jueves, 12 de mayo de 2016

Masacre de Novi Sad

Masacre de Novi Sad



Tropas hurgaras despojando a las víctimas de la masacre en Novi Sad

La masacre de Novi Sad o masacre de Újvidék  fue en realidad una serie de ataques llevados a cabo en enero de 1942 por tropas húngaras contra civiles en la región de Bačka, territorio de la antigua Yugoeslavia anexionado a Hungría tras la invasión  y posterior partición del país balcánico. Se produjeron diferentes masacres en varios lugares de la región de Bačka meridional como, Novi Sad, pueblos y ciudades de Šajkaška, así como las ciudades de Kecskemet, Srbobran y Bečej. Un número estimado de 3.000 a 4.000 rehenes civiles, sobre todo serbios y judíos, fueron acorralados y posteriormente asesinados.

La causa de las incursiones es discutida. Los húngaros justifican el ataque como represalia por las actividades de resistencia, aunque existe la posibilidad que el objetivo real fuese la liquidación de "elementos no deseados".

Usando la escasa actividad partisana local como excusa, fuerzas húngaras montaron 240 patrullas en la zona sureste de Bačka, alrededor de Novi Sad, para llevar a cabo incursiones contra los partisanos. Las patrullas rodearon y ejecutaron a civiles supuestamente sospechosos de ayudar a los combatientes locales de la resistencia. A finales de 1941 la resistencia en Bačka había sido derrotada en gran parte por lo que algunos historiadores creen que el verdadero objetivo de las incursiones fue la limpieza étnica contra grupos minoritarios, su asesinato y el robo de su propiedad. En 1941, unos 2.500 serbios habían sido asesinados y unos 65.000 expulsado de la región de Bačka por las autoridades húngaras.

La incursión comenzó el 6 de enero en la ciudad de Čurug con la detención de los presuntos partisanos, incluyendo mujeres y niños, que posteriormente fueron masacrados en graneros, almacenes y edificios municipales. Si bien algunos detenidos fueron liberados, murieron entre 500 y 1000 personas. Sus cuerpos fueron despojados de los objetos de valor. Las persecuciones se trasladaron a otras localidades como Gospođinci, el mismo día y en Titel al día siguiente. Durante los tres días siguientes, del 7 al 9 de enero, también se produjeron asesinatos en masa en Kecskemet y Žabalj.

El 23 de enero, gendarmes y tropas húngaras rodearon la ciudad de Novi Sad, conocida por su nombre húngaro de Újvidék Tras  cortar las comunicaciones exteriores, es decir, las líneas telefónicas y el telégrafo, tomaron rehenes entre la población civil para posteriormente interrogarlos sobre la actividad partisana. Muchos murieron durante su interrogatorio. Los húngaros condujeron 550 judíos y 292 serbios sobre el congelado río Danubio y bombardearon el hielo hasta que se rompió, así las víctimas cayeron a las gélidas aguas y se ahogaron. Sus cuerpos aparecieron en las orillas del río meses después, tras el deshielo. Otras víctimas fueron directamente arrojadas a los agujeros en el hielo o alineadas y fusiladas. La masacre dejó sólo acabo cuatro días más tarde cuando el alcalde, Leó Deák, ante la magnitud de los hechos se quejó a sus superiores.



Cadáveres abandonados en la calle.

Según el historiador Zvonimir Golubović, se estima que el número total de civiles muertos en la incursión alcanzó la cifra de 3.809. Otras fuentes estiman el número de muertos en 4.116 (2.842 serbios, 1.250 judíos, 11 húngaros y 13 rusos)  o 4.211. Las víctimas fueron asesinadas en Novi Sad y en varias localidades cercanas, incluyendo Bečej, Vilovo, Gardinovci, Gospođinci, Đurđevo, Žabalj, Lok, Mošorin, Srbobran, Kecskemet, Titel, Čurug y Šajkaš. ] Sea la cifra que sea, todas las víctimas eran civiles, que tras acorralarlos y elegirlos al azar fueron sustraídos de sus hogares y trabajos o incluso de sus momentos de ocio cotidianos, como parece ser que fue en una boda y simplemente ejecutados.

Como se ha comentado anteriormente, una posible explicación de la masacre viene dada por la represalia ante las acciones de la resistencia partisana. Por ello, las persecuciones y posteriores masacres parece ser que se realizaron cuando el 4 de enero de 1942, unos 40 resistentes yugoslavos, del destacamento partisano Šajkaška, fueron encontrados escondidos en la granja de Gavra Pustajić cerca de la ciudad de Žabalj por una patrulla húngara. Debido a la débil condición del movimiento de resistencia en Bačka a finales de 1941, se supone que  esa era la única partida de partisanos en Bačka y también se sabe que recientemente no había realizado ninguna acción. Durante el enfrentamiento entre los partisanos y la patrulla húngaro, murieron 10 soldados y 7 partisanos.

El resto del destacamento partisano fue eliminado en los próximos días. Por lo tanto, desde el punto de vista de la seguridad estatal y militar, la actividad partisana en la zona terminó el mismo día que comenzó la masacre y, por ello, no había ninguna razón legítima para las persecuciones. Según Golubović, todo  fue planeado mucho antes y el ataque a los partisanos de Šajkaška fue sólo un pretexto para la ejecución de un genocidio planificado.

Las persecuciones  fueron ordenadas por el teniente general Ferenc Feketehalmy-Czeydner, el general de división József Grassy, el coronel László Deák y el capitán de la gendarmería Márton Zöldy, pero, según el historiador Zvonimir Golubović, fueron planeadas por funcionarios civiles y militares de más alto nivel en Hungría,  como el jefe de estado mayor Ferenc Szombathelyi, el ministro de interior Ferenc Keresztes-Fischer, de defensa Károly Bartha  y hasta el propio presidente del gobierno húngaro László Bárdossy y el regente Miklós Horthy.

Tras la masacre se plantearon cuestiones en el Parlamento Húngaro y el primer ministro László Bárdossy envió una comisión de investigación. Esta investigación apoyó la historia que el ejército había estado luchando contra los partidarios. Otra investigación ordenada por el sucesor de Bárdossy, Miklós Kállay llegó a conclusiones similares. Sin embargo, en 1943 el líder húngaro, almirante Horthy, ordenó una investigación sobre las masacres y presentó cargos contra algunos de los implicados emitiendo al final cuatro condenas a muerte. Los acusados huyeron a la Alemania Nazi y volvieron sólo después de que las fuerzas alemanas ocuparon Hungría en 1944.

Después de la guerra, algunos de los responsables de los ataques, los que escaparon, fueron juzgados nuevamente por el nuevo gobierno comunista de Hungría que condenó a muerte o a cadena perpetua y otra vez en Yugoslavia, donde fueron condenados a muerte otra vez y ejecutados. Horthy utilizó la investigación como un ejemplo claro de distinción entre el régimen húngaro y la Alemania nazi. Sin embargo, algunos historiadores serbios afirman que Horthy  era consciente de las persecuciones  e incluso las aprobó. Horthy declaró como testigo en los juicios de Nuremberg tras la finalización de la Segunda guerra Mundial, sin embargo, a pesar de las fuertes demandas por parte de Yugoslavia, americanos y soviéticos estuvieron de acuerdo en exonerarlo de cualquier cargo.

En el otoño y el invierno de 1944-1945 los partisanos yugoslavos bajo dirección de Josip Broz Tito tomaron represalias contra la población civil de Vojvodina como parte de las purgas comunistas en Serbia de 1944-45 y tal vez como ajuste de cuentas de la masacre de Novi Sad de enero de 1942. En 2009, el gobierno de Serbia formó una Comisión de Estado para investigar la localización de las tumbas secretas y el número exacto de víctimas que se produjeron después del 12 de septiembre de 1944 y hasta el momento han podido identificarse  a 40.655 víctimas en Vojvodina.



Monumento actual a las victimas de la masacre de Novi Sad

Fuente; Wikipedia.