espalda a las acciones genocidas que ya estaban produciendo en Alemania y que acabaron, tras la conferencia de Wansee de 1942 con la denominada Solución Final.


Fue tal vez el antisemitismo pasivo de las naciones que no vieron o no quisieron ver los sufrimientos de los judíos quien dio fuerzas a Hitler y sus seguidores a la hora de tomar decisiones de mayor magnitud y naturaleza mas inhumana para el destino de los judíos. Sea como fuese, está más que claro que el porvenir de millones de personas, por desgracia, comenzó a orillas del lago Leman, en el verano de 1938.