miércoles, 3 de mayo de 2017

Brasil y su contribución a la Batalla del Atlántico

Brasil y su contribución a la Batalla del Atlántico


Cartel propagandístico brasileño.

La entrada de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial tras el ataque a Pearl Harbor en diciembre de 1941 fue seguida al mes siguiente por una conferencia de todos los estados americanos en Rio de Janeiro. Estados Unidos solicitó un compromiso garantizado a todos los países presentes de romper relaciones diplomáticas con Alemania, Italia y Japón, circunstancia acordada por todos menos Chile y Argentina. En referencia a la posición brasileña y  con intención de calmar a las fuerzas armadas estadounidenses, el Departamento de Estado norteamericano tras largas negociaciones diplomáticas consiguió de la delegación brasileña el consentimiento a crear bases militares en el norte y noreste del país, concretamente en Recife y Natal, y de este modo ponerlas a disposición de la Marina y de la Fuerza Aérea norteamericana. Al permitir la presencia aliada en el saliente atlántico de su región noreste, Brasil se vio implicado en una mayor contribución al esfuerzo aliado, ya que dicha posición era esencial para el control de las líneas marítimas del Atlántico Sur así como proporcionar acceso a la red de transporte global aliada. Cabe reseñar, que incluso antes del ataque a Pearl Harbor, los Estados Unidos ya habian desplegado fuerzas navales hacia Brasil y en uno de sus planes de contingencia se había contemplado la invasión y ocupación de los grandes puertos del saliente brasileño.

Finalmente la cuestión se resolvió de forma oficial con la entrada de Brasil en agosto de 1942, cuando el submarino alemán U-507, bajo el mando del Korvettenkapitän Harro Schacht, hundió seis buques de bandera brasileña entre el 16 y el 19 de agosto de 1942. Este hecho causó gran clamor popular contra el Eje que añadido la presión realizada por el ministro brasileño de relaciones exteriores, con tendencias pro-estadounidenses Oswaldo Aranha, condujo a Brasil a unirse al esfuerzo bélico aliado. Esta decisión fue oficialmente proclamada el 22 de agosto de 1942.

El factor más importante en el desarrollo de las intensas relaciones militares entre Brasil y los Estados Unidos fue la patrulla integral y las operaciones antisubmarinas llevadas a cabo conjuntamente entre las fuerzas aéreas y navales de los dos países desde mediados de 1942 y en adelante. Durante este periodo, las fuerzas armadas brasileñas vieron incrementado su potencial al ser equipadas con material suministrado por los acuerdos de Préstamo y Arriendo.

La Armada y la Fuerza Aérea disfruto de un trato prioritario frente al Ejército gracias a su pequeña pero eficaz contribución a la Batalla del Atlántico. La primera entrega de armamento consistió en naves especializadas en la lucha antisubmarina, corbetas y fragatas, para más adelante recibir ocho destructores de escolta, uno de los cuales el Bauru  se conserva como Buque Museo en Río de Janeiro. Brasil también construyó en Río de Janeiro tres grandes destructores de flota bajo diseño americano. La fuerza aérea brasileña comenzó a recibir aviones de modelos más modernos, incluyendo el Curtiss P-36A, Curtiss P-40 y el bombardero medio North American B-25 Mitchell y para satisfacer la urgente necesidad de aviones patrulla recibió unidades de Lockheed Hudson y Ventura así como el hidroavión de largo alcance Consolidated PBY Catalina.


Corbeta antisubmarina "Cananeia", precedente de la Marina norteamericana


Aún así, la principal carga de combate aéreo y guerra naval a lo largo de la costa brasileña fue llevada a cabo por unidades americanas. Esta circunstancia se relevo especialmente cierta en los meses de junio y julio de 1943, cuando se produjo un pequeño "Blitz" a cargo de una docena de submarinos alemanes que atacaron de forma intensa el trafico naval que navegaba por todo el litoral de América del Sur. Durante la guerra la Armada de Brasil perdió tres barcos y 486 hombres, 332 de ellos con la perdida al final de la guerra del crucero Bahia además 972 marineros mercantes y pasajeros también perdieron la vida a bordo de los 32 barcos mercantes brasileños que fueron atacados por los submarinos alemanes.