martes, 30 de mayo de 2017

Mariscal del Aire Arthur Coningham

Mariscal del Aire Arthur Coningham (1895-1948)



Arthur Coningham nació en Brisbane, Australia, el 19 de enero de 1895. Hijo de farmacéutico, sus padres no mucho tiempo después de su nacimiento, se trasladaron a Nueva Zelanda recibiendo educación en el Colegio Wellington. Entró en el ejército en 1914, sirviendo en los Fusileros Montados de Canterbury en Samoa y Gallipoli. En agosto de 1916, fue transferido al Real Cuerpo Aéreo, integrándose en el 32º Escuadrón y posteriormente en el 92º Escuadrón nombrándole oficial comandante de la unidad. Por su participación en la Primera Guerra Mundial le fueron concedidas por su valentía la DSO (Orden de Servicios distinguidos) y la MC (Cruz Militar). Su ascendencia neozelandesa le conllevo que sus subordinados le pusieran el apodo "Maorí" que con el tiempo pasó a ser "Mary", sobrenombre que arrastró durante toda su carrera militar.

Durante el periodo de entreguerras, en un primer momento fue admitido como teniente de vuelo en una comisión permanente en la RAF. Sirvió en el 55º Escuadrón en Irak, así como diversos periodos en el estado mayor. Por su papel liderando vuelos a través de África central fue premiado con el AFC (Cruz de la Fuerza Aérea). Ascendido a Comandante de Ala le fue entregado el mando de un destacamento en Sudan. De regreso a Reino Unido, ya ascendido a Capitán de Grupo, se le otorgó el mando de hidroaviones en la base de Calshot.

Justo antes del estallido de la guerra en 1939, Arthur Coningham fue promovido al rango de Comodoro y destinado al frente del 4º Grupo de Bombardeo, basado en Yorkshire. Durante los dos años siguientes, sus escuadrones se vieron envueltos en operaciones de bombardeo a larga distancia sobre Alemania. En 1941, fue seleccionado para encabezar la Fuerza Aérea del Desierto (Desert Air Force) en África del Norte. Hacia final de la campaña, febrero de 1943, se aumentaron sus responsabilidades añadir a su mando escuadrones norteamericanos, convirtiéndose en el líder de la 1ª Fuerza Aérea Táctica aliada en África del Norte. Esta circunstancia llevo aparejado el mando del componente aéreo en las campañas de Túnez y Sicilia.

En enero de 1944, regresó a Gran Bretaña para hacerse cargo de la 2ª Fuerza Aérea Táctica y realizar operaciones de preparación de la invasión de Europa. Estuvo al mando de esta gran unidad hasta el fin de las hostilidades. Tras la guerra Coningham ocupó la jefatura del Mando de Entrenamiento Aéreo de la RAF retirándose a petición propia en 1947. Sir Arthur Coningham falleció en un misterioso accidente aéreo ocurrido el 30 de enero de 1948 entre las islas Azores y la isla de Bermuda.

"Mary" Coningham fue el responsable de la implementación de un sistema de cooperación entre las fuerzas aéreas y terrestres. Fue una manera de actuar tan efectiva que pronto se convirtió en la práctica estándar entre el 8º Ejército y la Desert Air Force así como posteriormente entre todas las fuerzas aéreas tácticas que intervinieron en la invasión del noroeste de Europa. Se basaba en el apoyo aéreo cercano y temprano sobre las posiciones del frente enemigas y las líneas de comunicación. Tuvo tanto éxito que llevó a facilitar en gran medida el avance aliado al final de la guerra. Quizás fue significativo que la operación Market Garden, donde no se permitió utilizar de forma plena a la 2ª Fuerza Aérea Táctica, acabara en fracaso. Coningham fue un excelente comandante en el campo de batalla; sabedor de cuando delegar en sus subordinados y cuando tomar decisiones propias; buen juez de sus comandantes y sobre todo gozaba de una indudable capacidad para las operaciones aéreas.


Hawker Typhoon, tal vez el mayor exponente del apoyo táctico aéreo.

La doctrina de Coningham de apoyo aéreo fue fundamental para la victoria final aliada.  Constataba que el mayor atributo del poder aéreo era la capacidad de concentración de fuerza en concordancia con la propia concentración personal de los comandantes de unidad. El poder aéreo táctico debía estar enormemente ajustado a las demandas de las tropas terrestres, pero lógicamente sin poder ejercer el control directo de las tropas. Todas las directrices de esta doctrina se plasmaron en unos principios que posteriormente se incluirían en el mismo manual de campo de los Estados Unidos sobre el uso de la fuerza aérea. Claramente se especificaba que el éxito del poder aéreo táctico se basaba en primer lugar en adquirir al superioridad aérea para a continuación utilizarla impidiendo que el enemigo se reforzase con hombres y equipamiento y por ultimo combinar los ataques aéreos con asaltos terrestres sobre las líneas del frente.