lunes, 17 de septiembre de 2012

Política económica de Canadá. 1ª Parte.


Aspectos generales.

El gobierno canadiense, nada más entrar en guerra, tomó las riendas de la economía y la encaminó hacia el aumento de la producción de todos aquellos bienes y materiales dedicados al esfuerzo de ganar la guerra.

Durante la Segunda Guerra Mundial, las industrias presentes en Canadá fabricaron materiales y suministros de guerra , bien para su propio país bien para los Estados Unidos , Gran Bretaña y el resto de países aliados, El valor económico del esfuerzo de guerra canadiense podría valorarse en 10 billones de dólares americanos de la época, equivalentes aproximadamente 100 billones de $ actuales.

La contribución canadiense comenzó realmente nada más comenzar las hostilidades y fue un esfuerzo crucial para la consecución de la victoria final. Para una nación de apenas 11 millones de habitantes, los números conseguidos fueron un gran logro.


Fabrica canadiense de tanques "Valentine".

La posición geográfica de Canadá, a salvo de los bombardeos enemigos, resultó muy importante. Por esta razón se convirtió en el “arsenal” del material que necesitaba sobre todo Gran Bretaña, gracias a ello Canadá fue el principal país suministrador de la metrópoli.

Canadá no aceptó la Ley de Préstamo y Arriendo norteamericana. En realidad utilizo su propio acuerdo de préstamo y arriendo llamado por el resto de países como “Mutual Aid” (Ayuda Mutua). Gracias a este acuerdo se suministraron a los países aliados bienes por un valor de 4 billones de dólares. Posteriormente, a Gran Bretaña se le abrió una línea de crédito de 1 billón de dólares.

El Departamento de Municiones y Suministro de Canadá fue el organismo responsable de canalizar todos los aspectos derivados de la economía de guerra. Fue uno de los más grandes organismos de esta índole del mundo. Coordinaba todas las transacciones realizadas entre Canadá y gran Bretaña, principalmente pero sin olvidarse del resto de aliados, referentes a materiales y bienes de guerra como tanques, vehículos de transporte, buques de carga y militares, aviones, cañones y pequeñas armas de infantería, municiona si como uniformes, paracaídas, material contra incendios, detectores de minas, suministros sanitarios, caucho sintético  etc… Todo controlado por medio de un conglomerado de 24 corporaciones distintas, cada una con un cometido especifico.

En números absolutos la producción canadiense durante la guerra es la siguiente:

  • 11 billones de cartuchos de munición.
  • 1.7 billones de pequeñas armas.
  • 45.000 cañones pesados.
  • 16.000 aviones.
  • 2 millones de toneladas de explosivos.
  • 815.000 vehículos militares. 50.000 tanques y coches blindados.
  • 9.000 barcos y lanchas.
  • Numero indeterminado de radares y equipos electrónicos
  • Caucho sintético
  • Uranio para el proyecto Manhattan.


Canadá se enfrento con el desafío de crear una base industrial potente con el fin de producir armas y materiales bélicos prácticamente desde el principio y sin apenas infraestructura previa existente. Las industrias canadienses como la mano de obra necesaria dieron una respuesta asombrosa  ante esta situación, contribuyendo, con su ayuda, a la victoria final de la contienda.
Se estableció el antes mencionado Departamento de Municiones y Suministro y el Comité de Control de la Industria de Guerra, todo bajo la supervisión de C.D. Howe ministro de municiones y suministro, en la primavera de 1940 y aplicó recortes en el sueldo de los trabajadores y controles exhaustivos de precios.


C.D Howe, ministro de munición y suministro en una fábrica.

Prestó dinero a Gran Bretaña sin intereses, o bien material de guerra sin cargo como por ejemplo en enero de 1942 y también se donó la producción sobrante al resto de países aliados de Canadá por medio de La Junta de Ayuda Mutua de Canadá.

Como se ve el país americano puso a disposición de los aliados su producción industrial incluso sin vistas a poder cobrar. El país partía de una posición económica saneada, todos los canadienses que querían trabajar podían hacerlo. Cierto era que existían sueldos limitados y restricciones en la elección o cambio del trabajo, así como, racionamiento y escasez de productos. Se elevaron los impuestos sobre la venta, medida ya adoptada durante la Primera Guerra Mundial y el gobierno presionó a los trabajadores y ciudadanos a invertir sus ahorros en Préstamos de Victoria. Eran aspectos negativos en la vida diaria de los canadienses pero en cierta manera, nada que ver con los angustiosos días de la Gran Depresión de principios de los años 30.

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