miércoles, 18 de mayo de 2016

Leopoldo III de Bélgica durante la Segunda Guerra Mundial.1º parte

Leopoldo III de Bélgica durante la Segunda Guerra Mundial.



Leopoldo III de Bélgica fue durante el periodo de tiempo inicial de la Segunda Guerra Mundial el abogado defensor mas a ultranza de la política exterior más independiente posible de su país, al mediar dos veces entre los gobiernos de la Alemania nazi y los países occidentales en los meses inmediatamente anteriores y posteriores al estallido de la guerra en septiembre de 1939. Bélgica seguía estrictamente siendo un país neutral, pero esta condición no fue obstáculo para ser invadida por los alemanes por segunda vez en la primavera de 1940, la primera fue en 1914. Antes de la guerra, el rey Leopoldo antes promovió la construcción de importantes fortificaciones defensivas desde Amberes hasta Namur frente a la frontera alemana. Sin embargo, sus acciones como comandante en jefe del ejército durante la invasión alemana de 1940 fueron criticadas por británicos y franceses e incluso por algunos belgas. Tras la invasión el grueso del ejército belga, fue rodeado por los alemanes y sin capacidad de reacción ni escapatoria, Leopoldo ordenó a sus tropas la rendición. No obstante, el rey se negó a huir con los funcionarios estatales para formar en Reino Unido, un gobierno en el exilio. Sus acciones, sobretodo esta última no fueron bien vistas por algunos de sus súbditos. La entrega de las armas en un punto crucial en la batalla de Francia de 1940 ocasionó un hueco importante en el anillo defensivo aliado en Dunkerque y, si los alemanes hubiesen presionado por esa zona de forma contundente es posible que la evacuación de las tropas aliadas en Dunkerque hubiese sido mucho más complicada. El rey Leopoldo siguió despertando críticas cuando en 1941 se casó en segundas nupcias con una mujer plebeya considerada en algunas facciones como pronazi. Por todo ello, muchos belgas vieron el comportamiento de Leopoldo ante los alemanes en marcado contraste con la valiente resistencia de su padre al ejército del káiser durante la Primera Guerra Mundial. Otros compatriotas sin embargo creyeron que el rey fue injustamente criticado, ya que según ellos, Leopoldo demostró gran valentía negándose posteriormente a administrar su país bajo control alemán y dar una apariencia de legitimidad al Gobierno de ocupación nazi, es decir, convertirse en un títere. Leopoldo fue hecho prisionero por los alemanes hasta el final de la guerra, primero en su castillo de Laeken, Bruselas y más adelante en la profunda Alemania.

La política exterior belga dio un giro rotundo cuando Bélgica decidió su retirada del Pacto de Locarno. Cuando los el gobierno nazi remilitarizó Renania en 1936 y no hubo respuesta internacional alguna, Bélgica decidió seguir su propio camino con una política de "neutralidad armada". En esos momentos esta era una opción muy prevalente, ya que si los Países Bajos habian podido evitarla entrada en la guerra en 1914, tal vez Bélgica podría hacer lo mismo. Para lograr esta deseada opción, Bélgica dedicó una cantidad increíble de su producto nacional bruto para la defensa nacional. Se ha estimado que llegó hasta el 23%. Con una población de 8 millones de personas, Bélgica llegó a tener 650.000 hombres en el ejército. Era un ratio enorme y la máxima que podría reunir un país pequeño como Bélgica. Ni Francia ni Reino Unido se acercaban lo mas mínimo a esa proporción. Los fondos fueron utilizados mayoritariamente en construir fortificaciones de frontera potentes y en  aumentar los efectivos del Ejército más que en modernizar su aviación y fuerza acorazada.


Leopoldo III pasa revista a la exigua fuerza acorazada belga

En octubre de 1939, tras el estallido de la guerra, el rey pronunció un discurso de radio en inglés dirigido a los Estados Unidos. Señalo que la actitud de la población belga provenía del sentimiento aislacionista de América, que durante generaciones, diferentes naciones habian llevado sus guerras al suelo belga y que Bélgica quería permanecer al margen viviendo solos y viviendo en paz. No importaba la opción de los Aliados o del Eje, Bélgica quería quedarse fuera de toda controversia.

Bélgica seguía siendo estrictamente neutral, pero fue invadida por los alemanes por segunda vez el 10 de mayo de 1940, justo en  el inicio de la largamente esperada ofensiva alemana en el oeste. Como se ha comentado, el rey Leopoldo había promovido la construcción de importantes fortificaciones defensivas desde Amberes a Namur frente a la frontera alemana. Bélgica declaró su neutralidad y se negó a permitir el paso de  fuerza expedicionaria británica por el territorio. LA BEF y el ejército francés  no hicieron caso de la orden belga, pero al final no sirvió para nada. El ejército belga fue sorprendido desde el inicio de las hostilidades con la caída de las defensas de la frontera. El fuerte de Eban-Emael, una gran fortaleza subterránea que dominaba  tres puentes sobre el Canal de Albert y construido a semejanza de las fortificaciones de la  francesa línea de Maginot francesa, estaba  considerado como inexpugnable.  La fortaleza cuya dotación se elevaba a más de 1.200 soldados belgas fue asaltada, la madrugada del 10 de mayo, por 400 paracaidistas alemanes que llegaron silenciosamente por medio de planeadores que aterrizaron directamente encima de la fortaleza. Tras inutilizar los cañones por medio de cargas de demolición el "inexpugnable" fuerte de Eban-Emael se rindió. Con la defensa artillera fuera de combate, el resto de la fuerza alemana tomó rápidamente dos de los tres vitales puentes sobre el canal. Las fuerzas armadas alemanas  pudieron entrar en territorio belga casi sin lucha y desplegar sus fuerzas acorazadas en cuestión de horas.


Bélgica a punto de rendirse.


Tras 18 días de derrotas y retiradas, Leopoldo sin consultar con el gabinete de gobierno ni con los aliados y como comandante en ejefe del Ejército belga firmo la rendición de Bélgica ante los alemanes, concretamente el 28 de mayo de1940. Ese mismo día, los británicos comenzaron la evacuación en Dunkerque. Esta acción de Leopoldo trajo consecuencias importantes. La rendición de las tropas en tiempo y lugar produjo un hueco en la línea defensiva aliada en torno a la Dunkerque. Brecha que hubiese sido aprovechada por al fuerzas alemanas sin embargo inexplicablemente, Hitler ordenó la detenciones de su fuerza acorazada.  Hay considerable diferencia de opinión en cuanto a las circunstancias que rodearon el caos existente en los acontecimientos de finales de mayo. Pero existe casi un consenso global en que las decisiones del rey Leopoldo como comandante en jefe del ejército durante la invasión alemana de 1940 sean como mínimo susceptibles de crítica. Muchos ciudadanos belgas, vieron la rendición ante los alemanes como un acto de cobardía, mas aun si es comparado con la fuerte defensa de los intereses belgas del su padre ante las tropas del Kaiser durante le conflicto mundial anterior.

Continúa en Leopoldo III de Bélgica durante la Segunda Guerra Mundial.2º parte