martes, 31 de mayo de 2016

Desembarcos aerotransportados en Sicilia.

Desembarcos aerotransportados en Sicilia.

La invasión de Sicilia comenzó con dos asaltos aerotransportados llevados a cabo respectivamente en cada sector de invasión por tropas britanicas y por paracaidistas norteamericanos. La Operación Husky incluía por primera vez el uso a gran escala de tropas aerotransportadas en apoyo del asalto anfibio aliado. Las operaciones aerotransportadas aliadas estaban en sus comienzos, y los lanzamientos nocturnos previstos en Husky aumentaron el riesgo de fracaso o no de forma considerable. El problema más significativo fue la falta de un adecuado sistema de navegación para los pilotos de los aviones de transporte, ya que estaban obligados a guiarse tan solo por identificaciones visuales nocturnas.



Asalto aerotransportado Husky 1

La misión norteamericana, de nombre clave Husky 1, fue llevada a cabo por el Combat Team 505 bajo el mando del coronel James Gavin. Esta fuerza consistía en el 505º Regimiento de Infantería Paracaidista (PIR) reforzado por el 3º / 504º PIR totalizando 3.405 paracaidistas. Su misión era la captura de los cruces de carretera y puentes estratégicos y necesarios para proteger los desembarcos de al 1ª División de infantería cerca de Gela. Husky 1 fue precedida por bombardeos aéreos de la USAAF contra aeródromos sicilianos en el área de desembarco, el lanzamiento de paracaidistas de pega en localizaciones dispersas y el uso de medidas antirradar por parte de B-17 cuya misión era inutilizar los radares enemigos. Los 226 transportes C-47 tuvieron que tomar necesariamente una complicada ruta de aproximación hacia las zonas de lanzamiento para evitar el vuelo sobre la propia flota de desembarco aliada por miedo a provocar fuego amigo. La riada de aviones voló a una altura de 500 pies sobre el nivel del mar para así evitar la detección por parte del radar. Además de la dificultad de la navegación a baja altitud, los remanentes de la tormenta de verano del día anterior dificultaron la aproximación. Los lanzamientos de paracaidistas comenzaron a la medianoche del 9 al 10 de julio. Aunque los escuadrones de transporte de tropas creyeron haber lanzado el 80% de los paracaidistas cerca de sus zonas de lanzamiento, de hecho tan solo alrededor de un 15% de los paracaidistas cayeron cerca de las zonas de aterrizaje propuestas.

El batallón en cabeza, el 3º/504ª PIR, fue lanzado cerca de sus objetivos pero de forma muy dispersa. Algunos grupos  se reunieron cerca de Castel Nocera y fueron capaces de derrotar los contraataques italianos. El principal objetivo del 3º/505º PIR, el cruce de carreteras en Niscemi, fue capturado por la Cía. I pero la mayoría de la Cía. G saltó 3 millas más lejos, cerca del rio Acate y el resto del batallón cayó dispersado a 10-15 millas de la zona prevista de aterrizaje, cerca de Vittoria. La mayoría del 1º/505º PIR fue lanzado en el sector británico cerca de 50 millas al este de la carretera de Niscemi, su objetivo. Tan solo, la compañía A fue lanzada a dos millas del objetivo en Niscemi y atacó las posiciones italianos a lo largo de la carretera. La 45ª División fue la beneficiaria inesperada de los desembarcos aéreos tras el salto no intencionado de la mayoría del 2º/505º PIR frente a su playa de desembarco. El último grupo de transporte que llevaba el cuartel general regimental y las tropas especialistas tuvo grandes problemas de navegación y dispersó sus desafortunados paracaidistas desde Siracusa a todo el sureste de Sicilia.


El cuartel general del 505º Regimiento de Infantería Paracaidista en el risco de Biazza durante la lucha del 11 de julio de 1943.           

En resumen, Husky 1 oficialmente fue considerada como “éxito cualificado”, a pesar de la abismal descoordinación de los lanzamientos. Los paracaidistas fueron capaces de asegurar muchos objetivos debido a la débil resistencia de las unidades costeras italianas. Es más, las unidades lanzadas mas allá de sus objetivos usaron su propia iniciativa y comenzaron a atacar objetivos de oportunidad a lo largo de la costa siciliana. Estos esporádicos y dispersos conatos de lucha convencieron a los italianos que se estaban enfrentando a una fuerza mucho más poderosa y este aspecto contribuyó negativamente a la reacción del Eje a los desembarcos en el sector americano durante la mañana del 10 de julio de 1943.

Asalto aerotransportado británico; Ladbroke.

La misión Ladbroke fue de lejos la más controvertida de los desembarcos aliados, ya que dependía de tropas transportadas en planeadores en lugar de paracaidistas. Desde que se supo que no existían suficientes planeadores británicos Horsa disponibles en el teatro de operaciones, el asalto dependía lógicamente del uso de los planeadores americanos  Waco CG-4A Hadrian. Los pilotos británicos no estaban familiarizados con el aparato, los planeadores llegaron demasiado tarde para un entrenamiento suficiente y el ala americana de C-47 asignada para remolcar los planeadores tampoco tenía mucha experiencia en la tarea. Si esto no fuese suficiente, el comandante de los pilotos británicos de planeadores se opuso al uso de planeadores en un lanzamiento nocturno, debido a la falta de cualquier tipo de ayuda en la navegación y las dificultades de las zonas de lanzamiento. Estas críticas fueron rápidamente descartadas por el líder de la brigada. A diferencia de la misión americana, que tenía un difuminado objetivo de asegurar el área detrás de la cabeza de playa, Ladbroke estaba específicamente enfocada hacia la captura del puente llamado Ponte Grande y cuatro objetivos adicionales.


Remolcador Waco CG-4A Hadrian que transportó parte del la 14ª sección de la compañía B de los South Staffordshires entro en contacto con un potente linea defensiva antes  de estrellarse en un campo de tomates durante la Operación Ladbroke. El resto de la sección que iba en otro remolcador se perdió en el mar.    
          
Un total de 109 C-47 y 27 Albemarles tenían previsto remolcar los 136 Hadrians, mientras bombarderos Halifax y Albemarles remolcaron los 8 grandes planeadores Horsa. Debido a contratiempos en los aeródromos de Túnez, solo 137 planeadores de los 144 iniciales tomaron parte de la misión. Alrededor 109 de 119 aviones alcanzaron satisfactoriamente Siracusa a pesar de enfrentarse a fuertes vientos de cara por lo que los pilotos elevaron la altitud de lanzamiento hasta los 300 pies. Las estimaciones de los pilotos a su regreso llegaron hasta el 95% de planeadores en sus zonas de aterrizaje, pero de hecho los lanzamientos nocturnos sobre el mar y con viento fuerte de frente llevaron la operación casi al desastre. No solo los pilotos de los bombarderos de remolque tuvieron dificultades para juzgar la distancia de la orilla sino que los pilotos de los planeadores encontraron problemas para orientarse en la oscuridad. Un total de 76 Hadrians y tres Horsa cayeron al mar. Sólo 49 Hadrians y 5 Horsa alcanzaron tierra firme y de ellos solo alrededor de una docena cayeron cerca de su objetivo. Las bajas en el primer desembarco con planeadores sumaron un total de 605 hombres de los cuales 326 perecieron ahogados.

El planeador Horsa nº 133 con la 15ª Sección del 2º de South Staffordshires bajo el mando del teniente Lennard Withers fue el único planeador que aterrizó cerca de Ponte Grande de forma intacta. La sección se dividió en dos asaltando, un fortín y capturando el puente sin bajas. Los zapadores quitaron las cargas de demolición y crearon una posición defensiva con alambradas. Conforme amanecía, tropas de diferentes planeadores que habían aterrizado más o menos cerca iban llegando al puente, totalizando al amanecer cerca de 7 oficiales y 80 hombres de tropa. El ataque con planeadores consiguió tomar el objetivo más importante pero fue incapaz de asegurar los otros cuatro objetivos.

Las pocas tropas aerotransportadas británicas al igual que sus colegas norteamericanos debían una vez en tierra esperar la llegada de las tropas desembarcadas en las playas. Si bien es cierto que la inexperiencia en en este tipo de operaciones quedó claramente visible, por suerte, la sorpresa conseguida unida a la escasa calidad de las tropas enemigas, mayoritariamente italianas ocasionó que los primeros asaltos aerotransportados con cierta entidad de la guerra, solo acabasen en un relativo fracaso y no en una completa tragedia.